El infierno de Samael

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Summary

Tras la trágica muerte de Samael, Aba decide sumergirse en el oscuro inframundo con la esperanza de traer de vuelta a su amado. Sin embargo, su camino está lleno de obstáculos que pondrán a prueba su determinación y amor. Samael ha cambiado. Aba cada vez mas pierde su humanidad

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Chapters
15
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n/a
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18+

Corazón roto


Samael habia muerto.


Era todo lo que podía pensar ahora mismo, mi cabeza no dejaba de dar vueltas. No quería asimilar que el amor de mi vida ya no estaba, había pasado las horas intentando procesar su rostro, muchas cosas no me parecían normal en el, pero jamas llegue a pensar que seria el hijo del Diablo, se que el me ama, se que hizo todo eso para protegerme. Su rostro asustado cuando llego a casa y vio a su padre fue todo un poema. 


Samael me amaba.


Y me lo había demostrado desafiando a su padre.


Tan freneticamente, que mi novio inmortal termino muriendo.


Por mi.


Era mi culpa.


El cuerpo frio y sin vida de Sam lo decia todo.


Los latidos de su corazón resonaban en mi mente. Antes de descubrir toda la verdad, me habría emocionado pero ahora que soy consciente de que eso le causaria la muerte a mi novio, es un eco constante que me tortura.


Veía como Lena su madre lloraba mientras lo sostenía podía sentir su dolor porque era casi como el mío, podía sentir como nos deboraba a las dos.


—¿Por qué...? —murmuró ella entre sollozos. Su voz se quebraba, ahogada por la desesperación.



Mi abuelo la consolaba, mi abuelo que también había muerto hace unos días y ahora se encontraba aquí.


—Si buscas respuestas terminaras como el— Dijo una mujer acercandose a mi.



Ella era tan hermosa que hipnotizaba.


—Quién eres?— Pregunte mientras me limpiaba las lágrimas.



—Soy la verdadera novia de Samael—Ella extendió sus manos hacia mi y me miro con una sonrisa victoriosa— Soy Lilith la Madre de los demonios.


—Deja de torturar a la chica Lilith— El Padre de Samael se encontraba en su real forma, era tan aterrador como la primera vez.



Solo que esta vez ya no le tenia miedo. Al contrario me había llenado de odio, apretaba mis dientes con tanta fuerza sintiendo la rabia arder en mi pecho como una llama.


Ahora podía comprenderlo.


—El amor lo hizo débil— Dijo Lucifer entre dientes.



Escucharlo decir eso me lleno de coraje.


—Tú fuiste quien condeno a Sam desde el principio. Lo manipulaste toda su vida, lo convertiste en eso.



—¿En que Aba? ¿En que lo converti? Dilo con seguridad.



—Deja de molestarla Lucifer— Lena habia dejado el cuerpo inerte de Samael en el suelo para venir a defenderme, ella sabe que es lo que su hijo habría querido.



Lena era tan bonita como Samael, sus ojos eran color avellana como los de el, a diferencia de Samael y Lucifer su cuerpo estaba limpió, no tenía ni una sola cicatriz, ni siquiera tenia tatuajes. Ella lucia como alguien de 42, me pregunto si ella tambien es un Ángel caido como el abuelo.


Mientras ellos discutian, Lilith aquella mujer misteriosa invadio mis pensamientos


"—Se como traerlo a la vida de vuelta"—


Podía escucharla, aunque ella solo estaba de manos cruzadas mirando a los padres de Sam discutir.


"—Si estas dispuesto a pagar el precio, puedo traerlo de vuelta"—


Mi corazón no podía dejar de latir freneticamente.


¿Lo que ella decia era cierto?


Me voltee a mirar a Sam y sin dudarlo sali corriendo a sostenerlo.


—Lo siento Sam, lo siento tanto— Me disculpe con el una vez más, mis manos temblorosas recorrian su cara, cada linea de su piel, cada cicatriz que tenía en sus brazos,tan solo imaginar todas las calaveras que tiene tatuadas en su espalda me dan ganas de burlar al destino.



Maldito destino.


Habia sido tan cruel.


—Estoy tan molesta Sam. Pero más allá de la furia, más allá de la venganza, hay algo más. Un deseo imposible, perdoname por lo que hare.— Bese sus labios y susurre— Te traere de vuelta, mi amor.



El mundo no podía existir sin él. No lo aceptaba. No lo haría. Levante la mirada al cielo, riendo ironicamente con todas las cosas que tenía que procesar, Angeles y demonios, Dios, Lucifer. No importa cuántas reglas tengo que romper, ni cuántos pactos oscuros tengo que sellar. Samael no podía estar muerto.


No para siempre.


Mi abuelo me observaba desde lejos, y por su mirada podría decir que el siempre supo que esto estaba destinado a ser.


La promesa de traerlo de vuelta marco el comienzo de un nuevo camino. Uno más oscuro, más peligroso, pero yo ya no tenía miedo. Ahora solo hay una cosa en mi  mente: Traer de vuelta a Samael, y venganza..