Test de compatibilidad

Summary

Rin, animada y risueña, ha llevado a clase una revista con un test de compatibilidad amorosa, que ella y sus amigas están ansiosas por realizar. Sesshomaru, mientras tanto, se mantiene distante, como siempre. Ambos han sido asignados como compañeros para una tarea, para sorpresa de Rin y el (aparente) desinterés de Sesshomaru.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
13+

Incompatibilidad

-El siguiente equipo-anunció la profesora-Rin y Sesshomaru.

La chica giró el rostro en dirección a su compañero de equipo, sentado algunos puestos más atrás al suyo. Su intención era sonreírle y darle ánimos en la próxima tarea, pero aquel apuesto joven de cabello blanco platinado ni siquiera tuvo el tacto de despegar la vista del grueso ejemplar que leía.

Realmente un engreído, pensó resignada, quizás lo que las chicas decían del hijo del comandante Taisho era realmente cierto. Oh, solo esperaba que su calificación no se viese afectada.

-Ustedes tendrán el tema número 5, ambos son de mis mejores estudiantes, por lo que espero un desempeño destacado de su parte, continuó su profesora, ignorando el drama adolescente que se daba ante sus narices

Al terminar la clase, Rin, con no poca precaución, se acercó a su compañero de equipo para invitarle a reunirse en la biblioteca después de clases. Él se limitó a darle una larga mirada.

-Bien, te estaré esperando-soltó inquieta y nerviosa ante el inesperado escrutinio del chico de ojos dorados.

-Oye, Rin, date prisa o nos quedaremos sin hacer ese de lo que hablamos-le apuró Kagome desde la puerta del salón.

-Ya voy!-respondió animada y por costumbre, sonrió a modo de despedida a su inesperado compañero. Un leve deje de sorpresa se dibujó en el inexpresivo joven.

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Contrario a lo que ella había pensado, él llegó puntual a la cita acordada en la biblioteca. La tercera mesa fue el punto de reunión. La luz naranja del atardecer los bañaba a través del enorme vitral, sin embargo Rin tenía un cuaderno lleno de ideas, mientras que Sesshomaru estaba ahí sentado, solo apoyando su cabeza en una mano con expresión apática.

- Entonces, creo que lo mejor sería dividirnos las partes.- sugirió ella, intentando romper el incomodo y prolongado silencio- Yo puedo hacer la introducción y las conclusiones, ¿te parece? Tú podrías encargarte de la sección de análisis, ya que parece que eres muy bueno en eso.

El chico continuó evitando su mirada y se limitó a responder con un escueto: Haz lo que quieras.

-Bueno, es un trabajo en equipo, así que lo ideal sería que nos pongamos de acuerdo. ¿Qué tal si discutimos los puntos principales?- respondió ella intentando mantener la cordialidad entre ellos

Sesshomaru alzó una ceja y finalmente la miró

¿De verdad necesitas mi opinión para algo tan obvio? Nuestro equipo sería más eficiente si hablaras menos y escribieras más.

-No te entiendo. Siempre tienes que ser tan grosero?- cuestionó ella, indignada- Solo estoy intentando que esto funcione.

-Y yo no entiendo cómo alguien tan ruidosa puede concentrarse en estudiar.- contraatacó él, encogiéndose de hombros.

Rin suspiró pesadamente, por suerte para el mundo a Sesshomaru no lo habían asignado con sus amigas Sango o Kagome

-De acuerdo, no tengo tiempo para discutir contigo. Haré mi parte, tú la tuya y lo juntaremos al final. ¿Le parece bien, Su Majestad?

-Me parece que por fin dices algo sensato- respondió él con una pequeña sonrisa burlona, casi imperceptible

Mientras ella organizaba sus cosas, dejó su revista sobre el escritorio, y por inercia miró el reloj colgado en la pared del fondo de la biblioteca. Para su horror, el tiempo había pasado demasiado rápido.

-¡Oh, no! Voy a perder el autobús... ¡Esto es tu culpa por hacerme perder, por qué aceptaste venir si no íbamos a hacer nada?

-¿Ahora yo tengo la culpa?-bufó él, incrédulo por la queja. No había sido ella la que le pidió ir.

Por eso evitaba actuar amablemente con nadie.

Rin tomó su mochila y con una falsa reverencia le espetó:

-Sí. ¡Tú y tu cara de hielo eterno!

Antes de que Sesshomaru pudiera responder, Rin salió corriendo del aula. Él la observó irse con un destello de desconcierto en su mirada.

-Demasiado habladora, demasiado animada... y sin embargo, no parece tan insignificante como los demás.

Suspiró agotado por el largo día y, sin darse cuenta, recogió la revista junto con sus propios libros, metiendo todo en su mochila.