Amor Bajo Una Máscara [ChrolloLuciferxOC] [HunterXHunter]

Summary

El amor es capaz de encontrar incluso a quienes permanecen en las sombras.

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Complete
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1
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n/a
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18+

Amor Bajo Una Máscara

El aroma y la calidez de la cercanía de Chrollo ayudaba en algo a aplacar el dolor, el cual era bastante, aunque la rabia que sentía al respecto de su descuido era más grande. Jamás alguien la había cargado entre sus brazos así, con tanto cuidado y teniendo una herida de mediana gravedad en su hombro. Lo peor de todo era que no podía usar Petal Storm para curarse a sí misma, solo a los demás. Por eso, Chrollo le había ordenado a Shalnark que tratara la herida en cuanto llegaran a la Mansión del Troupe, el escondite secreto del Genei Ryodan. 

Llegando allí y apresuradamente, el líder de la banda llevó a Yuna a su propia habitación. La recostó en la cama con cuidado, la hermosa joven delgada y de piel cálida emitió un pequeño quejido de dolor. Shalnark se apresuró a su lado, ayudándola a quitar la tela púrpura oscuro de la parte de arriba de su atuendo estilo japonés, descubriendo una remera ajustada debajo y la herida en forma de corte diagonal en su hombro y en su ropa, el que la mantenía manchada con sangre. Analizó la lesión con detenimiento, observando el nivel de daño causado a su piel y tejidos para luego posar su mano por sobre la incisión, sin tocarla. Cerró sus ojos verdes, concentrando su aura en la zona afectada, creando un campo de energía con el fin de estimular la regeneración y así poder reconstruir los tejidos dañados lentamente. La herida comenzó a emitir una suave luz verde, lo cual indicaba la acción del aura de Shalnark y pudo sanar los tejidos y la piel, cerrando la lesión con rapidez.

Yuna cerró sus ojos pues sintió el alivio y soltó un profundo suspiro, Chrollo sonrió levemente al verla recuperada.

—Dios… Gracias, Shalnark. —Le habló con voz suave y una dulce sonrisa. Su mirada marrón-rojiza, llena de sincero agradecimiento. El aludido le devolvió el gesto, asintiendo.

—Es un placer, Yuna —dijo y se puso de pie para dejar a la joven junto al líder de la Brigada Fantasma, quien se le aproximó mientras ella se sentaba a orillas de la cama.

—¿Mejor? —preguntó el ojiazul, ubicándose a su lado y mirándola con atención. Ella le devolvió la mirada.

—Claro que sí —respondió y un leve sonrojo tiñó sus mejillas. Una pequeña risa se escapó de su boca y agregó—: Agradezco mucho tu preocupación.

Chrollo acentuó su sonrisa un poco más, lo que aumentó el sonrojo de la chica de cabello ondulado y castaño oscuro. En unos segundos, se formó un silencio mientras mantenían las miradas fijas y las sonrisas de ambos se borraron al reparar en sus sentimientos en ese preciso instante. El cabecilla del Genei Ryodan, sin pensar, había llevado a una de las mejores y más nuevas integrantes de su pandilla a su habitación y eso significaba mucho. El ambiente íntimo en el que se encontraban y su gran alivio por haber tenido los medios para tratar su herida casi de manera instantánea, le hizo pensar en cuánto le importaba Yuna. Por su lado, ella había sentido una atracción por él desde que él mismo la había encontrado, más ese sentir se había acrecentado a causa de cada operación de la banda y muchas otras cosas adicionales que habían compartido en el camino.

—Yuna,… tu habilidad en el campo de batalla es impresionante. Me has demostrado una y otra vez que eres una guerrera excepcional —comenzó a hablar, en un tono más bajo que de costumbre, lo que causó el escalofrío en la espina dorsal de la aludida.

—Chrollo... —lo interrumpió, su corazón latió fuerte. Una leve sonrisa volvió a dibujarse en el rostro de él y continuó.

—Pero no es solo tu habilidad lo que me impresiona, es tu espíritu y tu determinación. Me has mostrado que hay algo más allá de la fuerza bruta y la ambición. Y eso es lo que me ha conquistado.

En su vida, todo se había tratado de La Araña. Sin embargo, la muchacha tan especial de cabellera larga le había hecho saber que eso, por muy importante que fuera, no era todo. Mariposas revolotearon en el vientre de ella, algo le indicaba hacia dónde iba todo ello.

—¿Qué significa… esto? —indagó, en un murmullo. Chrollo dio un hondo suspiro, por un segundo no estaba segura de si proseguir. Aunque, la sola idea de tenerla a solas al frente suyo y con toda su atención para él, le confirmó que todo saldría bien.

—No sé qué haría sin ti, Yuna. Me siento perdido sin tu apoyo y tu sonrisa. Estoy enamorado de ti, y no puedo ocultarlo más —confesó, en un susurro que reflejaba la veracidad de sus palabras. Yuna se hallaba impresionada, sintiéndose como en el más dulce de los sueños. No le fue posible responder de inmediato y él acentuó un poco su sonrisa para agregar—: Sé que puede parecer extraño, ya que soy el líder de Genei Ryodan y no debería mostrar debilidad. Pero no puedo evitarlo. Eres la única que ha logrado ver más allá de mi máscara y me ha hecho sentir de nuevo.

La bella castaña sintió sus mejillas arder y tragó duro, todavía tenía dudas al respecto de él correspondiendo sus sentimientos. Sin embargo, la calidez de su mirada azul y de su mano que se posaba en su mejilla, disipó su incertidumbre. Acto seguido, vio su rostro acercarse tanto al suyo, que sus labios se encontraron mutuamente en un beso suave y profundo. Cerraron sus ojos, los corazones latiendo veloces y ya no quedaba nada más importante que ese gesto tan puro y tan sensual a la vez.

Luego de lo que había parecido un largo beso, Yuna se prestó a detenerlo, fijando sus ojos en los de él, permaneciendo a un centímetro de la boca de Chrollo.

—¿Esto es real? —preguntó en voz baja, la emoción y el amor se escuchaba en su voz.

—Sí, muy real —respondió el azabache y la integrante de su pandilla lo besó con vehemencia.

El ambiente íntimo y a media luz de la habitación, combinado con lo que sentían ambos, contenía la hoguera que estaba creciendo cada vez más. Las manos de él buscaban ir mas allá por sobre la ropa de la chica, quien se prestaba a dejarse llevar por la inminente pasión entre los dos.

—Aaahh… Chrollo... Yo siento lo mismo por tí —musitó la chica de ojos rojizos.

El hombre frente a ella miraba con atención cada uno de sus gestos y ya comenzaba a escuchar esos sonidos de gozo escaparse de su boca.

—Eres lo más hermoso que he visto. —Le dijo él, en voz baja.

Sus dedos ayudaron a la mujer que amaba a derribar sus barreras, quien aprobó su movimiento con una mirada que lo invitaba a continuar. Entonces su boca tuvo el gusto de poseer el sabor de su piel mientras sus manos bajaron a explorar los confines de sus pétalos. La respiración de Yuna se aceleró aún más al percibir los dedos en ella, nunca se había imaginado que tan solo su toque en esa zona sería tan enloquecedor. Su humedad y calidez le hicieron pensar al líder de La Araña que podría perder la cabeza y estaría feliz de hacerlo, pues eso solo aumentaba la melodía que ella le ofrecía. Y dejó que una súplica lujuriosa se deslizara de entre sus labios.

—Yuna, por favor... Sé mía.

La muchacha asintió sin dudar, su cuerpo y su alma anhelaban tanto conectar como Chrollo lo necesitaba, y él la recostó sobre la cama. Las miradas enamoradas se mantuvieron fijas a la vez que él se despojó de aquello que lo ataba, con el fin de terminar con la distancia entre los dos. Ella abrió sus piernas y él supo que la vista que tenía frente a sus ojos podía significar su muerte.

El cántico de amor del cabecilla de la banda se unió al de ella, quien lo percibió con claridad sumergirse en su profundidad junto a una leve molestia que de cierta manera le recordaba que no había vuelta atrás. Pronto, ese diminuto malestar se disipó, dando lugar a un goce que incrementaba con el pasar de los segundos. Sus cuerpos se entrelazaban en un baile lento que iba más allá de la sed por satisfacción, ese era el ardor de un romance nacido de la vulnerabilidad en común de dos almas que habían cruzado caminos.

Las caricias, los besos, la sinfonía de sus voces expresándose y los ojos creando un nexo tal como lo hacían sus cuerpos y sus espíritus, los llevó a apresurar esa bomba que iba camino a explotar. Yuna terminó de abrazarlo con sus piernas y Chrollo comprendió lo que debía hacer. Poco a poco, su urgencia se aceleraba y ella se hallaba más y más ávida por sentirlo alcanzar el último lugar de su interior. El amor y la pasión compartidos los consumió a tal punto que no les fue posible evitar la liberación de sus sentimientos y todas esas sensaciones desataron la erupción en sus templos y en sus corazones.