Los Tres Viudos | KT + YM + NJ

Summary

El esposo de TaeHyung, JiMin y SeokJin fallece; y en lugar de estar tristes, una manta de felicidad los envolvía por completo. Por fin eran libres. Unos tres donceles viudos, ahora millonarios, finalmente libres.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Nuevo comienzo

─Los voy a extrañar mucho, chicos ─tosió antes de volver a hablar─. Demasiado.

El cuerpo del anciano tembló un poco sobre la cama, estaba cubierto de finas sábanas y una colcha dorada.

─Nosotros a usted también, Hoseok hyung ─formuló JiMin con tristeza.

El mayor les mostró una sonrisa burlona.

─¿En serio? Puedo sentir que los tres ya quieren que me muera.

─Incluso moribundo no deja de tener razón.

─¡Jin! ─gritaron a modo de reproche los dos jóvenes a su lado.

El multimillonario Jung soltó una fuerte carcajada tomando en su mano los dedos de SeokJin, sobándolos con delicadeza.

─Ya estoy acostumbrado a sus comentarios, no se preocupen, chicos ─miró a los tres con cariño, aún sin soltar la mano contraria─. Saben que los veo como mis hijos, ¿no? ─pequeñas lágrimas se asomaron en los ojos del anciano─, haría lo que fuera por ustedes y sé que Mina pensaba lo mismo ─soltó la mano de Jin y luego se limpió las gotas que resbalaban por su rostro.

─Lo tenemos siempre presente ─habló por fin el de piel canela─, ustedes nos apoyaron cuando no teníamos nada ─su garganta se cerró al ver el frágil cuerpo de la persona que les salvó la vida hace años─. Cuando lo único que nos quedaba era sobrevivir en las calles.

─Y lo volvería a hacer, TaeHyungnie.

La habitación se inundó de un silencio reconfortante.

Aún recuerdan cuando el señor Jung los vio rebuscando en los contenedores de basura que había fuera de su empresa. Recuerdan la sonrisa que les dedicó al verlos y la bondad brillando en sus ojos. Los tres escaparon del orfanato y ahora vivían en la calle, esa era su única opción ya que ninguna familia querría adoptar a “niños” de diecinueve años.

Él les ofreció un lugar donde quedarse. Se sorprendieron al ver que la limusina los había dejado frente a una casa enorme. “Mansión” había dicho Hoseok una vez que bajaron del automóvil.

Cuando entraron, el trío de adolescentes quedó sorprendido por lo iluminado que estaba por dentro. Un gran mural se extendía desde una de las paredes hasta el techo, pinturas hermosas decoraban la entrada, dos escaleras en curva embellecían el centro del salón dirigiendo al piso de arriba. Vieron a una mujer de ya más de cincuenta años leyendo un libro sentada en un sillón que parecía de la antigua realeza. El amable hombre la había presentado con ellos como su esposa, el rostro de Hoseok se había iluminado al verla cuando apenas habían entrado. Mina, así era su nombre.

Unos meses más adelante el señor Jung le ofreció a cada uno un puesto de modelaje dentro de su “imperio”, como lo llamaban los jóvenes. Ellos aceptaron muy felices y desde ahí su vida dio un giro que ninguno de los tres había imaginado. SeokJin, TaeHyung y JiMin sabían que la pareja Jung no tenía ningún hijo porque lamentablemente Mina era infértil, pero aún así, ellos eran testigos del amor único que emanaban ambos adultos. Estaba de más decir que los trataban como sus hijos, y los tres veían en ellos la presencia de unos padres que hace mucho tiempo habían deseado. Nadie sabía que el multimillonario estaba casado, esto se debía a que a su esposa no le gustaba estar en el ojo público, y por decisión de ella decidieron mantenerlo en secreto.

Años después Mina cayó enferma, tenía sesenta y cuatro años cuando le dijeron que su enfermedad no tenía cura. Una noche Hoseok reunió a los tres jóvenes en su oficina, ellos quedaron mudos cuando vieron sobre el escritorio un documento que tenía escrito en letras grandes “SOLICITUD DE PETICIÓN DE CASAMIENTO”. El mayor les explicó que esta idea era producto de su esposa, y que no estaba de más pedirles su opinión al respecto. Básicamente se trataba de entablar matrimonio con él debido a que la enfermedad de Mina se volvía cada vez peor, y era ella quien, si alguna vez a Hoseok le pasaba algo, heredaría toda la fortuna de su esposo. Pero nada salió como lo planearon. No tenían ni siquiera hijos y debido a esto cualquiera se podía apoderar de todo el dinero sin la existencia de un documento, y porque nadie sabía que el señor Jung ya estaba casado.

Los tres vieron la desesperación en los ojos de su salvador. Era entendible, él se había esforzado demasiado en hacer crecer todas sus empresas para que supiera que algún día alguien que no merecía tenerlas se hiciera cargo de todas ellas. Al día siguiente le dijeron a Hoseok que aceptaban; firmaron los documentos frente a Mina, prometiéndole que cuidarían con amor y responsabilidad el gran trabajo que Hoseok había hecho. La mujer les agradeció y lloró diciéndoles lo mucho que los amaba y que quería que esa noche durmieran con ella. Dijo que en su interior podía sentir que era la única noche que le quedaba y los tres jóvenes no pudieron negarse a su petición. Durmieron en una calidez inigualable. Una calidez que solo podía brindarte una madre.

Y ahora, viendo a Hoseok como alguna vez lo estuvo Mina, no pudieron evitar sentir que la tristeza los invadía de nuevo.

─Jamás me voy a arrepentir de darles un lugar donde dormir hace ocho años.

Jin no se dio cuenta que su boca había formado un puchero, pero habló no dejando que las lágrimas en sus ojos cayeran.

─Bueno, a qué hora partes, ya quiero comprarme toda la colección Dream Pink con mi próximo dinero.

─Creo que cambiaré los papeles y solo te dejaré con el cinco por ciento de todo.

─¡Era una broma! ─soltó una risita y esto hizo que las lágrimas que aguantaba hace unos momentos mojaran sus mejillas─ Pero te estás tardando demasiado en irte y ahora dices cosas que nos harán llorar a todos.

─Es verdad ─dijo JiMin, acostándose al lado de Hoseok, dentro de la cama─. Vamos, cierra tus ojos, duérmete ya ─puso sus dedos en los párpados del mayor e intentó cerrarlos.

─Dios, mientras más quieran que me muera más me demoraré en hacerlo, ¡tengan paciencia!

─Bueno, si funciona así entonces... ─TaeHyung calló un rato, pensando en algo para decir─ Entonces jamás te mueras, todos te queremos vivo, Hoseok hyung, párate de esa cama ahora y ponte a trabajar.

─¡Ustedes son increíbles! ─contestó riendo.

─Lo sabemos ─JiMin mostró su linda sonrisa.

─No lo decía como halago.

Tae se acercó a la cama y tocó con su índice un cachete de Jung.

─Ya dije que quiero que sigas vivo, ¿por qué no te estás muriendo?

La habitación se inundó de carcajadas. Y por un momento todos estaban contentos de que así fuera, sin tener que despedirse con un sentimiento amargo. Solo como siempre habían sido. Felices. Felices juntos.

─Chicos ─murmuró asustado Hoseok─, creo que ya es hora, veo a Mina viniendo por mí con un sartén. Ella también me quiere muerto, no puedo creerlo.

Esa noche todos durmieron juntos.




─¿De verdad están llorando? Ni siquiera lo habían hecho así cuando supimos que Hoseok había muerto.

Jin dejó su cartera en la encimera de la cocina y luego se giró a ver a los dos pelirrosas que se encontraban aún en la entrada de la mansión.

─¡No lo entiendes, Jin! ─dijeron ambos.

─¿Qué cosa no entiendo? Sólo sé que por fin puedo acostarme con quien quiera sin que los medios me tachen de infiel.

─Sabes que tenemos que esperar por lo menos tres meses ─avisó JiMin─, por el duelo y esas cosas ─hizo un ademán con su mano como si no le importara─. ¡De todas formas ese no es el punto! ─tiró su abrigo de piel en uno de los sillones y se acercó dramáticamente hacia Jin, con Tae pisándole los talones─ ¡Lo enterraron con mi casaca favorita!

─¡Y con mis zapatos de diseñador! ─comentó indignado TaeHyung.

─Cálmense, mis amores ─los tranquilizó con un tono vanidoso─, pueden comprarse uno igual mañana. Recuerden que hyung nos repartió todo su dinero en cantidades iguales, y no es por exagerar pero incluso si no trabajamos podemos mantenernos con eso hasta los setenta y morir como Hoseok. Hermosamente ricos ─cuando terminó de hablar sacó un pintalabios de su mini bolso color rosa decorado con gemas brillantes y empezó a aplicárselo.

─¡Eran edición limitada!

─¿Le decimos? ─oyó decirle Tae a JiMin.

─Sí, dile ─respondió el más bajito.

─Jinnie ─llamó con fingida ternura TaeHyung─, también lo enterraron con tu collar de diamantes ─bastó solo eso para que Jin diera el grito al cielo.

─¡No es verdad lo que dices!

Ahora los tres pelirrosas se encontraban llorando. Quién diría que la muerte de su ex-esposo fuera irrelevante comparado con la pérdida de sus objetos más preciados.

A la mañana siguiente todas sus cosas estaban empacadas gracias a sus empleados. JiMin y SeokJin estaban tomando sol en la piscina, con unas rodajas de pepinos sobre sus ojos y mascarilla rosa cubriendo sus caras. TaeHyung aún seguía en su habitación, también con la mascarilla en su rostro pero sin los pepinos ya que se estaba haciendo los rulos en su pelo. Ese día se mudarían a otra mansión que Hoseok les había comprado diciendo que era más de su estilo, no demasiado anticuado como habían estado viviendo antes.

─Espero que sea más grande ─habló Jin, tratando de no abrir tanto la boca por la mascarilla.

─Y con una enorme sala de cine y jacuzzi en cada piso ─se quedó un rato pensando─, no, mejor que cada habitación tenga un jacuzzi.

─Sé que Hoseokie hyung ha escogido bien ─se acomodó mejor en la silla evitando que el pintaúñas en los dedos de sus pies se estropee─, lo voy a extrañar un montón.

─Mm, yo igual, todo se siente diferente sabiendo que nos tendremos que encargar de todo. Aún no iniciamos pero la presión ya empezó a cubrir todo mi cuerpo.

─Tranquilo, Minnie, lo haremos bien ─besó su dedo índice antes de estirarlo hasta el espacio de JiMin, siendo recibido por este con el mismo gesto.

─Es obvio, somos los mejores ─tiró un mechón de cabello hacia atrás con estilo.

─¡Apuren, chicos, en un hora estamos saliendo! ─escucharon a Tae llamar desde adentro.

Cuando los tres ya estuvieron listos salieron apurados hasta la limusina que los llevaría a su próximo hogar.

TaeHyung iba con un hermosa blusa blanca que le dejaba al descubierto toda la espalda junto a unos shorts de tela increíblemente hermosos que le resaltaban el trasero y sus esbeltas piernas, tenía un brazalete de oro en el tobillo que combinaba con sus sandalias. Todo en él gritaba No apartes tu mirada de mí.

JiMin se vistió con un top con mangas hasta los codos de color amarillo pastel que le llegaba a mitad del abdomen, dejando lucir su fina cintura y el piercing de flor que tenía en el ombligo. Llevaba un pantalón de cuero hecho para donceles, estos marcaban con deseo sus muslos y le daba a su trasero un mejor volumen. Para completar su outfit se puso unas botas de cuero negro con un taco de seis centímetros que la marca Saint Laurent le había hecho exclusivamente para él.

SeokJin llevaba su cartera favorita colgada en el brazo, era de color blanco decorado con gemas de corazones de todos los colores. En su cabello lucía elegante unos lentes de sol Gucci, llevaba puesto un top blanco sin mangas con una fina camisa de color celeste casi transparente encima. Sus piernas eran cubiertas por un pantalón de playa color beige con aberturas en los costados haciendo que con cada paso que daba quede al descubierto gran parte de su piel. Finalmente se puso unas zapatillas de color rosa y blanco, realmente cómodas. En su vestimenta jamás faltaba el rosa.

Se despidieron de sus empleados, dándoles las gracias por haberlos soportado durante tanto tiempo y prometiendo que algún día vendrían a visitarlos.

El camino fue largo, pero aquel trío casi ni lo notó porque habían quedado dormidos apenas habían transcurrido diez minutos del viaje. Cuando llegaron esperaron a que sus nuevos asistentes llevaran sus maletas a sus respectivas habitaciones, esperaron en una linda fuente que decoraba el exterior de la casa, no podían creer que tenían su propia fuente de los deseos en su propio jardín, ¡era increíble!

Los tres veían con curiosidad a las personas que trataban de acomodar las cosas en su nuevo hogar. TaeHyung miró con asombro un lugar un poco apartado, este estaba lleno de autos, camionetas, dos limusinas, algunos helicópteros y cinco motocicletas, pero lo que llamó su atención fue aquel hombre sin polo que revisaba los motores de un auto. Tenía el brazo tatuado y su rostro estaba manchado de negro, parecía grasa.

─Wow, ¿y ese guapo de por allá?

JiMin y Jin voltearon hacia el lugar que Tae señalaba, y antes de que alguno de los dos pudiera decir algo escucharon una voz grave detrás de ellos.

─Ese será su nuevo empleado, se encarga de revisar todo tipo de vehículo ─los tres giraron inmediatamente y se encontraron con un moreno alto y musculoso que les sonreía amable, unos lindos hoyuelos decoraban sus mejillas, acomodó los lentes sobre su nariz antes de volver a hablar─. Buenas tardes, me llamo Kim NamJoon y soy el encargado de supervisar a todas las personas que trabajarán para ustedes.