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Summary

¡Bienvenidos a Híbridos! No recuerdas cómo llegaste aquí. No sabes en quién confiar. Pero nada de esto es un accidente. Aquí, las peleas no son solo fuerza contra fuerza. Son reflejos de lo que eres. Cada golpe, cada herida, revela tu verdadero ser. ¿Cazador o presa? ¿Héroe o monstruo? Algo observa desde las grietas de la realidad. Sonríe cuando la sangre toca el suelo. Cada batalla es una prueba. Cada derrota te acerca al abismo.

Genre
Fantasy/Romance
Author
Min
Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El nuevo mundo

Eiko


Cuando entré al juego, todo a mi alrededor comenzó a tomar forma. Al principio, era como si el mundo se estuviera pintando frente a mis ojos, todo fresco y vibrante, una especie de lienzo recién hecho. Sin embargo, a medida que observaba más detenidamente, me di cuenta de algo aún más extraño: mi cuerpo no era el que esperaba. En lugar de mis manos humanas, tenía las de un gato, y mis ojos... mis ojos brillaban con dos colores diferentes. ¿Qué era esto? ¿Un sueño? ¿Un mal chiste?

De repente, escuché dos voces, una más clara que la otra. La primera, una voz femenina, me habló con tranquilidad, explicándome las reglas del juego y el mundo en el que acababa de caer. La otra, mucho más lejana y cargada de desdén, se quejaba de tener que explicar todo eso. A pesar de lo desconcertante que todo era, decidí escuchar la voz que parecía ser mi guía.

Al mirar detrás de mí, vi a dos figuras. Una se parecía a mí, otra... era pequeña, casi como un muñeco. Me miró con curiosidad y comenzó a hablarme sobre el funcionamiento de este extraño lugar, mientras que la otra, mucho más molesta, se quejaba de tener que hablar sobre el mundo en el que vivíamos. La tensión entre ellas era palpable.

—Este mundo está dividido en varias especies —dijo la pequeña figura, cuyo nombre, según más tarde entendí, era Akua—. Hay elfos, gatos, perros, dragones... y los seres oscuros. Es un lugar raro, pero interesante.

Akua continuó hablando sobre la historia de las especies y me reveló que yo era un “gato ninja”, una especie casi extinta. Según los rumores, los gatos ninja habían desaparecido tras enfrentarse a los dragones de hielo. Yo era, de alguna forma, una superviviente de ese linaje, y por alguna razón, eso me hizo sentir orgullosa, aunque también inquieta.

Lo que más me sorprendió fue descubrir que mi habilidad, aunque parecía común para un ninja, no era tan sencilla. Puedo consumir la sangre de cualquier criatura, y a cambio, obtengo sus poderes, aunque solo por un tiempo limitado. Era una habilidad poderosa, aunque también peligrosa. Los ninjas no solían tener poderes sobrenaturales en las historias, así que esto me parecía... lógico, aunque extrañamente perturbador.

Akua me explicó cómo funcionaba la lucha en este mundo. Me hizo practicar con algunos monstruos de bajo nivel, y mientras lo hacía, comencé a sentirme más como una ninja. No era una sensación normal, era algo más profundo, algo que había estado dormido en mí por mucho tiempo.

Tras algunos enfrentamientos, llegué a un pueblo. Vi a mucha gente, pero algo me retenía, una sensación de miedo que me impedía acercarme. Fue entonces cuando escuché una voz suave y cálida, como si ya la conociera. Miré hacia la fuente y vi a un elfo. Era hermoso, pero también misterioso. Sin pensarlo, me acerqué, pero justo cuando iba a hablar, me caí. Al levantar la vista, ya no estaba allí. Se había desvanecido entre la multitud, dejando una sensación de vacío.

“Esa maldita voz otra vez...” pensé, mientras algo extraño comenzaba a nublar mis pensamientos