Blood and flesh (Toll)

Summary

Tom tenía unos gustos particulares que no compartía con nadie… Hasta que conoció a Bill.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Tom entró tambaleándose al baño, apoyándose contra una de las paredes, cerrando los ojos con fuerza.

Un hombre ingresó después del joven, poniéndole seguro a la puerta, y relamiéndose los labios al ver al adolescente trémulo contra el muro, usaba unos pantalones de cuero tan pegados que se ceñían en su cuerpo con una abertura al principio de su entrepierna, y una camiseta negra que era más bien transparente, por lo que se podía vislumbrar el cuerpo trabajado del chico, que apenas cumpliría la mayoría de edad, pero… Lo pedía a gritos, por lo que el mayor se apoyó detrás del menor, tocándole el trasero con descaro, empujándole su entrepierna.

—¿Qué hace…? —masculló Tom, intentando removerse de su agarre.

—Ay, por favor, mocoso, lo estás deseando tanto como yo… Por eso te vistes así y vienes a una discoteca gay, quieres que te den por culo, y cumpliré tu sueño —soltó el hombre.

—Por favor, no… ¡Suélteme! —gritó Tom, sintiendo cómo el mayor colaba una mano dentro de su pantalón tocándole las nalgas, con la intención de bajárselo mientras se frotaba codiciosamente.

Sonidos de movimientos bruscos se escucharon en el ambiente, lo que puso en alerta a Bill, que estaba encerrado en uno de los cubículos, fingiendo tener un problema gastrointestinal para huir de su amigo. Gustav había insistido en llevarlo a un antro de ambiente, con la intención de que dejara de ser un adolescente antisocial, pero no, Bill no quería, sí, era gay, pero no le interesaba escuchar música de ese tipo, bailar, beber buscando la atención de alguien, sus gustos eran distintos… Realmente disfrutaba de ver vídeos en casa, o escuchar música a todo volumen con audífonos, y… Pues precisamente no consideraba que podía compartir sus aficiones con sus amigos, porque no eran las más normales. Sin embargo, cuando escuchó esos ruidos, es que salió del cubículo, dispuesto a intervenir en caso pasara algo.

No obstante, Bill se quedó paralizado viendo la escena que tenía frente a sí.

Había un chico con rastas, que era presionado por un hombre contra la pared, con el pantalón a medio bajar, pero el mayor no se movía, y se dio cuenta que el muchacho le había incrustado una navaja en el cuello al mayor.

Bill se acercó y Tom abrió los ojos al darse cuenta que no estaba solo como había creído en primer lugar.

—Hola, soy Bill. ¿Intentó abusar de ti? —preguntó el moreno, fijándose cómo salía la sangre del cuello del hombre, que se separó, tapándose la zona, intentando detener el flujo de la sangre que salía a borbotones.

—Soy Tom. Sí, yo estoy un poco borracho y bueno, me tuve que defender —dijo, con fingida inocencia el de rastas.

—Deja te ayudo con eso, Tom —ofreció Bill, sujetando el tacho de basura de metal y golpeando al hombre que se desangraba en el piso.

Así que ese moreno con apariencia de chico emo pensaba que Tom había intentado ser violado, lo cual era verdad, pero en realidad no necesitaba ayuda, ya que él mismo había ido a esa discoteca buscando una víctima que lo siguiera “cuando fingía sentirse mareado” e iba al baño.

Bueno, Tom no necesitaba un héroe, pero más le valía fingir que sí, si es que no quería ser descubierto.

El hombre ya había perdido el conocimiento, con la cara deformada por tantos golpes que le había propinado el menor. Y Tom se unió al moreno, empuñando la navaja para seguir hiriendo el hombre, sintiendo la satisfacción de tener la sangre chorreando en su rostro y cuerpo, y más cuando dejaba caer el arma punzocortante, cercenando la piel, rompiendo la ropa a su paso, dejando entrever el músculo debajo de las heridas, mientras que Bill igual se estaba manchando, pero no le importaba mucho, suponía que en verdad estaba comprometido con la idea de ser un héroe.

Hasta que era más que evidente que el hombre ya estaba muerto. Bill se giró a verle, todo rojo por la sangre, y un poco agitado, con una sonrisa en el rostro que hizo que Tom se sintiera un poco perturbado, porque, ¿sería que el moreno estaba disfrutando esto tanto como él?

—¿Lo decapitamos? —propuso Bill, con la mirada maniática.

Y Tom gimió ante la idea. Normalmente sólo los apuñala y se masturbaba con los cadáveres, pero… Cortarle la cabeza, vaya, era algo que no había pensado antes, y se le hacía muy erótico.

—¿Pero con qué? —cuestionó Tom, dándose cuenta que era evidente que Bill era más trastornado de lo que demostraba.

—Uhmn… Tengo una idea —masculló Bill, aplaudiendo sonriente para luego jalar al hombre del cabello, en dirección a uno de los cubículos.

Tom se acercó, fijándose cómo Bill acomodaba la cabeza del hombre encima del inodoro, boca arriba, con la nuca en el asiento.

—Tenemos que romper las vértebras, así que necesito que te sientes en su pecho, mientras le empujo el mentón, con la presión terminará por ceder y romperse. Igualmente tenemos tu navaja para facilitarnos un poco el trabajo —comentó Bill.

Tom se relamió los labios, saboreando la sangre en ellos, disfrutando de la mente desquiciada que tenía el chico, se sentó sobre el pecho del hombre, mientras veía cómo Bill presionaba su bota negra sobre la mandíbula, lo hacía con fuerza, pateándolo varias veces, hasta que ambos pudieron escuchar el crujido de los huesos rompiéndose.

—Bingo —dijo Bill, viendo cómo el hombre tenía el cuello en una posición imposible por tenerlo roto—. Haz los honores con el primer corte, procura que sea profundo.

Tom sacó su navaja, pasándosela por encima de la garganta, viendo cómo se abría como una boca, los músculos totalmente expuestos. Bill pateó más la mandíbula del hombre, hasta que ambos observaron cómo se separó finalmente la cabeza del cuerpo, el cual tenía espasmos por más que ya estaba muerto, pero al ver rodar el cráneo del hombre, Tom sentía que iba a correrse sólo con eso, sintiendo aún la calidez de la sangre en toda su piel.

Bill seguía riendo como maniaco, y Tom se acercó a él, para besarlo, haciendo que la risa del moreno se detuviera por impactar sus labios contra los suyos, y el moreno coló una lengua entre los labios del de rastas, paladeando el sabor de la saliva de Tom, mezclado con la sangre, sintiendo cómo todo su cuerpo se ponía aún más excitado por aquello.

El moreno terminó por empujar al rubio contra el lavadero, levantándolo por las piernas para sentarlo encima, situándose entre sus piernas, y Tom desabrochó el pantalón de Bill, mostrando la orgullosa erección que tenía frente a él, masajeó el pene del moreno, usando la sangre de lubricante, mientras Bill le respiraba en la boca y le mordía el labio inferior, moviendo sus caderas contra la mano de Tom.

Tom mantenía el bamboleo, disfrutando de cómo se sentía la piel caliente y bañada en sangre, hacía mucho tiempo que no había disfrutado de sentir una verga en su culo, así que la idea de hacerlo en un baño lleno de sangre, luego haber decapitado a un hombre, y que precisamente lo hiciera con el joven que había tenido la idea era demasiado sexy, por lo que se relamió los labios, disfrutando de jugar con la punta de la polla del moreno, viendo fascinado el brillante que tenía por la sangre entremezclada con preseminal, observando atrás el cadáver de su víctima, sonriendo frente a ello.

Bill ayudó a Tom a quitarse los pantalones, haciendo que apoyara los pies en la superficie del lavadero, y Bill iba donde el cadáver, empapando sus dedos de más sangre, para después volver donde el de rastas, sonriéndole mientras le metía los dedos sangrientos, y Tom jadeó, disfrutando no sólo de los dígitos del moreno buscando su próstata, sino también de saber que tenía sangre en su estrecho trasero.

Bill siguió hurgando en su interior, ahora él masturbando al de rastas con la otra mano, sintiéndose fascinado por el sabor a óxido en sus labios, y también con la imagen erótica que era tener a Tom abierto de piernas para él, bañado en sangre. Sintiéndose también excitado por el pensamiento de que tenían un cadáver en el mismo sitio donde iban a hacerlo. El moreno definitivamente no pensó en llegar a ligar con alguien en ese antro de mala muerte, sin embargo, tener a Tom… Era algo que sobrepasaba con creces todas las fantasías que había podido tener.

Tom empujó su trasero contra los dedos de Bill, haciéndolo sisear, y el moreno le quitó sus dígitos para meter su miembro en sus entrañas, y el de rastas gimió cuando sintió las manos del moreno tomarlo por las caderas, mientras lo llenaba por completo, y Bill se hundió en su cuello, oliéndolo a sangre fresca y también con su aroma embriagador, le mordió con fuerza la zona, para seguir moviendo sus caderas, Tom se abrazó a su cuerpo con sus piernas, a la par de que su miembro daba botes entre ambos, empezó a jalársela con una mano, y con la otra agarraba al muchacho por el cabello, enredando sus dedos entre su cabellos levantados llenos de sangre.

Bill gimió mientras seguía dándole las estocadas, lamiendo el cuello de Tom, totalmente extasiado por el sabor a sangre en sus papilas gustativas, y también la suavidad de la piel del de rastas. Tom soltaba gritos sin importarle la bulla que hacía, porque realmente afuera había un alboroto por la música estridente.

Tom sintió cómo el pene de Bill le daba en su próstata, tantas veces, sin dejar de pajearse, y jalándole del cabello al moreno, simplemente para atraerlo a su rostro y besarlo, jugando con su lengua, disfrutando del piercing del chico maquillado, y cuando se separaron por aire, Tom le lamió la mejilla, quitándole un poco de sangre a lo que Bill sonrió, sin sentirse asqueado, mordiéndole la quijada al de rastas, aumentando el ritmo de las embestidas, arremetiendo en su interior, tantas veces que Tom ponía los ojos en blanco. Tal vez no era el mejor lugar, porque estaba sucio, aparte de la sangre, y bueno, habían asesinado a alguien, sin embargo, les importaba un carajo lo que pasara porque estaban viviendo una experiencia que jamás pensaron compartir con alguien y… Bill era demasiado sexy, era delgado, pero violento, sádico, con sus jeans, botas, camiseta y casaca de cuero, a simple vista luciendo como un chico común y corriente pero tenía fuego en su interior, y la misma vesanía que le corría por las venas a Tom la compartía Bill.

Así que Tom se apretó a Bill en su interior, y Bill mordió su cuello, haciéndolo estremecer, cuando se vino dentro suyo, y Tom entre sus cuerpos.

Se separaron, y asearon por separado.

—Aquí hay un armario de limpieza, hay que dejar ahí al cadáver —ordenó Bill, forzando la cerradura del armario con un clip que tenía en el bolsillo, y metieron juntos el cuerpo de la víctima allí, para luego volver a cerrarlo con el candado.

Bill y Tom limpiaron el piso lo mejor que se pudo, y aunque lucían igual manchados de sangre en su ropa, no les importó, y salieron tomados de la mano del baño, decidiendo en ese momento que no se separarían.