El Inicio del Sueño
Ya es tarde, es hora de acostarme. Me cambiaré y cerraré la ventana.
Me acomodo en la cama mientras reviso las redes. Doy vuelta la almohada para sentir el lado más fresco y vuelvo al celular. Después de un rato, decidí ver algunos videos.
Qué gracioso… un gato trepado debajo de un escritorio, parece una araña. El mío solo duerme y come más que yo, aunque también es un poco odioso. No sé a quién habrá salido.
Bueno, ya es suficiente por hoy. Revisaré la ventana una última vez, dejaré el celular cargando y cerraré los ojos.
Mi cuerpo se relajó tanto que, sin darme cuenta, las luces y los ruidos dejaron de importar. Solo escuchaba el leve murmullo de los árboles sacudiéndose con la brisa, mientras mi respiración y mis latidos se volvían cada vez más lentos.
Empiezo a sentirme reconfortado y, a la vez, satisfecho, pero solo por un instante. Poco a poco, una sensación de inquietud comienza a tomar fuerza.
De la nada, creí escuchar una campana a lo lejos. En menos de un segundo, un leve temblor recorrió todo mi cuerpo. Me costó abrir los ojos para entender qué pasaba. Al hacerlo, solo miré mis pies descalzos. Deambulé un rato, aunque me sentía algo atontado.
No escucho mis pasos. Ahora que lo pienso, no hay ningún tipo de sonido.
Levanto la vista para tratar de ubicarme, pero solo veo un inmenso vacío blanco. Es demasiado amplio para ser una habitación. No hay polvo, arena, objetos ni formas reconocibles.