Introducción

Abro los ojos y miro el horizonte de mi hogar, Hadima, un lugar donde ocho pueblos y comunidades de criaturas con poderes especiales conviven. Entre nosotros están los licántropos, los omorfianos, los hombrecillos musgos, las criaturas de las penumbras, las brujas chupa sangre y los animales del bosque Paraíso, pequeñas y fascinantes criaturas que solo existen aquí. Es un territorio lleno de habilidades sobrenaturales y secretos, pero también de historias dolorosas y guerras interminables.
Desde siempre, los humanos nos han temido. Nuestra naturaleza y habilidades sobrenaturales les provocaban recelo, lo que desató una guerra que pareció no tener fin. Con el tiempo, algunos humanos decidieron convivir con nosotros, mezclando su sangre con la nuestra. Así surgieron los humanos no puros, portadores de sangre sobrenatural. Aunque no todos desarrollaban habilidades especiales, había quienes nacían con dones que los hacían destacar.
Pero no todo fue armonía. Las comunidades también peleaban entre sí. Entonces, tomamos una decisión: sellar una paz definitiva. Creamos una dimensión que separa a los humanos puros, aquellos cuya sangre nunca fue mezclada, de nosotros, los no puros y las criaturas sobrenaturales. Esta protección dimensional nos mantiene a salvo y hace que los humanos nos recuerden como simples leyendas y mitos, relatos distorsionados que cuentan versiones incompletas de nuestra existencia.
En Hadima Especial, nuestra dimensión, existe un lugar que brilla más que cualquier otro: Évrima. Es una región maravillosa donde habitan las criaturas más bellas y bondadosas junto a sus amos, los omorfianos. Los omorfianos son seres de una belleza extraordinaria, con corazones llenos de bondad y sensibilidad. Cada uno posee el don de controlar la naturaleza según las habilidades que les han sido concedidas. Además, su apariencia es tan hipnótica que les permite encantar y persuadir a quien deseen.
Mi hermano Arel es un híbrido, el hijo del alfa Lonzo, mi padre, y de una omorfiana que murió al darlo a luz. Al igual que él, su mate, Aliana, también es híbrida. Juntos enfrentaron innumerables obstáculos para estar juntos, incluidas las trampas de una bruja chupa sangre. Pero esa historia pertenece a “Lobo Feroz”, la historia de Arel.
Sé que Dave y Arel hicieron algo extraordinario para ayudar a Aliana a despertar, aunque desconozco los detalles. Lo que sí tengo claro es que, desde aquel incidente, Hadima quedó dividida. Ahora existen dos mundos separados: el territorio de los humanos no puros y Hadima Especial, nuestra dimensión. Esta separación nos protege, convirtiéndonos en seres inexistentes para los humanos no puros y resguardando tanto a ellos como a nosotros.
Aunque esta paz es frágil, me aferro a la esperanza de que un día podamos entendernos mejor. Cada día en Hadima Especial es un recordatorio de nuestra historia, de los sacrificios que hicimos y de las decisiones que tomamos para proteger nuestra esencia y nuestra libertad.