Capítulo 1:
ꟷReina Cordelia, lamento mucho tener que interrumpir su paseo matutino. ꟷEl soldado se inclinó, como muestra de respeto ante la que era su reina.
ꟷSupuse que vendrías con noticias para mí esta mañana. ꟷ Cordelia miró en dirección hacia donde él se encontraba.ꟷ Desde aquí pude sentir los temblores, el agua de las fuentes me salpicaron, incluso los peces en el río estaban más inquietos de lo normal cuando fui a saludarlos.
ꟷCreemos que sin dudas se trata de la reina Agnes como usted lo suponía. ꟷEl soldado se acercó aún más a ella, era la primera vez que le encomendaban una misión tan especial, y aunque, sabía que la situación de los reinos era complicada, no podía evitar sentir la emoción correr por sus venas. ꟷEsta mañana me reuní temprano como me pidió con el Rey Astor, los incendios en su reino siguieron apareciendo, son aislados y no causaron mucho daño, pero él cree que, si no actuamos de inmediato, esto podría escalar a mayores.
ꟷClaro que se trata de Agnes ¿Quién más sino?ꟷ Cordelia se alejó un poco de todos, y con un movimiento de manos, hizo que una pequeña masa de agua se moviera de su lugar, hasta terminar mojando unas pequeñas rosas amarillas que recién comenzaban a abrir. ꟷAlgo debe estar molestándola, o tal vez solo está queriendo llamar nuestra atención.ꟷ Cordelia volvió hacia donde sus soldados estaban. ꟷYa hasta me parecía raro que estuviera calmada todo este tiempo.
ꟷTodavía no hemos podido hablar con la reina Rebel, nos han dicho que no se encontraba disponible cuando hemos ido por ella. ꟷEl soldado miró a sus compañeros, todos estaban nerviosos por la situación, pero a su reina, parecía no alterarla demasiado realmente, se mantenía con esa serenidad que tanto la caracterizaba.
ꟷEsa chiquilla.ꟷ Cordelia negó con la cabeza, como señal de desaprobación.ꟷ Estoy segura de que ella sabe muy bien lo que está pasando, claro que lo sabe, pero como siempre, no le interesa nada en absoluto.ꟷ Pensó por unos instantes y luego añadió. ꟷDebemos descubrir que está tramando Agnes, y estoy segura de que Rebel ya lo sabe.
ꟷTrataremos de comunicarnos con ella, su majestad. ꟷSoltó el soldado, pero Cordelia negó con un movimiento de cabeza.
ꟷInforma a los demás Dioses, que la reina Cordelia quiere verlos a todos, en el monte de Los Elementos, mañana a medianoche, ninguno puede faltar. ꟷ Sentenció, y sin esperar un segundo más, todos los presentes salieron del lugar.
El monte Elementos, el lugar donde los cuatros reinos se unían, Fuego, Agua, Tierra y Aire.
En el principio, el mundo era solo uno, todos los habitantes podían vivir y moverse libremente por donde quisieran. Se dice que su Dios, era un Dios justo y sabio, podía dominar a su antojo los cuatro elementos, y todos los habitantes del mundo lo adoraban. Un día, de esos en los que admiraba su mundo y su creación, se le ocurrió una idea, la mejor que había tenido hasta el momento, estaba cansado de ser el único inmortal, el único que comprendiera los elementos, así que, creyó que era buena idea crear a alguien que fuera igual a él. Pero, no podía arriesgarse y darle a alguien tanto poder, no podía ser completamente igual a él, así que, decidió que lo mejor era, crear cuatro nuevos Dioses, y a cada uno, darle el poder de un elemento.
A la primera que creo, fue a Cordelia, a ella le otorgó el elemento agua. Cordelia fue creada con rasgos armoniosos y suaves, sus ojos eran grandes y brillantes, parecía contener el océano entero en ellos, su cabello era ondulado y oscuro, con un gran movimiento, su piel era muy clara, se movía de una forma muy tranquila, como si todo el tiempo estuviera volara. Cordelia inspiraba calma, a la misma vez que misterio, su aura era tranquila y al mismo tiempo magnética.
El segundo en ser creado fue Astor, a quien le fue otorgado el elemento tierra. Astor tenía rasgos definidos y firmes, sus hermosos ojos color avellana transmitían seguridad a todo aquel que lo mirara, su piel era cálida y resistente, con un hermoso tono dorado que combinaba a la perfección con su cabello rubio oscuro, su cuerpo era fuerte, y sus movimientos decididos, su sola presciencia irradiaba confianza y seguridad.
La siguiente en ser creada fue Agnes, y a ella le otorgó el fuego, los rasgos de Agnes eran marcados y expresivos, sus facciones eran intensas, sus ojos color ámbar eran vibrantes, como si todo el tiempo tuvieran una chispa ardiendo dentro de ellos, su cabello largo de un rojo fuerte, combinaban a la perfección con su piel sonrosada. Agnes parecía estar siempre lista para lanzarse a la acción, sus movimientos eran rápidos y seguros, su simple presencia llenaba una habitación, su intensidad era difícil de ignorar.
La última en ser creada fue Rebel, por lo tanto, se le otorgó el aire, con su rostro angelical y su aire juvenil encantaba a todo aquel que la viera, sus ojos grises, curiosos y brillantes, le daban la apariencia de estar soñando despierta todo el tiempo. Su largo cabello platino parecía estar moviéndose junto con el viento todo el tiempo. Rebel era una muchachita ágil, su cuerpo liviano y sus movimientos danzantes la hacían todo un espectáculo de ver, su presencia inspiraba ligereza, creatividad y sobre todo, libertad.
El Dios de este mundo, estaba fascinado y orgulloso de su creación, los cuatro eran perfectos, pero, a medida que el tiempo pasaba, y cada uno desarrollaba su personalidad, se dio cuenta que, con quien mejor se llevaba, era con Cordelia. Largas caminatas bajo las estrellas, tardes enteras observando a los habitantes del mundo como si de trataran de una obra teatral, mañanas en las que solo miraba a Cordelia danzar sobre el mar, incluso apreciaba hasta esas simples conversaciones en las que discutían ideas abstractas como si fueran sabores, Cordelia sostenía que la nostalgia sabia a pan recién hecho en una casa a la que ya nadie iba de visitas, pero él creía que sabía a madera húmeda mezclada con una risa que ya no se recuerda del todo, Cordelia decía que la esperanza sabía a menta y anís, con una pisca de algo que todavía no se había inventado, y él sostenía que el amor sabia a cerezas, con unas chispitas de peligro. Pero, con lo que, si estaban de acuerdo los dos, era que, la muerte no tenía sabor.
Esta preferencia del Dios, hacia una de sus hijas, no pasó desapercibida, todos lo notaron, a Rebel realmente mucho no le importó, ella prefería estar sola y dar vueltas por el mundo que le había sido otorgado, Astor, al principio se sintió un poco celoso, después cayó en cuentas de que realmente no le gustaría ocupar el lugar de su hermana, y prefirió pasar desapercibido, en cambio Agnes, odiaba que las cosas fueran así, ella creía que debía ser la que ocupara ese lugar, y por más que se esforzaba día tras día para llamar la atención de su padre, este parecía solo estar interesado en Cordelia, así que, cansada de la situación, entendió que debía tomar cartas en el asunto, así que aprovechando que su hermana era una ingenua y muy fácil de engañar, comenzó a idear un plan.
ꟷ¿Si tuvieras que matar a un Dios?ꟷ Comenzó Agnes preguntando, una de esas tardes en las que admiraba las auroras boreales con su hermana. ꟷ¿Qué es lo que harías?
Cordelia se sobresaltó, y miró horrorizada en dirección a ella. ꟷ¿Por qué quieres saber algo así Agnes?
ꟷSolo es simple curiosidad.ꟷ Mintió. ꟷEs que a veces me pregunto, en el caso de que yo pudiera morir, ¿Cómo sería? ya sabes, es que esto de la inmortalidad no sé qué tan bien me sienta.
ꟷA veces yo me hago las mismas preguntas que tú. ꟷ Rebel llegó y tomó asiento junto a ellas. ꟷ¿Qué es lo divertido de vivir eternamente?
ꟷNuestro padre me lo contó una vez, pero deben prometer que no dirán nada. ꟷRebel y Agnes asintieron. ꟷ Antes de que él comenzara a crear este mundo, en ese segundo instante antes de que nada existiera aún, cuando todo era un silencio absoluto, se creó una daga, “la daga del silencio”, su filo no corta carne, corta existencia.ꟷ Ambas diosas la escuchaban con atención. ꟷ Se dice que eso es lo único que puede matar a un Dios, pero nuestro padre la ha escondido, así que, no sabemos dónde puede encontrarse.
—El monte más alto, si caminas desde aquí, hacia el sur, pasando el bosque de pinos, y luego el desierto sin oasis, tienen que ir temprano en la mañana, cuando los primeros rayos de sol se asoman, ahí, por unos segundos, ilumina la daga. —Soltó Rebel, despreocupadamente.
—¿Tú cómo sabes eso? — Preguntó Cordelia alarmada.
—Ya sabes, he recorrido este mundo de un extremo a otro, muchas veces, no hay nada que no sepa de él. —Respondió la diosa Rebel.
Agnes por dentro brincaba de la emoción, lo que iba a ser una tarea difícil, resultaba ser más fácil de lo que pensaba, y todo, porque su creador, creía que nadie era lo suficientemente malo, como para cometer un crimen.
El tema de la daga quedó en el olvido, nadie se imaginó lo que podía llegar a pasar, excepto Rebel, ella ya lo sabía, pero decidió que lo mejor era no intervenir, porque creía que todo tenía un sentido, y que todo debía ocurrir por algo, y ella, no era nadie para intervenir.
Una de esas tardes en las que no había mucho por hacer, Astor caminaba tranquilo por el reino, cuando los gritos de Cordelia le hicieron saber que nada estaba yendo bien como el creía, se apresuró para llegar donde los demás Dioses se encontraban, y la escena que encontró, fue desgarradora.
Cordelia sostenía una daga, apuntando en dirección a Agnes, y su padre, su creador, se encontraba en el suelo, muy cerca de su trono.
—¿Qué es esto? —Preguntó Astor, mirando con horror hacía donde las dos Diosas se encontraban.
—Cordelia para, no hagas nada. —Ordenó el Dios que los había creado. — No te enojes con Agnes, aún es muy joven, no entiende lo que hace. —Cordelia se incorporó y Astor corrió para sujetar a Agnes, no pudo evitar sentir miedo cuando vio el brillo en los ojos de esta, parecían desprender fuego. — Confió en qué sabrás que es lo que tienes que hacer a partir de ahora, un mundo donde haya paz es lo único que siempre he anhelado.
Todo fue muy rápido, el Dios, que había creado el mundo, se había esfumado, sin decir más que unas pocas palabras. Cordelia sabía que, a partir de ese momento, tenía que tomar el control. Pero Agnes, ella tenía otros planes.
Los siguientes tres años, fueron un completo caos, una guerra interminable, en la que muchas vidas se perdieron, y cuando por fin pudieron acorralar a Agnes, Cordelia recordó las palabras de su creador, y decidió perdonarle la vida. Dividieron el mundo en cuatro grandes reinos, y los humanos que quedaron de pie, se repartieron en ellos.