DULCE TOXICIDAD

All Rights Reserved ©

Summary

Derek y Stiles son una feliz pareja. Ellos viven juntos, cerca de la universidad donde Stiles estudia. Sin embargo este fin de semana pasa algo que provoca que Stiles se enfade, por lo que Derek tras notarlo está decidido a averiguar que le sucede a su novio y ayudar a que su enojo desaparezca, mas Derek no sabía que él era la causa del enfado de su pareja.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

One Shot

NARRADOR

Stiles Stilinski y Derek Hale, o cómo muchos los llaman Sterek, son una muy feliz pareja.

Ellos se conocieron gracias a que tenían amigos en común.

Stiles nada más posó su mirada en el moreno se sintió inmensamente atraído por el mayor.

Derek Hale era el chico más hermoso que había visto en su vida.

Tras conocerle más y hablar con él, el ojimiel deseaba cada vez más probar esos lindos labios por lo que alguna vez dejó caer algún comentario sutilmente para saber si el moreno de ojos verde se sentía igual por él.

Sin embargo Derek nunca dio una señal que le permitiera saber a Stiles sus sentimientos, por lo que el castaño prefirió no decir nada sobre el enamoramiento que estaba surgiendo en él, debido a que no quería incomodar a Hale y que este desapareciera de su vida.

Ellos hablaban sin parar con el otro, ya sea en línea o en persona, más ninguno daba el primer paso, y esto fue así hasta el día en que Stilinski cumplió 18 años.

Derek se declaró a Stiles justo ese mismo día.

Stiles había organizado una fiesta por la noche en su casa para celebrar su mayoría de edad, aprovechando que su padre tenía que trabajar de noche en la comisaría.

Invito a todos sus amigos, obviamente Derek incluido, más lamentablemente el mayor no apareció en toda la noche.

Cada vez que alguien llamaba a la puerta Stiles corría a abrir rogando internamente por que fuera el chico de pelo negro por el que estaba completamente loco, pero nunca era él.

El castaño nunca mostró su decepción y daba a bienvenida a la persona que había llamado a la puerta para acto seguido seguir con la fiesta.

Pero a medida que avanzaba la noche sus esperanzas de ver a Derek se desvanecían, pero se negó a sentirse triste y que eso arruinara la fiesta de su décimo octavo cumpleaños, así que continuó celebrando, riendo, cantando y bailando con sus amigos.

Finalmente todos los invitados se marcharon y tras limpiar un poco se retiró a su habitación.

Después de cerrar la puerta, se apoyó contra ella, miró al suelo y suspiró, repasando en su mente cómo había ido la fiesta.

Se sintió feliz, más una pequeña parte de él sintió una punzada de tristeza, por no poder compartir esa maravillosa noche con el hombre dueño de su corazón.

— ¡Buenas noches, cumpleañero!– dijo una voz en su habitación con un tono juguetón y coqueto.

Una voz que reconocía a la perfección.

Al escucharla subió rápidamente la cabeza para asegurarse de que no se la estaba imaginando, puesto que muchas noches en la soledad de su habitación se había imaginado esa voz diciéndole cosas sucias.

— ¿Derek?– dijo con asombro mirándolo los ojos verdes del hombre.

— ¿Acaso esperabas a otra persona?– elevó una ceja con diversión y Stilinski rodó los ojos.

— ¿Por qué no viniste a la fiesta?– acusó el castaño algo molesto.

— Técnicamente si vine– susurró de forma coqueta– Estoy aquí, ¿cierto?

— Si, claro... Cuando la fiesta ya ha terminado– bufó el ojimiel.

— Pues si. ¡Al fin! Pensaba que nunca terminaría– rodó los ojos divertido, esperando que Stiles entendiera lo que había hecho.

— Espera...– susurró procesando sus palabras– ¡¿Has estado aquí toda la fiesta?!

Derek río y asintió.

— ¡¿Qué?! ¡¿Pero como...?!– exclamó y Derek señaló la ventana con diversión– ¿Cuánto tiempo llevas aquí esperando...?

— Tan solo unas cuantas horas...– susurró sonrojándose un poco.

— ¿Porque...?– pronunció Stiles enternecido, pero algo confuso.

— Pues porque quería pasar tu cumpleaños contigo y hacer que fuera el mejor cumpleaños de tu vida,– el joven se sonroja al escuchar eso y ansiaba saber que había planeado Hale– pero ya sabes las fiestas no son lo mío..., además algunos de tus amigos y amigas me miran de una forma algo... intensa, digamos...

— ¿Intensa?– preguntó extrañado.

— Me miran como si tuvieran hambre y yo fuera su comida favorita..., ya sabes... con lujuria y deseo...

— Ya, ya. Lo entiendo– le interrumpió Stiles molesto y algo celoso, puesto que él quería a Derek solo para él, más intenso ocultar sus celos– Me refiero a que te incomode eso, no a que te miren así...– Derek elevó una ceja– No quiero decir que no seas atractivo, porque lo eres..., pero... mejor cierto la boca– dijo avergonzado Stiles tapándose la cara con las manos, y el mayor soltó una carcajada.

Acto seguido el moreno de ojos verdes se acercó más al cumpleañero y con delicadeza le sacó las manos de la cara.

— Gracias, lindo– le guiñó un ojo y Stiles se puso mucho más ruborizado– Oye, tengo un regalo para ti...

— ¿De verdad?– susurró con un hilo de voz todavía muy rojo, y Derek le asintió con cariño– ¿Que es? ¡¿Que es?! ¡¡¿Que es?!!– exclamó muy emocionado– ¡Venga, dímelo, Der!

El moreno soltó un pequeña risita llena de adoración.

— Bueno, eso es mejor que lo descubras tú, así que cierra los ojos...

— Pero Der...– se quejó interrumpiéndole.

— Hazme caso o no tendrás regalo– amenazó en un tono juguetón– Y no hagas trampas que te conozco, Stiles.

El mencionado fingió falsa indignación y luego cerró los ojos casi completamente, los dejó un poco abiertos para ver lo que hacía Derek.

— ¡Stiles! ¡Te estoy mirando!– le regañó Derek– ¡Qué te acabo de decir!

El joven río divertido y cerró completamente los ojos esta vez.

— Ya está. ¿Contento?

— No. Ahora por tramposo te darás media vuelta, que no me fío de que no vuelvas a intentarlo– ordeno Derek.

Stiles obedeció y mientras estaba de espaldas a Derek, su mente hiperactiva se imaginó miles de posibles escenarios y regalos que el mayor podría haberle traído.

Sin embargo la realidad era muchísimo más maravillosa que cualquiera de las cosas que se había imaginado.

Delante de él se encontraba Derek Hale, sin ropa. El ojiverde tan solo llevaba puesto un moño de regalo de una cinta dorada con forma de estrella tapando su ingle y una cinta roja brillante envolviendo su cuerpo.

— ¡¿Eres mi regalo?!– exclamó cayéndosele la baba Stilinski.

— Así es. ¿Lo aceptas?

Stiles asintió sin parar.

— Que sepas que si lo aceptas, no solo podrás disfrutar este asombro e increíble regalo hoy, lo podrás disfrutar toda la vida.

El chico de lunares rápidamente entendió lo que esas palabras significaban en realidad y le encantó.

— Me parece genial– susurró ansioso— ¡¿Puedo desempaquetarlo ya?!

Derek sonrió de forma seductora.

— Espera que lo desenvuelvo por ti.

El moreno hizo un ágil corte y todas las cintas callaron al suelo, dejando al sexy moreno sin nada que oculte su zona íntima.

— Pues, Der,– pronunció con la mirada fija en la entrepierna del mayor– ve tirando el ticket, porque no lo pienso cambiar, ni devolverlo

A continuación Stiles adoro el cuerpo de su ahora novio durante toda la noche, disfrutando lo que ahora era suyo.

Desde entonces han estado juntos muy felices y contentos.

Ahora Stiles tenia 21 años y Derek 24.

El joven de lunares estaba estudiando en la universidad y vivía en un apartamento próximo a su facultad con Derek.

Ambos vivían una vida muy feliz, con peleas a veces, pero normalmente se reconciliaban. En gran parte gracias a que Derek tenía una inmensa paciencia con su chico. Stilinski era enormemente celoso y posesivo, lo que en parte le agradaba el moreno, aunque había momentos en que los celos de su novio eran demasiado hasta para él.

Era fin de semana y en cuanto Stiles despertó ese día estuvo de mal humor.

Nada más levantarse Hale lo notó y se preocupó.

— ¿Pasa algo, cariño?– preguntó con un tono dulce.

— No.

— ¿No sucede nada?– preguntó mirando a los ojos de su adorado novio.

— No.

— ¿Estás seguro, bebé? Si hay algo que te angustia haré lo necesario para resolverlo y poder volver a ver tu hermosa sonrisa.

— ¡¡Dije que no pasa nada!!– elevó la voz y Derek suspiró, para acto seguido darle le espalda para ir a por café.

— ¡Cabronazo!– chilló Stiles, provocando que su moreno se girara, con el ceño fruncido.

— ¿Que?– el castaño no respondió– Mi amor, no puedes llamarme cabronazo y después ignorarme.

— ¡¿Quién es James?!– le exigió respuestas.

— No conozco a ningún James.

— ¡Se que te lo follaste!

— ¡¿Que?!– exclamó ojiplático el mayor– Yo jamás te he sido, ni te seré infiel, amor. Tu eres el único con quien quiero estar.

— ¡Os vi!

— ¿Cuando y donde? ¡De verdad te juro que jamás te engañaría!

— Está noche...– eso le hizo arrugar más su entrecejo a Hale.

Ellos no habían salido de casa, así que era imposible que Stiles pensara que le había puesto los cuernos.

— Lo soñé...

Derek se frotó la cara con frustración, bufó y murmuró:

— Yo no me puedo hacer responsable de lo que tú sueñas, mi vida...

— ¡Pues empieza a hacerte responsable por que esos también son cuernos!

Luego Stiles se marchó de la cocina, dirigiéndose al dormitorio.

Derek se quedó a solas en la cocina, esperando que a su novio se le pasara pronto el enfado, ya que él no tenía la culpa de lo que soñaba su chico.

Sin embargo no fue así.

Derek le dejó su espacio a Stiles para que se diera cuenta de que él no había hecho nada malo, mas el chico de lunares era muy terco y cabezota, y celoso y posesivo todavía más.

Él estaba leyendo un libro cuando su novio se le acercó.

Derek tenía la esperanza de que se disculpara y pudiera olvidar este desagradable momento y así poder de nuevo abrazarlo y besarlo como tanto deseaba, hasta que escuchó a Stilinski decir:

— Oye, no estarás leyendo un libro de cómo ser infiel y que no te descubran, ¿no?

Derek entonces rodó los ojos, cerró el libro y fue a la cocina a preparar la comida.

— ¿Amor, qué quieres de comer?

— No sé... ¿Qué le gustaría comer a James?

— Joder...– rodó los ojos y decidiendo hacer la comida favorita de su novio para ver si así dejaba de estar enfadado.

— ¿Te gusto, mi amor?

— No estuvo mal– pronunció con indiferencia, se notaba que todavía estaba enfadado.

— ¿A ti te gusto?– la pregunta le pareció extraña ya que había sido él el que había preparado todo con el objetivo de alegrar y animar a su cabezota y orgulloso novio.

Sin embargo era obvio que no había funcionado.

— ¿El que, corazón?– suspiró reuniendo paciencia.

— Follarte a James

— ¡Que solo fue un sueño!

— ¡Entonces tú también lo has soñado!

Derek rodó los ojos mientras Stiles se marchaba del comedor y encerrando en la habitación dando un portazo.

Derek intentó de todo para que su novio olvidara ese estúpido y molesto sueño durante todo lo que quedaba del día, más nada funcionó. Derrotado, triste y cansado se fue a la cama, esperando que a la mañana siguiente Stiles reparara en que él lo quería de verdad y jamás lo traicionaría, ni engañaría y por fin todo quedará olvidado.

El moreno una vez ambos estuvieron en la cama intentó rodear con los brazos a su chico, para dormir abrazados como cada noche, pero obviamente Stiles no se lo permitió.

— ¡No me toques infiel!

La actitud y las palabras de Stiles le dolían muchísimo a Derek y cada una de ellas lo destrozaba un poco.

El ojiverde finalmente se durmió con unas enormes ganas de llorar.


A la mañana siguiente Derek no quería levantarse. En su cabeza se repetía una y otra vez el terrible día anterior.

Finalmente aunque con muy pocos ánimos se levantó tras notar que Stiles no estaba en la cama.

Rápidamente se puso algo de ropa y salió del cuarto.

Vio a Stiles sentado en el comedor, observando fijamente su taza de café para justo después dar un pequeño sorbo.

— Buenos días, mi vida...– susurró Derek lastimero– ¿Como te encuentras...?

— Creo que te debo una disculpa...– pronunció lentamente frunciendo el ceño sin despegar la vista de su taza.

— ¿De verdad?– preguntó emocionado, empezando a animarse un poco por al fin dejar atrás el tema– Yo opino igual...

— El error ha sido completamente mío, Der– trago saliva y miró al moreno, frunciéndole aún más el ceño–Ya me avisó mi padre de que no existe ni un hombre fiel...

— ¡Me tienes hasta la polla!– exclamó muy cabreado.

Estaba ya muy cansado y arto de la actitud infantil de su chico.

En los pocos minutos que llevaba despierto Derek pasó del pesar, a la alegría, y por último al enfado, por lo que a toda prisa fue a su habitación, se puso su cazadora de cuero y si dirigió a la puerta del apartamento dispuesto a alejarse un largo rato del lugar y de su orgulloso castaño.

— ¡¿A dónde coño te crees que vas?!– elevó la voz el chico de lunares.

— Lejos de ti– pronunció muy serio, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos, momento que a pesar de su enfado Stiles no pudo evitar fijar su mirada en los fuertes pectorales del ojiverde– Ahora mismo no puedo más contigo, Stiles– pronunció algo decepcionado y tras eso se marchó del apartamento.

Derek después de media hora dando vueltas por la calle, se le ocurrió un plan.

Él llamó a un amigo y se reunieron en el centro comercial, en una cafetería.

El ojiverde le contó su situación y el plan que se le había ocurrido.

Su amigo, llamado Alec Lightwood, le escuchó atentamente y una vez que terminó estaba impactado, ojiplático al escuchar el plan de su amigo.

— ¿Estás seguro, Derek? Una vez hecho no hay vuelta atrás– le avisó.

— Lo sé. Quiero hacerlo. Quiero demostrarle a Stiles...– Hale no pudo terminar la frase puesto que alguien llegó y los interrumpió gritando.

— ¡¿Qué demonios haces aquí?! ¡¿Y quien es este?! ¡¿James?!

Era Stiles que, lleno de celos y enfado, había seguido a su novio para ver qué hacía.

— Me llamo Alec– dijo rodando los ojos, viendo con sus propios ojos que Derek no exageraba en todo lo que le había contado– Soy amigo de tu novio.

— Exacto. ¡MI novio! ¡Mío! ¡Solo mío! ¡MÍO!

Stiles agarró las mejillas de Derek y unió sus labios con los de él, dándole un intenso y posesivo beso, el cual Derek corresponde con gusto.

Cuando se separaron Derek estaba muy rojo, recuperando el aliento y muy sonriente.

Tras marcar su territorio Stiles se marchó del lugar, dejando solos a los dos amigos.

— Tu novio es bastante...– comenzó a decir Alec tragando saliva.

— Maravilloso, ¿verdad?– dijo profundamente enamorado y sonriendo como un bobo.

— No sé si ese sería el adjetivo que usaría para definirlo– murmuró su amigo— Pero, Derek, ¿estas seguro de lo que quieres hacer?

— Absolutamente– respondió sin dudarlo ni un segundo.

Alec negó con la cabeza sabiendo que no podría hacerle cambiar de idea a su amigo.

— Pues entonces vente mañana por la tarde y lo haremos, que tengo un hueco.

— Muchas gracias, Alec– se acercó y abrazó con fuerza a su amigo– Eres increíble.

— No hace falta que lo menciones.

Tras regresar al apartamento Derek vio que Stiles seguía molesto, aunque se notaba que estaba más aliviado por volverle a tener en el interior de su vivienda.

Al día siguiente Derek llamó a su amigo para avisarle de que iba en camino.

Stiles, sin dudarlo, espió su conversación y siguió a su chico para ver que iba a hacer.

Al cabo de veintiocho minutos vio como su novio entraba en el interior de un departamento, el cual tenía una enorme cristalera, a través de la cual Stiles pudo observar disimuladamente lo que sucedía dentro.

El chico de lunares vio como Derek charlaba cordialmente con el mismo hombre con el que Derek estaba el día anterior en el centro comercial, para a continuación observar como su Derek se quitaba su camisa enseñándole su musculado y perfecto cuerpo al otro hombre, para a continuación comprobar como Alec tocaba suavemente el pectoral de su novio.

A Stiles se le aguaron los ojos y antes de que comenzara a lagrimear se dio media vuelta y huyó de ahí corriendo.

Una vez regresó al apartamento que compartía con su Derek rompió a llorar sin control.

En cuanto Derek regresó al cabo de aproximadamente una hora se encontró a su novio tirado en el suelo sin poder parar de llorar.

— Mi amor...– se acercó rápidamente a su castaño muy preocupado– ¿qué te pasa?

Nada más ver la mirada preocupada de Derek, el chico de lunares se levantó rápidamente pasando toda su tristeza y dolor a furia y rabia.

— ¡Mamonazo infiel!– Stiles le dio una fuerte bofetada en la cara– ¡¿Como has podido engañarme?!– volvió a llorar mientras golpeaba el pecho del mayor.

Nada más ser sentir el golpe de su novio en el pecho, soltó un enorme grito de dolor que sorprendió enormemente al castaño.

— Yo no te he sido infiel, amor. Jamás lo sería– pronunció el ojiverde frotándose suavemente el pecho.

— ¡Mentiroso! ¡Sé que me has engañado!– exclamó iracundo Stilinski.

— ¿Y sabes eso porque...?– Derek elevó una ceja mostrando una sonrisa socarrona.

— ¡Yo te seguí, te vi entrar en ese departamento y desnudarte, zorra barata!

— Lo sé, bebé. Ser disimulado no es lo tuyo.

— ¡¿Lo sabías?!– gritó desconcertado.

— Claro. Por qué crees si no que hable tan alto por teléfono y caminaba tan lento. Quería darte una lección por desconfiar de mí y de mi amor– rió al ver la cara de su chico ante la revelación– No te fijaste en que era ese departamento, ¿cierto?

Stiles no contestó. Estaba impactado procesando todo lo sucedido, y el ojiverde soltó una sutil carcajada.

— Era un estudio de tatuajes, mi vida. Mi amigo es un muy buen tatuador y le pedí que me hiciera uno.

Entonces se quitó la camisa y en su pectoral, con letras negras y en un hermoso estilo, tenía escrito dos palabras, las cuales eran: "Stiles Hale"

— ¿Te has tatuado mi nombre?– mostró una gran sonrisa y se sonrojó enormemente.

— Te amo, Sti y eres el único para mí y cada vez que veas este tatuaje recuérdalo, además de que soy tuyo para siempre.

— Ohh, Der...– se enterneció ante su bonito gesto y lo miró con un profundo amor– ¿Pero el "Hale" por qué?

— Porque un día llevarás mi apellido, cariño.

Acto seguido beso al chico de lunares intensamente y este le correspondió el beso, procediendo a ir poco a poco a la cama para celebrar su reconciliación.

~FIN~