Una noche loca

Summary

Despues del agitador concierto en seul Jeon Jungkook estan fastiadio de todo pero una llamada Kim Jisoo le cambio el humor, teniendo una pequeña cita en donde ambos pasaran una velada y asi bajar la tencion del fastidio mundo artisitico.

Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1 Noches de copas

Otro día más y un concierto que terminó agotador y me dejó sin aliento. ¡Nada como un delicioso vodka ahora mismo! Pero mi representante dice que debo parar de beber.

Mis compañeros, todos murmurando sobre lo exitoso que fue el concierto, no ayudaban; yo no tenía ganas ni de pararme, pero tenía que seguirlos, ya que se acercaban las entrevistas.

Revisé mi celular y tenía más de 30 mensajes de mi novia; así, desapercibido, sin leer los mensajes, con gran furia me levanté y pasé a las entrevistas.

Entramos a un área diminuta, claramente por debajo de mi nivel. Fui obligado a sentarme en una silla de lo más corriente. Aun así, mis entrevistas comenzaron.

Mi representante me abordó rápidamente, cual sirviente diligente, acomodando mi ropa y susurrándome que sonriera, a pesar de que yo ya había alardeado lo exhausto que estaba. De pronto, una reportera de la televisión neoyorquina, con esa voz chillona que solo el neoyorquino promedio puede tener, irrumpió con un grito:

—¡Usted aquí, aquí, por favor, respóndame esa pregunta, Jeon Jungkook! La insistencia era, francamente, exasperante.

Fingí una sonrisa amable y con un poco de esfuerzo le respondí:

—Claro, hágame su pregunta. Al ver mi cara, que ella interpretó como la de un bebé, todos dentro del escenario empezaron a murmurar lo hermoso que me veía.

—Se ha visto últimamente en sus últimos conciertos sin su novia, ¿qué responde a esto?

Por dentro, la rabia me consumía; no sabía cómo responder.

Odiaba que estos reporteros se inmiscuyeran tanto en la vida privada. A pesar de mi frustración, tuve que fingir una vez más y le respondí:

—Recuerde que mi novia, al igual que yo, hacemos mucho trabajo en entrevistas, conciertos y algún que otro compromiso que nos sale. Tenemos una agenda muy apretada, al fin y al cabo, somos artistas.

Entonces, empezaron de nuevo esos aplausos que odio, estos reporteros son un fastidio. No importa lo que diga, siempre creeran que respondo bien

—Gracias a las fans que me permiten ser así —dije, fingiendo una sonrisa. Por dentro me repugnaba siempre responder con lo mismo y quedar bien ante todos. Pareciera que nosotros, los artistas, no tenemos vida privada.

Una segunda entrevistadora me hizo otra pregunta:

—Disculpe, ¿cuándo será que los veamos juntos de nuevo? Necesitamos una entrevista tanto tuya como de tu novia. Ya tenemos un par de meses que no nos proporcionas esa exclusiva y vuestros fans ya están hablando de eso.

Mi representante, que estaba a muy poca distancia, vio la incomodidad de las preguntas que me hacían.

Él y yo habíamos inventado un juego de señales donde el me sacaría rápidamente diciendo que tenía que ir a tener un asunto con el médico o también que debía de ir a otro asunto.

Entonces, mi representante, con un gran grito, dijo:

—Lo siento, tengo que llevarme al señor Jungkook. Lo están esperando para otro asunto muy importante y debe viajar rápido. Lamentamos este inconveniente.

Entre aplausos me despidieron de la sala, dejando a mis compañeros con las demás entrevistas. Regresamos al camerino.

—Ya no aguanto más esta vida. Cada vez es más difícil complacer a los fans, que cada vez se meten más en mi vida, y las reporteras siempre me andan halagando por cualquier tontería que diga. Esto no es vida, esto es un fastidio.

Me senté, completamente enojado. En un intento por hacerme entrar en razón, mi representante solo dijo:

—Vete a cualquier lugar, métete a un karaoke, qué sé yo, pero vete de aquí. También me fastidia verte. Todos estamos tensos y tú te quejas de cualquier cosa, pareces un niño consentido.

—¿Qué te pasa? ¿Acaso crees que soy como los demás? Yo me he esforzado para llegar a este punto y tú me lo andas reprochando. ¡Te recuerdo que gracias a mí eres lo que eres!

—Niño, cállate mejor y lárgate antes de que te dé una bofetada. Todos estamos tensos y eso no nos traerá un consuelo, así que evitemos un problema y larguémonos.

Simplemente golpeé la pared con mis puños, tanto que pude. Repudiaba esa respuesta injusta, todo eso de que los adultos se sientan sabios y que uno, por ser joven, sea visto como estúpido.

Me puse una gorra y un cubrebocas, tomé una chamarra, cerré con fuerza aquella puerta que parecía retumbar las paredes, y busqué una aplicación para llamar un taxi.

Entonces, algo me interrumpió: entró una llamada a mi celular y noté que el nombre era Kim Ji-soo.

Vaya alegría que me tomó por sorpresa, así que le respondí:

—¡Hola, Ji-soo!

—¿Qué tal, cómo estás, Jeon?

—Estoy muy cansado y las entrevistas me han agobiado, ¿y tú qué tal?

—Ya sabes lo de siempre: exposiciones, marcas de maquillaje que me quieren entrevistar y uno que otro fotógrafo que me quiere robar algún tipo de descuido.

—Vaya, te pasa lo mismo que a mí. Mi representante ha dicho que ya no tengo que beber, o mi problema de alcohol se verá más afectado y podría perjudicar mi carrera.

—¡Qué mierda lo que te ha dicho tu representante! Venga, acompáñame, estoy bebiendo a solas y un poco de compañía me haría falta. Dime, ¿te animas?

—Claro, solo dime dónde estás.

—Te mando ubicación, te espero aquí, por favor, no tardes.

Inmediatamente pedí un taxi y este llegó en menos de 3 minutos, indicándole a dónde tenía que ir.

Un atrevimiento un poco inusual: el taxista empezó a quererme hacer plática.

—Disculpe, pero usted me recuerda mucho a un artista que sigo. Si no fuera porque tiene cubierto parte de su rostro, diría que es idéntico a él. Esos ojos son como los de él.

Entonces yo le respondí:

—Creo que me está confundiendo, amigo. Por favor, apúrese porque mi cita me está esperando.

El taxi llegó a la ubicación indicada y pude notar que era un bar que no conocía. Tenía un nombre un poco extraño: “Lujuria Intensa”.

Al llegar, un portero me detuvo y preguntó si tenía alguna reservación. Le mostré la clave que Kim Ji-soo me había enviado por mensaje.

—Ah, sí, lo estábamos esperando. Permítame pasarle por otro portón. Entonces lo seguí y me llevó a un tercer piso, donde ahí se encontraba ella.

—¡Holis! —me saludó. Yo, con un poco de pena, le saludé con mi mano derecha haciendo un tipo de señal.

—¡Ah, pero qué te pasa este día! Debes ser más animado, venga, no seas así. Yo te he invitado y quiero que ambos estemos alegres. ¡Con una cara más de alegría!

—Lamento estar así, pero te juro que esto me ha fastidiado. Pero igual, intentemos bajar un poco la tensión.

—¡Totito! Yo también tuve un día jodido y, créeme, de lo peor. Tuve tres entrevistas, tres pasarelas y lo peor es que me controlaron con los contratos que les dieron a la firma. Te lo juro, fue lo peor de lo peor, ¿y tú te quejas de tu concierto de apenas dos horas?

Te juro que fue un fastidio. Mis compañeros cada vez se ponen más pesados, ya existe envidia entre nosotros y, aparte, hoy los regaños de mi mánager, ¡oh, lo peor!

—Oh, te entiendo. Inclusive mis guardaespaldas también a cada rato exageran a la hora de cuidarme. No me puedo tomar un simple refresco porque creen que puede ser un atentado. Igual, te entiendo muy bien.

—Vaya, tú también pasas eso. ¡Cómo el tiempo no aprecia! Y a pesar de que tenemos ya años de platicar, al fin y al cabo no sabemos nada el uno del otro.

—Vaya, tú también pasas eso. ¡Cómo el tiempo no aprecia! Y a pesar de que tenemos ya años de platicar, al fin y al cabo no sabemos nada el uno del otro.

—Sí, así pasa, mi estimado, pero dejemos las calumnias de la vida y disfrutemos este vodka que la persona que se ve ahí me lo recomendó, así que ¡salud!

—¡Sí, salud para que esta noche podamos relajar la mente!

—¡Mesero! Traiga unas botanas, por favor. ¿No ve que mi invitado necesita un poco de vida? Y a mí tráigame un cóctel, el mejor.

Tal vez unos 4 minutos después, ya nos traían nuestro pedido, o más bien, lo que ella pidió. Desde que lo vi, se veía y olía delicioso, eso alegró un poco mi fastidio.

—Por cierto, ¿qué tal tu novia? Hace tiempo que no la veo. ¿Sigue tan ocupada como siempre?

—Uff, sí, sigue igual o peor. Últimamente casi no la he podido ver. Y lo peor es que sus reclamos no me dejan respirar. Por más que intento consolarla, ella pide más y más, y yo ya no puedo

—¿Estás pensando en cortarla? Deberías pensarlo bien.

—No hay nada que pensar. Debo buscar la manera de tener un poco de libertad, además el público y el medio nos tienen fastidiados.

—Okay, esa parte sí la entiendo, pero no debe ser pretexto para que termines.

—¡No lo entiendes! —exclamé, golpeando la mesa con mi puño derecho con tanta fuerza que el vaso de vodka tembló—. ¡Ya no soporto más! Necesito un respiro, un espacio.

—Tranquilo, tranquilo —dijo Kim Ji-soo, con voz suave—. Veo que ya estás tenso. Es hora de irnos.

Llamó a sus guardaespaldas para que nos llevasen a otro lugar. Nos escoltaron afuera de aquel bar y nos subimos a su auto privado.

—Mira, una cosa es que estemos disfrutando la noche y otra es que te pongas un poco histérico. Para la próxima que te invite, no te lo voy a perdonar, pero esta vez te lo paso porque ambos estamos tensos y conozco un buen lugar donde podemos relajarnos mejor.

Asentí con la cabeza, con el rostro algo avergonzado por mi reacción, pero no podía negarlo: aquellas copas de vodka que nos habíamos tomado me subieron mucho la tensión.

—Chofer, abre el techo corredizo del auto, que quiero mirar el paisaje.

Entonces me dio su mano y ambos nos asomamos por la abertura del techo. Ella bailaba con una botella mientras yo intentaba animarme.

—¡Woooo, esta es vida! —gritaba ella mientras alzaba la botella y la bebía.

Su tono ya era muy absurdo y la bebida se le estaba subiendo de más.

—¡Mírame, soy su diosa! No importa lo que yo haga, ustedes me lo aplaudirán. ¡Wooooo, venga, mundo, somos unos pájaros libres! ¡Woooo!

Me uní a su concierto de barbaridades y también empecé a gritar:

—¡Qué harían sin mí! ¡Soy lo que tanto desean! ¡Tampoco pueden tenerme!

Entonces ella empezó a reír.

—Tampoco te subas los humos, te recuerdo que jamás le ganarás a Henry Cavill, ¡papucho de papuchos! El hombre más guapo de todo el mundo, con esa carita de ángel, ese cuerpo de tentación. Nadie se le puede comparar, por algo hizo al perfecto Superman. ¡Al lado de él, tú simplemente eres un niño!

—¡Ah, pero este niño ha estado en el top de los hombres más guapos del mundo y también soy una delicia para las mujeres!

Entonces alzó su botella y me la arrojó a la cara.

—¡Cómo crees! Solo eres el deseo sexual de unas cuantas vaginas calientes de adolescentes pubertas bobas.

Y empezó a reírse como loca y gritó:

—¡Aquí estamos, mundo, Jeon Jungkook y Kim Ji-soo! ¡Juntos pero no revueltos!

Y con lo que quedaba de la botella, se lo empezó a derramar en todo su cabello hasta dejar su blusa toda mojada y oliendo a alcohol.

Las personas nos miraban, pero a ella no le importaba. Sumidos en la euforia del momento, la noche nos envolvía en su anonimato, y las miradas ajenas se perdían en la oscuridad, incapaces de reconocernos.

Sí, lo sé, estábamos pasados de copas, pero no nos importó. Entonces el chofer nos llevó al punto final que ella indicaba. A pesar de mi poca lucidez, pude notar el gran letrero rojo de luces neón con ese impresionante nombre: “El Edén Prohibido”.