Prólogo
El viento helado silbaba entre los árboles, llevando consigo el eco lejano de un cuartel que dormía. En medio de la oscuridad, Kyo avanzaba con pasos apresurados, su respiración agitada por algo más que el frío. No sabía exactamente qué lo había impulsado a seguir a Leo, pero una sensación punzante en el pecho le decía que algo no estaba bien.
Entonces lo vio.
Leo estaba de pie frente al lago, con la mirada clavada en el agua oscura, su postura rígida y tensa. La luz de la luna iluminaba la pistola que sostenía en su mano, el metal reflejando un destello gélido. De repente, vio cómo Leo levantaba su arma hacia su cabeza.
El corazón de Kyo se detuvo.
—¡No lo hagas! —gritó sin pensar, corriendo hacia él.
Leo apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Kyo le sujetara el brazo con fuerza, tratando de arrancarle el arma.
—¡Suéltame! —gruñó Leo, su voz cargada de furia y desesperación.
Pero Kyo no lo hizo. Se aferró con más fuerza, sus dedos clavándose en la muñeca de Leo. Forcejearon, sus cuerpos chocando torpemente en la orilla del lago. Los pies de ambos resbalaron en la tierra húmeda y, en un segundo, perdieron el equilibrio.
Cayeron juntos.
El impacto los dejó sin aliento. Kyo sintió la dureza del suelo bajo su espalda, el peso de Leo sobre él, su pecho subiendo y bajando con una respiración errática. La pistola había salido despedida de las manos de Leo y ahora yacía a unos metros de distancia, inofensiva.
Durante unos instantes, ninguno de los dos habló. El único sonido era el murmullo del agua y sus respiraciones entrecortadas.
—¿Por qué hiciste eso? —susurró Leo, su voz apenas un hilo en la oscuridad.
Kyo lo miró a los ojos. Aquellos ojos azules, siempre duros y distantes, ahora estaban llenos de algo que nunca había visto en ellos: vulnerabilidad.
—No podía dejar que te hicieras daño, Teniente. No sé por qué, pero… sentí que tenía que detenerte —respondió Kyo, con una sinceridad que hizo que el corazón de Leo se detuviera por un instante.
El silencio que siguió fue diferente al anterior. Ya no era el vacío de la noche, sino el peso de algo más profundo, algo que ninguno de los dos estaba listo para enfrentar.
Ese fue el comienzo. El comienzo de algo que nunca debió haber ocurrido. El comienzo de una historia que desafiaría todo lo que conocían. Una historia donde amarse entre ellos era un delito. Y aún así… se atrevieron a hacerlo.
Esta no es solo una historia de amor. Es la historia de dos jóvenes atrapados en un mundo que no los aceptaría jamás. Un mundo donde la guerra devora la humanidad de los hombres, donde amar a la persona equivocada podía significar la ruina, el exilio… o la muerte.
Estamos en los años 1944, una época donde la masculinidad era sinónimo de poder y las emociones eran vistas como debilidades. Donde el ejército moldeaba a los jóvenes para obedecer, pero nunca para sentir.
Pero Kyo y Leo sintieron. Sintieron cuando no debían. Sintieron cuando el mundo les decía que no podían. Y pagaron el precio por ello.
Esta es su historia.
Nota del autor
Esta es una obra ficticia. Los personajes, eventos y lugares descritos en este libro son producto de la imaginación del autor y no deben interpretarse como reales. Cualquier parecido con personas, organizaciones, lugares o eventos reales es pura coincidencia.
El autor no respalda ni promueve ninguna de las acciones o ideas presentadas en esta obra. El propósito de esta historia es entretener y explorar diversos temas, no ofrecer consejos sobre la vida real.









Wow, lo empecé porque escribimos lo mismo, porque no quería leer lo que todos leen, porque amo la ficción histórica y porque me recordó un poco a Noche y niebla. Muy buen trabajo 💖