Pesadillas infantiles

All Rights Reserved ©

Summary

Diferentes tipos de mini historia de terror, que tube durante mi infancia y adolescencia protagonizara por personajes distintos_( portada echo por IA)

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

La máscara de vaca

En una casa de una colonia de la Ciudad de México, en una habitación infantil llena de muñecos de peluche, una niña de siete años llamada Alma dormía plácidamente. Abrazaba a su conejo de peluche, pero sus sueños, o más bien pesadillas, no eran de dulces ni juguetes.

Nos adentramos en un patio escolar adornado con globos y flores de papel. Alma miraba a su alrededor: padres y madres de familia sentados, pero con máscaras blancas y trajes con delantal. De pronto, una maestra se acercó, la tomó del brazo y la reprendió:

—¡Alma! ¿Dónde está tu máscara? ¡Ve y póntela!

Alma no dijo nada, solo obedeció. Tomó una máscara de vaca y se la puso. Mientras se dirigía a la fila, vio a sus compañeros con máscaras de animales. Al levantar la vista, notó una máquina enorme, de un rojo intenso y hierro robusto, que le pareció una moledora de carne. En ese momento, la maestra, con una máscara blanca y un tono alegre, anunció:

—¡Los alumnos de cuarto C harán el baile de los animalitos!

La maestra puso música infantil, pero en lugar de sonar alegre, era horrible; el cantante infantil sonaba distorsionado. Los niños caminaban en fila con alegría y subían las escaleras de la máquina que Alma había visto. Uno a uno, se lanzaban a ese artefacto que los trituraba como carne molida. La sangre salpicaba el piso escolar y los padres aplaudían como locos, gritando: "¡Ese es mi hijo!", "¡Esa es mi nena!".

Alma observó cómo sus compañeros se arrojaban a la horrible máquina que los mataba. Intentó huir, pero otros niños la detuvieron sin decir una palabra. Mientras Alma pataleaba y gritaba, suplicaba:

—¡Déjenme! ¡Mamá y papá, ayúdenme!

Los adultos aplaudían y gritaban. Alma era empujada hacia la máquina por sus propios compañeros, pero justo cuando estaba a punto de caer, despertó en la comodidad de su cama. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que solo había sido una pesadilla. Dio gracias a Dios por ello.

Por la mañana, se preparó para ir a la escuela. De pronto, escuchó a su madre:

—¡Chamaca, no olvides tu máscara de vaca! ¡Es para el festival!

Alma tomó su máscara de vaca con cierta inquietud, pero se tranquilizó. Sabía que la pesadilla había sido solo eso: una pesadilla. Se la puso y salió de su casa rumbo a la escuela, hacia su festival...

Next Chapter