*:・Tasting another man ⋆.ೃ

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Summary

Park Jimin tiene una relación estable, pero su novio le hace una extraña propuesta. ¿Qué pasará entonces?

Genre
Erotica
Author
Honey~
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

One-shot

Park Jimin se encontraba sentado en la cómoda cama de dos plazas, con la espalda apoyada en el respaldo, con sus lentes ópticos, leyendo La historia de Lisey, de su autor favorito, a la espera de que su novio Im Dohyun se fuese a acostar.

Llevaban dos años de una tranquila relación, sin planes de convivir aún. Por el momento era cómodo pasar los fines de semana juntos en casa de Dohyun, preparar algo para comer y ver películas. O salir a comer y sentir que era una cita. Además, trabajan juntos, por lo que se ven bastante seguido.

Jimin diría que son felices juntos. Quizás no se siente abrumado por una exagerada cantidad de emociones, pero tampoco hay dramas innecesarios. Llegó a la conclusión que así eran las relaciones adultas: tranquilas. Su salud mental se lo agradece. Él es feliz, definitivamente.

Decir que la pregunta que le hizo Dohyun al llegar a la cama lo sorprendió, es poco.

—¿Qué te parecería acostarte con otro hombre mientras los observo?

Las cejas de Jimin casi alcanzaron su cabello rubio por la sorpresa. ¿Qué quería decir con eso? ¿Es una pregunta hipotética o su novio lo estaba poniendo a prueba?

Por la mirada fija, Jimin asumió que Dohyun sí esperaba una respuesta. El gran problema era que no sabía qué rayos responder. Se sentía confundido como la mierda.

—¿Qué dices? ¿Es una especie de broma?

Dohyun destapó la cama, para acostarse junto a su novio. Luego, ya acostado, giró su torso para mirarlo y proceder a explicar: —¿No te parecería excitante, amor? Como una especie de juego previo.

—Si quieres juego previo, podríamos hacerlo ¡los dos! — chilló, notoriamente alterado —. M-me puedes tocar, podríamos excitarnos mutuamente… ¡Cualquier cosa!

—Pero, amor, eso es algo que siempre hacemos. Y, no me malentiendas, me encanta cómo me tocas y poder tocarte, besarte y todo, pero estaba pensando que podríamos darle una emoción extra, ¿sabes? Agregar una pizca de— pero no pudo continuar, porque Jimin lo interrumpió.

—¿Estás aburrido de nuestra vida sexual? ¿Es eso?

Jimin se veía dolido. Dohyun no era el hombre más atento a las señales, pero incluso él pudo darse cuenta.

—Amor, no quiero ofenderte. Ni siquiera estoy diciendo que me aburra nuestra vida sexual. O que esté aburrido de ti. Por favor no lo pienses — Dohyun tomó una pequeña mano de Jimin entre las suyas —. Pero pensaba que sería excitante tener juegos para no caer en la rutina.

Luego de esas palabras, silencio. Los ojos de Jimin brillaban confundidos. Sentía un poco de vergüenza, miedo y tristeza. Muy en el fondo, sentía que a Dohyun sí le parecía aburrido el sexo. Y no podía entenderlo, ya que no había nada de malo en éste. Bien, a Jimin tampoco le volaba la cabeza, pero eso sólo ocurría en la ficción. Pero en la vida real, podrías tener un orgasmo satisfactorio sin llorar de placer, o lo que sea que vendía el porno.

Jimin mordió su labio inferior, pensando, pensando y pensando un poco más, sin llegar a ningún lado.

—¿Eso fue una propuesta? — optó por preguntar, para asegurarse. Porque, Dios, era tan raro. Dohyun no le ofreció ser espectador a él, sino que ¡su novio quería verlo tener sexo con alguien más! — ¿Quieres verme con alguien? ¿Estás seguro que eso podría excitarte?

—Creo que podríamos probarlo — se encogió de hombros, quizás tampoco tan seguro.

—¿No prefieres verme usar algún juguete?

—No creo que verte con un juguete de plástico sea atrayente, para ser honesto. No les veo el sentido.

Jimin volvió a masticar su labio.

—¿Has pensado en alguien?

—Podría ser cualquiera, mientras a ti te acomode — Dohyun se rascó la nuca, sin saber cómo decir el nombre de la persona que tenía en mente —. Pero creo que ese chico que trabaja en la bodega podría ser una buena opción.

Jimin casi rió. Estaban catalogando a sus compañeros de trabajo para que él pudiese acostarse con alguno.

—En la bodega trabajan, por lo menos, 30 personas, Dohyun.

“Dohyun”, no “amor” ni “cielo”. Ugh, esta conversación parecía no estar tomando un buen camino. Pero en esta oportunidad, Im Dohyun lo pasó por alto.

—Jeon Jungkook, te suena, ¿verdad? Es ese sujeto que no habla con casi nadie…

—Oh, ¿y crees que con esas características va a aceptar? — Jimin dejó salir una carcajada. Definitivamente su novio había perdido la cabeza.

—Creo que eso es mejor, porque no estará divulgando información íntima después. ¿No te parece?

—Claro, eso suena como un buen argumento, pero ¿cómo va a aceptar? Ninguno de los dos es cercano a él. Probablemente nadie de la oficina lo sea.

—Yo hablaré con él. Después de todo, ¿qué hombre rechazaría una oportunidad de sexo caliente? — movió las cejas de manera sugestiva, queriendo alivianar el ambiente. Pero Jimin no lo estaba tomando. No estaba para nada seguro de esto. Pero Dohyun se ve tan entusiasmado con la idea… Y quizás, sólo quizás, no sería tan malo probar algo nuevo.




El día lunes, Jimin llegó a la oficina cansado. Aún no sabía cómo no le dolía la cabeza, siendo que mil pensamientos diferentes le taladraban sin descanso.

Una parte de él, la que estaba comprometida con su novio, no quería dudar de la propuesta, porque a ninguna relación le hacía mal probar algo nuevo y diferente. Dohyun podía tener razón en cuanto a animar las cosas, y darle un poco de picante. De seguro, un año en el futuro se reirían de esto.

Sólo debía concentrarse en el trabajo y dejar de darle tanta vuelta al asunto. Ellos estaban juntos hace dos años, se amaban, y estaban bien. Nada iba a resultar mal.




—Ya está todo arreglado. Hablé con Jeon y aceptó — Dohyun depositó un sonoro beso en la esponjosa mejilla de Jimin, sonriéndole después —. Podemos hacerlo este sábado, ¿qué te parece?

—¡¿Aceptó así nada más?!

Dohyun no le dijo a su novio que Jeon Jungkook era un hombre de pocas palabras, y que a él le pareció un hombre aburrido. En realidad, cuando conversaron, parecía no prestarle mucha atención siquiera. Pero aceptó, que era lo importante.

—Te lo dije, Jims, los hombres no rechazan una oportunidad de sexo seguro. Aquí no debe ni siquiera esforzarse en ir a un bar y conquistar a alguien, ni comprarle un trago. Él sabe que tendrá sexo una vez y que no habrá compromisos. Es un ganar-ganar para todos — le guiñó un ojo, triunfal —. Entonces, ¿qué te parece este sábado en la noche?

—De acuerdo — Jimin aceptó, pero no estaba seguro de nada de esto.

Dohyun le dio un casto beso en los labios y se marchó. Entre ambos, era el único que se sentía tranquilo y feliz.




El día sábado llegó más rápido de lo esperado. Y, siendo honesto, Park Jimin no lo estaba esperando en absoluto.

Seguía sin estar muy seguro de esta idea. Él era un hombre muy monógamo e, incluso, tradicional. Sus inseguridades le susurraban en cada momento de silencio que, quizás por ese motivo, su novio estaba aburrido de él. Quizás el sexo para Dohyun no era muy bueno. Jimin estaba seguro que no era extravagante, pero ¿y qué? No había ningún problema con eso.

Pero ahí estaba, recién bañado y perfumado, esperando a hacer la locura más grande de su vida.

¿Qué sentirá al ser tocado por otro hombre? ¿Estará bien si llegara a sentir placer? ¿Tendrán que ser juguetones? ¿Tendrán que interpretar alguna escena, como juegos de roles? ¿Qué sentirá Dohyun al verlos? Jimin esperaba que su novio se sintiera celoso, se interpusiera entre el extraño y él, y detuviera esa locura. Pero, mientras esperan que Jeon llegara, Dohyun se ve en calma, bebiendo una copa de vino, y tocándolo cada vez que pasa cerca suyo. Pero los nervios de Jimin no se están tomando un descanso.

—Tranquilo, amor — le dejó un beso en la sien, esperando calmarlo.

—¿Cómo debo actuar con él? ¿Quieres que cree un personaje? ¿O-?

—Shh, mi vida — con un beso en los labios, lo calló, o Jimin iba a proponer cada una de las ideas que se le viniera a la mente —. Sólo debes ser tú y todo saldrá bien.

«Por ser como soy estamos en esta situación, porque no fui suficiente para ti». Una vez más, sus inseguridades lo bombardeaban, pero optó por no decirlo. Ya estaban metidos en esto, y no iba a armar un escándalo ahora. Simplemente quería que todo terminara para volver a la rutina, pero con un novio feliz.

El timbre sonó como una sentencia para él. Por suerte, Dohyun actuó como un buen anfitrión, recibiendo a la visita y haciéndolo sentir en casa.

Para ser honesto, ésta era la primera vez que realmente miraba a Jeon Jungkook. Es decir, claro, lo había visto en la oficina y en los eventos del trabajo, pero estaba seguro que era la primera vez que lo miraba en serio. Un porte alto, hombros anchos, cabello negro desordenado. Con las manos en los bolsillos y sonrisas escasas, se veía desinteresado. Al menos respondía las preguntas de Dohyun, aunque no con tanta camaradería. Se notaba que no estaba ahí para hacer amigos, ni porque alguno de ellos le cayera particularmente bien.

Con eso en mente, Jimin temió si ésta era una buena idea. ¿Qué rayos estaban haciendo? ¿Ese hombre de verdad quería hacer esto? Y lo más importante, ¿él mismo quería hacerlo? Ya no estaba seguro de nada.

«¡Sé honesto contigo, bobo! Nunca estuviste seguro de esto». Jimin no podía verse a sí mismo, pero su rostro se notaba compungido, con la frente arrugada y los labios fruncidos. No quería decepcionar a su novio, pero tenía miedo. Él no sabía cómo hacer este tipo de cosas. El mismo Dohyun lo conquistó con varios detalles, de los que Jimin no había sido consciente en un comienzo, sino hasta que Dohyun se confesó después de varios meses. Y ahora iba a dejar que otro hombre lo tocara ¡frente a su novio!

Se le revolvió el estómago. ¿Cómo iba a hacerlo, si la sola idea parecía descabellada, dentro de su propia cabeza?

—¿Estás seguro que tu pareja está de acuerdo?

—¡Claro! — aseguró Dohyun, trayendo a la realidad a Jimin. Estaban hablando de él. Peor: ambos lo miraban. ¿Acaso esperaban que dijera algo? ¿Debía sonreír? Era un tonto en situaciones sociales — Amor — Dohyun le extendió una mano. Jimin la tomó; necesitaba anclarse a algo —. Le decía a Jungkook-ssi que es la primera vez que nos aventuramos a algo como esto, y que quizás por eso nos puede notar algo nerviosos.

Jimin no estaba seguro de qué debía decir, pero asintió, acercándose a los otros dos hombres, para participar en la conversación.

Entonces Jimin miró a Jungkook, deseando analizarlo. Éste era el hombre que lo tocaría, que estaría dentro suyo… ¿Será placentero? ¿Qué pasaría si no tenían química? ¿Si él no se sentía cómodo con Jeon, o si a Jeon no le excitaba Jimin? Todas esas eran probabilidades. No podía descartarlo.

¿Qué estaría pensando Jeon en ese momento? No quitaba esos grandes ojos negros de encima suyo. Parecía que también lo analizaba… y eso hacía que Jimin se sintiera tan pequeño.

—¿Cuánto llevas trabajando en la empresa? — optó por preguntar para romper el hielo.

Jungkook bebió de su copa de vino, sin dejar de mirarlo atentamente por sobre la copa, y respondió: —Cerca de cinco años.

Wow, cinco años, y era la primera vez que hablaban. Jimin ni siquiera conocía el sonido de su voz, y ahora lo vería desnudo.

Por esa idea, sus ojos bajaron inconscientemente para recorrer el alto cuerpo de Jeon. Se veía fuerte, y era lógico, si trabajaba levantando peso todo el día, cinco días a la semana. ¿Sus manos serían suaves o callosas?

—¿Y ustedes cuánto llevan trabajando ahí? — devolvió la pregunta el pelinegro. Pero aunque le preguntó a ambos, no dejaba de mirarlo a él, a Jimin. Pero Jimin no pudo responder a la pregunta. Sentía la garganta seca, y si abría la boca, estaba seguro que balbucearía, sin saber qué decir.

¿Por qué se sentía tan abrumado de pronto? Aunque, siendo honesto, Jimin no era realmente sociable. Y conocer a personas nuevas no se encontraba en sus campos de experticia, ni siquiera se acercaba a su zona de confort. Sin embargo, Jeon Jungkook lo intimidaba más de lo normal. Esos ojos parecían piscinas negras que lo absorbían cada vez que hacían contacto con los suyos… ¿Cómo iba a ser capaz de acercarse y tocarlo siquiera?

—¿Puedo besarte, Jimin hyung? — preguntó Jungkook, en mitad de una explicación de Dohyun, dejando a la pareja anonadada.

Se sentía tan extraña la idea de besar a otro hombre que no fuese su novio, pero se encontraban en esta situación por la idea de éste. Jimin se encontró asintiendo, aunque con inseguridad. Entonces agregó: —No me gusta el sexo sin que me besen.

Jungkook bebió de su copa de vino tinto y con dos pasos largos y seguros, llegó a Jimin para rodear su estrecha cintura con un brazo firme, que no se comparaba ni con el mejor cinturón. Sin ningún preámbulo, juntó sus labios amargos y húmedos por el alcohol, a los del rubio.

Jimin llevó ambas palmas de sus manos al pecho de Jungkook. Se sentía cálido, y los latidos retumbaban fuertes como los suyos propios.

Sus bocas se rozaron con timidez en un comienzo, conociéndose recién. La copa vacía cayó de la mano del pelinegro al suelo, con un sonido sordo, debido a la alfombra. Cuando sus manos estuvieron libres, las apoyó extendidas en la pequeña espalda de Park, abarcando gran parte de ésta. El beso se volvió voraz en un segundo, propagando un fuego inesperado por sus pieles.

Jungkook mordió el regordete labio inferior de Jimin, sacándole un gemido. Y algo que nadie sabría, pero el imprudente gesto le hizo temblar las rodillas.

—Vamos a la habitación — Jimin no supo si fue una petición o una orden, pero asintió y guió al otro hombre a su cuarto. Unos pasos detrás de ellos, iba Dohyun en silencio.

Jungkook le quitó la remera a Jimin y lo empujó a la cama. Aunque Jungkook se encontraba completamente vestido, Jimin no podía apartar su mirada de él.

Pero Jungkook también lo recorría con los ojos. Se llevó el dorso de la mano derecha a los labios para limpiarlos, y se quitó su propia remera, exponiéndose de igual manera que Jimin.

Entonces se acercó para volver a besarlo, apoyando ambas manos a cada costado de la cabeza rubia. Sus labios volvieron a unirse, con más confianza en esta oportunidad. Jungkook le succionó la lengua como una promesa silenciosa de lo que haría después. Y no lo soltó hasta escuchar un gemido quebrado por parte de Jimin.

Jungkook sonrió satisfecho y bajó por el cuerpo ajeno, dejando besos húmedos, con la boca abierta, para saborear cada centímetro de piel, y que Jimin también lo sintiera.

Al llegar a la cadera de Jimin, abrió el botón del pantalón, y lo bajó con movimientos bruscos y rápidos. Con esa misma impaciencia, se llevó el pene erecto a la boca sin ningún preámbulo. La belleza de Jimin lo tenía hambriento y no podía contenerse.

En un rincón de la habitación, Dohyun escuchaba los gemidos necesitados de su pareja. Era un asiento privilegiado para verlo cómo se retorcía y sollozaba. Lamentablemente, su propia erección había desaparecido, sin que él se diera cuenta.

Ajenos al tercero, Jimin y Jungkook se dejaban llevar. Para ser honestos, Jimin no tenía ningún pensamiento en su mente. Sus sentidos estaban sólo enfocados en el pelinegro que lo llevaba al cielo con su dulce boca, y no le daba tregua. Se lo comía como si fuese el platillo más delicioso que hubiese probado jamás.

Jimin acabó rápidamente, sin poder controlarse. Toda su piel estaba hipersensible, erizada, esperando el calor que el otro cuerpo pudiera proporcionarle. Y Jungkook no iba a dejarlo solo.

Quitándose el pantalón, Jungkook quedó desnudo, con su miembro erecto. De puro acto reflejo, Jimin cerró las piernas, por su cuerpo sensible. Su agujero dilatado, esperando.

Jungkook abrió un paquete de condón y Jimin no perdió ningún segundo de cómo esa mano fuerte y grande deslizaba el látex por el miembro grueso y venoso. Su boca se llenó de saliva. Tuvo que morderse el labio por anticipación.

Una vez listo el condón, con ambas manos, Jungkook separó las piernas de Jimin. Se tomó unos segundos para apreciar la vista, recorriendo el cuerpo delgado de arriba abajo un par de veces. Era precioso y fascinante, notar cómo a pesar de su reciente orgasmo, el rosado miembro de Jimin se estaba poniendo duro de nuevo.

—¿Listo? — le preguntó con calma, a lo que Jimin respondió con un asentimiento —. Bien.

Con besos suaves, Jungkook recorrió el cuerpo de Jimin, desde los muslos hasta el cuello. Allí, se dedicó a besar prolongada y cuidadosamente. Jimin lo abrazaba con fuerza, con sus brazos y piernas.

—J-Jungkook, p-por favor… — rogó quedo, casi sin voz.

—Tranquilo — susurró sobre sus labios y luego los devoró profundamente.

Con cuidado de no lastimarlo, de a poco, Jungkook fue penetrándolo. Jimin lo iba aceptando muy bien, sin dejar de mirarlo a los ojos, y buscando cómo respirar a la vez. Se sentía perdido, pero maravillosamente.

—¿Te duele?

—Sólo un poco. Me acostumbraré — Jungkook le sonrió en respuesta y dejó un casto beso en los labios magullados de Jimin.

—Te haré sentir bien, ¿vale? — Jimin asintió en respuesta, porque estaba seguro que se sentiría muy bien pronto —. Te puedes aferrar a mí en todo momento — y Jimin volvió a asentir.

Jungkook dio inicio a estocadas más profundas y fuertes. Jimin se aferraba a su cuerpo, no dejando ningún espacio entre ambos. Sus gemidos se mezclaban con una perfecta armonía, como si no fuese la primera vez. Aunque lo era. Y era perfecto.

—Estás cálido y apretado — le gruñó el pelinegro al oído.

Jungkook mordió la curva del hombro de Jimin, logrando que éste apretara más su pene. Como premio, Jungkook lamió la piel lastimada.

—Más rápido — pidió Jimin. Y Jungkook se sentó sobre sus talones, tomó una pierna de Jimin para llevarla sobre su hombro, y aumentó el ritmo de las embestidas.

Las manos de Jungkook recorrían el abdomen manchado con semen de Jimin, jugó con su ombligo y sus pezones. Y terminó aferrándose a la estrecha cintura, mientras Jimin se retorcía por el exceso de placer. Su cuerpo estaba sensible por haber tenido ya un orgasmo, pero quería seguir tomando el miembro de Jungkook, que lo estiraba maravillosamente.

Jungkook bajó la mirada para ver cómo su pene se movía sin cansancio en ese agujero. Se sentía atrapado por la imagen y por la sensación. No quería parar nunca. Los gemidos de Jimin también eran una dulce melodía, junto a sus mejillas sonrojadas y labios gruesos abiertos y rojos. ¿Cómo nunca antes lo había mirado en la oficina? Era hermoso. Estaba agradecido por Dohyun y su oferta.

—Me estás tomando muy bien.

—Creo q-que ya no-no puedo más-

Y Jungkook tuvo una misión: que Jimin se perdiera en el clímax.

Golpeó su próstata de manera constante, con movimientos cortos y seguidos. Apretó la piel blanquecina de los muslos de Jimin, para que lo sintiera en todas partes. Y finalizó con besos en los hermosos pezones café. La voz de Jimin se ahogó en su garganta, mientras Jungkook seguía succionando el sensible botón. Jimin le jalaba el cabello de la nuca porque sus manos se empuñaron solas por la corriente eléctrica que lo recorría desde la punta de los pies.

Las embestidas continuaron menos erráticas, una vez que Jimin se derramó entre sus cuerpos. Jungkook buscaba su propio placer, y no fue difícil, con la presión que el interior de Jimin hacía alrededor de su miembro.

Acabó dentro del condón y dejó caer su cuerpo sobre el de Jimin. Ambos enredados sobre la cama, con las respiraciones agitadas por varios minutos. Jimin no fue consciente que acariciaba la espalda sudada de Jungkook, y que otra persona seguía con ellos en la habitación, hasta que escuchó aquella voz familiar.

—¿Todo bien, amor?

Los dedos de Jimin se detuvieron automáticamente de acariciar a Jungkook, y sus ojos tardaron en encontrarse con Dohyun. Éste lo miraba con una expresión neutra en el rostro.

Jungkook se removió de entre los brazos de Jimin, para levantarse de la cama y botar el condón.

—Sí, todo bien — respondió Jimin a la pregunta de su novio.

¿Por qué se sentía esa tensión? Era muy incómodo para todos los presentes.

—Ya me iré — anunció Jungkook, mientras buscaba su ropa.

—Te acompaño a la salida — se ofreció Dohyun.

—Nos vemos por ahí — Jimin sabía que Jungkook se lo había dicho a él, pero no fue capaz de mirarlo, sintiéndose avergonzado de pronto. No era capaz de asumir ni siquiera dentro de su cabeza que sentía que Dohyun los había interrumpido.

De todas formas se despidió con un balbuceo que ni él mismo entendió.

Al cabo de unos minutos, Dohyun volvió a la habitación. En conjunto con Jimin, cambiaron las sábanas. Y Jimin se duchó para acostarse juntos.

—Fue un buen experimento — comentó Dohyun. A lo que Jimin murmuró en respuesta —. Buenas noches, cielo.

—Buenas noches.

Cada uno se volteó a su lado en la cama, pero ninguno se quedó dormido. Había sido una noche extraña.




El plan original de Im Dohyun había sido desde un inicio, tener la excusa perfecta para acostarse con Lee Bae, uno de los tantos empleados de la empresa en la que él y Jimin trabajaban, y con quien siempre coqueteaba. Pero por su conocida relación con Jimin, nunca había tenido su oportunidad con Bae.

Bueno, el plan no había salido como lo pensó. De hecho, el resultado final distaba demasiado. Y él había elegido a Jeon Jungkook porque nunca hablaba ni miraba a nadie en su lugar de trabajo. Si se formaban grupos para salir a beber, Jeon nunca aceptaba. Muchos, incluso Dohyun, se burlaban de él a sus espaldas, llamándolo autista o fenómeno.

El plan parecía sólido, si elegía a alguien tan desabrido como Jeon para acostarse con Jimin, éste no sentiría nada, pero tampoco podría culparlo por acostarse con Bae. Lamentablemente, la química que habían mostrado Jimin y Jungkook esa noche parecía irreal. Incluso la creciente excitación que Dohyun sintió en algún momento, se esfumó con la brisa.

Posterior a esa noche, empezaron los problemas de pareja, porque el ego de Dohyun fue brutalmente herido. Nunca, en sus años de relación, Jimin se había visto tan complacido. Y, para ser honesto, ninguna de sus anteriores parejas. Esto le carcomía la cabeza, quitándole el sueño incluso. No podía siquiera tener erecciones, y sus peleas se hicieron frecuentes en la joven pareja.

Un mes y medio pasó, para que el amor se terminara rompiendo frente a ellos. Y como la guinda del pastel de la irónica historia, en medio año, Jimin y Jungkook se hicieron pareja. A ninguno de los dos les importaban los rumores de infidelidad y otros. Ellos eran felices, y Dohyun los odiaba.