Recuerdos

Mi primer recuerdo tuyo será siempre tu perfil, recostado en el umbral de mi habitación, jugando con el sombrero, mientras me hacías alguna pregunta o compartías conmigo alguna reflexión no solicitada. No ha desaparecido la sensación de alegría que me producía verte, el impulso de correr a tus brazos. No fue la primera vez que te vi, porque ese momento nunca ha existido, siempre has estado ahí, eres parte de lo que daba por hecho en la infancia. No es mi recuerdo favorito de ti, hay tantos llenos de risas, de complicidad, de felicidad. No sabría escoger.
Lo que tampoco logro olvidar es tu rostro mientras me cerrabas la puerta de tu piso en las narices. Tus comentarios de advertencia, de vergüenza, por ser como somos, a la vez que me echabas a la calle. Me dolió, pero reencontrarnos de esta manera es peor.
No quiero que mi último recuerdo tuyo sea tu imagen sin vida en una cama de hospital. Ponte bien, por favor. Hacemos borrón y cuenta nueva. No importa nada más ahora mismo.
El tiempo no existe y, sin embargo,
lo medimos todo en sus muchas partes.
Nos encanta usarlo para justificar,
y así no tener que aceptar
que, a veces,
nada tiene sentido.