STILL WITH YOU

Summary

Como todas las parejas, Jimin y Jungkook tienen una discusión debido a las exigencias de JK, entre promociones, entrevistas, proyectos grupales en puerta y una separación entre ellos, esta historia de amor es puesta a prueba. Jungkook recapacita sobre sus actos y para reconciliarse decide regalarle una canción a Jimin el día de su cumpleaños. ¿Podrán arreglar los malos entendidos? ¿Jimin perdonara a Jungkook? La suerte está echada, y aunque el destino este marcado todavía hay espacio para la sorpresa, una cosa esta clara, Jungkook sigue queriendo estar con él. Contenido🔞 ⚠️ Momento Jikook (donde Jk es pasivo/bottom) ⚠️ HISTORIA CORTA

Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Me despierto en mitad de la mañana, no sé qué hora es, pero la luz es intensa y el sol ilumina la habitación. Toco la otra parte de la cama y está vacía. Estoy aturdido, aún no he podido abrir los ojos por completo y un terrible dolor de cabeza me azota, en ese momento llega un leve recuerdo, bebí demasiado y como consecuencia de ello es que ahora mi cabeza está a punto de explotar.

Con poco afán, cojo el móvil de la mesita de noche, lo intento encender, pero está sin batería, ahora sí que voy a tener que hacer un gran esfuerzo, he de ir por el cargador sin más remedio. Al levantarme me doy cuenta de que llevo la misma ropa que antes de ayer. Tengo que tomar algo para este dolor que me está matando. Voy hacia la cocina descalzo, ni se cómo pude quitarme las botas y los calcetines. Jimin tampoco está aquí. Busco en el botiquín y consigo un par de pastillas para la resaca que tomo inmediatamente. Enchufo el teléfono en el cargador de sobremesa que hay en la encimera de granito negro. Más confuso que antes me dirijo al baño de la habitación, también está vacío.

Acude a mí el recuerdo de hace dos noches. Después de nuestro último concierto, que como siempre obtuvo un éxito rotundo, más de 40.000 personas cantando y gritando nuestras canciones, salimos a festejar con los miembros de la banda y tras tomar unas copas le dije a Jimin, nuevamente y con insistencia, que quería hacer pública nuestra relación. No aguanto más esta situación, llevamos 10 años como pareja y aunque todo nuestro entorno más cercano sabe que somos novios y nos aceptan con agrado, Jimin se opone a dar un paso más y hacerla visible al mundo. Teme que nuestros fans no estén de acuerdo a pesar de que nuestras interacciones, que creen que son fan service, les enloquezcan. Hasta nos shipean y nos han dado un nombre, MINGUKIE.

Me lavo la cara, los dientes, me mojo el pelo, lo tiro hacia atrás con los dedos y me miró en el espejo; cuando veo mi imagen resoplo, pfff, estoy de puta pena. Una vez empiezo a recobrar la lucidez, soy más consciente de la ausencia de Jimin. Tengo la extrema urgencia de ver si hay alguna llamada o mensaje de él en el móvil, me dirijo a ver si ha cargado algo, lo suficiente para prenderlo. Lo enciendo, pongo la contraseña y encuentro más de 10 llamadas perdidas y otros tantos mensajes, algunos de Jimin, otros de Nam nuestro representante, hasta Suga me ha enviado mensajes.

Mi prioridad es ver lo que Jimin ha dicho.

—Hola, ¿estás bien?, ¿dónde estás? Te estoy esperando—Primer mensaje.

—Jungkook, llegas más de media hora tarde. Te estamos esperando. Tuve que irme solo, estoy en el local. —Segundo mensaje.

Unos minutos después

—Nam está furioso, ¿Has olvidado lo importante que es esta entrevista? Además, tenemos la sesión de fotos para la revista Rollings Stones.

Siguiente mensaje

—Está bien, ahora el que está cabreado y mucho soy yo. ¡Al carajo con todo!

Último mensaje

—Ya no aguanto más, tu falta de responsabilidad conmigo y con el grupo ha colmado mi paciencia. ¡Se acabó! No volveré a casa, enviaré a alguien por mis cosas. Ahora sí, ¡Haz lo que te salga de los huevos!

Con eso termina el mensaje y también con lo nuestro. Necesito agarrarme a la encimera, las piernas se me aflojan. Rápidamente marco su número, necesito hablar con él y pedirle disculpas por lo necio que he sido. ¡Mierda, lo he estropeado todo! Desaparecer después de la discusión y perderme por casi 2 días ha sido la peor idea de mi vida. El teléfono da señal de llamada, pero no hay respuesta de su parte. Insisto varias veces, pero no contesta. ¡La he cagado bien gorda! Reconozco que soy ansioso e inseguro y lo he llevado al límite, con insistencia, para hacer oficial lo nuestro. Además de ser un cretino y pasar más de un día de bar en bar bebiendo, olvidé por completo el trabajo pendiente para ayer.

Estoy en pánico, empiezo a hiperventilar, las piernas me tiemblan. ¿Ahora que hago? No puedo ni pensar, el dolor de cabeza se acentúa y las lágrimas empiezan a caer por mis mejillas, un fuerte y punzante dolor en el centro de mi pecho me aprisiona. No puedo perderlo, Jimin es mi mundo, es mi todo. Tanta insistencia por miedo a que me deje y la obsesión por querer que todos lo sepan, mis continuas borracheras para mitigar mi frustración y las peleas sin sentido me han llevado a lo que más temía, hacer que me abandone quien más me importa, mi amor. Como me es posible voy hasta el sofá, me siento e inhalo profundo, exhalo, repito varias veces, en el intento de regularizar la respiración.

Una vez más tranquilo, pienso cómo arreglar la situación, olvidando por completo el resto de las llamadas y mensajes.

¿Y si voy a buscarlo? Quizá esté en nuestro local, el del grupo. O tal vez haya vuelto a su casa, donde vivía antes de mudarse conmigo y de donde guardo tan bonitos recuerdos. Vivir aquí nos facilita el trabajo hay prácticamente un estudio de grabación. Al principio de lo nuestro nos quedábamos allí, fueron mis mejores vivencias, las más felices. Éstas se hacen presentes con imágenes que se desvanecen como niebla en la noche. Su risa, cuando hago el tonto, sus ojos que se vuelven medias lunas cuando sonríe, su dulce y acaramelada voz, como tiembla debajo de mí entregándose por completo, sus gemidos de placer y la forma en que pronuncia mi nombre durante el momento cumbre.

🎶«Estoy parado bajo la puesta de sol congelada, Pero caminaré hacia ti paso a paso. Quiero estar contigo. Still with you, Still with you»🎶

Suspiro, no puedo resistir y mis lágrimas caen con más fuerza en forma de cascada. Estoy en un mar de lágrimas y con el corazón encogido. A medida que voy soltando y sacando todo lo retenido, me doy más cuenta de mi error. Sí, quizá esté ahí, pero entiendo que no es buen momento para ir. Tengo que darnos un tiempo por el bien de los dos.

Las palabras brotan de mí. Me dirijo hacia mi guitarra acústica, acaricio las cuerdas que emiten un sonido triste, siendo el reflejo de cómo me siento.

🎶«Riendo juntos, llorando juntos creo que estas simples emociones eran todo para mí. ¿Cuándo será que nos volveremos a ver cara a cara?»🎶

Escribo en un papel cualquiera que encontré por ahí. El sonido del teléfono irrumpe abruptamente. Sin muchas ganas dejo la guitarra en el soporte y me dirijo a ver quién es, una efímera esperanza se deposita en mi estómago cual mariposa revoloteando. Pero la decepción mata de inmediato cualquier expectativa que se hubiera refugiado en mí. Es Nam. Con algo de molestia respondo.

—Al habla Jungkook—

—Por fin te dignas a responder. ¿Dónde carajos te has metido?, ¿Sabes lo preocupados que hemos estado sin saber de ti por dos días? Ni te cuento cómo está Jimin. ¿Estás bien?

—No Nam, no lo hago

—¿Estás en casa? Voy hacia allá. —De acuerdo, aquí estoy. —Y sin esperar más, cuelgo.

Sé la que se me viene encima. Nam es un excelente amigo, no solo un representante al azar, nos conocemos desde la Universidad, valoro mucho sus consejos, es sincero y sin tapujos, por eso lo que dice a veces duele, sé que esta vez me va a caer y con razón. Voy a la cocina y me preparo un café, no tengo hambre, siento náuseas por el alcohol que aún recorre todo mi cuerpo como un torrente.

Mientras espero me tumbo en el sofá y bebo despacio el negro café. Las últimas palabras del mensaje de Jimin se repiten una y otra vez en mi cabeza.

«¡Se acabó, no volveré a casa!»

Los ojos se llenan de lágrimas nuevamente y se deslizan por mi cara, las limpio con la palma de la mano que seco en el pantalón. Caigo en que aún sigo vestido igual que el día del concierto y estoy hecho un desastre. No me va a dar tiempo a ducharme así que opto por ponerme algo cómodo, un pantalón de chándal y una camiseta estarán bien. Recién termino de vestirme y acomodar con los dedos el cabello, suena el timbre. Voy hacia la puerta aún descalzo sobre la tarima. Miro por el vídeo portero para asegurarme que es Nam y le abro. Espero a que llegue desde la verja hasta la entrada y me saluda con un golpe seco de su hombro en el mío el cual respondo.

—Hola JK. Estás del asco.

Me aparto para dejarle espacio y le digo —Peor me siento. Pasa —Nam entra y se descalza. Vamos juntos al salón y le pregunto —¿Quieres tomar algo?, ¿café, té, agua?

—Café estaría bien. Gracias. —Antes de nada y de que empieces con tus excusas, la semana próxima, el viernes, tenemos la entrevista y las fotos, arréglatelas como sea para no faltar. — Mientras, voy a la cocina y vuelvo con la taza de café que le doy en la mano, se acomoda en el sillón frente a mí.

—Lo siento, por mí culpa tuviste que retrasarlo todo y además os dejé esperando. No volverá a ocurrir. —Me disculpo con él. — Sí, seguro ahí estaré.

—Más te vale. Y ahora empieza a soltar todo, te escucho.

Comienzo a relatar cómo el jueves pasado en la fiesta de celebración bebí en demasía y comencé a atosigar a Jimin con que dijéramos que somos novios ante la prensa. Jimin como siempre me dijo que no era momento ni lugar, que estábamos celebrando y que no continuara bebiendo. Haciendo caso omiso a sus palabras, me serví más soju en un vaso grande y seguí con las protestas y reproches. Jimin se molestó y me amenazó con terminar lo nuestro si seguía con esa actitud. Me recriminó lo mucho que bebía últimamente y que siempre estaba buscando una ocasión para discutir, lo cual es cierto. Me fui y lo dejé con el resto del grupo. Sin darme cuenta las lágrimas no han dejado de caer en ningún momento y el desconsuelo se ha apoderado de mí. Nam resopla y me mira a los ojos. Avergonzado bajo la mirada. Antes de que hable le pregunto.

—¿Cómo está Jimin?

—¿Tú que crees? De puta lástima, hecho mierda como tú. —Su respuesta en vez de apaciguar mi desazón, me punza directo al corazón y el estómago se me revuelve. —No era mi intención lastimarlo.

—Pues lo disimulas muy bien.

—Lo sé, soy un imbécil inseguro y celoso, nunca pensé en hacerle daño, es mi más preciado tesoro. Digo sollozando.

—Ya no es momento de reproches, el mal está hecho. Jimin quiere que recoja algunas cosas, dijo que más adelante pasará por el resto. Pero antes, algo te voy a decir, si amas a Jimin como dices y quieres recuperarlo vas a tener que poner mucho de tu parte y demostrarle que eres una persona diferente, no será tarea fácil hacerle cambiar de opinión, pero si te sirve de consuelo y como puedo ver tu arrepentimiento, hablaré con él, aunque no te prometo nada.

—Gracias Nam. No sabes cuanto valoro tu ayuda.

—No te hagas ilusiones, no lo hago por ti, lo hago por Jimin y por mí. No te mereces a Minnie y como vuelvas a dañarlo yo mismo me encargaré de que jamás vuelva contigo ¿Entendido?

—Sí, alto y claro. Gracias de nuevo, no sé cómo recompensarte.

—Ah, sí lo haces, compórtate como lo que eres, un hombre de 27 años responsable e inteligente y no un inmaduro lleno de inseguridades. Jimin te ama, grábatelo en esa cabeza dura tuya, a fuego si es preciso. No lo busques ni lo acoses, dale su espacio y permite que reorganice sus sentimientos, espera que sea él quien se acerque de nuevo a ti. Mientras, dedícate tiempo para que tus debilidades y miedos sean reemplazados por seguridad y amor. Quiero mis chicos juntos y felices de nuevo. ¿OK? ¿Podrás hacerlo? De lo contrario déjalo libre para que sea feliz.

—Sí Nam, voy a poner todo de mi parte para que eso ocurra, para recuperarlo y si mi Minnie no quiere darme otra oportunidad, lo dejaré que sea y haga su vida, porque lo único que me importa es su felicidad—dije entre lloriqueos.

—Está bien, confío en ti, no nos defraudes. Ahora acompáñame a recoger sus pertenencias. Por cierto, antes de que se me olvide, dentro de unos días es su cumpleaños, hay que organizar algo.

—Sí, lo tengo muy presente, ya sé qué le voy a regalar. Digo mientras voy hacia nuestra habitación para recoger sus enseres. Eso acaba de destruirme por completo. Meto en una bolsa de deporte lo que supongo será más necesario para unos días. Con el alma rota se lo entrego y Nam se marcha, llevándose una parte de mí.

🎶«Aquellos momentos, aquellos días si hubiese sabido que terminarían así me hubiera aferrado a ellos más. ¿Cuándo será que nos volveremos a ver cara a cara?»🎶

Una vez solo de nuevo, recupero la hoja que había dejado junto a la guitarra y anoto las palabras que no cesan de llegar a mí, me agarro a ellas como si fueran un salvavidas, continúo derramando y desnudando mi alma.

—Quiero regalarte esta canción. —Digo en voz alta. —Solo para tí.