"EN OTRA VIDA,NO EN ESTA VIDA"

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Summary

A sus dieciséis años, Teodoro tiene su vida y su identidad claramente definidas. Pero todo se desmorona el día que se cambia a un nuevo colegio solo de chicos. En un balcón, su mirada se cruza con la de tomas, un encuentro fugaz que lo deja cautivado por una belleza que no esperaba ni deseaba. El flechazo es instantáneo, inexplicable y totalmente inaceptable: ambos son chicos, y Teodoro no es gay. Mientras intenta reprimir la fascinación que siente por el chico de los lentes redondos y el rostro fino, su amigo Marcos solo intensifica su confusión con rumores: tomas es sociable, gracioso... y, al parecer, homosexual. Teodoro se niega a aceptar que la orientación sexual de tomas pueda ser un espejo de sus propios sentimientos. Atrapado entre la negación, el miedo al qué dirán y un deseo creciente, Teodoro se enfrenta a una guerra silenciosa por su autopercepción. ¿Qué pasa cuando la persona que te hace dudar de todo es la única que te hace sentir completo? Esta es la historia de un primer amor que se niega a ser nombrado, y la dolorosa verdad de que la felicidad, a veces, parece reservada para una realidad que solo puede existir "En otra vida, no en esta vida."

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El chico del balcón

Recuerdo el año que me cambié de colegio, a un colegio solo de chicos. Era un ambiente nuevo, más ruidoso, Salí del salón, buscando un poco de aire. Fui al balcón y, de pronto, te vi.

Tan lindo, recostado casualmente contra la pared de ladrillo. Tenías unos ojos hermosos, rostro fino, ese tonto pero atractivo corte hongo y lentes redondos. Tu estatura era pequeña, lo que hacía que pareciera un poco más joven de lo que era, aunque supuse que éramos de la misma edad. Te miré por un momento, la luz de la mañana te daba directo en el pelo y brillaba. Tan solo con verte, me quedé completamente cautivado de tu belleza. Una punzada, una sensación de ligereza en el pecho que nunca había sentido. Lo raro es que ambos somos chicos, y yo no soy gay. Al menos, eso creía. O eso me decía a mí mismo.

Vuelvo al salón. Intento sentarme, pero estoy distraído y un poco tembloroso. Mi mente reproduce la imagen, una y otra vez. "¿En qué salón estará? ¿Cuál será su nombre?" Estoy tan absorto que no me doy cuenta cuando llega la profesora. Me dice que me presente, porque soy el nuevo. Siento todas las miradas clavadas en mí, incómodo. Me presento: "Mi nombre es Teodoro (no me gusta, suena a abuelito), tengo 16 años, me gusta leer y escuchar música..." Me siento de golpe y trato de escuchar la clase, pero la imagen del chico del balcón es más fuerte que cualquier lección de historia.

Es hora del recreo. Salgo a comprar algo en el cafetín, un mar de uniformes grises y cabezas rapadas. Me encuentro con mi amigo, Marcos, que también se cambió de colegio. Le pregunto en qué salón está. Me dice que está en la B. De repente, veo al chico del balcón. Estaba con otro chico, riendo a carcajadas. Mi amigo me comenta que él es su compañero. Se llama tomas . Dice que es muy estudioso, gracioso y sociable. Mientras Marcos habla, no puedo dejar de mirarlo; su sonrisa ilumina toda esa área llena de estudiantes.

Llegó la hora de salida. Voy al salón de Marcos para ir a casa; vivimos cerca. Lo conozco desde que éramos pequeños. Él es una persona muy habladora, me cuenta sobre sus clases, y peleamos casi todo el tiempo, que quién es más alto, etc.

De pronto, me dice: "Oye, ese tomas parece que es gay."

Yo le pregunto: "¿Y por qué lo dices? ¿Te lo dijo él?"

Me dice: "No, pero míralo. Por cómo habla, por cómo se comporta."

Yo siento un calor repentino en el cuello y digo: "Marcos, esas no son razones para pensar que alguien es gay. La forma de hablar no tiene nada que ver."

Él se ríe y dice: "¡Ay, Teo, si lo vieras, te darías cuenta!"

Llegamos cerca de mi casa, bajamos del carro, nos despedimos. Él se va a su casa y yo también. Me quedo solo, procesando la conversación y esa punzada que sentí cuando Marcos mencionó la palabra "gay". ¿Sería una señal?