Prólogo
El director lo había mandado a llamar, delante de el estaba el joven prodigio de la Prepa Nuevo Mundo, serio esperaba la petición del hombre quien pese a su tercera edad se veía con bastante energía, comiendo galletas redondas y muy crujientes le pidió sentarse frente a su largo escritorio, el pelinegro asintió y decidió tomar asiento, el hombre ofreció de sus galletas las cuales rechazó amablemente
-Muchas gracias, estoy repleto ¿Le puedo ayudar en algo director?- estaba curioso sobre su llamado, el hombre estaba muy relajado por el contrario de el quien si estaba nervioso, mirandolo fijamente por fin aclaro
-Necesito que me ayudes con un caso especial- informo al chico quien arqueo una ceja, comenzó a reír y declaró
-Mi nieto al parecer es un caso perdido, necesito la ayuda de el mejor de la escuela, eres el mejor de todos los de esta escuela y requiero que lo ayudes a aprobar los siguientes exámenes- le pidió dejando de comer, el joven estaba extrañado pero para que el mismo director se lo pidiera pregunto curioso
-¿Tan difícil es?- estaba anonadado al ver que el mismo director no podía ayudarlo, este suspiro fastidiado y declaró
-Digamos que nuestra relación es muy intensa y no escucha nada de lo que digo en cambio tú eres alguien muy listo y ni siquiera te conoce, al le encanta conocer gente nueva, el problema es que es muy distraído, tendrás muchos problemas con eso pero si logras tomar su atención haz logrado un gran avance, Trafalgar Law, si logras hacer que pase los exámenes aunque sea solo con el mínimo te ayudaré a conseguir beca en la universidad que más desees- le propuso ya en desesperación, Law estaba anonadado, apenas podía creer que ese imponente director suplicará por su ayuda, el ofrecimiento no le caía mal y acepto
-Bien, tenemos tiempo y veré que puedo hacer con el, tampoco puedo prometerle nada ya que tampoco lo conozco lo suficiente para ello- se levantó advirtiendo de un posible fracaso, el hombre comenzó a reír y lleno de felicidad agradeció
-Muchas gracias, te lo agradezco mucho, el está en la clase 1 A, su nombre es Monkey D. Luffy, el responderá de inmediato- noto un leve sudor mientras lo decía, al ver esa expresión Law comenzó a dudar, sin quedarle más opción optó por ir en búsqueda de su nuevo tormento, el no lo sabía pero el muchacho le cambiaría su vida.
Al llegar al salón en el descanso pregunto al llegar
-Busco a Monkey D. Luffy- pregunto a los presentes quienes estaban esperando al maestro siguiente, sin demora como su abuelo había advertido salto de su asiento, un joven de cabello azabache y despeinado, cicatriz bajo sus grandes ojos y delgado saltaba sobre su propio escritorio orgulloso apuntando se al pecho
-Soy ese ¿Quien me busca? Shishishishi- se reía con los dientes juntos, noto el gran parecido a su abuelo y comprobó que no mentía, suspiro fastidiado sospechando lo que le esperaba
-Tu abuelo me pidió darte clases particulares, te espero en la biblioteca después de clases, me llamo Trafalgar Law- se presentó al mismo tiempo saliendo de su salón, el chico arqueo una ceja sorprendiendose del poco y nulo interés que tenía el sujeto que se convirtió en su tutor
-Que grandes ánimos tiene, oye Luffy, te perderás el partido, ya sabes lo intenso que es tu abuelo- le decía el peliverde mal sentado en su banca
-Que va, no pienso perderme lo, mi abuelo podrá mandar a todos los que quiera, no pienso ceder sobre mi objetivo- se sentó de la misma forma que su amigo, después de clases Law esperaba en la biblioteca pero el joven jamás se presentó, el decidió tomar ese tiempo para estudiar medicina incluso sin notar que fácilmente habían pasado un par de horas, cerró el libro y agradeció a la bibliotecaria sobre su guía, salió de esta y camino rumbo a su casa, en el camino noto que el nieto del director estaba jugando fútbol con los demás, vio como alegre y positivo el chico corría como gacela metiendo varios goles ganadores, suspiro fastidiado y siguió su camino
-Ahora entiendo el problema, debería pedirle que me pague más bien- dijo pensando en reunirse con el director al día siguiente.
Luffy reía en su salón junto a sus amigos, un narizón, una peli naranja junto a una peli azul, un rubio enamoradizo que no dejaba de bailar junto a las chicas y el peliverde le hacían bolita alrededor de Luffy, no había notado su presencia hasta que dejó caer unos libros en su escritorio asustandose por el repentino golpeteo de estos, miro a quien se los había traído, indiferente señaló los libros
-Como decidiste faltar fui yo quien escogió los libros sobre lo que debes estudiar, si hubieras venido serían mucho menos así que lo siento por ti- apuntaba a estos muy serios, Luffy comenzó a reír
-El abuelo debería saber que no podra conmigo- se seguía burlando, la peli naranja suspiro fastidiada mientras los demás veían con extrañeza la situación, el pelinegro no dió marcha atrás
-Hable con el y me pagará por esto, no dejaré que tú me hagas perder el tiempo, esto lo debes leer y mañana después de clases debes ir a la biblioteca- le indico saliendo del salón, Luffy reclamo
-Sabes que no lo haré- decía confiado pero Law antes de marcharse lo provocó
-Un futbolista sin estudios no es mas que un simple perdedor- lo miro desafiante y salió entre una burla pasiva, los demás no lograron contenerse y se rieron calmadamente, eso lo hizo molestarse y vio con enfado los títulos de los libros
“Fracasos en el deporte”
“Musculoso sin cerebro”
“Futbolista ignorante”
Su mensaje era claro y Luffy lo tomo como reto
-Jajajaja, Luffy te la hizo buena, debiste verlo venir, lo dejaste plantado ayer y el es el chico más inteligente de esta escuela, tu abuelo te la hizo muy buena- se burlaba de su amigo y Luffy lo reto
-Ya verás Zoro, el al igual que los demás se rendirá de fastidiarme, ya le dije al abuelo que yo deseo ser un futbolista y no habrá nada que me detenga- aseguraba con puño cerrado, sus amigos sonrieron y estaban expectantes en espera de ver cómo todo avanzaría, Trafalgar Law no dejaría escapar esa valiosa beca para ayudar a su amado tutor y si tenía que soportar a un cabeza hueca estaba dispuesto a hacerlo.