la favorita

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Summary

Atrapada en una jaula de oro y adorada por un Rey que la reclama como su trofeo más preciado, "la Favorita" guarda un secreto, un anhelo de libertad que ni el lujo ni el poder pueden silenciar. Cuando un inquietante duendecillo enjaulado le ofrece cumplir su deseo más profundo a cambio de una melodía, ella acepta, sin saber que en la corte de los antiguos, las promesas son espejismos y la libertad suele tener el sabor metálico de la sangre.

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cuento

— ¡felicidades!

— a puesto a que tendrá tus ojos

— o tu sonrisa

Hablan entre si, un tumulto de damas con sonrisas hipócritas. La fiesta de concepción apenas empieza, pero en lo personal, detesto la idea de tener que soportar mas aire compartido con los invitados, sobre todo, con la familia de mi esposo, quien por supuesto, no escatimo en preguntarme o tomar en cuenta mi poco aprecio a las celebraciones ostentosas, que llevan a su máximo la atención sobre nosotros.

Siendo el rey de la guardia real mas importante en el imperio, es para si mismo casi un insulto tener en cuenta las ideas de una mujer como yo, la favorita de sus concubinas, a quien con doce años, libero de las profundidades ahuecadas de un barco, repleto de esclavos con grilletes. Para llevarla a un nuevo mundo, en el que se me fue impuesto aceptar festivales, ropas absurdas, que mas que cubrirme, sellan el anhelo de un grito desesperado .Ahora, a mis dieciocho, sentada en un trono que brilla mas para si mismo que para su portador, pienso,

>>¿en esto se reducirá mi vida? ¿a estar atrapada?<<

— mi señora — escucho hablar a Einar. El copero de la corte, esta hincado sin sostener mis ojos

— no tienes por que hablarme de esa forma, no es como si no nos conociéramos— contesto en una medio sonrisa

—shh ¿Cómo puede usted hablar tal cosa? ¿quiere que nos fundan cual armas?— responde aun viendo a tierra.

El salón esta abarrotado de gente que apenas puedo distinguir, los bufones vuelan sobre nosotros en piruetas y danzas de fuego chispeante, que entretienen a todos, la atención que recibí hace un rato, fue llevada a ellos.

— entonces, si hoy solo eres mi copero y no mi amigo ¿ a que vienes? No veo en tus manos vino o sidra— repaso su imagen. Lleva consigo sus botas de cuero favoritas, con cabello despeinado y una mascara de pájaro.

— he venido por que el rey de la guardia me lo ha encomendado, desea que lo acompañe a su lado.

Mi vista pasa directo al fondo del salon. En su trono esta mi rey, de postura intachable y esencia efervescente a poder. Sonríe hacia a mi alzando su copa, una invitación innegable, asiento, levantándome con ayuda de Einar, pasamos por en medio de los invitados, sin apartar nuestra atención sobre el soberano. Al llegar, el extiende su mano en la mía para reposar un suave beso.

— ¡hoy los cielos y la tierra se han movido para darle gozo a nuestros corazones! ¡mi favorita, la seda de mi espada esta embarazada de mi primogénito! — clama a gran voz, repasando con mirada brillante al gentío debajo de las escalas.

— continua— Desde ahora y hasta que mi respiración se agote, juro ante ti y todos los presentes, que no habrá mujer mas prosperada en su vientre y su vida como tu. —fuerzo una sonrisa— Es por eso, que he traído un regalo para ti, mi favorita.

Las puertas de oro y plata se abren, para darle paso a un cortesano con mascara de perro. Cuyas manos cargan el peso de un duendecillo enjaulado, la punta de sus orejas son erguidas cual tallos, su nariz pequeña pero redonda se encuentran sonrojadas bajo unas espesas cejas color crema, me observa de pies a cabeza, no con miedo o ira , si no con diversión.

— pero mira que hermosa, todo un deseo hecho carne— menciona el duendecillo enroscando sus huesudos dedos al rededor de las barras

— ¡ha! ¡entonces si sabes decir mas que si y no! No eres tan imbécil— habla el rey haciendo reír a todos — tu y yo hicimos un trato ¿recuerdas?

— así es gran rey guardián— contesta con voz chillona, sonriendo hacia a mi en una mueca que es de todo menos amable

—¿que es eso mi rey?— digo, sin a ver movido un musculo para acercarme a la criatura

— ¡lo que ves ahí mi favorita, es un pucklen! es una de las razas élficas que conceden lo que mas deseas, lo hemos cazado solo para ti, con mis hombres nos llevo meses, pero aquí esta, encerrado en el único metal que puede contenerlo, el bronce.

Mis ojos reposan hacia el duendecillo que me guiña un ojo y lanza un beso, algunos a nuestro al rededor ríen mientras que otros, como Einar, ven con espanto el espectáculo. Sin embargo, el hecho de que conceda deseos es tentador, después de todo... tal ves sea la respuesta a mis plegarias.

—¿cumplirás cualquiera de mis deseos?— entrelazo mis dedos sobre mi vientre hinchado.

—solo el que mas deseas a cambio de mi libertad, favorita.—contesta, ladeando la cabeza en un movimiento grotesco que eriza mi piel.

—¿dinos seda de mi espada, que pedirás? ¿que puede pedir alguien que ya lo tiene todo? —sonríe arrogante-mente mi rey, viendo entre mi presencia y la del publico.

De la garganta del pucklen brota una carcajada aguda, un chillido que desgarra el aire y hace sangrar los oídos de varios de los invitados.

—¡ callen a esa cosa!—da orden el rey haciendo que el cortesano bata con fuerza la jaula.

El duendecillo es movido de arriba abajo en golpes secos, que solo provocan el ensanchamiento de una sonrisa desfigurada de dientes tan puntiagudos como una espina.

—¡basta por favor mi rey, no lo agolpen mas, se que pedir, se lo que quiero! Las pupilas brotadas de oscuridad y diversión del Pucklen, se relamen en una lengua bífida que asiente ante mi. Mi rey alza la mano para que el cortesano deje de moverlo.

—deseo ...—mi pecho sube y baja—deseo ser libre—el zafiro helado del rey, penetra mi perfil, las voces no se hacen esperar dentro del salón

>> si esta es mi oportunidad de huir lo haré sin importar el costo<<

—así será—sentencia el pucklen, sellando sus palabras en un beso sonoro que invoca una lira a mis manos.

El rey intenta quitármela, pero el instrumento esta pegado a mis dedos. Sus cuerdas están hechas de cabello humano y forraje de huesos y piel carcomida.

— ¡tócanos favorita, deleita nuestros oídos! ¡solo así seremos libres!— habla el pucklen, envolviendo las barras de la celda con agitación obsesiva.

Asiento, deslizando mis dedos sobre las cuerdas, en un impulso incontrolable que me cautiva de pies a cabeza. El mundo se calla al ver la melodía dulce y errática, que transforma el aire en ondas lumínicas sabor a vida. Los cortesanos, los invitados y hasta la mas alta de las estirpes de la corona, danzan entre si compulsiva mente, sin escrúpulos o pudor alguno. Pues entre si, sus cuerpos son apartados y despojados de sus extremidades, el dolor y el placer es semejante a un baño de hierro fundido.

—¡detente! ¡alto! —gritan muchos en carcajadas, entre esos, mi esposo, con sonrisas forzadas y carne latente que inspira mas melodía a través de mis dedos rasgados.

Lo que empezó siendo una tediosa celebración, ¡ahora es la transformación de la verdadera libertad llevada a su clímax mas alto! ¡ todos somos libres! hasta Einar quien desde aquí, estalla en risa abriendo su abdomen de par en par .

Es un deleite de sonrisas ensangrentadas y tendones corroídos, el crujir de los huesos de algunos, es la composición perfecta a mis oídos. Veo hacia el pucklen que ríe y danza de un lado a otro encima del cadáver del cortesano que lo sostenía, juega con uno de sus ojos como si fuera una pelota.

Es tan divertido que me es imposible parar de tocar. Sonrío viendo al rey, quien dando una carcajada rota de lagrimas, se inca ante mi degollando su cuello, sus cuerdas vocales campanean en borbollonees de sangre que armonizan con mi lira.

El sonido, me lleva al éxtasis de mi plenitud. Gemidos, aplausos y gritos, revuelan el salón que ahora es solo una bóveda de cuerpos frescos en sus propios aromas. Podría seguir toda mi vida tocando, sintiendo mi carne torcerse a través de las cuerdas, pero es el aplauso del pucklen el que desaparece el instrumento de mis manos

— ¡que noche tan exquisita favorita, sin duda tienes talento para la libertad!— dice, con los labios curvados, admirando, la partitura de cadáveres que mi melodía había logrado. Sin embargo, al sentir el peso del silencio de los cuerpos caer sobre el aire, caigo de la hipnosis en la que estuve envuelta.

— ¿que ha pasado? ¿ que ...— la carne abierta en la punta de los dedos, gime en la compañía de mis lagrimas —pero que... ¿¡que me hiciste!? ¡Te pedí ser libre maldita cosa!— pateo la jaula cayendo al suelo con las piernas temblorosas

>>mi esposo... Erin... todos están muertos ¿¡ porque!? ¿¡porque!?<<

—Aquella libertad que añorabas nunca te perteneció; es el anhelo de otro— ríe, mientras juega con sangre y señala mi vientre

—¿que? ¿ a que te refieres?— respondo, arrancando mi vestido para quedar en un camisón templado por el vientre.

>>necesito respirar, necesito...— el aire se acorta— necesito huir de aquí, pero el estruendo del sonido de la lira empieza a sonar, pero esta ves dentro de mi, fluye a través de mis venas, hace que sea imposible el poder levantarme<<

—¿De verdad crees que una esclava carcomida por la pobreza y luego paso a tenerlo todo desearía ser libre, si no la poseyera algo que no es de ella?...— ríe en una estrepitosa hilera de dientes que remueve mi corazón— pero que tonta

—¿¡como!? ¿¡de que hablas!?¡ yo solo quería salir de aquí, no asesinar a nadie! — digo, escuchando el retumbar de la lira dentro del vientre. Mi hijo patea en fuertes movimientos que desprenden mis tripas.

—¿de verdad querías salir favorita? ¿ estas segura de ello? El volver a una vida de pobreza y esclavitud no suena muy congruente, con el estilo de vida que te gusta mantener al lado tu esposo —habla el pucklen con voz burlona

>>Frunzo el ceño tocando el retumbar de mi vientre... es...es cierto... yo.. yo nunca he querido tal cosa, ¿ pero entonces que me paso?<<

—en todo caso estoy cumpliendo con la labor que se me fue encomendada— contesta el, subiendo los hombros, saliendo de la jaula convertido en conejo.

—¿que labor?—jadeo

>>¿como..? como salió de ahí... se supone que no podía hacerlo... <<

— sabes favorita, me caíste bien, así que te revelare tres secretos antes de que seas libre— sonríe el pucklen, con el pelaje blanco manchado de sangre — mi raza no se contiene en jaulas hechas de bronce, ni cumplimos deseos, creamos ese mito y ustedes los humanos lo creyeron ¡ pero que tontos! —toca mi mejilla, dejando una pequeña caricia ensangrentada— y lo que llevas en tu vientre le pertenece a mi pueblo, te hechizamos hace meses para hacerte sentir el no querer estar aquí, provocando que el rey guardián moviera hasta lo ultimo del mundo para querer devolver la sonrisa de su tan amada favorita—termina en una curvada y escabrosa sonrisa.

—¡estas loco, no tendrás a mi bebe! ¡déjanos en paz!—alzo mi voz quebrada.

Un rio de sangre se desborda atreves de mi estomago, en la acelerada melodía de lira que llena mi cuerpo. En lo que es un grito ahogado, de mi vientre sale una explosión de carne, huesos y gritos consumidos por la vida que emana de mi. Con terror me arrastro con dificultad hacia el conejo que me observa con inocencia fingida.

—¿pero que dices? ¡si dentro de poco ambos serán libres a su modo! El viviendo y tu muerta, Falta poco, no llores favorita, lo hiciste muy bien como incubadora — dice el eufórico, relamiendo sus bigotes de fluido vital

—por favor...por favor no le hagas daño a mi bebe—vomito sangre

>>dentro de poco moriré, mis ojos abandonaran la vida, pero al menos, tendré el consuelo de haber cargado a mi hijo<<

Es así como Lo contemplo terminar de rasgarme por las viseras, lo tomo con cuidado subiéndolo con esfuerzo arrastrado hacia mi pecho pero... pero el maldito pucklen me lo arrebata de los brazos. Cambiado a una apariencia espectral que clama con voz comparable a la de un trueno.

— ¡salve el nuevo rey de los faes!.