Prólogo
Estos no son relatos sobre el perdón. Es el inventario de mis daños. El mapa de los lugares donde me dejé la dignidad, solo para comprobar si él era capaz de llegar un poco más lejos.
No esperes que aprenda la lección. Las estrellas fugaces no conceden deseos a los que, como yo, solo saben pedir un poco más de veneno.
No se trata de una novela de amor. Esto es sobre lo que queda cuando solo sabes destruirte.
Es la crónica de una obsesión que se confunde con lealtad, y de una violencia que se disfraza de pasión. Son los fragmentos de dos almas que chocan con tanta fuerza que parecen estar destinadas a consumirse.
Porque él me hizo creer en el destino. Y también me hizo odiarlo.
Me dije a mí mismo que me alejara. Pero comprendí que hay caminos que, una vez decides tomarlos, pierdes el derecho a regresar.
Estas son mis historias.
Las historias por las que nunca volveré a ser el mismo.