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SEXY CLAUS Y SUS AYUDANTES

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Max consigue trabajo de ayudante de un sexy Santa Claus

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18+

ROJO COMO LA NARIZ DE RODOLFO

-Charles, no sé qué hacer, no quiero estar todas las vacaciones en casa peleando con mi papá.

- ¿Por qué no te vienes a trabajar conmigo? Creo que aun solicitaban ayudantes para el turno de la tarde. No es muy difícil, solo tienes que saludar, llevar a los niños a que se tomen la foto con Santa y regresarlos con sus papás. 

-No lo sé, no soy muy fan de los niños.

-La paga es buena, y el Santa de mi turno está que arde, aunque el del turno de la tarde no se queda atrás.

-¿En serio? eso si me agrada.

-¿La paga o el Santa?

-Los dos.

Esa misma tarde Max acompaño a su amigo Charles a la plaza donde este trabajaba de ayudante de Santa. Rápidamente lo contrataron pues solo faltaba otro elfito de ayudante, además de que no se necesitaba mucha experiencia.

Max estaba contento de haber conseguido tan rápido el trabajo, hasta el momento que le dieron lo que sería su uniforme, un disfraz de elfo. El problema no era que se trataba de un vestido corto, entallado, color verde pino, el problema era que se le ajustaba excesivamente a su busto talla 30F, normalmente usaba sudaderas amplias para disimular sus grandes atributos, ya que le incomodaba que se le quedarán viendo.

Cuando salió del baño en el área de descanso, estuvo a punto de entregar el disfraz y dar las gracias, pero frente a él se encontró con Santa. El Santa más sexy que había visto en su vida. Mas alto que él, piel morena clara ligeramente dorada, brazos fuertes musculosos, cabello oscuro ondulado, rostro de modelo lleno de pecas y ojos oscuros, de mirada intensa y descarada.

-Hola, soy Sergio o Santa, como me quieras llamar -se presentó el moreno.

-Hola, soy Max tu nuevo elfo -contesto el rubio mientras le daba la mano, el contacto le provoco una corriente eléctrica que le erizo los pezones, cosa que Santa noto, mas no dijo nada.

En ese momento entro otro elfo, bonito, tentador, de menor estatura que Max, con poco busto, cintura estrecha, pero anchas caderas y el culito pomposo, piel bronceada, cabello rizado y ojos coquetos verdes avellana.

-Amor, dice Carlos que ya te apures porque ya está hasta la madre de los chamacos lato...sos –dijo él joven mientras se le quedaba viendo descaradamente desde las largas piernas, subiendo la mirada hasta detenerse unos segundos de más en sus turgentes senos.

—Hola, soy Max.

—Yo soy Lando —dijo el rizado, alzándose sobre las puntas de sus pies para darle un beso en la mejilla al rubio, haciendo que ambos pechos se frotaran suavemente, erizándole la piel al más alto —Ven, yo te muestro todo lo que tenemos que hacer.

El ojiverde lo acompaño todo el día, enseñándole como tratar a los niños, el tiempo que podían estar y qué hacer si algún niño se ponía intenso, cosa que ocurría constantemente.

Sergio, Lando y Max tuvieron química, lograron llevarse muy bien desde el primer momento. 

Max notaba la mirada pesada de Sergio sobre su cuerpo y él no podía evitar sonrojarse, y los roces discretos pero intencionales de Lando, al principio fue extraño, pero con el transcurso de los días le agarro el gusto al sentirse deseado por la pareja.

Así pasaron un par de semanas, entre gritos de niños latosos, padres que se le quedaban mirando de más a su pronunciado busto y coqueteos de Lando y Sergio, si no fueran pareja ya se hubiera metido entre las piernas de cualquiera de los dos, hacia mucho que no echaba un buen polvo.

Un martes por la noche Max salió agotado del lugar, la fila de ese día para poder hablar con Santa había estado enorme y cuando por fin terminaron con el ultimo niño tuvieron que hacer limpieza. Estaba de mal humor, afortunadamente al siguiente día descansaba y podría estar todo el día metido en su cama, con ese sentimiento de alivio camino hasta la parada de autobuses, lamentablemente se percató de que había dejado sus airpods en su casillero, así que tuvo que regresar, no estaba dispuesto a pasar todo el trayecto hasta su casa sin escuchar The Fate of Ophelia.

Cuando estaba llegando a la entrada del área de lockers un pequeño quejido lo sorprendió, al principio pensó que era imaginación suya, pero escucho otro quejido, esta vez más fuerte, con cuidado se asomó por la puerta y lo que vio lo dejo impactado.

Lando estaba de rodillas frente a Checo, con el miembro de este metido totalmente en la boca, saliva escurría por su barbilla y la mirada lagrimosa fija en el rostro del Santa, el cual tenía una mano enredada entre los risos del elfo.

Su mente le decía que se marchara, pero su cuerpo no respondía como él quería.

El miembro de Checho entraba y salía rápidamente de la boca del rizado, creando sonidos obscenos que hicieron mojar la ropa interior de Max.

Lando se ayudaba con una mano mientras su boca subía y bajaba en el miembro de Santa, ya que era muy grande, tanto que cuando llegaba hasta el fondo de su garganta lograba marcarse en esta. Luego lo saco se su boca para empezar a lamerlo desde arriba hasta abajo, hasta llegar al par de bolas y meterlas a su boca, cosa que hizo gruñir a Sergio.

-¡Ay Lando, que rica boquita tienes!

Lando sonrió volviendo a chupar el miembro frenéticamente, después de unos minutos Sergio lo tomo por debajo de los brazos haciéndolo levantarse, cuando estuvo a su altura comenzó a besarlo apasionadamente mientras lo hacía levanto un poco la falda del vestido y metió una mano entre las piernas del ojiverde, el cual no se quedó atrás y comenzó a masturbarlo. Con la otra mano Sergio tiro del escote del vestido dejando al aire un par de senos esponjosos, firmes, no muy grandes pero que se amoldaron perfectamente a sus manos, los amaso un poco y luego se los llevó a la boca, primero uno fue torturado con pequeños chupetones y luego el otro.

Max no lograba ver bien desde el ángulo en el que se encontraba, pero eso no impidió que se sintiera excitado por lo que alcanzaba a ver. Su suerte cambio cuando Sergio tomo al elfo de la mano y lo guio hasta el sillón de dos plazas que tenían para descansar. Allí pudo ver por completo el miembro de Santa, era largo, grueso, venoso y con una cabeza roja brillante, como la nariz de Rodolfo. La boca se le hizo agua y otras partes también.

Mientras tanto Sergio acomodo a Lando de rodillas en el sillón, y el cuerpo en el respaldo. Le levanto la falda, le abrió las piernas y moviendo la tanguita verde de encaje a un lado, se hinco y comenzó a lamerlo.

-¡Ay que rico, Santa! -soltó Lando con voz temblorosa, mientras Sergio movía su lengua de arriba hacia abajo del coñito rosado, abriéndose camino entre sus pliegues, succionando el clítoris con fuerza, haciendo que las piernas del joven temblaran.

Cuando el coño estuvo lo suficientemente lubricado, Sergio se levantó y alineando su miembro en la entrada, de una fuerte estocada lo penetro. Lando soltó un grito fuerte, no de dolor, sino de placer, cosa que hizo que Sergio se comenzara a mover con intensidad, tomándolo de las caderas con fuerza, por debajo del tul del vestido.

-Santa dame más duro... he sido un buen elfo... me he portado muy bien... -pidió el rizado entre gemidos.

-Ay si Landito... eres un buen elfito... te voy a coger como te mereces... -le contesto Sergio.

Lando se enderezo y giro un poco el torso para poder besar a Sergio, alzando su brazo para poder enredar sus dedos entre los rizos oscuros, el Santa lo tomo por el cuello con una mano y con la otra lo abrazo mientras acariciaba los senos, luego paso su brazo entre la espalda y los brazos del ojiverde y lo empezó a embestir con mayor intensidad.

-Ay si... que rico... Santa... así... así... ¡siiiiiiiii! -grito Lando cuando el orgasmo lo alcanzo, Sergio no detuvo sus movimientos, solo redujo la fuerza.

-Ven elfito, Santa te va a dar de su lechita -le dijo Sergio cuando por fin Lando salió del estado de éxtasis.

El rizado bajo del sillón con piernas temblorosas y se hinco frente al Santa que subía y bajaba su mano rápidamente por el miembro, unos segundos después el chorro blanco y espeso cayó sobre su rostro y la lengua que tenia de fuera. Cuando termino, Sergio se agacho para besarlo suavemente, luego fue al baño a limpiarse y regreso a limpiar el rostro de su novio.

Ninguno de los dos se percató de que el rubio desde las sobras los observaba, y mientras ellos se corrían él también lo hacía, con una mano metida entres sus piernas, penetrándose con tres dedos y con la otra mano tapándose la boca para no verse descubierto por sus gemidos.

Al día siguiente se pasó metido en su cama como había deseado, tratando de descansar, pero las imágenes de la noche anterior no dejaban de reproducirse en su cabeza, poniéndolo cachondo cada que recordaba los gemidos de Lando o el sonido chicloso de la polla de Sergio entrando en el coño de Lando, para el final de la noche no pudo evitar pasar un buen rato autocomplaciéndose con un juguete amarillo que compro por internet y que le recordaba tanto a Sergio, logrando quedar satisfecho, al menos por ese día.

El jueves regreso a su trabajo como si nada, sin embargo, no esperaba encontrarse con un Lando más atrevido, ya que se le echaba encima cuando se reía frotándole sus pechos, lo saludaba besándolo casi en los labios, se agachaba frente a él para acomodarse las medias enseñándole el trasero y lo último que termino por descolar a Max fue cuando Lando de dijo —Que rico hueles, ¿así como hueles sabes? —

Max estaba que ardía, Lando era demasiado apetecible, estaba seguro de que pronto caería. Sergio tampoco ayudaba mucho, con sus miradas intensas y la sonrisa seductora lo hacía empaparse. Afortunadamente ya solo les quedaba un día juntos, solo tenía que aguantar la tentación ese día y posiblemente ya nunca los volvería a ver. Lo que no sabía era que Lando siempre obtenía lo que quería y lo quería a él.

Era 24 de diciembre, el turno había terminado, la mayoría de los elfos ya se habían retirado, solo quedaban Sergio, Lando y Max quien no tenía ganas de llegar a su casa a discutir con su padre. Estaba en el área de descanso terminando de sacar las ultimas cosas de su locker cuando Lando se recargo junto a él.

—Sabes Max, sé que nos viste la otra noche, a Sergio y a mí, mientras me cogía en ese sillón —soltó el rizado con una sonrisa traviesa— Te vi, oculto entre las sombras, y también vi cómo te tocabas, como tuviste que callar tus gemidos.

Max no sabía que responder, se sentía un tanto avergonzado.

—Pero no te avergüences —le dijo el rizado al notar el sonrojo en su rostro— en realidad a Sergio y a mi nos gustas mucho y quisiéramos saber si te gustaría repetir lo de la otra noche con nosotros.

—¿Ahora? —pregunto el rubio, Lando solo asintió con esa mirada coqueta que le encantaba a Max. 

—Podemos ir a mi casa si quieres.

—No, mejor aquí, es más excitante.

Max lo tomo de la cintura y comenzó a besarlo, primero suave, después con más fuerza. Lando camino con él hasta el sillón, empujándolo para que se sentara, subiéndose ahorcadas, acariciándose mutuamente mientras el beso continuaba.

Cuando se separaron para tomar aire el rizado aprovecho para bajar el escote y dejar al aire el par de tetas de Max, la boca se le hizo agua, eran grandes, pesadas, muy blancas y con un pezón rosita. Se llevo una a la boca, con la lengua empapada lamio el pezón, haciendo suspirar a Max. Luego de un rato de saborear los grandes atributos del rubio, Lando se arrodillo en el piso, abriéndole las piernas a Max comenzó a besar la parte interna de estas, subiéndole el vestido, hasta que llego al centro húmedo, encontrándose con un hilo dental rojo que a duras penas lograba cubrir los labios vaginales. Lando comenzó a lamer sobre la tela, saboreando los ricos jugos que ya la tenían empapada.

—Mmm, sabes tan rico Maxie.

El ojiverde separo con los pulgares los labios gorditos, dejando la tela entre ellos comenzó a lamer, haciendo que la fricción de la tela y la lengua hiciera gemir con fuerza a Max. Llevaba un par de minutos disfrutando con los ojos cerrados del placer que le daba el elfito, cuando sintió un peso a su lado, al abrir los ojos vio que era Sergio, aun llevaba el disfraz de Santa, menos el gorro y la barba, en la suave tela de terciopelo se marcaba la verga erecta.

El Santa se inclinó a besarlo con lujuria, amasando sus tetas en el proceso, le retorcía los pezones con fuerza, pero sin llegar a lastimarlo. Max metió la mano dentro del pantalón, sorprendiéndose al darse cuenta de que Santa no llevaba ropa interior. Tomo la verga entre su mano y con el líquido preseminal que comenzaba a salir la lubrico para masturbarlo con mayor facilidad. Sergio paso de besarle el cuello a seguir con sus senos, succionándolos con fuerza. El placer que el rubio sentía era inmenso, Lando jugaba con su clítoris y Sergio mordía sus pezones, haciéndolo arquear la espalda.

—Landito, mi amor, no seas goloso y déjame probarlo. —pidió Sergio.

Lando se levantó y con el rostro mojado beso a su novio.

—Es todo tuyo Santa, pruébalo, sabe delicioso.

Sergio recostó a Max en el sillón, arrodillándose entre sus piernas, termino de sacarle suavemente el vestido y la tanga, el Santa comenzó a comerle el coño, de una forma tan rica que Max no paraba de gemir y retorcerse. Si bien Lando lo había hecho delicioso, Sergio lo hacía aún más ya que su lengua era más larga. 

Lando a un lado de él ya se había quitado el molesto vestido esponjado y la ropa interior, solo tenía puestas las medias de rayas verdes y rojas.

-Lando, se buen elfito y siéntate en mi cara, por favor -pidió Max.

Lando, como buen elfo que era obedeció a Max, subiéndose al sillón, pasando una pierna sobre el rostro del rubio, se acomodó hasta que sintió la lengua húmeda y caliente deslizándose por todo su coño, abriéndose paso entre sus pliegues. Estuvieron un buen rato así, hasta que decidieron cambiar de posición.

Sergio se sentó en el sillón, sentando a Max en sus piernas con su espalda pegada a los pectorales del moreno, alineo su miembro con el coño del rubio y este suavemente se empezó a deslizar sobre él, cuando se acostumbró al tamaño de Sergio empezó a moverse, saltando con fuerza, haciendo que sus tetas chocaran entre sí.

Lando arrodillado entre los dos, lamia gustoso las bolas de Sergio, metiéndose por completo una a la boca y luego la otra. Max sintió brevemente la lengua del rizado sobre su clítoris, bajando la mirada vio como este pasaba su lengua desde las pesadas bolas de Sergio, pasando por la verga que no llegaba a entrar en él, hasta terminar en su botoncito de nervios. El orgasmo no tardó en llegar, soltando un chorro de fluidos que empapo las piernas de Santa y el rostro del elfito.

Lando se limpió con el vestido de Max, aventándolo a un lado, mientras Sergio se recostaba a lo largo en el sillón.

—Te toca Landito —dijo Max mientras ayudaba al menor a montarse sobre el Santa.

Acostumbrado al tamaño de Sergio, el ojiverde se dejó caer de un solo movimiento sobre la verga, comenzando a moverse hacia adelante y hacia atrás.

—Ven Max —Sergio lo jalo para subirlo sobre su rostro, volviendo a saborear el rico coño del rubio.

Lando se movía con intensidad sobre la verga de Santa, Sergio le comía el coño a más como si fuera la más deliciosa cena de navidad y Max y Lando se besaban en la boca, el cuello y las tetas. El orgasmo alcanzo a ambos elfos al mismo tiempo, la intensidad los hizo abrazarse para no caer.

—Eso estuvo delicioso —dijo Max entre risas mientras besaba a Lando con suavidad.

Los elfitos estaban sentados en la orilla de sillón, con Santa frente a ellos con la verga en la mano, la acerco a sus rostros y ambos comenzaron a chuparla, uno de cada lado. Luego se turnaron para metérsela en la boca, mientras uno se la comía con gusto, el otro lamia las bolas. Así fue hasta que Sergio no pudo más, soltando un gemido gutural se corrió en la boca de Max, que se tragó la mayoría del semen, el resto se lo paso a Lando por medio de un beso sucio.

Los tres se quedaron un rato en el sillón, recuperando un poco de fuerza para poder retirarse del lugar, platicando de cosas sin sentido, gustos compartidos o el recuerdo del niño que le agarro una bubi a Max, sin importarles la desnudes de sus cuerpos.

—Max, ¿te gustaría ir a cenar con nosotros a casa? —pregunto Sergio con esa sonrisa que lo desarmaba.

Max acepto y juntos salieron del lugar dejándolo impregnado de olor a sexo y lujuria.

🎄✨🎁⛄

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