Prólogo
Las cámaras estaban listas, tomando fotos y casi cegando a quienes estaban siendo fotografiados.
Era el estreno de una gran producción; toda la prensa estaba atenta al estreno.
Kim Seokjin volvía a las pantallas grandes con un protagónico después de tres años tomando pequeños papeles y manteniéndose al margen de la prensa.
Finalmente, el regreso de un gran actor como el Omega llenó no solo a los fans, sino también a la crítica de expectación.
Cuando por fin los actores iniciaron a posar para las fotos de prensa, Seokjin se hizo presente.
Llevaba un perfecto traje color marfil, arreglado de pies a cabeza, dejando que todos vieran su marca de apareamiento; a su lado estaba su alfa.
Kim Namjoon, un alfa respetado y muy posesivo con su intimidad, además de todo lo relacionado con su familia.
Por primera vez posaba ante las cámaras con una mirada centrada y seria. En uno de sus brazos iba una pequeña niña con el ceño fruncido y llevando un vestido que combinaba con el de su padre.
Hacían la imagen de una perfecta familia, pero nadie tenía idea de cómo alfa y omega habían llegado a formar dicha familia.
Ambos guardaban un secreto, uno que se llevarían hasta la tumba. Un secreto del cual se enorgullecían