Más allá del Juego - GL

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Summary

Gael una abogada exitosa, vive en el mundo legal corporativo, eso no es una virtud... es supervivencia. Contratos blindados. Riesgos calculados. Decisiones que se toman antes de que exista el problema. El control no es una herramienta. Es su lenguaje y a ella nada se le escapa. Hasta que Ellie entra en escena. Gael descubre algo que nunca estuvo en sus reglas: no todo lo que se descontrola... se corrige. ⸻ Pero hay un problema. ⸻ Cuando pierdes el control... no hay cláusula que te proteja. Y esta vez... Gael no está segura de querer salir ilesa. ⸻

Status
Complete
Chapters
67
Rating
n/a
Age Rating
18+

"Ajuste mínimo" 0

Mentiría diciendo que las casualidades no es algo a lo cual esté acostumbrada, he vivido tantos años apegada a un plan, solo para cumplir un cometido mayor, algo digno de una "Mastermind".

Sin embargo, no negaré que la simple idea de que algún inconveniente surja, y me haga replantear algunos puntos, me divierte.

Estos últimos días he estado un poco distraída, varios casos han consumido por completo mi estabilidad, entrando en un complejo modo de robot, realmente no sé cómo me sigue el ritmo mi asistente Dany, es más que una computadora humana, y eso me da mucha felicidad, no esperaría menos, aún agradezco a mi padre por las amplias recomendaciones.

Vengo de una familia podría decirse pudiente, cosa por la cual he tratado de nunca sacar ventaja, mi padre; el prestigiado y recto licenciado George King, mi hermosa madre la modista Nelly James y por otro lado mi desorganizado, aunque guapo hermano Jesse, el cual después de un largo tiempo fuera de la ciudad, y millones de romances trágicos fallidos, regresa nuevamente a la familia, lo adoro, no está a discusión, aunque no me agrada del todo el huracán de categoría 5 que está por aproximarse a la ciudad de Seattle.

Encuentro la forma de sincronizar mi tiempo, después de algo de ejercicio y posteriormente mi aseo personal, me encanta la forma en que las personas voltean a verme, amo la atención que provoca mi persona, oler y verme bien es algo que me tomo muy enserio, y todo marcha bien para llegar a mi primera cita.

He estado tratando de adaptarme a mi nuevo departamento y con ello todo el personal nuevo que me rodea, esta situación me desagrada, pero no podía seguir en casa de mis padres, no si quería evitar el desastre que vendría después de que arribara mi hermano pequeño. El error no tiene cabida , es una falta de disciplina, todo tiene que seguir tal como el clic continúo de un reloj suizo.

Se abren las puertas del elevador, me dispongo a entrar, y me apresuro a presionar el botón para dirigirme directo al estacionamiento, y un momento después se abren nuevamente dejando ver a un lado a un hombre, bien parecido diría de unos 38 años, con porte militar, un tanto serio, imponente hasta cierto punto, quien después de que salí del elevador, se apresuró y se acercó, pero de una forma suave, sin invadir del todo el espacio que tomaba para dirigirme hacia mi camioneta, algo cómoda para el viaje hacia mi oficina, ahí fue que se aclaró la garganta, tratando de hacer una apertura al diálogo que ya veía venir.

–Buen día- habló el hombre con voz fuerte – Soy Marco Bruce, su nuevo chofer - continuó diciendo mientras abría mi puerta.

Me apresure a entrar y sentarme en la parte de atrás, mientras el chofer se aseguraba de cerrar la puerta y subir a manejar, una vez que encendió la camioneta subió su mirada y me dirigió la mirada por el retrovisor esperando mi orden.

–Buen día Bruce - respondí finalmente a su saludo – Diríjase a mí por mi apellido, le agradecería que a partir de hoy sea así. Ahora vayamos directo a mi oficina, me gustaría que fuera sin ningún contratiempo - dije en un tono de voz neutro.

Bruce asintió con la cabeza, y nos pusimos en marcha.

El trayecto fue un tanto grato, debía reconocer que el hombre manejaba con agilidad, y como lo pedí, llegamos sin ningún contratiempo, bajé del vehículo, no sin indicarle que estuviera al pendiente por cualquier imprevisto y aceleré mi paso a la entrada del imponente edificio.

La recepcionista me dirigió el saludo con una amplia sonrisa a lo cual devolví, unos años atrás había llegado a mis oídos que era del agrado de aquella mujer. Algo de lo cual no me siento muy orgullosa, no por el hecho de que no me agradara físicamente como mujer, es decir, es linda, pero no entra en mi lista de prioridades, y el trabajo que hasta ahora marcha a la perfección, una relación me quitaría mucho tiempo, y no estaba dispuesta a perderlo.

Tomé camino al elevador, y una vez abiertas las puertas, tenía a mi lado a Dany, dándome horarios y avisándome de mi próxima reunión. Momentos después poniéndose del otro lado, y llamando mi atención llegó mi amiga Hazel, una morena de infarto, mejor amiga desde la facultad, y con un carácter tan seductor y arrogante a la vez.

– Gael, amiga pero que hermosa mañana, espero que vengas con la mejor de todas las actitudes – dijo la morena con una sonrisa de lado – necesitamos concretar el negocio con los españoles.

– Lo sé Hazel, han sido las peores dos semanas de mi vida, realmente no sé porque cuesta tanto llegar a un acuerdo con ellos.

– Yo sí sé él porque - dijo y después soltó una risa – todo es tu culpa.

– No te burles - dije entrando a mi oficina – yo como sabría que el licenciado que vino a tratar de persuadirnos era gay, y pensaría que yo también lo era, no por el hecho de que utilice traje, quiere decir que sea un hombre, ¿o sí? - dije frustrada – ojalá el nuevo mediador sea más eficiente, y no nos haga perder millones. Sabes lo mucho que odio perder mi tiempo.

– Lo sé Gal, te encargas de recordárselo a cada persona de esta oficina a cada minuto, y con respecto a tu apariencia - dijo sentándose en la silla frente a mi escritorio – si fue un tonto al imaginar que serías un hombre, pero te conoció de espaldas y esa sexy voz que te cargas, no ayuda mucho, recuerda cómo nos conocimos.

– Lo de nosotras fue diferente - dije tomando asiento, organizando la presentación para la próxima reunión – además, eran otros tiempos, ahora las cosas han cambiado.

– Y vaya que han cambiado - dijo levantando una ceja – realmente yo no sé en dónde dejaste a aquella "KJ" de que toda la universidad hablaba.

– ¿No sientes que exageras con lo de "toda la universidad"?

– ¡Ja!, para nada, eras todo un tema alrededor de los dormitorios femeninos, al menos aquellos en los que habitaban chicas guapas, y no hablo solo de lesbianas - soltó una risa – si yo no hubiera decidido ser tu amiga desde que compartimos cuarto, también hubiera amanecido varias veces en tu cama - lo dijo mientas guiñaba y levantaba una ceja a manera de coqueteo – afortunadamente pasamos esa etapa, guapa.

– Para con eso, y me disculparas, pero sabes que tengo una reunión.

– Yo sólo lo digo para que tomes otras actitudes en tus próximas reuniones, y con eso evites los malos entendidos - dijo al momento de levantarse de la silla – no te lo tomes tan personal, y deja de fruncir la frente de esa manera - dijo riendo – creo que ocupas unas cuantas dosis de esa "KJ" para relajarte - salió corriendo de la oficina, y riendo como toda una niña, después de hacer una travesura.

– Me las pagarás - Le aventé un lápiz a manera de reclamo.

Terminando mi primera reunión, regresé a mi oficina y Dany ya tenía mi desayuno, agradezco que esa mujer trabaje conmigo, sinceramente en el aspecto alimenticio es en dónde fallo, suena contradictorio, pero yo podría funcionar sólo con un café por la mañana.

El día concluye con el apretón de mano, por parte del director Black, aún no puedo creer que el mismo director haya asistido a la reunión para cerrar el trato con la empresa española, aunque agradezco no haber regresado a esa situación incómoda con el anterior licenciado. Una vez firmados los papeles nos dispusimos a ir a una cena con el resto del equipo del señor Black, y nuevamente nos encontrábamos Hazel y yo rumbo al restaurant que ellos eligieron. Después de la cena, mi amiga ya se encontraba un poco alegre y dispuesta a continuar la fiesta en otro lugar.

-Gal, anda vamos por unas cuantas copas

-Ya dije que no, ya voy a dormir, y espero que tú también hagas lo mismo – dije mientras me levantaba del asiento - espero que puedas ir a la reunión en casa de mis padres.

-No sé cómo es qué estás tan tranquila, yo no lo estaría al saber del regreso de tu hermano, aunque, por otro lado, ese King si me agrada, al menos para la fiesta, creo que estaría al nivel de aquel fantasma de universidad – hablaba con burla – te prometo que iré, no te dejaré sola con toda esa diversión.

-Será sólo para festejar el regreso, realmente no sé porque lo hacen mis padres, será el pretexto perfecto para que mi hermano empiece con sus locuras, pero allá ellos – le doy un abrazo – nos vemos mañana, ya no bebas.

- ¡Hasta mañana, mamá! – dijo entre risas.

Salí del restaurant y ya estaba Bruce en la entrada, abrió mi puerta, y ya entrando él a la camioneta, no hubo necesidad de decir el destino, y se apresuró a través del tráfico. Una vez en el estacionamiento de mi departamento, abrió mi puerta y se despidió.

Ya dentro, me fui a dar una ducha rápida, y ponerme algo de ropa cómoda, al menos por la noche no había personal, así que podía solo andar con un top y la parte baja de mi pijama. Me preparé un té y después me puse a ver una película, demonios no debí de haber hecho eso, la película tenía unas escenas un tanto eróticas con un par de chicas, y odié que Hazel tuviera razón, había pasado tanto tiempo.

Apagué la pantalla y me dirigí a mi cuarto, mañana sería un día muy largo. Y realmente no tenía cabeza para pensar en eso, y por supuesto darle toda la razón a mi intensa amiga,

Me recosté en la cama, aun no podía dormir, sonriendo para mi misma me preguntaba porque había visto eso, el silencio de la gran ciudad no ayudaba y me dejaba aun mas ensordecida con mis propios pensamientos, la tormenta estaba por estallar, y yo era el ojo del huracán,

Finalmente, mis ojos cedieron y caí en un sueño profundo.