SENTIMIENTOS PELIGROSOS

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Summary

💶Alessandro hijo de un mafioso reconocido de Italia, despreocupado con el negocio e inmaduro. 👓Matteo es contratado para controlar a Alessandro y hacerlo trabajar

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Roma, una ciudad turística, preciosa, sus esculturas, arte, su comida y su historia hacen que la gente deseé visitarla una vez en la vida incluso aunque esa visita sea corta. Pero esa solo es la parte bonita, la parte que los turistas y extranjeros conocen. 

Las redes de drogas, prostitución y armas también existen en una ciudad tan especial como Roma, en las profundidades dirigidas por solo una familia que tiene el control de todo eso y más, la familia Bianchi.

Adriano Bianchi un hombre de negocios que se fue por el camino ilegal, , tan inteligente que fue capaz de extender sus negocios desde toda Italia hasta parte de el extranjero. Al principio no era nadie pero poco a poco fue construyendo su reputación inquebrantable y así también hizo crecer su familia casándose con su actual esposa Aurora Bianchi.

Ambos tuvieron dos hijos, su primera hija, su princesa, Giulia, una mujer formal con un gusto exquisito por la moda, reservada pero mantiene a raya a su hermano. Maneja el negocio de la prostitución junto a su marido, asegurándose de que las chicas se mantengan impecables para los clientes y sin permitir ni un fallo.

Después tuvieron a Alessandro, el varón de la familia, el que debe ser el pilar de la familia el día que su padre decida pasarle la responsabilidad. Pero es demasiado despreocupado incluso para su propio bien, un alma libre que odia las responsabilidades, siempre hace enfadar a toda la familia, llega tarde a las reuniones y ni siquiera se interesa por el negocio, un mujeriego en potencia.

A Adriano le preocupaba la actitud de su futuro sucesor desde que el chico era joven así que trató de contratar a alguien que pudiera controlarlo, pero uno por uno acababan abandonando el puesto hasta que un chico un año mayor que Alessandro apareció. El chico era de la misma estatura de Alessandro, siempre iba vestido con traje incluso en la entrevista principal para el trabajo, llevaba gafas de vista con los bordes negros y se veía pulcro y bien educado. Eso por supuesto le dio una esperanza a Adriano.

Adriano convocó una reunión familiar para darle la bienvenida al que podía ser la ayuda que Alessandro necesitaba.

Todos estaban sentados en una mesa rectangular con Adriano en cabeza, su esposa a su lado y Giulia enfrente de su madre, Alessandro por supuesto llegaba tarde.

Cuando Alessandro se unió a la reunión, Adriano estaba muy molesto.

-¿Donde has estado?- dijo Adriano con voz claramente molesta y con tono alto.

Alessandro se encogió de hombros desinteresadamente, se notaba que había estado con algunas chicas por el labial en su cuello y bebiendo, por el olor a alcohol en su ropa.

-He estado ocupado- dijo casi con burla.

-¿Ocupado? Espero que no hayas entretenido a ninguna de mis chicas -dijo Giulia con los brazos cruzados.

Alessandro soltó una risita sabiendo que no podía mentirle a su hermana, pero antes de que pudiera contestar su padre intervino.

-Basta, hoy quiero presentarle a alguien.

-¿Otra niñera?- dijo burlonamente Alessandro con media sonrisa.

Giulia por otro lado resopló cansada de la idea de traer a alguien más otra vez.

-Siempre es lo mismo, nadie aguanta a este malcriado y acaban abandonando, por eso está solo.

-Giulia deja de decir esas cosas- habló su madre con un tono tranquilo.

-Suficiente, está vez será diferente, lo presiento- dijo Adriano.

Y con voz autoritaria dio la señal

-Adelante, os presento a Matteo.

Entonces la puerta de la sala de reuniones se abrió, el chico entró con paso decidido acomodándose las gafas con una mano, caminó hasta posicionarse al lado de Adriano e hizo una pequeña reverencia a la familia.

-Encantado, mi nombre es Matteo.

Giulia lo miró de arriba a abajo casi analizándolo mientras que Alessandro lo miró dos segundos y luego suspiró.

-¿Has encontrado a un empollón? genial Papá -dijo Giulia sin esperanza-.

-Silencio, no es un empollón, estoy seguro de que hará que tú hermano se enderece de una vez- dijo Adriano con seguridad.

Después de la reunión, de explicarle a Matteo sus tareas y de llevarlo a una habitación que sería la suya, busco a Alessandro hasta que lo encontró en la piscina exterior tomando el sol con los ojos cerrados.

Alessandro se acercó a él y se aclaró la garganta para hacer ruido.

-Señor, según los horarios que me ha dado su padre debería estar organizando el siguiente pedido para el extranjero.

Todo se quedó en silencio, Alessandro ni siquiera se movió haciendo parecer que estaba dormido.

-Señor -insistió Matteo.

Pasarón los minutos donde Matteo observa a Alessandro “dormir” y su paciencia no estaba demasiado desarrollada así que en un intento de dejar está tontería, Matteo agarró la bebida de Alessandro y se la derramó encima, haciendo que Alessandro se sobresaltara y abriera los ojos al momento.

-¿Que coño haces? ¿Está loco? -dijo Alessandro furioso-.

Matteo lo miró con la seriedad que lo destacaba a pesar de haber hecho algo extremo.

-Señor, tiene que organizar el siguiente pedido. -volvió a insistir.

Alessandro se levantó furioso y le dio una bofetada en la cara haciendo que las gafas de Matteo cayeran al suelo.

-¡No me importa una mierda el pedido, no vuelvas a hacer algo así o…-

Antes de que Alessandro siguiera con su frase que prometía amenaza, Matteo enderezó la cara para mirarlo casi como si lo enfrentara, la expresión de sus ojos sin esas gafas hacía que cualquiera se paralizara por su expresión fría que no delataba miedo ni desconfianza, incluso a un mujeriego como Alessandro.

-...o…o voy a matarte…- Alessandro terminó la frase, con la mirada puesta en esos ojos desafiantes.