único
El comedor era ruidoso por las mañanas, cómo siempre, con la diferencia de que esta vez Mukuro no fue quien ocaciono la discusión, mas bien, estaban tan metido en recordar el sueño—la pedadilla— que tuvo esta mañana, que no tenia tiempo de discutir; por su puesto su seriedad no era comun en él y alguien tenia que notar eso.
—Mukuro sama ¿Se encuentra bien?—
El peli-azul alzo su mirada, del tenedor que sostenia sin realizar ningun movimiento. Se percato tambien, que los chicos habian detenido su pleito, solo por aquella pregunta ¿Que eran? ¿Chismosos de primera?
—kufufufu mejor que nunca, mi querida Nagi, simplemente no quiero participar en las peleas de estos insignificantes monos—dijo, volviendo a su habitual contestación sarcástica.
—Jajaja sonaste como Hana—rio levemente el moreno, deteniendo la discusión que iba a comenzar.
El asunto se dejo en paz, el desayuno comenzo mas tranquilo, pero en ese ambiente tan calido la niebla no se sentia cómodo; fue el primero en levantarse de la mesa, con la excusa de que tenia cosas importantes que hacer en Kokuyo, lugar que aun visitaba a pesar de estar en Italia. Lo que buscaba era estar solo, si habia cosas que sus llamas de niebla no podian ocultar, era su propio miedo.Las pesadillas seguían sin detenerse, el recuerdo de su horrible pasado lo seguia persiguiendo y no importaba por cuantos caminos del infierno haya pasado, no importo si se vengo de los Estraneo y borro toda existencia de aquel laboratorio, habia cosas que no podia borrar; eso era aquel aroma a medicina, el recuerdo de agujas atravesando su piel, las imagenes de partes de su cuerpo siendo manejadas como si de muñeco se tratase.
Bien hizo en matar a la familia que experimento con él y los demas, pero el trauma de esos momentos de su vida era algo que simplemente no desaparecía. Por supuesto, esto no lo hizo débil, por algo su caracter siempre fue firme, sus ideas y lo que pensaba nunca se veía influenciado por nadie, eso si, era orgulloso y por razones muy personales no queria que vieran a través de él y lo miraran con compasión por su pasado.
Por supuesto Tsunayoshi y toda la familia sabian porque habia matado a los Estraneo, por experimentar con niños, pero no sabia con exactitud el dolor que paso cada uno; además del odio que traía porque Vindice lo encerro por aniquilar a una familia mafiosa que hacia el mal ¿Porque? ¿Eso es no era justicia? Esa familia merecia el encierro, no él. Por eso mismo ¿Como Vongola se atrevía a sacarlo de Vindice y tenerlo con ellos? Los odiaba, odiaba a la mafia.
Odiaba despertar todos los dias con cautela, con la esperanza de que sus pesadillas dejaran de aparecer, recordándole toda la desgracia que merecía. Aun si rencarno despues de cruzar todos esos caminos, ni una sola vez la vida le dio suerte; ahora solo era temporal esa amabilidad que Tsunayoshi le mostraba, en realidad no estaba interesado en poseer su cuerpo para ser eterno, solo esperaba morir tranquilo y volver a re encarnar, talves en un gato, si es que el destino lo dejaba.
•◍•
Algunos meses mas tarde, cuando las dos nieblas regresaban de una misión, al momento de entrar a la mansión todo se notaba intranquilo, entre mas caminaban al interior, las movientos de las mucamas y mayordomos era desenfrenado, mientras los demas guardianes estaban en multitud en el cuarto de enfermería, alguien estaba herido.
Chrome entro seguida del chico mayor, pero tan pronto como este vio una aguja y suero insertandose en la piel de cierto moreno, Mukuro no dudo en salir importandole poco las miradas de los chicos. Tsuna solo lo miro por un instante, noto un extraño brillo en esos ojos heterocromaticos, la pequeña niebla tambien sabia de que iba todo ese disgusto de su mentor por objetos de enfermería, después de todo, ambos mientras estaban vinculados, compartieron recuerdos.
El castaño en cama no sabia que tan cruel debio ser el pasado de cada uno, no solo de sus nieblas, si no de todos su guardianes, hasta el punto de creer que el pasado de él mismo no se comparaba con el de su familia. No diria o forzaría nada, sabia que Rokudo aun no le tenia plena confianza, lo entendía, pero queria entender otras cosas, como el porque se las guardaba solo y no los compartia a alguien mas.
Es cierto que son una familia loca y que deberian ir a un psiquiatra todos, empezando por Tsuna, pobre que le llego la locura al ver un niño llamandose asesino y entrenandole; pero fuera de eso, creia que al menos en cierto momento todos podrian compartir sus pesares y sin burlarse unos de otros, oir cada historia. Algo asi como una terapia familiar. El decimo suspiro. Eso tenia que esperar, porque ahora estaba en la enfermeria de su mansion siendo atendido porque de nuevo una bala lo atravesó, no era su culpa, desde que es jefe —o sea desde los 16— tomo la mania de atravesarse cada vez que un arma amenazaba con lastimar a un amigo suyo, talvez era una mala costumbre que se tenía que quitar.
—Tsuna, con esta ya es la decimoquinta vez que estas en cama por una herida de bala ¿Acaso eres masoquista?—dijo en regaño la lluvia mientras golpeaba la frente de su jefe.
Obviamente no revelaría esa mania que se le formó.
—Estoy bien. Lo siento—dijo simplemente y recibio mas miradas de reproche.
—Muere si quieres, estupido herbívoro —hablo y luego salio de la habitación, ya saben quien.
—Tch, no tiene otra cosa que decir. Ademas, la piña ni siquiera se dignó a mirar—reclamo la tormenta, preocupadisima por su precioso décimo.
—Esta bien, recuerda que Mukuro y Chrome recien llegaron de misión, deben de estar cansados ¿No, Chrome?—respondió el oji miel, dirigiendo su mirada a la peli-violeta—Denme su reporte mas tarde, gracias por llegar a salvo
—E-esta bien, Boss—dijo en un sonrojo—Recuperese pronto—finalmente abandono la habitación y alguien nuevamente entro.
—Como todas las veces anteriores, podras estar de pie dentro de dos días, Sawada—entro en un porte profesional, aquel guardian suyo, encargado de la zona medica.
—Gracias, Ryohei nii-san—hablo con la ternura y respeto que aun le tenía, claro que también con vergüenza por atenderlo siempre de lo mismo.
—¡Solo hago mi trabajo, extremadamente!—exclamo sonriente como últimamente.
Pronto la lluvia, la tormenta y el sol, dejaron la habitación dejandolo solo y pensativo al castaño, no paso mucho tiempo cuando callo dormido del agotamiento de aquella mision en la que termino asi de herido.
Mientras tanto, las ganas de vomitar, la sensación en la boca de su estómago, aun no desaparecía, pudo haber engañado a todos, excepto a cierto azabache que lo siguio justo después que salio él apresuradamente de la habitación blanca con olores a farmaco. No es que quisiera ignorar el estado del chico tendido en cama o tampoco que quisiera saludarlo amigablemente, simplemente iba a reportarse por cortesía, pero de nuevo el recuerdo lo perseguía y miro con terror la enfermeria, no quería nada que ver con mas inyecciones o sueros de cualquier tipo. Asi que, una vez que Rokudo estaba lo suficientemente lejos, respiro con dificultad, sintiendo una opresion en el pecho, acercandose a la hiperventilación.
Sus ilusiones. ¡Rapido! ¡Tiene que hacer una ilusión de él mismo estando en perfectas condiciones! O si no...empezarán cuestionar su debil actitud, se burlaran de verlo tan vulnerable por cosas como su pasado que debio de haberlo superado hace mucho.
Una suave mano, recargada en su hombro fue lo que lo hizo despertar de su condición de ansiedad; con dos presencias a su lado, no sabia como escapar. Nagi lo miraba con su unico ojo y a su lado, una sonrisa que le proporcionaba seguridad, gracias a eso supo, como es que su ilusión fue fácilmente evadida y recibio la ayuda de llamas de lluvia para limpiar todo oscuridad que queria engullirlo.
Yamamoto no lo miraba mal, simplemente se dejo guiar por sus instintos de que algo no marchaba bien con él, luego al encontrarse a Nagi impasibles y que le explicara con brevedad lo que pasaba, supo entonces el azabache, que tenia que intervenir.
—Confiar en los demas, no es un signo de debilidad—dijo Yamamoto y luego dejo a ambas nieblas, caminando a su cuarto.
Mukuro lo miro mal, si, lo ayudo en su repentina ansiedad, pero no tiene...nadie tiene porque entrometerse en su vida.
—¿Mukuro sama?—llamo Nagi al ver que el chico mas alto seguia viendo en dirección donde desapareció el guardián de lluvia.
—No pedi ayuda y no necesito ayuda—respondió cortante y termino desapareciendo en niebla.
Chrome quedó atónita ante ese arrebato de su mentor, sabia que sus palabras siempre salian filosas y con una mirada divertida, sin embargo, esta vez sus ojos llenos de ira y su mirada estaba llena completamente de ira, por eso sus palabras sonaron mas dolorosas. Aun asi, ella no le tomo importancia, si estaba enojado solo significaba que en algún momento se calmaria y para eso tenia que dejarlo solo, claro que no era de lo mas recomendable, pero ella siendo la única que conoce todo detalladamente, no sabia que hacer. Estaba segura, que si su castaño jefe lo supiera, no pararia de insistir hasta que Mukuro se diera por vencido y liberara todo sentimiento que lo agobiaba.
Los días del reposo de Tsuna pasaron, claro que los vendajes seguian ahi, pero ya acostumbrado a las mismas heridas, podía levantarse y hacer su trabajo perfectamente. Habia oido por parte de Yamamoto, bueno, tambien de Chrome y de Hibari, que el chico de ojos heterocromaticos habia desaparecido esos dos dias; el mismo castaño lo llamo, pero incluso se nego a salir, como un niño pequeño que no queria mostrar las lagrimas que ya salen sin medida.Mientras tanto, Mukuro solo dormitaba en su antigua habitación en kokuyo, ya nadie iba ahí, ni Ken ni Chikusa estaban, ellos habian ido de viaje a quien sabe donde; pero gracias a eso, él estaba solo, soñando otra vez con pesadillas provocando inconscientemente que el lugar este rodeado por una niebla densa y poderosa, para ese momento ni Nagi podia hacer algo.
El décimo tenia una idea de donde se encontraba su guardian, podia sentir, por la conexion que tenía con toda su familia, que estaba pasandola muy mal. Finalmente se decidio por ir a kokuyo, con ayuda de Chrome en localizarlo y con apoyo de Takeshi, por sus llamas especiales de lluvia que traian calma. Por supuesto no pudieron entrar al lugar, estaba completamente inpenetrable por las llamas que, aun dormido, Mukuro desprendia. Tsuna podia sentir que sufria, Chrome tambien lo relfejaba a por la conexión que llego a tener con él.
Finalmente Takeshi logro de alguna forma abrir un camino hasta llegar a la habitación donde el peli azul dormia con una expresion intranquila. El cielo agradecio a su guardian y luego le dieron su espacio a Nagi para ver si esta podia entrar a la perturbada mente del chico y despertarlo de la pesadilla que lo tenia atado al mundo de los sueños. La chica subio los cabellos de la frente un poco mojados por el sudor, luego de poner frente con frente y cerrar los ojos, la chica ya se encontraba en la conciencia ajena, tratando de encontrar al de ojos heterocromaticos.
Todo estaba oscuro, el sonido de líquido goteando y el risas aterrodoras, era lo unico que rodeaba un pequeño niño aferrado a sus rodillas y ocultando su rostro en ellas.
–Duele...duele mucho—chrome escuchaba decir a lo lejos de ese vacío.
Sin embargo el niño no lloraba, se habia dado cuenta hace mucho, que aun llorando y suplicando nada pasaria, no se detendría.
—No importa cuantas veces resucites, jamas seras feliz—escucho también una voz siniestra que definitivamente no venia del pequeño Mukuro.
—¿Mukuro sama?—pregunto la chica sin ver indicios de luz.
—Vete—sono como eco
—¡Mukuro sama!—grito en preocupación al no poder saber de dónde venia la voz.
—¡Te burlaras de mi, mejor vete!—bramo.
—¿¡Porque piensas que hariamos eso!?—chrome volvio a gritar avanzando sin rumbo alguno—El jefe no lo hara, porque él es amable
—Los demás...¡Los demás si lo haran!—la oscuridad se volvio un espacio de niebla color índigo, el cuerpo de un pequeño Mukuro apareció delante de ella, con sus ojos muy abiertos y su ojo impar brillaba con intensidad—¡Ser debil es razón para reírse!
Lagrimas de ira se desbordan por esos ojos disparejos, ilusiones de todos los guardianes adultos riendose del pequeño Mukuro aparecian, cada expresion pareciendo muy realista; las imagenes en la mente de la niebla mayor, se aproximaban a la realidad. Nagi asustada y preocupada, cubrio el cuerpo de Rokudo; y como si de Lambo se tratase, estaba calmando el llanto mientras acariciaba su azules cabellos.
—Todos tenemos cosas que nos gustaría que jamas salieran a la luz, porque nos da miedo el como reaccionará los de nuestro alrededor—dos manos estaban aferradas a su ropa mientras ella decia eso.—Creemos que cuando le confiemos a alguien ese secreto, lo tomara como nuestra debilidad y hacernos menos, pero sabes, Mukuro sama, el jefe no es asi
—No tienes pruebas—respondió el infante.
—La depresión que llevo a Takeshi a querer lanzarse del edificio,el mal rato que paso Gokudera cuando estaba en italia solo, Lambo enviado a japon porque sus padres ya no lo aguantaban, Ryohei deprimido porque para todos era muy molesto que él gritara y yo, que casi muero porque mis propios padres no tenian esperanza de vida para mi; y sin embargo, el jefe... el jefe nos mostro ese amor que no recibimos, nos escucho y aunque no tenia palabras, lo demuestra todos los dias en la mansion, viviendo todos juntos...—dijo sin parar de acariciar la pequeña espalda de Mukuro.
—¿De que mas necesitas estar seguro, Mukuro sama? El Jefe no te considera debil, no importa con que pasado carguemos el jefe te considera como su familia
Entonces los sollozos terminaron, la niebla se calmó y el cuerpo de Mukuro niño se desvanecio. Nagi se quedo observando como el escenario cambio a un campo de flores lleno de luz, ahi de nuevo encontro a la niebla mas alta, pero con su forma adulta, acostado con una expresion de calma. Solo asi, la chica del parche salio de su mente y volvio a la realidad, alejando su frente con la de su mentor y lentamente abrio su ojo para mirar a su jefe dandole una sonrisa y a Yamamoto sosteniendola para que no cayera por la cantidad de llamas que utilizo.
—Bienvenida de vuelta, Lo hiciste bien, ¿Neh?—comento la lluvia, viendo que tampoco era necesario el empleo de sus llamas para calmar las de la niebla.
—Si, lo hizo bien—sonrio el moreno y lo unico que pudo ver fue una expresion mas tranquila y apacible en su guardián.
Rokudo no desperto, hasta que el décimo y los demas llegaron a la mansion, lo llevaron a su habitación que casi nunca ocupaba porque siempre buscaba estar apartado; pero ahora que abria sus ojos heterocromaticos con pereza, no solo vio a Nagi, la adorable chica que no se rendia con él, si no a toda la demás molesta familia de Tsunayoshi. Lo miraban sin ninguna reaccion, lo estaba asustando un poco, recuerda perfectamente lo que le dijo la oji-violeta en su sueño, pero aun no parecia conforme. Entonces Hibari lanzo un suspiro molesto, Gokudera gruño y se cruzo de brazos, Lambo chupaba un caramelo y en sus manos una caja exclusiva de dulces de piña, Ryohei grito un “Extremo”, Yamamoto le dio una sonrisa estupida como la otra vez; Nagi la extendio una pequeña caja envuelta en un moño amarillo y finalmente el castaño le sonreia cálidamente, como siempre lo hizo, pero que por su terquedad y miedo, no la habia notado.
Miro a todos en su habitación consternado, mientras un calor entraba a su corazón y sentia como su “pequeño yo” le daba un empujón para que no se mostrara frío como usualmente, si no que dejara abrir poco a poco su corazón.
—Despertaste justo a tiempo—dijo Tsuna.
—¿Tsunayoshi?
—Feliz cumpleaños, Mukuro sama
—Estupida piña, haciendo preocupar al décimo
—No eres merecedor de los dulces de Lambo sama, pero te los dare de todas formas—dijo en un mohin.
—¡Extremo Feliz cumpleaños para ti!
—Hnn, estupido
—Jajajaja no pude encontrar algun regalo que te gustara, así que esto es para ti, de parte de todos, para que dejes de ser amargado—dijo finalmente Takeshi y entrego un ramo mediano de hortensias azules.
El guardián los miro esta vez con una sonrisa burlona, luego bajo su rostro y su flequillo cubria sus ojos que empezaban a soltar lagrimas sin su permiso; algo dentro de su ser, una mezcla agradable de sentimientos lo inundo y luego no podia controlar no solo las lagrimas, si no su pequeña risa.
—Jajajaja ¿Que pasa con esas flores? ¿Que insinuas? La soledad es mi fuerte—respondio Mokuro a modo de querer ocultarse tras su mascara de orgulloso, cuando sin darse cuenta las lagrimas lo delataban.
—Te equivocas—dice Tsunayoshi sosteniendo el ramo—Significa amistad, confianza...afecto—sonríe y se permite acaricar su cabeza y luego atraerla a su pecho, pues todavia Mukuro seguia sentado sobre la cama y Tsuna estaba de pie junto a ella—Por favor, si te sientes perdido u olvidado, recuerda que...no estas solo.
Las hortensia Azules, tienen dos significados, el primero, es que el Mukuro malentiende y el segundo, es el que Tsuna responde.
Por su color azul[ 1 ] soledad y misterio[ 2 ] Confianza,armonía, afecto, felicidad y amor.
Tsuna solo menciona un afecto como familia


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