!Préstame atencion! - KookMin 국민'OS'

Summary

La consola no era lo más importante pero era nueva, y a JiMin no le gustaban las cosas nuevas porque tienden a alejar a su novio de él. •OS •Kookmin •ChicoxChico

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Única parte

Parecía irreal para el pequeño rubio que su novio no le hiciera caso. Literalmente no obtenía su atención en lo más mínimo. JiMin estaba harto de eso. Estaba que rabiaba por un fragmento de su novio.


Tan solo tenía unos cuantos días que esa maldita Play llegó a sus manos y parecía que no existía mas JiMin para él y eso, obviamente molestaba al involucrado.


No había mimos, no había sonrisas, no existían palabras para él, todo lo mencionado lo recibían más los malditos pixeles en la pantalla.


Un día antes, después de una larga tarde de aburrimiento salió en busca de algo nuevo para ellos, las salidas eran realmente limitadas, ya que, vaya la redundancia JungKook estaba prácticamente pegado a la consola frente a sus ojos. Así que la necesidad de JiMin de un poquito de atención lo habían hecho obtener ese pequeño aparato como próximo regalo para ambos. Pero como siempre, JungKook no le hacia el mínimo caso.


-Kookie- el rubio le llama pero no obtiene respuesta alguna. -Jungkookie-Hace la misma acción, pero obtiene el mismo resultado. Con la vena del cuello ya saltada por el enojo JiMin le llama una última vez -¡JUNGKOOK!- grita exasperado, recibiendo como respuesta un pequeño "hmm" por parte del menor, qué se haya completamente concentrado con el mando y sus ojos observando con fijo detenimiento las áreas verdes de juego.


Enojado y echando fuego por las orejas JiMin salta de la cama directo al enchufe de la televisión y la Play, desconectando ambos, así logrando obtener por completo la atención de JungKook que mira a JiMin con la boca abierta y sumamente enojado.


- ¡JiMin! ¿Qué demonios te pasa? -avienta el control de la Play al colchón y mira enojado al mayor.


-Que jodidas te pasa a ti-Vocifera JiMin con los brazos cruzados-¡desde que tiene esa jodida consola no me pones atención! -apunta al aparato color negro -¡Parece que esa cosa es más importante y entretenida que yo!


La expresión de enojo en la cara del menor cambio poco a poco mientras ve a su novio rojo de enojo.


Él castaño se acerca a JiMin y lo intenta abrazar -No. - Lo detiene. -¡no es cuando tú quieras! Abraza a tu estúpida consola. -dice haciendo un pequeño mohín con los labios.


-JiMin... Por favor -El rubio gruñe mientras le dirige una mirada furiosa. -Bebé...-la expresión en él mayor se apacigua, su ceño fruncido regresa a su habitual estado, sus ojitos toman un brillo peculiar, sus labios vuelven a hacer un pequeño puchero y con la dignidad por los suelos se acerca a JungKook para abrazarlo.


JiMin era completamente afectado por los apodos, un "bebé" un "cariño" o cualquier otro apodo lindo lo haría estar como estaba justo en esos momentos.


Abrazando con fuerzas él cuerpo del menor.


JiMin era un mimado, y la atención era parte de ello, si no la obtenía cuando quería hacia rabietas para poder obtener sus dosis diarias de mimos y cariños.


JungKook estaba muy consciente de ello, pero no imaginó que se alteraría tanto por no prestarle atención por estar concentrado jugando, no tenía ni cuatro días con la consola y JiMin casi lo corría del departamento.


Con un suspiro recuerda que JiMin estuvo llamándolo bastante tiempo para mostrarle algo. No era por ser malo, ni considerar el juego mejor que JiMin, pero usualmente él rubio le llamaba para cosas tan insignificantes como el hecho de encontrar una telaraña en el techo.


-JiMin, ¿que ibas a decirme hace unos momentos?-El chico se despega del cuerpo del menor mirándole directamente a sus ojos almendrados.


JiMin se aleja caminando hacia la cama, mete una de sus manitos bajo la almohada de JungKook.


Él rubio saca su mano elevando el dedo medio, mandando a la mierda a JungKook por haberlo ignorado. -Ni creas que por haberte abrazado te he perdonado que me ignores. Ahora te quedarás con la duda. Ya no quiero decirte nada. -Le dice mientras coge la consola y camina hacia la puerta -me llevaré esto para que sufras si ella y sin mí. - suelta sin voltear atrás y salir por completo de la habitación.


Con la boca abierta él menor cae sentado sobre el colchón. - ¡QUE SEPAS QUE ESTAS EXAGERANDO! -grita JungKook molesto. Jodidamente JiMin estaba muy cabreado. Con ambas manos coge a tirones sus cabellos castaños. - ¿Y ahora que voy a hacer? -suelta frustrado.


···


Hacía tres días que JiMin había salido enojado de su habitación y no volvió al departamento, JungKook realmente estaba enojado por lo exagerado que estaba siendo JiMin.


El menor llamó a JiMin seis veces mas en el transcurso del día y ninguna de ellas fue contestada, con la frustración carcomiéndole, se cambia para salir y buscar a su mejor amigo: TaeHyung.


Mientras se alista piensa en lo sucedido y él está seguro que estuvo mal no prestarle atención, pero durar tres días incomunicados por eso. Jodidamente estaba siendo un exagerado.


Y a pesar de quererlo no iba a dejar de hacer sus cosas por las rabietas de su novio.


Decidido sale del lugar y con un pequeño mensaje de texto avisándole a TaeHyung que va a visitarlo a su lugar, sale del departamento, caminando hacia él ascensor, presionando los botones debidos el ascensor hace acto de presencia abriendo sus puertas, segundos más tarde se encuentra fuera de la caja de metal, camina hacia el lobby y cruza recibiendo un pequeño saludo del portero.


El sonido de su celular lo hace detenerse y con un movimiento rápido saca el aparato de su pantalón, percatándose que la llamada entrante es de TaeHyung, desliza su dedo sobre la pantalla y contesta.


-Tae, hol...-Tae lo interrumpe.


-Kook, no creo que sea buena idea que vengas-JungKook frunce el ceño.


-¡Porque no? - su pregunta es contestada por la inconfundible voz de su novio como fondo. - ¿esta JiMin ahí? -Pregunta un tanto molesto, porque los últimos tres días había estado hablando con él, y le comentó su ridícula situación, por lo menos esperaba que su amigo le dijera algo sobre que JiMin se hallaba con él. El chico no le contesta nada -claro que está ahí, dile que conteste mis llamadas. Estoy yendo hacia ustedes. - y con eso dicho cuelga molesto.


JungKook sabía que JiMin estaba bien, sus publicaciones en sus redes sociales y las horas de conexión se lo indicaban. Por eso no procuró buscarlo del todo los últimos tres días, lo extrañaba, sí. Pero no iba a buscarlo porque aunque si, su culpa había sido no prestarle atención, él hecho de irse de su departamento sin avisar y no hablarle absolutamente para nada era un indicio de que a pasar de que su novio era mayor que él, estaba siendo un inmaduro.


Cogiendo un taxi lo más rápido que pudo, dio la dirección de su amigo y en cuanto llegó, vio el coche de YoonGi, él novio de TaeHyung y mejor amigo de JiMin. Caminó hacia la puerta cruzando el medio muerto jardín de tae y tocó el timbre de la casa.


Un chico de ojos azules y cabellos negros abrió la puerta.


-Hola YoonGi.


-Hola JungKook.


Con su súper saludo el menor se abrió campo para pasar y encontrarse con la mirada de un JiMin jugando entretenidamente en el salón de la casa Kim con SU consola. Unos pantalones de chándal cubrían las piernas del chico y un enorme suéter de JungKook estaba abrigando a JiMin del frío clima de diciembre. Con el gorro del suéter lleno de palomitas y la vista fija en la televisión. JungKook miró a YoonGi y a Tae para recibir una respuesta ante la imagen de su novio en esos trapos, jugando como un maldito adicto al aparato. El chico parecía que ni parpadeaba.


La pareja se encogió de hombros y con una pequeña sonrisa incomoda ambos salieron de la casa para brindarles espacio.


JungKook soltó un suspiro y con ello se acerca al pequeño cuerpo cruzado de piernas sobre el sofá, agarrando palomitas del gorro con su boca sin dejar de mirar la pantalla y mover sus pequeños dedos sobre el control dorado de la Play. Él menor lo miró unos segundos más y decide sentarse junto a él.


Con voz tranquila llama al rubio -JiMin. -los sonidos de balazos salen potentes de las bocinas de la pantalla. -JiMin. -Intenta una segunda vez intercambiando miradas entre la partida que se muestra en la pantalla y el rostro concentrado de su novio. Pero obtiene lo mismo. JiMin mata un puñado de zombies y abre unas cuantas puertas más, compra una nueva arma y la paciencia de JungKook se desmorona por completo. -¡JIMiN!-Le grita y recibe un "hmm" por parte del rubio, quien sigue concentrado en el juego.


Furioso JungKook coge el control de la televisión y la apaga.


JiMin mira por unos momentos la pantalla en negro y luego fija su mirada en él chico junto a él. No dice absolutamente nada.


-Qué te pasa JiMin, primero te enojas y te llevas el aparato ese, no me hablas en tres días y cuando te veo te encuentro idiotizado con la consola, ignorándome, ¿crees que se siente bien que te ignoren por un juego? ¿Y desde cuando eres tan bueno en los juegos shooters?-Suelta JungKook enojado, JiMin solo entrecierra sus ojos y una sonrisa de lado aparece en su rostro. - ¿qué te parece tan gracioso?


JiMin se levanta del sofá y con una de sus manos coge palomitas del gorro. -Me rio de ti. - dice antes de meter un puñado de palomitas en su boca. Confundido JungKook se levanta del sofá. - ahora ves cómo me sentí yo hace tres días.- aun sin comprenderlo JungKook mira la consola y luego a su novio. -Solo quería que te dieras cuenta de cómo me sentí ese día, sé que soy mimado y a veces colmo mucho tu paciencia, pero me dolió que me ignoraste y sobre todo que dijeras que era un exagerado.


Comprendiendo a pasos de tortuga JungKook por fin lo entendió - ¿Hiciste esto para darme una especie se lección?-El rubio se encogió de hombros.


- No exactamente. -El castaño tragó saliva, el pequeño nudo en su pecho revolviéndole el estómago, el sentimiento de ser ignorado se sentía como la mierda, y ahora que lo vivió en carne propio por su propio novio, se reprende a si mismo por esa tontería. JungKook da los dos pasos que lo separan de su novio, colocando sus manos sobre la cintura del chico.


-Lo siento bebé. -suelta arrepentido.


-yo también lo siento. - él rubio coloca sus brazos alrededor del cuello del menor, logrando así, hacer que las palomitas en el gorro sean aplastadas por ambos y caigan al piso, a ninguno le importa y con miradas brillosas ambos chicos se funden en un pequeño beso, tres días separados era lo peor, JiMin chupa el labio inferior de JungKook y gruñe extasiado. Intensificando la acción él menor de ambos chupa con fiereza la lengua del chico rubio que por cierto sabe a mantequilla.


-Te extrañe Kookie.


JungKook lo separa y le da un beso sobre su frente. -También lo hice.


JiMin se relame los labios y mira a ambos lados de la habitación. - deberíamos irnos. Quiero irme a casa. - y JungKook no se queja ante esa petición.


Ambos chicos se dedican a recoger las pocas pertenencias de JiMin y cogidos de la mano abren la puerta principal, percatándose que el auto de YoonGi ya no se encuentra.


El castaño llama a un taxi y mientras espera el recuerdo de que JiMin iba a decirle algo antes de su momentánea separación de tres días.


-Bebé. - Le llama para obtener su total atención - ¿qué es lo que me querías decir hace unos días, antes de toda esta situación? - JiMin le mira con los ojos entrecerrados, haciendo creer a JungKook que realmente no le dirá nada sobre ello.


Pero es confundido -Te quería decir que compré un nuevo juguete. -el menor abre los ojos sorprendido


-Ese juguete es el mismo que estoy pensando.


JiMin puso los ojos en blanco. -si es sexual y va en mi culo, seguro que lo es. -con la boca abierto JiMin roda los ojos. -se te meterá una mosca.


JungKook se percata y la cierra. Por estar jugando se había perdido un buen día de sexo con su novio. Si es que JiMin podía dar las sorpresas más gratas y peculiares.


-Por favor JungKook, vámonos y seguro me la pienso si usamos lo que compre. -dice mientras el taxi se estaciona frente a la casa de Tae.


JiMin coge con una de sus manos la mano de JungKook y con la otra su pequeña mochila. Había tiempo que aprovechar, tres días separados había sido lo peor que le pasó y necesitaba llegar a casa para intentar recuperar ese tiempo perdido.


¿Y por qué no? verificar en que horda se quedó en su antigua partida, porque de algo estaba seguro, y era que su partida estaba siendo lo más.