❀ ❀ ❀
“No puedo con él. Realmente lo odio... Lo hago. Y sé que ese estúpido profesor...”
—¡Achú!
El estornudo cortó en seco las palabras de JungKook. Giró rápidamente la cabeza hacia su compañero de piso, encontrándose con los ojos brillantes y el ceño fruncido del chico de cabello rosa.
—¡Jeon JungKook! ¿Cuántas veces tengo que decirte que no digas malas palabras? —exclamó JiMin con fastidio.
Detestaba esa peculiar condición suya: cada vez que alguien maldecía cerca de él, un estornudo incontrolable lo atacaba. Era una maldición absurda, pero su realidad.
—Jiminnie… lo siento, pero estoy molesto. ¡Ese hombre es…! —JungKook se interrumpió a sí mismo, luchando por contener su frustración—. El profesor me puso una mala nota. ¡Una! ¿Y sabes por qué?
Arrojó su mochila al sofá del pequeño apartamento, la abrió con brusquedad y sacó un cuaderno azul con una calcomanía de Iron Man en la portada. JiMin no pudo evitar sonreír al ver esa imagen tan infantil y tan típica de JungKook.
—Mira esto —dijo el castaño, hojeando hasta encontrar una página específica—. ¿Ves ese borrón?
JiMin observó con atención, frunciendo el ceño.
—No veo nada, JungKook.
—¡Exactamente! ¡No hay nada! ¡Y me bajó puntos por eso!
JiMin estalló en una pequeña risa que solo irritó más a JungKook.
—¿De qué te ríes? ¿Te parece gracioso que hayan manchado mi impecable historial académico?
El pelirosa se acercó y tomó el cuaderno con delicadeza.
—A ver, dime. ¿Qué consideras una “mala calificación”? La última vez te quejaste porque sacaste un nueve. ¡Un nueve, JungKook! Nadie en tu clase saca eso y tú estabas escandalizado.
—Aquello fue diferente… —murmuró JungKook, cruzándose de brazos—. Medio año en la carrera y era mi primera vez con esa nota. Descubrí que no es el fin del mundo… pero esta vez es distinto.
Se desplomó sobre el sofá, colocándose sus gafas redondas con resignación.
—Eres un maniático escolar, ¿lo sabías? Me gusta eso… a veces. Pero en momentos como este, desearía tener otro compañero de piso —dijo JiMin en voz baja, sonriendo con picardía.
—¡Jiminnie! Si no fueras la persona más tierna del mundo, te habría dado un coscorrón —bromeó JungKook—. Pero como eres tú y tienes esa maldita condición de estornudar con las malas palabras... me aseguraré de molestarte toda la tarde.
La sonrisa de JiMin se desvaneció al instante.
—Ni se te ocurra... —amenazó, apuntándole con el dedo—. Si lo haces, arrancaré esta calcomanía de Iron Man sin piedad.
—No importa. Tengo varias más —se encogió de hombros el menor, provocando que JiMin resoplara y arrojara el cuaderno junto a él.
—Estúpido...
Y ahí vino el primero. Un estornudo fuerte y húmedo, acompañado de una gotita de baba que JiMin se apresuró a limpiar, cubriéndose con sus pequeñas manos.
—¡Joder…! ¡Odio esto! —se quejó—. Si sigues molestándome, te juro que arrancaré tus cejas con mis propias manos.
—¡Dios! Me fascina cuando me amenazas —rió JungKook, acercándose lentamente—. Pero más me encanta cuando tratas de tapar tus estornudos con esas manitas regordetas. Eres adorable.
—¡JUNGKOOK! —gritó JiMin.
—Ya, ya. Me detengo —dijo con una sonrisa traviesa, antes de rodearlo con los brazos.
—¿Y ahora qué haces?
—Te abrazo.
—Eso ya lo veo. ¿Por qué lo haces?
—Porque quiero. Me dieron ganas.
JiMin soltó una risa suave.
—Bueno, supongo que es una buena razón —respondió, correspondiendo al abrazo—. Pero no olvides que lo hiciste a propósito. Me hiciste estornudar. Lo pagarás.
—Y tú me amenazaste con Iron Man. Estamos a mano —respondió JungKook.
—Oye… ¿cuánto te puso el profesor?
—Mmm... un nueve, tal vez.
JiMin se apartó, indignado.
—¡¿Otra vez?! ¡Pensé que ya habías superado lo del nueve!
—Dije que ya no me parecía tan malo. Pero sigue siendo... decepcionante. ¿Quién saca un nueve en literatura? ¡Solo un idiota!
Y entonces, dos nuevos estornudos retumbaron en la habitación.
—Jiminnie… perdón… bueno, no del todo. Porque verte estornudar es lo más adorable que me ha pasado hoy. ¡Mírate! Eres una ternurita.
JungKook atrapó sus mejillas con cariño mientras el mayor pataleaba.
—¡JUNGKOOK, BASTA! ¡ME ESTÁS MOLESTANDO DE NUEVO!
Y así, como tantas veces, volvían al mismo lugar: JungKook molestando con ternura, y JiMin siendo el centro de sus travesuras.