UNDER SKIRT - Kookmin OS boypussy

Summary

Jimin quedó encantado con esa pequeña faldita negra y no puede esperar a que su novio se la vea puesta. - boypussy muy explicito - Jungkook top, Jimin bottom - 🔞

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1
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5.0 4 reviews
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18+

So small

Para Jimin no existe nada más estresante que ir de compras. Intentar decidir entre toneladas de ropas distintas le resulta agobiante, ni hablar de las miles de tallas, colores, cortes e incluso pensar con que podría combinar cada prenda para darle el mayor uso posible pero sin usarla diariamente.


Simplemente le resulta asfixiante.


Pero de igual manera aquí se encuentra, en medio de una inmensa tienda departamental intentando decidir si el pantalón rojo vino combinará mejor que el rojo escarlata con las botas que su mamá le regaló hace unos días.


Por más que intentase evitarlo, en algún punto todos debemos comprar ropa nueva y él se veía en la imperiosa necesidad de hacerlo, sus pantalones con colores desgastados, sus camisas con huecos en donde deberían ir botones y sus zapatos que hablaban eran la fiel prueba de ello.


Con un suspiro, se decidió por un pantalón negro dejando los rojos olvidados en un estante cercano. Revisando sus compras se dio cuenta que sólo le faltaba una compra por hacer, por lo que sigilosamente y con algo de vergüenza se fue acercando al área.


El área de ropa interior. Pero no cualquier ropa interior, ropa interior femenina. Jimin prefería mil veces esta ropa, debido a nacer con una vagina en lugar de un pene aunque todos sus demás rasgos biológicos apuntaban a que era un hombre, estas le resultaban más cómodas.


Y no lo malentiendan, no se acercaba con vergüenza porque no le gustaba tener una vagina, al contrario, Jimin amaba su lindo coñito y lo receptivo que esté era, más cuando era estimulado por los largos dedos y la juguetona lengua de su guapo novio. Simplemente se avergonzaba de comprar ropa interior, como cualquier otra persona en el mundo.


Luego de escoger unas lindas braguitas de algodón rosas, azules y púrpuras, se decidió a ir por fin a la caja para acabar por fin con ese estresante día de compras. Mientras atravesaba con su carrito la sección de ropa juvenil, algo llamó muchísimo su atención.


Una falda, una pequeña faldita negra con vuelos, muy parecida a una falda escolar pero muy corta para realmente serlo.


Embobado, se quedó admirándola por unos segundos que parecieron horas. Se sintió un poco ridículo de querer comprarla, pero es que era realmente hermosa y le encantaría probarsela, estaba seguro que a su novio le encantaría.


Estaba MUY seguro de que a su novio le encantaría.


Su mente empezó a producir montones de escenas que implican a un sexy tatuado y esa linda faldita, algunas modelandosela, algunas cocinando mientras la faldita deja una pequeña vista de su coñito húmedo, otras montandolo sin parar mientras la faldita rebota en medio de ambos.


Luego de tan convincentes pensamientos, sin pensarlo mucho colocó la falda en sus compras y dio vuelta a su carrito, de vuelta a la sección de lencería.


– espero que disfrutes mucho esta compra, kookie — susurró para si mismo con una sonrisa pícara.


🍃


Horas más tarde, Jimin se encuentra con una radiante sonrisa frente al espejo. El sabe perfectamente que es jodidamente atractivo, pero hoy se ve tan sexy y distinto que hasta el mismo se encuentra caliente por su apariencia.


Su cabello rubio desordenado a propósito, labios pomposos brillantes por un bálsamo color cereza, una sedosa camiseta manga larga rosa, esa pequeña faldita negra y una medias blancas que llegan a la mitad de sus muslos, haciéndolos lucir más gruesos y apetitosos que de costumbre, ya quiere que jungkook los muerda y los marque por todas partes.


Para complementar su outfit decidió ponerse unas simples zapatillas deportivas blancas. Se veía como toda una colegiala rebelde y su mente empezó a imaginar escenarios donde fingía llegar a la escuela con una falda más corta que la permitida y su sexy profesor Jeon lo castigaba con azotes.


Si, Jimin es bastante fetichista pero ¿acaso ustedes no?


Sus pensamientos se vieron interrumpidos abruptamente por el sonido de la puerta siendo abierta. Como si su vida dependiera de ello, corrió rápidamente a su posición, cruzando el departamento que comparte con su novio hace poco más de 4 años, llegó a la cocina y fingió cortar cebolletas.


Cuando la puerta fue finalmente abierta, un apuesto chico alto vestido de negro de pies a cabeza la cruzó despreocupadamente después de un día largo de trabajo, dejando su mochila tirada en la entrada como ya era costumbre.


— ¿Preciosura? — habló el recién llegado pelinegro.


— En la cocina, Kookie — dijo risueño el rubio de espaldas a la puerta.


Cuando el pelinegro llegó al marco de la puerta de la cocina, pudo jurar que su mandíbula cayó al suelo y sus pupilas se dilataron tanto que ocupaba toda la cuenca del ojo.


Desde que conoció a su novio supo que era el ser más jodidamente perfecto del maldito mundo, su cuerpo de infarto se podía notar incluso cuando llevaba sus enormes camisetas y pantalones holgados. Imaginen lo malditamente bien que se ve con esa pequeña falda negra que apenas logra cubrir su redondo y respingón trasero, combinado con esas medias que aprietan sus muslos resaltando el grueso y la palidez de estos.


Literalmente estaba babeando el puto suelo.


Lentamente se acercó para abrazar a su novio por la espalda y besar prolongadamente su mejilla — ¿Qué carajos llevas puesto, precioso? — dijo intentando controlar el impulso de restregar su erección contra esos perfectos globos.


— Una faldita ¿te gusta? — contestó aún sin girarse — la vi en la tienda departamental hoy y se me hizo muy linda, además es super cómoda.


— ¿A si? ¿La compraste porque te gustó y porque es cómoda?


— Claramente, te juro que es super cómoda. Mucho más si no llevo puestas braguitas — contestó con fingida inocencia.


De un momento a otro fue girado con fuerza por el pelinegro, arrinconandolo contra el gabinete de la cocina — ¿No llevas braguitas, mi amor? — pregunto el pelinegro con voz ronca, Jimin asintió con inocencia intentando ocultar todo lo que causaba en su interior encontrarse arrinconado y sostenido firmemente de la cintura por su novio — mierda bebé.


— ¿Estás cansado? Ve a sentarte, preparé tu comida favorita, sólo déjame terminar las guarniciones—dijo para volver a voltearse, rozando su trasero contra la erección de su novio sin pudor alguno.


—¿Quieres que coma, eh? ¿Eso es lo que quieres que haga, hermosura? — restregó suavemente su erección contra su novio, no recordaba haber estado tan caliente nunca antes.


— Claro kookie, se que hoy tenías un tatuaje de espalda completa. ¿Debes estar muy cansado cierto? — jungkook podía notar la burla en la voz de Jimin, sabía que le encantaba jugar con su cabeza, con ambas cabezas.


Pero dos podemos jugar este juego, pensó.


— el cansancio que tenía está en el infierno en este momento — dijo — pero está bien. te espero en el comedor, mi amor. —se retiró con una sonrisa ladina y salió de la cocina, dejando a Jimin completamente desorientado.


Y caliente.


Joder, ambos estaban tan calientes que el departamento se sentía como un horno en ese momento. Pero este juego previo era algo que ambos disfrutaban en demasía, calentarse mutuamente por minutos o incluso horas, para luego terminar con Jungkook maltratando el coño de Jimin hasta que esté quedaba rojo y abierto para el.


El no llevar bragas le estaba jodiendo en este momento, sentía como sus líquidos vaginales empezaban a caer, mojando el interior de sus muslos.


Suspiró mientras terminaba de cortar las cebolletas y las servía junto a otros vegetales como guarniciones para la carne de cerdo ahumada que a jungkook tanto le gustaba, colocó todo en una bandeja junto con dos latas de coca cola y se dirigió a la mesa del comedor donde un muy caliente Jungkook lo esperaba con ansia.


Dedicándole una sonrisa a su novio, dejó la bandeja en el centro de la mesa redonda para dos, respingando su trasero más de lo necesario, causando que la falda subiera varios centímetros. Jungkook estaba salivando y no por la comida, si no por la vista del precioso trasero y el precioso y pequeño coño que tenía tantas ganas de devorar.


— Come cielo, antes de que se enfríe — Jimin rompió el silencio que se formó entre ambos, sentándose en la silla que estaba frente a jungkook en la mesa. Una sonrisa preciosa infló sus mejillas y cerró sus ojos en medias lunas, si jungkook no lo conociera bien diría que es lo más tierno que ha visto en su vida, pero el sabe todo lo que ese pequeño demonio disfrazado de ángel oculta con esa inocencia tan fingida.


— Claro precioso — contestó sonriendo de la misma manera y dándole el primer mordisco a su comida. Empezaron a hablar sobre trivialidades, cosas que sin importancia que la verdad, a ninguno le importaba mucho en ese momento, esperando el momento indicado para por fin saltar sobre el otro.


Impaciente, Jungkook empezó a buscar maneras de hacer caer al lindo rubio. Iluminado por el más allá o algo así, una bombilla se encendió en su interior y una idea fantástica cruzó su cabeza.


Con cuidado e intentando ser lo más discreto posible se quitó uno de sus zapatos deportivos bajo la mesa. Empezó a deslizar su pie desnudo sobre los muslos de Jimin mientras seguía comiendo, el rubio sintió un escalofrío recorrer su cuerpo entero cuando el pie de su novio empezó a acariciar su coño sin pudor alguno.


– ¿K-kookie? — musitó con voz temblorosa


– Claro bebé recién recuerdo, ¿que compraste hoy? ¿Conseguiste algo bonito además de la falda? — respondió haciendose el tonto, intentando no demostrar lo caliente que se encuentra al ver la cara de su novio tornarse roja por el placer que su pie le otorgaba.


— Ah, c-cierto — tartamudeo — Pues compre d-dos abrigos y ah~ algunos pantalones y camisas y mghhh~ — gimió sin pudor cuando el dedo gordo de su pareja empezó a masajear de manera circular su clítoris — y a-algunas braguitas.


— Con que compraste braguitas eh — habló con voz ronca y una sonrisa ladina — ¿son de buena calidad? ¿Van a tratar a tu coñito bien, eh? — Jimin se encontraba incapaz de responder mientras gemía alto y agudo — Respondeme Jimin, ¿esas braguitas van a tratar tan bien como yo tu precioso coñito eh?


— N-no — gimió — solo tu sabes como tratar a mi coñito, kookie.


Con una sonrisa, Jungkook se apartó haciendo su silla para atrás y palmeando sus piernas — ven aquí mi amor — demandó.


Con el cuerpo débil por el placer, Jimin se levantó y caminó con las piernas temblorosas como gelatina hasta su novio, sentándose sobre sus fuertes piernas, su espalda pegada al pecho tatuado de su pareja y su vista en frente.


— ¿puedes abrir las piernas para mí, lindura? — Jimin obedeció y Jungkook no tardó ni un segundo en comenzar a acariciar sus muslos. Jimin pegó un brinco de impresión cuando sin previo aviso Jungkook empezó a azotar sus muslos castigador, dejándolos rojos. El aire abandonó completamente al rubio cuando los azotes empezaron a ser dados a su sensible coño, gimió tan alto que seguramente todo el edificio lo había escuchado.


— Tan sensible, tan perfecto para mí — habló jungkook con voz ronca, mordiendo la oreja de jimin mientras ingresaba dos de sus dedos en su entrada — mira lo malditamente mojado que estas por mi, tu coñito reacciona como una putita a mi cuando te toco ¿verdad mi amor? — gruñó al notar como incluso su pantalón comenzaba a mojarse por la gran cantidad de fluidos del chico.


— Mghh kookie, a mi coñito le encantas tanto, siente lo húmedo que está por ti — gimió Jimin comenzando a restregarse sobre la erección de su novio mientras esté daba estocadas en su interior con dos dedos.


— Si mi amor, estás húmedo por mi y por nadie más. Si así se siente tocarte no puedo esperar a probarte entero, a probar el sabor de tu humedad una vez más — gruñó


— Hazlo kookie, l-lo necesito tanto ¡ah! — un gritito de sorpresa abandonó su garganta cuando Jungkook lo levantó sin previo aviso, dejándolo de pie frente a él. Comenzó a besarlo con ganas, en un beso lento pero hambriento, saboreando el bálsamo de cereza combinado con el sabor natural de la boca de su novio mientras apretaba su cintura con fuerza, jimin no tardó en aferrarse a su nuca y devolverle el beso con aún más ganas.


— ven conmigo — jungkook tomó la mano de Jimin y lo arrastró con el hacia la sala, Jimin se dejó hacer obediente y sumiso como se volvía casi siempre a la hora del sexo.


Al llegar frente a la sala, Jungkook soltó la mano de Jimin y se tumbó boca arriba sobre el amplio sofá, Jimin confundido, se quedó quieto esperando la siguiente orden; cuando esta llegó, sintió como nuevamente le temblaban las piernas.


— Siéntate en mi cara, nene – ordenó Jungkook — quiero que montes mi cara como un necesitado.


Asintiendo y con su cuerpo temblando en anticipación, Jimin subió sobre el cuerpo de su novio, acercándose tímidamente a su rostro. En cuanto llegó y comenzó a descender su cadera no tuvo tiempo de procesar absolutamente nada, para cuando fue consciente se sostenía del reposabrazos mientras su novio se comía su coño con devoción.


Jimin era un mar de gemidos para ese momento, y estos no hicieron más que aumentar cuando, al bajar la vista para poder observar lo que hacía temblar su cuerpo, se dio cuenta de que su faldita cubría por completo el rostro de su novio.


Jungkook succionaba chupones por todos sus labios vaginales, lamía con dedicación de arriba a abajo probando el delicioso sabor del liso coño de su novio, introducía su lengua por momentos, dando pequeñas estocadas con esta.


— Sabes a paraiso mi amor, al puto paraíso — gruñó Jungkook para luego empezar a estimular el clitoris con su lengua mientras empezaba a introducir tres de sus largos y tatuados dedos en la vagina que Jimin.


Jimin se sentía en las nubes, su novio siempre sabía donde tocar y donde lamer para hacerlo sentir malditamente bien. Queriendo regresarle un poco de todo el placer, Jimin levantó su cadera un poco y giró su cuerpo, con urgencia desabrocho el pantalón de su novio y sacó su gran erección, se relamió los labios ansioso.


Doblando su cuerpo hacia enfrente empezó a darle pequeñas lamidas al glande que eran interrumpidas por sus gemidos que no daban tregua, ahora jungkook estaba de nuevo azotando su coñito con ganas. Bajando un poco más introdujo todo el venoso y enorme miembro de su novio en su boca, succionandolo como sabía que enloquecía a su novio. Una gran satisfacción lo inundó cuando escucho como Jungkook abandonaba su coño para soltar un prolongado gemido.


Luego de probarse por varios minutos, Jimin atragantandose con la polla de Jungkook y Jungkook succionando los líquidos de la excitación de Jimin, ambos sentían el final cerca.


— K-kookie follame, follame kookie por favor, ya no aguanto más — lloriqueo Jimin sacando la ensalivada polla de su boca, hilos de saliva y presemen goteaban de sus carnosos labios.


Fff


Incorporándose un poco, Jungkook hizo que Jimin se girara para quedar frente a frente nuevamente; con un movimiento limpio le sacó la camisa de tirón, atacando sus sensibles pezones con su cansada lengua. Jimin se retorcía de placer gimiendo desesperado, jungkook sabía cómo llevarlo al borde del precipicio.


Retirando su propia camiseta y bajando sus pantalones hasta sus tobillos, jungkook empezó a morder el lóbulo de la oreja de Jimin mientras pellizcaba los pezones que lamia hace unos segundos — me vas a montar ¿entendiste hermosura? Me vas a montar hasta que no puedas moverte, quiero que veas como tu faldita se mueve, quiero que veas lo mucho que me pones. Cuando te canses te voy a voltear y te voy a follar hasta que sientas tu coño palpitar por mi polla, ¿te quedo claro?


— Si kookie, me quedó clarísimo —musitó con picardía, incorporándose un poco lamió su mano y la frotó contra su coño disfrutando la hambrienta mirada de su novio. Sin esperar más alineó la apetitosa polla en su vagina, dejándose caer lentamente, ambos gimieron prolongadamente por la satisfactoria sensación


— Joder — gimió jungkook — jamás me voy a cansar de estar dentro de tu coñito, del calor que le das a mi polla. Muévete.


Sin tener que pedirlo dos veces, Jimin empezó a saltar sobre la polla, gimiendo alto cuando la sentía llegar profundamente. Sus saltos aumentando en velocidad, las manos de Jungkook acariciando su cintura y su ahora muy preciada faldita rebotando libremente al ritmo de las estocadas.


El departamento entero se inundó en gemidos, en el sonido chorreando de la húmeda vagina de jimin chocando contra la pelvis de jungkook, un sonido absolutamente sucio que sólo lograban escuchar cuando Jimin estaba tan mojado como para llenar vasos y vasos de agua.


Cuando las piernas de Jimin comenzaron a cansarse y el ritmo de las estocadas se volvió más lento, Jungkook no dudo en voltear a jimin bruscamente dejándolo de espaldas en el sillón, subió sus hermosas piernas cubiertas por medias a sus hombros y arremetió con violencia en su maltratada entrada.


— ¡KOOKIE! — gritó en un gemido — dios, eso se siente tan bien, no pares kookie, te siento tan dentro kookie~


— ¿lo sientes mi amor? ¿Sientes como tu coño palpita por mi polla?— aumentó aún más el ritmo de las embestidas, el sofá comenzó a golpear insistentemente la pared y la mesa de al lado.


— Si kookie, te sientes tan bien, tan malditamente bien, mi coñito ama como te sientes — gimió Jimin sin pena alguna


— Me voy a correr nene, correte conmigo — dicho esto, comenzó a masajear el clítoris con su pulgar sin parar las embestidas en ningún momento, fue testigo de cómo jimin gimió tan alto que sus tímpanos silbaron, sus ojos rodaron en blanco y su vagina lo apretó deliciosamente, eso fue suficiente para correrse a chorros dentro de Jimin.


Al sentir una gran presión líquida en su pene, lo retiró rápidamente de su entrada. La vagina de Jimin empezó a sacar líquidos a chorros, se estaba viniendo a chorros mientras gemía descontrolado, el sofá empapandose con su maravillosa corrida.


Jimin se había squirteado como nunca antes.


Tras varios minutos intentando recomponerse del mejor orgasmo de sus malditas vidas, recostados uno al lado del otro en el sofá, Jungkook rompió el silencio.


— Tienes que ponerte esa maldita falda todos los días, mi amor — Jimin rió bajito, aun sin poder abrir los ojos tras el devastador orgasmo.



— ¿A sí? Yo estaba pensando en comprar otras, tal vez de otros colores y estilos, con distintas medias y braguitas para combinar ¿no crees?


— Tu idea es definitivamente mejor nene, menos lo de las braguitas, sin ellas estas perfecto— río poniéndose de pie — ahora vamos a darnos un baño, creo es bastante necesario.


Jimin se dejó cargar como un muñequito maleable hasta el baño, donde jungkook le retiró la falda y las medias con suavidad, depositandolo luego en la bañera con agua tibia para relajar su atolondrado cuerpo.


Se bañaron entre mimos y risas, terminaron de cenar, lavaron juntos los platos entre risas y bromas y luego fueron a la cama, donde se dijeron palabras dulces y se dieron piquitos hasta hartarse.


Porque no importa que tan sucio haya sido el sexo ese día, que fetiche extraño probaron o con que juego de roll experimentaron. Al final del día siempre había mimos y te amos hasta que ambos caían dormidos en los brazos del otro.

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Resubido aquí pq Wattpad me lo borró aaaaaah #estres

PERO BUENO GRACIAS X LEER LOS TQM STAN STAYC