PRÓLOGO
—¿Que quiere que haga qué... ? No. No y definitivamente no. Me niego. - dijo Park Jimin en su primer día de trabajo como asistente de compras.
—Vamos amigo, ésto es sólo por unos días, además te urge el trabajo ¿no? - dijo un simpático joven rubio de hermosa sonrisa.
— A veces siento que te odio - refutó Park quién sin decir una sola palabra, el apuesto pelinegro se dirigió hacía aquel imponente y atractivo hombre de castaña cabellera y perfil de Dios griego mientras miraba su costoso Rolex de Platino.
—Estoy listo Señor Jeon, ¿Por dónde le gustaría comenzar? - preguntó fingiendo una cordial sonrisa.
El apuesto Jeon Jungkook sonrío ladino aceptando gustoso el desafío que tenía frente a él. Por lo que sin pensarlo dos veces soltó.
— Ya era hora, ¿Qué tal si comenzamos por la lencería?