CAPÍTULO ÚNICO
—Tienes que hacerlo si o si... ¡Lo prometiste, Jiminah! - se quejó el chico de cabello castaño antes de darle un trago a su bebida. —así que ahora cumple tu palabra.
Jimin inmediatamente soltó una risita nerviosa al escuchar eso, tras saber que había perdido la apuesta contra su mejor amigo y ahora cómo parte de su castigo... tenía que modelar y tomarse unas atrevidas fotos.
—Hey... - le llamó el más alto —te prometo por el meñique que esas fotos jamás saldrán de aquí - Tae habló con total seriedad alzando su alargado dedo a la espera de que Jimin decida entrelazar su dedito con el suyo.
El rubio se quedó pensativo, sólo le miraba achicando los ojos al no estar muy convencido de lo que estaba por hacer, pero tras un lindo puchero por parte de su mejor amigo tratando de convencerlo, lo pensó mejor.
Completamente resignado y en parte aprovechando que traía una dosis extra de suerte líquida en su organismo, además de que nadie iba a ver las fotos, no le quedó más opción.
—Va... Aceptó - respondió con un bonito sonrojo en su pecoso rostro.
No pasaron más de diez minutos, cuándo Jimin se armó de valor y salió del baño completamente cambiado y listo para que su mejor amigo cobrará su apuesta.
Se había puesto la enorme polera negra favorita de su novio, que justo le llegaban a la altura de sus firmes y bien torneados muslos, debajo llevaba puestas sus inigualables bragas de encaje con esos adorables lazos a los costados, unas medias blancas por encima de la rodilla y una liga a medio muslo.
—¡ J. O. D. E. R.! - fue lo primero que escuchó el rubio haciéndolo reír -Si yo no fuera tan pasivo... Te juro que te daba sin piedad duro contra el muro, - Jimin soltó una gran y muy escandalosa carcajada por las ocurrencias de Taehyung — en serio Jiminah... Estoy seriamente considerando volverme versátil - aquellas palabras hicieron que el rubio se atragantara hasta con su propia saliva.
—¡No digas esas cosas!
—Estoy hablando en serio... Más le vale a tu novio que te cuide porque si no... -
—¡Tae...!No digas esas cosas. - exclamó con una risita nerviosa.
Los nervios estaban empezando a poderarse de ambos, por lo que sin perder más tiempo, el castaño sacó dos vasos y la botella de tequila. Tras la primera ronda siguieron tres más, a esas alturas ya había quedado atrás todo rastro de nervios, ahora dentro de la habitación sólo se podían escuchar las escandalosas carcajadas de ese par.
—Bien... Vamos a empezar - se escuchó la grave voz de Tae —pero... primero quítate las gafas. - pidió el castaño, y Jimin acató a la brevedad.
Cuándo la sesión terminó...
Tae le envío a Jimin todas las fotos vía whatsapp, para que éste las viera y tal vez con un poco de suerte decida guardarlas cómo parte de su colección privada.
—Woooow... - se escuchaba una y otra vez con cada foto que el rubio veía. Estaba impactado por lo bien que se veía en cada foto, al grado de que podría jurar que parecía un verdadero modelo.
—Te lo dije... Soy un profesional con la cámara... Aunque admito que eres un buen modelo.
Las risitas siguieron presentes, al igual que los shots de tequila, los dos amigos continuaban con sus bromas y sus ocurrencias cómo sólo ellos lo hacían.
Jimin aprovechó qué Tae fue por más tragos para ver una vez más sus atrevidas fotos, después se mordió el labio inferior al tomar en cuenta que nadie debía ver esas fotos... Menos él. Porque de lo contrario... no sabría cómo mirarle a la cara.
Todo hubiera quedado ahí, pero lástima que el destino a veces le gusta jugar con nuestra cordura, sin contar que Jimin no estaba usando sus gafas, además que el alcohol en su sistema no era un buen aliado, por lo que en lugar de enviar aquellas fotos a la papelera, fueron enviadas a otro lugar, o mejor dicho... fueron enviados a otro destinatario. Lo peor de todo... Es que Jimin ni siquiera se había dado cuenta de lo que había hecho.
Lo contrario a lo que pudieran pensar, el rubio continuó tan tranquilo cómo siempre, había decidido quedarse con el outfit que uso para la sesión de fotos al sentirse bastante cómodo y bonito.
Cuándo la ronda de billar por fin terminó, el atractivo y varonil Jeon Jungkook aprovechó para revisar su celular, sonrió al ver que tenía una notificación.
Dejó de prestarles atención a sus amigos, tomó su cerveza y abrió el chat. Inmediatamente escupió la cerveza al ver el contenido del mensaje.
La cara del pelinegro era de total asombro, sus amigos se miraron entre sí sorprendidos por la reacción de éste.
—¿Por la puta mierda...?¿Pero que significa ésto...? - exclamó con una fascinante mezcla de asombro y excitación.
Los cuatro amigos miraron con confusión al pelinegro quién no dejaba de lanzar maldiciones al por mayor.
La curiosidad podía más en ellos, quiénes en más de una ocasión intentaron acercarse a Jeon, pero éste pegaba con recelo el celular a su cuerpo, todo para evitar que nadie más viera el contenido del mensaje.
—¿Y a éste que rayos le pasa? - se escuchó la voz confundida de SeokJin, pero el resto del grupito sólo alzó los hombros.
El pelinegro seguía sin poder dar crédito de lo que veían sus ojos...
Ese no podía ser su novio ¿o sí?, su novio era el chico más tímido que haya conocido, suele vestir con ropa mínimo una talla más grande, y usa esas curiosas gafas redondas que caen tiernamente por su pequeña nariz de botón.
Ignorando a sus amigos se limpio el rastro de cerveza, e hizo zoom a la pantalla para poder ver con mayor claridad.
En efecto... El lindo chico que se mostraba en las atrevidas fotos que había recibido hace un momento, era nada más ni nada menos que de su precioso novio, Park Jimin, con quién ya llevaba un par de años.
—Y-Yo, umh... - Jeon se aclaro la garganta —me voy.
—¿Pasó algo? - preguntó Hoseok alarmado, pero el pelinegro negó con la cabeza
—No... Yo... -
—Dominado... Eso es lo que pasó - se burló Namjoon
Jungkook apretó duramente la quijada ante en comentario de su mejor amigo, pero... lo cierto es que las imágenes de Jimin, le habían causado un tremendo revuelo en su interior.
Ver a su bonito novio haciendo esas poses, con esos gestos tan coquetos, le había alterado más de lo que alguna vez se imaginó, agradecía mentalmente que sus amigos no se dieran cuenta del enorme problema que se había formado en sus pantalones.
—Tú también deberías ir con tu novio - expresó mirando a Hobi, y éste frunció el ceño —Jimin y él han estado bebiendo, y... -
—Pero... Es su noche de amigos, además están en casa tranquilos, déjalos que se emborrachen a gusto - expresó quitado de la pena.
Jungkook se sintió frustrado, lo que más deseaba era poder irse corriendo a buscar a su travieso novio rezando porque aún llevara puesta esa vestimenta.
—Ya déjen al mocoso en paz... - se escuchó la voz baja y relajante de Yoongi -que no ven que el chiquillo lo tiene agarrado de las bolas.
Las burlas ante el comentario no se hicieron esperar, aunque eso era lo que menos le importaba al pelinegro, lo único que deseaba era irse lo más pronto posible.
Miraba impaciente el reloj, no habían pasado ni cinco minutos y sentía que había pasado mil horas, veía a sus amigos platicar amenamente, listos para iniciar otra ronda de billar. En cambio su mente estaba en otra parte muy lejos de ahí, en dónde ya se había hecho todo un panorama de él junto a su travieso novio follando por toda la casa en toda clase de posiciones.
La imagen le superó...
Sin poder resistirlo más, sólo tomó su chamarra, dejó dinero para pagar su consumo y salió a toda prisa, pero la voz de Hoseok a sus espaldas le hizo detenerse.
—Dime la verdad... ¿Pasó algo malo?
—No, sólo... Jimin me mandó un mensaje, creo que no se siente bien y por eso me voy.
—Pues siendo así... voy contigo, y me llevo a Tae a mi casa, digo si me quieres prestar el carro ya que te piensas quedar a cuidar a Minnie
—Ya sabes que si... -respondió dándole una ligera palmada en el hombro.
A los pocos minutos llegaron a la casa que compartía con Jimin desde hace un año, antes de que abriera la puerta, Hoseok frunció el ceño desconcertado al escuchar las escandalosas carcajadas del par de amigos.
Hobi estaba a punto de entrar a la casa, pero Jungkook recordó la vestimenta de Jimin, y no quería que nadie más viese a su novio de esa manera. Por lo que se giró para hablar con su amigo.
—Esperame aquí... No entres - el ceño se contrajo nuevamente en Hobi al no entender nada. Jung estaba a nada de protestar, pero Jeon le hizo la seña de que guardara silencio, —le diré a Tae que venga... Dame un minuto.
No habiendo más remedio, Hobi asintió y espero en la entrada en lo que Jungkook camino a paso rápido en busca de su atrevido novio.
Tal como lo imaginó...
Dejó de respirar al ver que Jimin aún llevaba puesta su enorme polera y esas coquetas medias, además de que su rubio cabello estaba alborotado y el precioso rostro sonrojado.
Inconscientemente Jungkook esbozó una sonrisa al ver que Jimin se había puesto en pie y dejó a la vista sus coquetas bragas de encaje.
Tratando de no hacer ruido, se acercó a su pequeño novio y le abrazo por la espalda haciendo que éste diera un chillido.
—¡Oye! ¿Qué que diablos te pasa?! - exclamó Tae...
Escuchar el grito proveniente de su novio hizo que Hoseok entrará a la casa corriendo, a pesar de que le dijeron que esperara afuera.
—¿Pero qué ...? -
—Hoseok vino porqué quiere llevarte a su casa, - interrumpió Jeon —lo traje porque dice que tiene una sorpresa especial para ti. -
El pelirrojo miró a Jeon con los ojos de par en par por lo que había dicho, para después mirar a su novio quién se veía feliz con una enorme sonrisa en sus labios y no fue capaz de desmentirlo.
En todo momento Jungkook tuvo en brazos a Jimin tratando de ocultarlo dándoles la espalda a sus amigos, todo para evitar que los demás le mirasen.
—Mis llaves están en esa mesita. - señaló con la cabeza
No pasaron ni cinco minutos para que Jimin y Jungkook escucharan cómo sus amigos salían a toda prisa del departamento.
—¿Koo?
—Así que has estado haciendo travesuras, pequeño...
—Y-Yo...
—Casi me da un infarto cuándo me enviaste esas atrevidas fotos - la cara de Jimin se puso de mil colores al escuchar a su novio decir que había visto las fotos.
—¿Qué yo hice qué... ?-
—Así que ¿Has estado jugando sin mi? - preguntó con voz grave acercándose más al rubio.
Jimin negó con rapidez e intentó separarse un poco, pero el firme agarre de Jeon se intensificó a pegándolo más a su gran cuerpo
—Los chicos que se portan mal y hacen travesuras merecen ser castigados... ¿Quieres que te castigue, Jiminnie?
El rubio mordió con nerviosismo su regordete labio no sólo por la cercanía del pelinegro, si no por la actitud tan dominante que estaba adquiriendo Jungkook.
Sin oportunidad de responder, el pelinegro lo tomó con agilidad para ponerlo sobre su hombro y llevarlo hasta la habitación.
Jimin dio un escandaloso chillido entre una mezcla de nerviosismo y excitación, al hacer eso se ganó un azote en su redondo trasero.
—¡Oye!
—Shhh ... No te he dado permiso de hablar - exclamó el mayor antes de bajar a Park.
La respiración del rubio era de manera agitada, su pecho subía y bajaba con pesadez. Sus ojos se habían oscurecido y sus labios se entre abrieron ante el deseo.
En cambió Jungkook le miraba cómo un auténtico y hambriento depredador, su mirada se había oscurecido por completo, su sangre hervía peor que la lava, y su entrepierna estába más dura que una piedra.
Jimin estaba a la espera de que Jungkook hablaba o dijese algo, y mientras esperaba... mordió con nerviosismo el pulgar derecho empezando a balancearse en su mismo eje.
Mala idea... La cordura de Jeon salió disparada a un punto muy muy lejano.
—Girate... - ordenó el mayor
Jimin acató a la brevedad dicha orden, eso provocó que Jungkook sonriera de manera ladina, al ver una pañoleta sobre el tocador tuvo una idea, sin pensarlo dos veces, la tomó rápido para vendarle los ojos.
—¿Así que últimamente te gusta hacer travesuras pequeño?
—¿Koo?
—Súbete a la cama y ponte en cuatro - volvió ordenar.
A paso lento tratando de no caer en el intento, subió a la cama e hizo lo que le su novio había pedido.
Estando en dicha posición, con el pulso a mil por hora agudizó sus sentidos, escuchó la manera en que Jungkook se despojaba con rapidez de su ropa, sintiendo el intenso calor que emanaba, y la pesada respiración al quedar detrás suyo
A esas alturas Jimin estaba hecho un desastre, dio un respingo al sentir cómo Jungkook le ayudaba a incorporarse para quitarle la enorme polera, para volverlo a poner en cuatro.
—Si vieras lo bien que te ves así - Jimin trago en seco.
La gran mano tatuada de Jeon empezó a recorrer sutilmente la ya perlada espalda, hasta llegar a la altura de las bragas.
Con ambas manos se dedicó a tocar y amasar el redondo culo de su novio, una sonrisa ladina se instaló en su rostro al sentir cómo Jimin se retorcía bajo sus caricias.
—No te muevas, travieso
Jimin sonrió nervioso y excitado por lo que estaba pasando, pero la risa se convirtió en jadeo al sentir cómo Jungkook tomaba el par de almohadas para ponerlas bajo su abdomen, con cuidado y con ayuda del pelinegro pegó su pecho en el colchón. Con esa posición quedaba con el culo más alzado y respingon dándole acceso total a su novio.
—Koo...
—Shhh... Tranquilo pequeño, sólo estoy grabando ésta imagen en mi memoria - manifestó el pelinegro más que fascinado por la espectacular vista.
En otras circunstancias, Jimin hubiera esperado que Jungkook le bajara la ropa interior para empezar a prepararlo, pero al parecer... En ésta ocasión eso no sucedería, al sentir cómo sus bonitas bragas se convertían en pedazos de tela inservibles al ser desgarrados con facilidad.
Intentó incorporarse, pero una mano le detuvo con rapidez. -quedate quiero si no quieres que te amarre las manos.
Sin cuestionar, y mucho menos protestar volvió a la posición que le habían indicado de manera sumisa, acción que volvió loco al pelinegro.
Un agudo jadeo salió de manera involuntaria al sentir cómo Jeon le separaba con firmeza las nalgas y una húmeda lengua hacía contacto con su entrada.
Si... Jungkook le estaba comiendo el trasero.
—Aghg... Joder Gguk... - Jimin era un completo desastre entre gemidos y maldiciones.
Jungkook continuaba su trabajo sin tener la intención de darle un poco de descanso al rubio que sentía que estaba a nada de correrse.
—Ahhh... - chillo el rubio al sentir un nuevo azote en el culo
—No te di permiso de tocarte - exclamó el pelinegro
En medio de maldiciones y con toda la intención de protestar, el rubio gimió tan fuerte al sentir cómo Jungkook entraba en él.
—Mierda, Minnie... Me vas a matar. - gruñó el pelinegro al sentir su dura polla aprisionada con tal magnitud.
El juego previo había llevado a ambos más allá de la cordura, el sobreestimulo que tenían los había convertido en un par de animales necesitados el uno del otro.
Jimin nunca pensó que Jungkook algún día iba a dominarlo de esa manera, y tal vez estaba mal admitir que esa faceta en su novio le estaba volviendo loco.
En cambio Jungkook no podía sacarse de la mente las fotos que Jimin le había enviado, verlo en esa faceta tan sumisa que estaba adoptando en ese momento le estaba volando los sesos.
Cada vez que recordaba dichas fotos, le era inevitable entrar y salír con rudeza de ese pequeño cuerpo que le volvía loco.
Ver su hinchada polla rojiza y resbaladiza al punto de explotar mientras entraba y salía de ese estrecho agujero le hizo estallar en mil pedazos.
Jimin fue el primero en quedar desplomado con Jungkook sobre su espalda, el cálido aliento de éste le hacía cosquillas en la oreja, no pudo sentirse más feliz de ser él quién dejará a Jungkook hecho un desastre.
Sintiendo la pesadez en sus brazos se quitó la pañoleta que cubría sus ojos y dio un largo suspiro lleno de satisfacción.
—¿Estás bien? - preguntó Jeon al momento de salir de Jimin.
—Si... Bueno... Estoy hecho polvo - admitió con una timida sonrisa.
Jungkook tomó uno de los cojines que estaban tirados para acomodarlos en la cama para poder recostarse y atraer a Jimin a su lado.
—Koo...
—¿Uhm?...
—Sobre las fotos... -
—Me encantaron, me volvieron loco - se apresuró a responder y Jimin sonrió al escuchar eso. -sólo tengo una duda ¿Porqué lo hiciste?, digo no es un reclamo... Sólo que no sé... es raro que lo hayas hecho.
—Perdí una puesta contra Tae - confesó un poco avergonzado y la quijada de Jeon cayó al suelo, pero trató de reponerse al instante.
—¿Qué apostaron?
—Nada sin importancia, ya sabes cómo somos Tae y yo.
Jungkook se mordió el labio para no preguntar más cosas, a pesar de que tenía mucha curiosidad sabía que tenía que respetar la relación de su novio con sus amigos.
—¿Entonces no estás enojado?
Jeon se puso de lado para mirar a su precioso chico, y sonrió al darse cuenta de que continuaba usando las coquetas medias y la liga.
—No... No lo estoy, al contrario...
Jimin miró lleno de confusión a su novio al no entender lo que Jungkook trataba de decirle con esa enorme sonrisa y el espectacular brillo en su mirada.
—¿Sabes?, yo siempre tuve esa fantasía contigo y hoy me la has cumplido. - manifestó Jungkook dando un largo suspiro
—¿En serio? - Jimin no pudo ocultar su asombro, porque todo había sido de manera accidental
—Sip...
—¿Porqué nunca me lo dijiste?
—Porque... No sé pensé que te ibas a negarte - respondió con un toque de timidez
Jimin se incorporó y tomó la camisa de Jungkook para ponérsela ante la mirada atenta de éste.
—¿Te digo algo?
—Por supuesto - respondió Jeon un poco nervioso por el cambio de actitud en Jimin.
—Me fascinó, en serio - el rostro de Jungkook se relajó al escuchar eso —todo lo que acabamos de hacer... Realmente me volvió loco.
La enorme sonrisa incrédula y llena de satisfacción de Jungkook lo decía todo, sin importarle que Jimin se haya puesto ropa, se la quitó al instante de cargarlo para ponerlo sobre su regazo.
—¿Qué... ? - jadeo el rubio con timidez.
—Nada... Sólo, es algo que no me lo esperaba... - respondió sorprendido acomodandole los mechones rubios que tenía pegado en el rostro.
—Pues... Lo dije muuy en serio - Jimin mordió su labio inferior al tiempo que jugaba con el firme torso contrario —es más... la próxima vez puedo dejar que me amarres y me castigues por haberme portado mal... Digo si así lo deseas.
La cara de asombro de Jungkook era un poema, escucharle decir esas palabras causaron estragos una vez más en él al imaginarse todo un mundo de posibilidades.
—¡Basta... Koo ya quita esa cara! - demandó en medio de risitas nerviosas pero guardó silencio al sentir cómo el miembro de Kook se endurecia bajo suyo.
—Te has vuelto un descarado de primera, yo no sé qué le has hecho a mi tímido novio, que ahora se ha vuelto un chico muy travieso y joder... me fascina... - exclamó alzando sus caderas sacándose ambos un dulce jadeo...
Jimin sonrió con nerviosismo al descubrir las intenciones de su novio, movió sus caderas sobre la enorme polla contraría y miró a Jungkook seductoramente.
—¿Te has portado mal, Koo? - el nombrado sonrió de manera lobuna al ver la actitud de Jimin.
— ¡Definitivamente me vas a volver loco, mi pequeño Travieso! -
Hola, mil gracias por haberle dado una oportunidad
Dolly ♥️