⓵
El sol brillaba cálido sobre el cielo, emitiendo esos rayos traslúcidos que atraían al calor de las flores bailando en la primavera. Nubes esponjosas y grandes, esparcidas en diversas zonas. Los árboles de cerezo desprendiendo sus bonitos pétalos rosados a la llegada de un nuevo ciclo estacional.
El día era caluroso y rampante, siendo la ciudad protagonista de los resplandecientes rayos solares que viajaban traslúcidos sobre los edificios de la cálida región de Seúl.
Baekhyun agradecía enormemente a cualquier Dios que existiese allí arriba en esa extensión fundida en abstractos colores drásticos, que bailaban al calor del sol y la luna, siendo catalogado como el minuto astral de los amantes, o como muchos lo llamaban “El cielo”; agradecía por darle cada día un lindo día pintado por el bien.
Los libros medianos estaban puestos sobre el estante blanco junto con los otros del mismo tamaño, revistas, cuentos o mangas, el castaño amaba leer en demasía. Sabanas blancas y limpias, cojines y almohadas con el algodón completamente libre de suciedad, al igual que cada uno de los objetos que se situaban en aquel lugar.
Baekhyun podría sospechar como ese estereotipo de persona que ama los aromas dulces y fragantes, el orden, y por supuesto la limpieza. Pero claramente tampoco exageraba con el término de limpieza, pues era un ciudadano normal con una vida tranquila.
Aunque no obstante, su felicidad se estaba deteniendo con cierta masita pequeña en su abdomen. Hace días había asistido a una pijamada con sus dos mejores amigos, Luhan y Kyungsoo; pero mientras jugaban a almohadazos según las experiencias en el amor de cada uno de ellos, su amigo Luhan le dijo sobre su peso, sorpresa se llevó al ver su estómago levemente abultado, él sabía que no gustaba que su cuerpo aumentara o bajara de peso, pues se sintio perfecto con sus cincuenta y tres kilos. Sip, se miró al espejo y se sintió en automático, perfecto y bonito. Todo le quedó a la medida correcta con su régimen de dieta y balance alimenticio. Es cierto que tal vez exageraba un tanto con inscribirse a una clase aeróbicos para hacer desaparecer esa masita con un par de ejercicios que le beneficiarían con su imagen también, aún si Luhan y Kyungsoo le dijeron que no era para tanto y que ello se veía adorable en él como para preocuparse. Pero estamos hablando de Baekhyun, ya Baekhyun le importaba mucho su físico.
Y ni Luhan ni Kyungsoo lo habían logrado detener para lo que estaba haciendo ahora.
Dió media vuelta sobre su cuerpo, viendo en el espejo grande con marcos de madera colgados sobre la pared, su propio reflejo.
Su vestimenta era adecuada y cómoda: unos pantalones cortos y de color blanco, la camiseta holgada en tonos rosa pastel, los tenis blancos y con velcro en lugar de cintas.
—Todo listo.
Baekhyun sonrió amplio, acomodándose por último un par de cabellos castaños que caían rebeldes por sus ojos. Al estar listo, tomó su pequeña bolsa de equipaje para salir, en donde sus llaves, teléfono, botella de agua, toalla personal y algún cosmético para el buen aroma, yacían guardados.
Pero antes de salir, se encargó de mirar un poco su pequeña planta que descansaba sobre el pie de la ventana en su departamento. Se traía de una pequeña suculenta con forma de flor, la dejaba en la ventana ya que desde allí podía recibir su adecuada luz y regalarla no se olvidaría ya que la vería en cada momento que salía. Haciendo que la rutina de tomar la pequeña regadera de color celeste en el estante cercano, se hizo en su tiempo récord para dedicarle amor a la planta.
Tomando un taxi al salir del edificio no fue difícil, y llegar al gimnasio en donde recibiría su primera clase de ejercicios, tampoco lo fue. Pues el día pintaba de maravilla y él no podía estar más que ansioso por tener resultados con aquello.
Mientras el taxista conducía por las calles coloridas de Seúl, se permitió ver por la ventana los edificios enormes y de drásticos tamaño. Todos alineados en cadenas largas con árboles decorando sus intermedios.
Al bajarse pagó y se encaminó más que alegre hasta el recinto.
Era algo grande, pero no tanto. Un edificio pequeño paredes azules, ventanas cristalizadas y polarizadas. Pequeños detalles dorados en sus esquinas, pero lo que llamó la atención del lugar era su nombre en un cártel iluminado. “Lotto Gym” en letras gruesas y amarrillas, bajo estás se escribió un subtítulo “Tu esfuerzo es tu recompensa” pero hecho en caligrafía más pequeña.
Sin más esperar halo de la puerta y entró al lugar, siendo recibido por una pequeña habitación con un sofá pequeño y unas cuantas plantas a los lados, en dónde la recepcionista atendía a los clientes. Había carteles de ejercicios y comidas saludables, como también catálogos de los trabajos corporales que el lugar proporcionaba.
—Buenas tardes, vengo por una inscripción al área de aeróbicos.—mencionó tranquilo.
La mujer tras el mostrador lo descubrió un tanto sorprendida, sin embargo volvió a su ordenador y tecleo este para apuntar quien sabe que.
—Buenas tardes, vaya es sorprendente tener clientes masculinos en el área de aeróbicos. Comunmente solo vienen mujeres, bueno más que todo creo que es por el entrenador que vienen. Estoy segura a como me llamo Wendy.
Baekhyun enarcó ambas cejas con la impresión de lo que estaba escuchando.—Entonces creo que soy suertudo ¿No? Seré el primero.
—Si tu lo dices, ¿Sabes? Es extraño que un desconocido me agrade a la primera.
—Opino lo mismo.—respondió sonriente.
—Seremos buenos amigos, además te veré cada vez que llegues. Soy Wendy, un gusto.—mencionó la rubia, estirando su mano. Y Baekhyun no fue un mal educado como para no tomarla.
—Byun Baekhyun.
—Te diré Baek, muy bien entonces pon tu firma por aquí y estarás casi inscripto en una de nuestras clases.—Wendy le tendió un portapapeles en dónde aclararan las circunstancias del movimiento en el gimnasio, como el pago y los horarios.
Tomando un bolígrafo del vaso en el escritorio, el castaño se dedicó a leer un tanto para luego colocar su firma detalladamente con sus curvas y líneas.
—Perfecto, eres un cliente oficial ¡Yeii!—exclamó alegre la chica, levantando su mano en el aire para chocarlas con el bajo.
Algo que parecía totalmente raro para alguien a quien no conocía pero que de alguna forma había acabado agradandole por su extrovertida personalidad.
—¿Necesitas que te muestre el lugar?
—Oh, ¿Puedes hacerlo?—mencionó un tanto dudoso ya que era la recepcionista y no creía que sería buena idea sacarla de su rutina de trabajo.
—Descuida solo me tomará unos pocos minutos mostrarte, además mi horario termina a las cinco y en dos horas no creo que llegué a alguien más.
—Si tú lo dices, entonces está bien.
La chica sonrió complacida y tomándole de los hombros lo guio hasta el pasillo que conllevaba al área de aeróbicos. No fue difícil encontrarla ya que estuvieron rápidamente allí. Desde afuera se podía apreciar una habitación tallada en paredes blancas, con máquinas u objetos para los ejercicios suaves. Ya se hablaran de pelotas de hule, ligas o cintas para diferentes juegos.
Baekhyun se detuvo a ver un poco la clase, antes de llegar a donde él entrenador revisaba.
Dios, Baekhyun quería agradecerle a su madre ya todos los dioses allá arriba por lo que sus ojos estaban viendo.
Su entrenador era apuesto y por nada se negaría a decir que era caliente. Brazos fornidos con relieves fuertes gracias al ejercicio que depositaba en su cuerpo, el cabello oscuro como la noche, hebras finas en las cuales solo deseaba enterrar sus dedos.
—¿Te gusta eh?—comentó Wendy a su lado en un tono burlesco, a tal grado que le llegó una sorpresa.
—¿Q-Que?—tartamudeó avergonzado.
—Cuidadito me sales con que no eres gay porque amigo, de heterosexual no te veo nada. Además se que me ves como una extraña pero oye, yo cuando te Vi dije “Este tipo debe ser mi amigo, me agrada” y si así fue así será, también para que entres en confianza, tengo mi amor con la entrenadora de gimnasia. Se llama Irene, me hace sentir sumisa.
Baekhyun bloqueo pero no dijo nada ya que el entrenador se acercó hasta donde ellos con su protetente altura.
—Chanyeol él es Baekhyun tu nuevo alumno. —dijo Wendy.
—Eres el primer chico en mi clase, encantado; me llamo Park Chanyeol y será tu entrenador a partir de hoy.
Dios Baekhyun casi gimió con esa voz ronca, sin duda estaba en problemas.