CaperuBaek y el lobo

Summary

BaekHyun simplemente iba a llevarle a JongDae algunos dulces que había traído de su pueblo natal dentro de una cesta de mimbre. Joder, él solo iba a llevarle a su entrometido mejor amigo un regalo de su madre, no contaba con encontrarse con un jodido lobo, uno muy caliente, para ser exactos. —Creo que encontré un lobo feroz.

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Capítulo único

BaekHyun no sabía por qué diablos llevaba una cesta.

Se suponía que su madre solo pretendía ser amable dándole unos dulces de su pueblo natal para que le regalara a JongDae. Ella tenía la tonta idea de que tenía que agradecerle a su estúpido amigo que cuidara de él mientras estaba en la universidad en Seúl, siendo un chico de pueblo en una ciudad. BaekHyun se abstuvo de contarle que JongDae no cuidaba precisamente de él y que por el contrario, muchas veces era su hijo el que debía de salvar a su amigo de meterse en líos.

De todas formas, no se negó a llevarle el regalo, no era como si tuviera opción realmente. La señora Byun era casi tan testaruda como podía serlo BaekHyun y, pese a que su amigo era un estúpido y un jodido entrometido, seguía siendo el mejor amigo que tenía. Además, los dulces estaban ricos y con suerte, conseguía mantener a JongDae feliz durante esa primera noche después del verano y no lo obligaba a salir algún club. JongDae siempre se metía en líos cuando iba a los clubs, al menos cuando iba sin su novio.

No obstante, aunque accedió a toda esa formalidad de su madre, no entendía por qué tenía que llevar los dulces tradicionales en una cesta de mimbre tan femenina. Si hasta tenía un maldito lacito rosa de cuadraditos, joder. Él la detestaba.

BaekHyun suspiró algo derrotado en ese punto, mirando la dichosa cosa sobre su cama. Acababa de trasladarse, KyungSoo, su compañero de habitación, no había llegado y JongDae pronto comenzaría a bombardearlo a mensajes porque él no estaba aún en allí y tengo muchas cosas que contarte, BaekHyunnie.

A veces no sabía si agradecer que ellos estuvieran en diferentes dormitorios o no, pero era algo que no podían cambiar. JongDae estudiaba física y él literatura, ambos estaban en su último año de carrera y habían tenido tres largos años para acostumbrarse a que en la universidad de Seúl separaban sus residencias por los estudios que realizaran.

BaekHyun se puso la sudadera roja antes de que el primer mensaje de voz llegara a su teléfono, indicándole que JongDae comenzaba a desesperarse por su no-llegada. Volvió a resoplar por enésima vez y cogió la estúpida cesta de mimbre y no pudo dejar de darse cuenta con ironía que si lo pensaba bien era como Caperucita Roja solo que con pene, o algo así.

Aun así, salió de su residencia con la cesta en la mano y las mejillas algo rojas porque HakYeon decidió hacer referencia al estúpido cuento en cuestión y le susurró un ten cuidado, Baek, no te encuentres con el lobo feroz, que lo dejó aturdido y cabreado. ¿Qué cojones quería decir con eso? Lo peor de todo fue que su sonrisa era tan maliciosa como misteriosa y que BaekHyun se encontró creyéndole sin querer.

A lo mejor por eso le sudaban tanto las manos cuando entró en la residencia de JongDae dos cuadras más allá de la suya, aunque BaekHyun trató de decirse que era el calor de los últimos días de verano y no porque estuviera inquieto sin saber exactamente por qué.

SeulGi lo saludó en las escaleras con una sonrisa alegre, palmeándole el hombro y mirando de forma curiosa su cesta y BaekHyun trató de ignorar la nueva vibración del móvil en su bolsillo, producto de los mensajes incesantes de JongDae. Probablemente, MinSeok no estuviera entreteniéndolo, se dijo.

MinSeok era el novio cambiaforma de JongDae, lo había conocido a finales del curso pasado y casi fue estúpido porque, precisamente, fue en un club, cuando estaba metiéndose en un lío y BaekHyun pretendía ayudarlo. No sabe que fue más tonto, si su intento de ayudar o que MinSeok rompiera la nariz del tipo que tomó a JongDae por el cuello de la camisa. Al fin de cuentas, su amigo era mitad híbrido, ya que su padre lo era, y aunque JongDae no tuviera la habilidad de transformarse, era muchísimo más ágil y rápido que BaekHyun. Tampoco necesitaba ser defendido de un imbécil que trataba de toquetear a una de sus compañeras de clase, WheeIn.

Igualmente, esa era la historia y BaekHyun tuvo que reconocer que aunque la relación de ambos fue brutal y explosiva, quizás hasta rápida, sabe que hacen buena pareja y que de verdad, deben estar juntos. JongDae le explicó que así funcionaba para los cambiaformas. Sabían cuándo encontraban a su pareja y cuando la tenían, no la dejaban ir nunca. Se formaba una conexión más allá de cualquier cosa que él conociera, como si él completara algo que tú no sabías que te faltaba, Baek, o así se lo dijo JongDae con esos ojos gatunos suyos tan brillantes que podían haberlo cegado por su emoción.

Y mierda, reconoce que sintió un poco de envidia porque ¿quién no quiere tener un cambiaformas como novio? A BaekHyun le bastó ver una sola mirada de MinSeok hacía su amigo para darse cuenta de que sip, él estaba totalmente enamorado de JongDae.

BaekHyun meneó la cabeza, apartando esos pensamientos. No era el momento para pensar de nuevo en aquello. Él llevaba un año sin pareja después de que su último novio le rompiera el corazón y aunque pregonaba muy seguro de sí mismo que no necesitaba un novio y que estaba bien solo, lo cierto era que lo hacía sentir algo lamentable no encontrar a ningún hombre que le gustara.

De nuevo, suspiró, apretando los dientes y sacando el móvil de su bolsillo, incómodo por la vibración de otro mensaje más y entró en el pasillo que iba de camino al cuarto de su amigo. Estaba planteándose si valía la pena leer el contenido o solo esperar a que JongDae lo bombardeara con sus quejas, cuando BaekHyun se paralizó no sabe por qué.

Alzó la cabeza siguiendo su instinto y la boca se le secó. Joder, joder y oh, joder, fue todo lo que su mente fue capaz de conjurar. Un tipo caliente estaba caminando hacía él y el bastardo gritaba dominante por todos los poros de su piel. De hecho, la palabra adecuada era alfa, se dijo observándolo, porque cuando él clavó sus ojos oscuros en BaekHyun todo su cuerpo vibró en anticipación.

Jadeó. Se había quedado sin aire sin proponérselo y mierda, esa no era una reacción normal al ver un tío guapo, por mucho que éste fuera totalmente del tipo que lo ponía muy caliente. Al fin de cuentas, era jodidamente alto, sus rasgos jóvenes y maduros, la camisilla negra dejaba expuestos sus músculos bronceados y su pelo plateado revuelto no se suponía que le debiera de quedar tan bien.

BaekHyun no supo que la cesta estaba temblándole en las manos y que el móvil se le había deslizado de entre los dedos, hasta que el bastardo no estuvo sobre él y lo acorraló contra una pared. Mierda, estaba atrapado en medio del pasillo de una residencia estudiantil absurdamente vacía y en vez de estar preocupado, cabreado o sentir una mezcla de ambas cosas, solo podía tener calor, mucho calor.

No fue hasta que miró sus ojos negros brillar con un destello amarillo casi animal que se dio cuenta de que él era un cambiaforma. Lobo, gritó algo dentro de él y BaekHyun de manera muy absurda se acordó del dichoso cuento de Caperucita Roja y volvió a encontrar muy irónico que él llevara una cesta y una sudadera roja, aunque no fuera a casa de su abuelita, precisamente.

—Eres un cambiaforma. —murmuró más para sí mismo que para el tipo.

Él se acercó un poco más, si es que eso era posible, y tomó una bocanada de aire, como si estuviera aspirando su aroma. De hecho, inclinó su cabeza más cerca del cuello de BaekHyun y su corazón latió demasiado fuerte, haciéndole preguntarse si él podría escucharlo.

—Dilo de nuevo. —gruñó él. Su voz era grave, ronca y lo hizo estremecer.

Otro punto a su favor, joder, porque a BaekHyun lo ponían ese tipo de voces.

—¿El qué?

—Solo habla. Me gusta cómo suena tu voz.

Eso lo confundió y se mordió el labio inferior. Al parecer eso bastó para que el cambiaforma hiciera un sonido de garganta que debió parecerle peligroso y no tan caliente como en realidad lo sintió.

—No sé qué decir. —se escuchó hablar.

—Tu nombre.

Y BaekHyun se tomó un segundo para pensar una respuesta, porque los ojos del tipo, su mera proximidad lo estaba quemando en todas partes y él no podía aclarar su mente, tanto que ni siquiera se enojó por ese tono exigente en su voz, esa demanda que lo hubiera molestado demasiado proveniente de otra persona.

—Byun BaekHyun.

—BaekHyun. —repitió y lo dijo tan bajo que podría haber sido un murmullo inentendible, pero él fue capaz de escucharlo y joder, no recordaba que su nombre sonara tan bien.—¿ A dónde ibas, BaekHyun?

Frunció el ceño un poco, el peso de la cesta molestándole, la cercanía del tipo abrumándolo.

—A visitar a mí amigo JongDae.

¿Eso fue un gruñido? Sip, lo fue. Sintió el pecho del cambiaforma vibrar contra el suyo por la cercanía y notó cómo sacó por un segundo sus dientes. Aunque todo eso debería de darle miedo, BaekHyun se excitó, avergonzándose a sí mismo.

—¿Qué Jong…?—la pregunta comenzó agresiva pero otra voz lo interrumpió a la mitad.

—Park ChanYeol, ¿se puede saber qué demonios haces acorralando al amigo de mi pareja? —no necesitó mirar para reconocer a MinSeok. —Aléjate del chico.

ChanYeol, se llamaba ChanYeol, pensó estúpidamente BaekHyun, aún sin poder apartar la mirada del hombre.

—No te metas en esto, MinSeok. Él es mío. —y sintió el cuerpo fibroso de ChanYeol pegarse un poco más contra él, bloqueándolo de la vista de MinSeok, tan dominante, tan primitivo y de nuevo, en vez de cabrearse, lo encontró lindo y atractivo.

—Estúpidos lobos. —bufó el novio de su mejor amigo, hastiado. —Es humano, ChanYeol, no puedes simplemente llevártelo a tu cueva y comportarte como un salvaje. Él no entiende nuestro mundo ni cómo funciona. —trató de nuevo, su voz se había suavizado, pero pudo reconocer ese tono como uno falsamente dulce. MinSeok pese a su aspecto de hombre educado y amable, no tenía paciencia. —Suelta a BaekHyun.

ChanYeol apartó su mirada por encima del hombro de la pantera y miró a BaekHyun. Una de sus grandes manos ascendió hasta su rostro y le tocó la mejilla con las puntas de los dedos, tan suave que pareció hasta irreal, porque hasta hacía dos minutos él estaba gruñéndole a otro cambiaformas y sin embargo, aunque lo tenía acorralado, fue muy gentil en su caricia.

—¿Tienes miedo, BaekHyun?

—No. No te tengo miedo, aunque seas un lobo feroz. —ni siquiera de dónde sacó la audacia para soltar esas palabras tan atrevidas.

ChanYeol le sonrió, una sonrisa genuina y atractiva que le aceleró el corazón muchísimo.

—Piérdete, MinSeok, es un asunto entre mi pareja y yo.

BaekHyun jadeó.

—¿Pareja? Oh, joder.

—¿Lo entiendes ahora, lobo imbécil? Deja que entre en la habitación y que hable con JongDae. —MinSeok rodó los ojos, sus brazos cruzados y su ceño muy fruncido.

ChanYeol maldijo en un murmullo grave y ronco y se separó un paso de él, separando sus brazos de la pared. BaekHyun sintió la pérdida de calor en seguida, como si algo estuviera faltándole aunque él siguiera allí, fue tonto y estúpido, pero la mera presencia del lobo lo alteraba, como si fuera un jodido chiquillo de hormonas alteradas y él necesitaba pensar con claridad.

La cesta de mimbre tembló otra vez y recogió de forma torpe su móvil del suelo. A medida que se alejó otros tres pasos de ChanYeol algo en su pecho cae pesado, creándole un nudo en el estómago y la sensación es una mierda. Sobre todo, odió la manera en la que el alto clavó sus ojos en él, porque lo miraba con anhelo, deseo y cierto brillo desesperado que le dio un vuelco el corazón, joder.

No obstante, MinSeok le indicó con un movimiento de cabeza que fuera con JongDae, procurando echarse a un lado cuando él pasó para no tocarlo y aunque no comprendió muy bien qué cojones pasa, BaekHyun obedeció.

—¡BaekHyun, por fin me honras con tu presencia, bastardo! ¿No has visto mis mensajes? —lo abordó JongDae nada más cruzar la puerta y cerrarla tras de sí. Su amigo lo observó un segundo, antes de fruncir el ceño. —¿Estás bien?

BaekHyun parpadeó, moviendo la cabeza y miró la cestita de mimbre con los dulces típicos de su pueblo. Joder, él solo iba a llevarle a su entrometido mejor amigo un regalo de su madre, no contaba con encontrarse con un jodido lobo, uno muy caliente, para ser exactos.

—Creo que encontré un lobo feroz.

***

Estaba jodidamente confuso con toda la información que estaba recibiendo, de hecho, JongDae parloteaba demasiado deprisa, dando vueltas por la habitación y BaekHyun empezó a imaginar que su amigo hacía un agujero en el suelo de tanto persistir en recorrerlo en el mismo sentido.

Su amigo se suponía que estaba tratando de ayudarlo a comprender la situación, lo que significaba ser la pareja de un cambiaforma. No era como si le estuviera diciendo cosas que él ya no supiera, JongDae ya le había explicado varias cosas sobre ese tema cuando él encontró a MinSeok y cabe decir, que fue más específico en detalles sobre su relación que BaekHyun hubiera querido no saber.

No le era desconocido que las parejas de los cambiaformas son destinadas y únicas, una vez se encuentran no pueden separarse, se sienten incompletos, vacíos y hay cierta dependencia entre ambos. Puede sonar muy mal dicho así, recuerda que se lo dijo a JongDae en su momento. A decir verdad, sigue sonando algo extraño, sin embargo, BaekHyun ha visto que aunque MinSeok siente la necesidad de siempre saber donde esta JongDae, encuentra algo en su forma de decirlo que en vez de controlador, suena preocupado. También es consciente de que el hombre se controla porque entiende que no puede agobiar a su pareja, no cuando JongDae puede llegar a ser tan hijo de puta a veces, sobre todo cuando está enojado.

Tampoco es un misterio lo que significa enlazarse con un cambiaforma. Hasta que no se enlacen, no serán oficialmente pareja, y aunque se supone que son parejas destinadas con la química perfecta entre ambos para funcionar correctamente, siempre existe la posibilidad de que uno de los dos decida no hacerlo. Los compañeros semi híbridos o humanos son los más propensos a esto, ya que en primer lugar, la atracción que sintió BaekHyun por ChanYeol desde el inicio, en parte es suya, y en parte fundada por el lobo. Por eso sentía esa ansiedad al entrar al edificio, por eso supo en qué momento mirar.

JongDae no le estaba contando nada que no supiera, solo estaba poniéndolo más nervioso caminando alrededor y parloteando de cosas sin sentido. BaekHyun estaba confuso, sin saber qué diablos hacer y sobre todo, se sentía inquieto y mal sin entender muy bien por qué.

—Qué apropiado, joder. Si hasta llevas caperuza roja. —gritó JongDae señalándolo.

BaekHyun frunció el ceño.

—Es una sudadera.

—Sé lo que es, pero lo que yo digo es que eres CaperuBaek.

—¿Sabes que ese nombre suena fatal, cierto?

—No es mi culpa que tu nombre sea malo para combinarlo con el de Caperucita. —rodó los ojos JongDae, alzando la mano en el aire.

—¿Podemos tratar el punto importante de todo esto?—le gruñó la pregunta, molesto.

—¿Hay algo que tratar?

BaekHyun maldijo una, dos y hasta tres veces.

—Capullo. —entrecerró los ojos. —¿Por qué se supone que estoy aquí? ¿ChanYeol se fue?

Y mierda, fue muy evidente porque su amigo sonrió de esa forma tan maliciosa que le tocaba las narices.

—Estás aquí porque ChanYeol es un lobo y tú un humano y MinSeokkie está explicándole qué puede y no puede hacer contigo.

—¿Y eso no debería hacerlo yo?—se cruzó de brazos, ofendido.

—Por eso eres Caperucita, estás dispuesto a dejarte comer por el lobo. —rodó los ojos su amigo de buen humor, acercándose a él y pasándole un brazo por los hombros, evitando así que se levantara de la cama, alejándose de él, cabreado.

—Bastardo.

—MinSeok te aprecia y no quiere que ChanYeol te haga daño sin querer. —BaekHyun hizo una mueca, pero notó que esta vez JongDae estaba hablando con la verdad y más serio. —Los lobos son menos propensos a interactuar con humanos y prefieren más estar rodeado de su manada, le preocupa que se comporte como un gilipollas y no entienda por qué actúas de determinada forma o por qué no entiendes algunas cosas.

—Los felinos y los lobos no se llevan bien. —dijo BaekHyun con tono bajo, casi infantil, recordando ese dato de alguna conversación que había tenido con MinSeok.

—Eso no tiene nada que ver. No del todo. —aclaró al ver su mirada. —Son algo así como amigos.

—¿Amigos?

—Sep. Estudian arquitectura juntos.

BaekHyun formó una o con su boca y se quedó en silencio por varios segundos, no se hubiera imaginado a un tipo como ChanYeol estudiando algo como arquitectura, aunque admite que no pensó mucho en nada de eso cuando lo vio. No estaba pensando mucho para empezar.

JongDae se lanzó otro pastelito de su pueblo a la boca, mirándolo con intensidad y probablemente sabiendo en qué mierda estaba pensando y él se sintió algo incómodo, como siempre. A veces se preguntaba si su amigo podría leerle la mente o solo era que BaekHyun era muy obvio.

—¿Cuánto hace que no tienes una cita, BaekHyun?—preguntó su amigo repentinamente, despertándolo de su trance y obligando a JongDae a repetir la pregunta ante su cara de confusión.

—Conoces la respuesta. —murmuró apartando la mirada.

—Entonces ni siquiera te pregunto por el sexo. —bufó JongDae, la sonrisa burlona en los labios manchados de las migas del postre.

BaekHyun le golpeó el hombro y él se echó a reír.

—¿Qué tiene eso que ver con nada?

—Bueno, tienes un lobo feroz ahí fuera y hace tiempo que no sales con nadie. —se encogió de hombros con tono normal. —Podrías tener algunos problemas.

—¿Cómo cuales?—lo retó con tono demandante.

—¿Te hablé del deseo sexual de los cambiaformas?

Enrojeció como un bastardo y asintió, tratando de ocultar su vergüenza chasqueando la lengua. No lo consiguió.

—Sip. La atracción que sientes hacia ¿ChanYeol?—dudó al decir el nombre del hombre y BaekHyun solo meneó la cabeza, dejándolo continuar, pese a no estar seguro de si quería seguir escuchando. —Será fuerte. Aunque no seas un cambiaforma, parte de la magia que envuelve todo su mundo te va a afectar de alguna forma a ti también por ser su pareja destinada, así que no te asustes.

—No estoy asustado. —comentó con el ceño fruncido.

—No lo estás aún.

—No trates de joderme, JongDae.

—No lo hago, BaekHyun. —le dijo usando su mismo tono. —Trato de advertirte de cómo debes tratar a un novio cambiaforma, nada más. Me preocupo por tu trasero, en todos los sentidos. —le guiñó el ojo.

BaekHyun se golpeó la frente con la palma de la mano y emitió un sonido de garganta.

—Ojalá te atragantes con los dulces. —rumió por lo bajo.

—Te voy a dar un consejo.

—¿Sirve de algo si te digo que no lo quiero oír?—gimió él bajito y mortificado, no quería hablar de sexo con JongDae y sabía de lo que su amigo era capaz.

—No, realmente. —le sonrió travieso. —No se lo pongas fácil, ¿entiendes?

Parpadeó, observándolo. No sabía si estar ofendido o no. Mierda, ¿quién coño se pensaba JongDae que era? No había tenido pareja hacía un tiempo, bien, pero eso no lo convertía en un tipo desesperado que caía fácilmente ante cualquiera. Y JongDae se equivocaba pensando que no había tenido sexo.

—Dame un buen motivo para no romperte la nariz.—lo amenazó.

—Soy tu mejor amigo. —respondió con confianza. —Y me quieres.

—Espero que a MinSeok le sigas gustando con tu tabique torcido. —se tronó los nudillos.

JongDae rodó los ojos.

—BaekHyun, no seas dramático. Sé de lo que te estoy hablando.

—¿En serio?—le gruñó, molesto. —Porque solo te veo metiéndote en medio de ….lo que sea que tenga ahora.

—Escúchame. —y su voz fue más seria y eso lo hizo cruzarse de brazos. —Vas a ponerte caliente ¿de acuerdo? Siempre funciona así al principio, es algo que escapa al control de ChanYeol o de ti. —resopló. —Lo único que digo es que establezcas primero ciertas normas y que lo obligues a esforzarse. —se miraron por un segundo, BaekHyun demasiado escéptico de creerse que JongDae estuviera aconsejándole no follar primero. Porque era eso lo que estaba diciendo ¿no?—Joder, déjate conquistar.

—Tener pareja te ha vuelto sensible.

JongDae rodó los ojos.

—Siempre he sido sensible.

—Eso no fue lo que me aconsejaste cuando conocí a ChangMin. —le recordó.

Por una vez, su amigo tuvo la decencia de sonrojarse un poco y apartar la mirada a la cesta de mimbre tan femenina de la señora Byun.

—Me equivoqué ¿vale? Y de todas formas, ChangMin fue un idiota.

Un silencio se estableció entre ambos. BaekHyun no se esperaba esa clase de preocupación por parte de JongDae. Más allá de las bromas sexuales y las tonterías de su amigo, comprendió que solo estaba tratando de cuidarlo a su manera, temeroso de que se asustara por las reacciones de ChanYeol. Al fin de cuentas, como mitad híbrido, JongDae entendía mejor el mundo de MinSeok de lo que lo hacía BaekHyun, y por mucho que él supiera cosas, no quería decir que no le resultara chocante vivirlas como protagonista. Bastaba con recordar su impresión al escuchar a ChanYeol llamarlo su pareja.

—Gracias, supongo. —cortó él, mirado a JongDae. Su amigo le devolvió la mirada, sonriendo de esa forma tan natural y tan suya.

—¿Ya sabes qué tienes que hacer?

—¿Pedirle una cita a mi lobo feroz?—sonrió BaekHyun.

***

Aunque BaekHyun salió al pasillo con toda la intención de pedirle una cita a ChanYeol, a la hora de la verdad, se le atragantaron las palabras y se preguntó por qué demonios tenía que pedírselo él. Al fin de cuentas, el que lo acorraló contra la pared fue el alto y el culpable de que estuviera tan caliente ahora mismo, mientras miraba de una forma poco sutil sus brazos, era el lobo, y no él, BaekHyun jamás. Y como uno más uno es dos, ChanYeol debería de pedirle una cita y conquistarlo, ya que por su culpa él sentía toda esa mierda de atracción.

De todas formas, no sabía muy bien cómo lograr que ChanYeol le pidiera una cita y que MinSeok los mirara fijamente no ayudaba demasiado a que sus neuronas hicieran sinapsis de la manera adecuada.

—¿MinSeok? ¿No deberías ir con JongDae o algo así?—preguntó alzando una ceja.

El tipo estaba cruzado de brazos entre ambos, apoyado en la pared.

—¿Y qué te coma? Ni de coña, que después voy a tener que limpiar yo el desastre y lidiar con JongDae.

—No voy a comérmelo. Aún. —gruñó con voz ronca ChanYeol, sus ojos fijos en BaekHyun, haciéndolo arder solo con esa mirada, joder.

—MinSeok. —resopló BaekHyun, pasándose una mano por el pelo. —Vete con JongDae. —le ordenó bruscamente. La pantera lo miró con cierto aire ofendido y él se maldijo interiormente, formulando una sonrisa fingida. —Por favor.

El tipo bufó, chasqueando la lengua, sabía que no estaba haciendo nada de aquello con mala intención, solo estaba preocupado a su manera por él y en el fondo, se lo agradecía, pero BaekHyun no necesitaba audiencia para poder hablar con su lobo ni tener una niñera que lo protegiera o algo por el estilo.

—Muy bien. Lo capto, pero voy a estar detrás de esa puerta. —indicó la habitación de JongDae. —Si escucho cualquier mierda rara, volveré.

—No sabía que las panteras eran tan tocapelotas, MinSeok.

—Los lobos no son los únicos que protegen a los suyos, ChanYeol. —le lanzó con acidez.

BaekHyun esperó a que MinSeok entrara en la habitación y logró escuchar a JongDae parlotear palabras sin sentido antes de que la puerta volviera a cerrarse. Después de aquello, ninguno de los dos se movió. ChanYeol lo miraba con muchísima atención, cambiando su peso de un pie al otro y mostrándose algo ansioso, quizás deseoso por acercarse a él, no estaba seguro. Por su parte, BaekHyun solo necesitaba aclarar sus ideas y lograr que el lobo le pidiera salir, y creía que MinSeok le había dado una idea de cómo hacerlo.

Sonrió un poco y se acercó un paso al hombre, fingiendo inocencia. ChanYeol seguía cada paso suyo, cada movimiento y pese a que eso podía ponerlo nervioso, lo único que estaba logrando era encenderlo a muchos niveles.

—No quieren dejarme a solas contigo. —comenzó con voz suave. —¿Debería de estar preocupado?

—Son unos capullos metomentodo. —los maldijo él, sus puños cerrándose y sus dientes apretados.

BaekHyun sonrió un poquito más, acercándose otro paso.

—JongDae y MinSeok no se fían de ti porque piensan que no serías un buen novio. —agregó observándolo por debajo de sus pestañas.

ChanYeol gruñó.

—¿Qué clase de estupidez es esa? Del gato imbécil me lo creo, pero JongDae… ¿por qué demonios iba a creer él esa chorrada?

—Oh, bueno, ya sabes, él no piensa que puedas ser la clase de novio que cuidan de ti, te van a recoger después de clase y te llevan a citas. —recalcó la última palabra, encogiéndose de hombros.

—Tendremos una cita, BaekHyun. —le respondió con tono seguro, casi al instante. —JongDae puede besarme el culo. Encima que le regalo galletas, será bastardo.

—No creo que a MinSeok le guste que le beses el culo a su novio, ChanYeol. —se aclaró la garganta, regañándolo.

—¿Y a ti tampoco te gusta la idea?—alzó una ceja y esta vez, fue el alto quien dio un paso cerca suyo.

—Los buenos novios no besan el trasero de otros. —comentó fingiendo que la cosa no iba realmente con él aunque no fuera verdad.

—No te preocupes, solo hay un culo que me interesa, BaekHyun. —murmuró y estaba odiando demasiado las cosas que le provocaba la voz de ChanYeol.

El lobo acortó la poca distancia que quedaba entre ambos, sus manos se fueron directamente hasta sus caderas y BaekHyun tragó saliva, porque no se dio cuenta de en qué momento tenía su nariz casi rozando el pecho del tipo, pero tuvo que aclarar su cabeza para detener a ChanYeol en su intento por tocarle el trasero.

—Eso no va a ocurrir hasta la tercera cita, ChanYeol.—alzó el mentón orgulloso.

—¿Eso qué quiere decir?—su tono más grave y sus labios más cerca de su rostro.

BaekHyun hizo un mohín con sus labios.

—Que vas a tener que llevarme a tres citas como mínimo si quieres comerme.

—¿Hablas en serio?

—Muy en serio. Recuerda que JongDae y MinSeok piensan que no serás un buen novio. —le recordó guiñándole el ojo.

ChanYeol frunció el ceño por un instante, atrayéndolo más contra su pecho y a BaekHyun le gustaba tener el control del lobo, sobre todo que él lo sostuviera de esa forma por la cintura, aunque fuera tan posesivo, joder.

—Lo haré. Te llevaré de cita.

***

ChanYeol se tomó en serio sus palabras. Cada una de ellas. Si BaekHyun pensó que no volvería a ver al tipo hasta ese sábado cuando tuvieran su primera cita, estaba muy equivocado.

El lobo lo sorprendió en la puerta de su residencia para acompañarlo a clases y a diferencia de lo que podría haber imaginado, sus manos estuvieron todo el tiempo en los bolsillos y su boca muy lejos de la suya. A decir verdad, ChanYeol se comportó esos días como un tipo cualquiera que estaba tratando de acercarse a él para pedirle una cita y BaekHyun no sabía si enojarse porque seguía sintiendo la misma atracción sexual que lo consumía o enorgullecerse porque al menos estaba tratando de hacer las cosas bien para conquistarlo.

JongDae aprovechaba cualquier oportunidad para burlarse de él, porque eres muy obvio, Baekkie y tú quieres que él te toque. Claro que quería, pero ¿no fue su amigo el que dijo que tenía que ponérselo difícil y no solo dejarse comer o lo que fuera? Joder, como odiaba a veces a JongDae.

Pero al margen de las bromas y su frustración sexual, ChanYeol estaba haciéndolo bien. Lo acompañaba cuando podía a clase, lo invitaba a té de burbujas y lo esperaba después de la jornada para pasear por algún lado o librarse de la cara de enamorado idiota de JongDae cuando veía a MinSeok.

También su primera cita fue bien. Decidieron que BaekHyun podría elegir a dónde quería ir y ya que hacía mucho tiempo que no salía de forma romántica con alguien y estaba falto de ideas, eligió el cine. No echaban nada extremadamente bueno y terminaron rodeado de niños y padres, viendo una película infantil que cree le gustó más a ChanYeol que a él. No es que no le gustara Zootopia, de hecho, le gustaban las películas de animación, pero por muy lindo que se viera el lobo animando a la conejita a ser una policía de verdad, BaekHyun tiene que reconocer que le hubiera gustado que la lengua de ChanYeol estuviera en otro lugar, concretamente en su boca.

—No era un espectáculo adecuado para niños, BaekHyun.—le dijo con su voz grave muy cerca del oído cuando él se quejó. No dejó de darse cuenta de que lo tenía abrazado por la cintura mientras caminaban. —Además, tu dijiste que nada hasta la tercera cita.

—No hablaba de besos. Los besos en las primeras citas están bien. —le reprochó.

Lo besó en ese momento, tomando sus mejillas rojas con ambas manos y estrellando sus labios contra los suyos de manera demandante. No importó demasiado estar en un centro comercial rodeados de personas, BaekHyun solo estaba interesado en la boca de ChanYeol explorando la suya y el alto parecía dispuesto a demostrarle lo mucho que anhelaba besarlo.

Después de aquel, vinieron más. Besos cortos, lentos o rápidos, BaekHyun se volvió audaz pidiendo y ChanYeol cada vez tardaba un poquito más en retirarse de los labios del chico. Y mierda, era como si ambos estuvieran luchando contra algo desconocido que los atraía hacia el otro.

Aun así, los planes no cambiaron y hubo una segunda cita. ChanYeol no dejó sus costumbres de ir a buscarlo o mandarle mensajes, de hecho, a BaekHyun le gustaba que estuviera dispuesto a demostrarle que cuidaría de él, y una parte del chico se conmovía y quería cuidarlo de la misma forma. Por eso, se animó para ir a buscarlo después de su trabajo en la biblioteca de la universidad y lo dejó elegir el sitio en su segunda cita.

ChanYeol lo llevó a un buffet. BaekHyun reconoce que no era el sitio romántico de cualquier película o drama, pero la variedad de comida era asombrosa y fue divertido ver al lobo contener las lágrimas mientras probaba un platillo picante. También fue interesante jugar a verdad o reto con él, con la variante de que en vez de consumir alcohol tomaban un vaso con un líquido cuestionable, amargo y que casi era intomable.

—Como no puede quitarte los pantalones te lleva a comer para reventártelos accidentalmente. —se burló JongDae al día siguiente.

BaekHyun ni siquiera se molestó en golpear a su amigo con un cojín. Lo cierto era que sí que estaba un poco empachado y casi podría rodar para ir a clase, pero prefería no quejarse, porque al fin y al cabo, se lo pasó bien con ChanYeol.

La tercera cita no llegó hasta dos semanas después, el lobo tuvo que entregar un trabajo y se encontró lo suficientemente estresado como para posponer su cita. Por su cara de disgusto, BaekHyun supo que no le hizo mucha gracia y a decir verdad, a él tampoco. Pero el chico tenía algunas tareas pendientes y aprovechó para ponerse al día, de todas formas, no fue como si dejara de ver a ChanYeol.

Sin embargo, cuando el día de la cita llegó, BaekHyun se puso nervioso y no le calmaba que JongDae parloteara sobre sexo. Él no necesitaba consejos para acostarse con ChanYeol ni escuchar mierdas personales de su amigo con su pareja, bastante imágenes mentales involuntarias tenía ya.

—Ha llegado el día en que ChanYeol te deje el culo como la bandera de Japón ¿cómo te sientes?—le soltó JongDae pasándole un brazo por los hombros y sonriéndole como un felino.

BaekHyun hizo un esfuerzo por no romperle la nariz y terminó dándole una patada en la espinilla, haciéndolo aullar.

—Bésame el culo.

—Prefiero que me lo bese MinSeok. —le respondió con tono audaz. —¿Recordarás como se chupa un pene, Baekkie? Ya sabes que succionar es un arte que no cualquiera puede conocer.

—Ojalá te seccionen el pene, JongDae. —le gruñó BaekHyun, molesto y avergonzado por su amigo.

—Querrás decir succionar.

—No, quise decir seccionar, así no hablarás tan a la ligera sobre succiones.

Dejando de lado que tenía un amigo de mierda que no se merecía los pastelitos tradicionales de su pueblo metidos en una cesta de mimbre de su madre, BaekHyun pasó esa mañana de viernes relativamente tranquilo y lo suficientemente ocupado como para no estresarse mucho ante la expectativa de su tercera cita con ChanYeol.

En parte, no sabía si estaba preocupado porque el lobo se hubiera tomado de forma literal todas sus palabras, y simplemente quisiera follárselo en esa salida, o porque hiciera todo lo contrario, y no lo tocara. BaekHyun no estaba muy seguro de lo que quería, pero al menos, a lo largo de esas semanas, se había dado cuenta de que tener a un lobo de novio era magnífico. O mejor dicho, tener a su ChanYeol como novio lo era.

Al mediodía, en su camino a la cafetería, BaekHyun podría explotar si alguien lo pinchaba con un alfiler, lo juraba. No había señales del alto por ninguna parte como era habitual, y JongDae estaba más persistente en sus chistes de doble sentido y burlas sutiles sobre lobos, Caperucitas y abuelas inexistentes.

El mensaje de ChanYeol llegó mientras comía. ’Te paso a recoger a las cuatro. Usa algo rojo.’ Había una carita de un lobo al final del mensaje, algo que no parecía ir muy acorde con la faceta de tío duro de ChanYeol, pero que le sacó una sonrisa.

—Algo rojo, ¿eh?—sopló en su oído JongDae.

—No leas mis mensajes, idiota. —lo regañó poniéndose colorado.

Se encontró con KyungSoo en el camino a la residencia, su compañero de cuarto no estaba tan interesado en lo que él fuera a ponerse para su cita y tampoco fue de ayuda cuando BaekHyun no supo si ponerse la cazadora roja que imitaba al cuero o una camiseta de mismo color, pero con una chaqueta negra encima. Para el tipo no era relevante su dilema y parecía más interesado en rumiar cosas sin sentido sobre cómo tenía que hacer que su personaje matara a otro. KyungSoo escribiría fanfics, tenía la esperanza de algún día publicar sus perturbados escritos y BaekHyun prometió no preguntarle nunca de qué iban sus historias.

Aun así, se las arregló para embutirse en unos pantalones rotos pegados y optó por la cazadora roja y camisa oscura debajo. ChanYeol llegó a las cuatro como prometió y el hijo de puta se veía jodidamente sexy y puede que BaekHyun tuviera algún tipo de fetiche con el lobo vestido de negro y su pelo gris alborotado. De repente, la cazadora fue demasiado abrigo y tuvo mucho calor pese a que las tardes habían comenzado a ser más otoñales y frescas en esa época.

—Me hiciste caso.—comentó él cuando llegó a su altura.

—A lo mejor debería cambiarme, tengo calor.

—No creo que tengas calor por eso, Baekkie. —le murmuró cerca del oído, dejándole un beso en la sien. —Además, te vendrá bien la chaqueta luego.

—¿Por qué? ¿A dónde vamos?

—Paciencia, CaperuBaek. Lo sabrás después. —rió el hombre.

—Odio a JongDae y su estúpido apodo.

ChanYeol tiró de él, tomándolo por la cintura y obligándolo a caminar y aunque quisiera, BaekHyun no podía resistirse cuando él hacía esas cosas tan íntimas, porque simplemente le gustaba estar cerca del lobo. Lo llevó hasta el coche y durante el trayecto, el chico trató de situarse y averiguar a dónde carajo iban, pero ser de un pequeño pueblo fuera de Seúl no le ayudó precisamente con su sentido de la orientación. ChanYeol tampoco estaba dispuesto a decir nada, pese a que BaekHyun comenzara a jugar sucio tocándole los muslos y manoseándole los brazos.

Terminó sentado en el asiento del copiloto fingiendo estar cabreado y mirando por la ventanilla, mientras ChanYeol reía suavemente y seguía el ritmo de la música con el tamborileo de sus dedos sobre el volante. No obstante, cuando el coche se detuvo y BaekHyun leyó el cartel del estacionamiento, se quedó brevemente sin palabras.

—¿Hemos llegado?

—Sí.—se rió él.

—¿Hablas en serio? ¿Me has traído a los recreativos en nuestra tercera cita?

—Creí que te gustaban. —frunció un poco el ceño.

—Y me gustan, pero yo pensé que tú, bueno, ya sabes. —y enrojeció ante su pensamiento porque al fin de cuentas, había pensado que ChanYeol solo estaba llevándolo a citas porque quería complacerlo para poder marcarlo como su pareja.

ChanYeol alzó las cejas y le levantó el mentón con dos dedos.

—Dije que iba a ser un buen novio para ti ¿no es así? —él asintió, mordiéndose el labio inferior. —No lo dije solo por decir.

—Está bien. —murmuró. —Pero no olvides que es la tercera cita y que tienes permitido hacer otro tipo de dieta.

El lobo sonrió y besó la comisura de su boca, tentándolo.

—Lo tendré en cuenta.

Pasaron la mayor parte de la tarde jugando en los recreativos, gritándose, retándose y riéndose juntos. BaekHyun mentiría si dijera que no se lo pasó bien, de hecho, sí, lo hizo y disfrutó muchísimo de la compañía de ChanYeol. A decir verdad, lo más que le gustaba de su relación con el tipo era que podían hacer cosas juntos como si se conocieran de antes, como si se compenetraran a la perfección y suponía, que de esa mierda era de la que hablaba JongDae cuando le contaba cosas sobre las parejas destinadas.

BaekHyun se quedó un minuto observando el perfil de ChanYeol mientras terminaba su última partida, ni siquiera estaba atento al juego y quizás estaba actuando como un verdadero idiota mirando tan fijamente al tipo. Pero joder, era guapo y no dejaba de recrearse pensando que era suyo.

—¿Entretenido?—le preguntó ChanYeol, divertido, pillándolo mirándolo.

A BaekHyun no le importó, sonrió con la cara apoyada en la palma de su mano de forma inocente.

—No me quejo.

ChanYeol asintió y le dio un beso, separándose antes de que él pudiera tan siquiera reaccionar y dejándolo con un mohín.

—¿Estás listo para irnos?

—¿Y a dónde me vas a llevar?—alzó las cejas, sugerente, su tono bajando y todo él dejándose arrastrar por la cercanía del lobo.

—Ya lo verás.

BaekHyun procuró no rodar los ojos por ese comentario y de nuevo dejó que ChanYeol lo guiara hasta la salida y de regreso al coche. Esta vez no trató de preguntar ni de sonsacarle nada al cambiaforma, prefirió cantar algunas canciones y relajarse en el asiento. De alguna manera, mientras estuvo en los recreativos, BaekHyun se había hecho a la idea de que ChanYeol solo iba a tener una cita normal con él hoy y por eso fue extraño cuando salieron de la ciudad. Aun así, BaekHyun no dijo nada hasta que el atardecer cayó y se dio cuenta de que estaban alejándose mucho de Seúl, en dirección a la montaña.

—¿Me vas a llevar al bosque?—atinó a murmurar.

—Técnicamente, no es un bosque, BaekHyun. —su tono fue dulce al responder y vio su sonrisa tranquila. —Tengo una cabaña a las afueras y quería mostrártela, es algo así como mi refugio cuando estoy hasta las narices de todos.

Eso lo conmovió algún nivel y a la vez lo puso nervioso ¿entonces si iba a marcarlo? No era estúpido, sabía que ChanYeol necesitaba hacerlo, pese a que él había tratado de ocultárselo, había notado que su estado de ánimo era diferente cuando había tipos alrededor de él, precisamente porque aún no estaban enlazados. Y por mucho que BaekHyun quisiera negárselo, incluso él mismo notaba que se sentía ansioso y vacío cuando no estaba cerca de ChanYeol. Y síp, puede que sintiera celos de aquella chica bonita que se quedó mirando a su lobo ayer.

Trató de centrarse en el paisaje, pero la oscuridad estaba cayendo sobre la vegetación y apenas distinguía nada aparte de sombras, así que decidió solo escuchar la radio y no ponerse a pensar en idioteces como y si ChanYeol se echaba atrás. Porque al fin de cuentas, no le tenía miedo, nunca se lo tuvo, joder, y aunque sabía que el tema de las parejas destinadas no era tan sencillo como arrepentirse de su elección, BaekHyun aún temía que lo desechara.

Su corazón latió con fuerza al distinguir la forma de la cabaña por el camino de entrada y BaekHyun contuvo la respiración cuando el coche se detuvo. ChanYeol no se bajó con rapidez, lo miró y él procuró conjurar una sonrisa aunque sabía que para el lobo era demasiado fácil de leer, ya no solo porque podía oler sus emociones, sino porque mierda, BaekHyun era muy obvio.

—Al final sí me has traído a tu cueva. —bromeó.

—Es algo parecido, sip.

Lo siguió, tomándole de la mano. La cabaña no era tan rústica como cabía esperar y parecía bastante más moderna de lo que hubiera imaginado. ChanYeol le explicó brevemente que la heredó de su abuela y que solía veranear con su familia ahí todos los años cuando era pequeño. Él se encargaba de cuidar de la casa ahora y BaekHyun tuvo que reconocer que se veía hogareña y agradable.

Ambos dejaron sus chaquetas en el perchero y ChanYeol lo hizo sentarse en el salón, mientras iba a buscarle un refresco. Comenzó a tocarse los labios de forma impaciente, no sabiendo muy bien qué diablos iba a pasar y buscó distracción mirando las paredes y dándose cuenta por primera vez de que habían algunas fotos familiares de ChanYeol de pequeño con sus padres y su hermana.

El alto se sentó a su lado, tendiéndole el vaso y mirándolo entretenido, como si su inquietud y su curiosidad le hiciera gracia.

—¿Qué es lo que te preocupa?—le sorprendió que preguntara directamente y casi se atragantó con el refresco.

ChanYeol le dio algunas palmaditas en la espalda y esperó a que se recuperara.

—No vas arrepentirte ¿verdad?

—Las parejas destinadas no funcionan así. —frunció el ceño, su tono sonando más serio y bajo.

—Lo sé, pero ¿no lo harás cierto?

El lobo se acercó, en un momento, BaekHyun se encontró rodeado por ChanYeol. Una mano en su cintura, la otra en su muslo y sus ojos negros fijos en los suyos haciéndolo arder en todas partes. Podría haberse conformado con ese gesto, pero él habló porque sabía que necesitaba oírlo de su boca.

—No, BaekHyun, no me cansaré de ti ni voy arrepentirme. —le dijo jodidamente cerca de su boca. —Aún no te he comido.

—¿Se supone que yo soy tu cena?—susurró y sus labios se rozaron.

No hubo una respuesta, no era necesaria, no ahora. Los ojos de ChanYeol destellaron un momento al amarillo, el lobo en la superficie y eso calentó demasiado a BaekHyun en vez de aterrorizarlo, joder. Y lo mandó todo al infierno, porque estaba cansado de jugar al juego de las citas y quería besar a ChanYeol.

Probó su boca y el lobo explotó, respondiéndole al instante, como si tan solo necesitara su permiso, su confirmación para poder dejarse llevar y sip, diablos, él quería que se dejara llevar. BaekHyun gimió contra sus labios, aferrándose a ChanYeol y el alto se apoderó del beso, subiéndolo de intensidad.

Él rodeó su cuello con sus brazos, atrayéndolo más, porque no estaba lo suficiente cerca y el lobo gruñó mordiendo su labio inferior al separarse. BaekHyun podría haberse quejado, pero no tuvo objeción cuando el tipo le comenzó a besar el cuello y juró que tendría una marca ahí al día siguiente. No puede decir que eso no lo excitara, porque lo hizo, maldita sea, y a lo mejor volvió a mandar todas sus dudas anteriores al carajo. Al fin de cuentas, ChanYeol era su lobo y él quería ser comido.

Buscó el dobladillo de la camisa de ChanYeol, tirando de esta hacia arriba y él volvió a gruñir un poco por tener que separarse para cumplir con el capricho de BaekHyun. Al chico se le volvió a secar la boca por la visión de su piel morena expuesta y encontró la mirada del alto, dándole un guiño coqueto y empujándolo hacia atrás.

ChanYeol se dejó hacer y él lo obligó a que se tumbara en el sillón. Fue un tanto complicado e incómodo lograr sentarse a horcajadas sobre sus caderas, pero la cosa fue estúpidamente maravillosa cuando lo consiguió. BaekHyun se dedicó un momento a pasar sus dedos largos por los brazos y el pecho de ChanYeol, mientras el lobo lo miraba tan atentamente que podía arder.

—BaekHyun.—oh, joder, fue tan erótico.

—No eres el único que tiene hambre ¿sabes? —comentó sin saber bien de dónde sacaba esa audacia y coquetería.

ChanYeol alzó una ceja, pero su tiempo para reírse se terminó con la boca de BaekHyun sobre su piel. Dejó que vagara sobre sus clavículas, pecho y pezones, jugando a su antojo y provocándole jadeos y gruñidos que solo lograban estimular más al chico. Sin embargo, su diversión se interrumpió un segundo cuando llegó a la cinturilla de sus pantalones y ChanYeol clavó su mano en su cabeza con mucha suavidad. Ojos atormentados le devolvieron la mirada y BaekHyun no dudó en bajar la cremallera.

Se relamió los labios y ChanYeol resopló, tomando una brusca respiración. Movió inconscientemente sus caderas contra sus manos, buscando ser liberado y BaekHyun se trató de colocar lo mejor posible entre sus piernas largas para bajar lo suficiente el pantalón y los bóxers. Su erección lo saludó dura y caliente y BaekHyun tragó saliva, dándole una sonrisa juguetona, porque bueno, puede que hiciera un tiempo que él no hacía eso por nadie y a lo mejor se sentía demasiado excitado pensando en su pene en su boca.

BaekHyun reconoce que lo hizo lento como un bastardo, lo miró a los ojos al recorrer la vena de su miembro y pasó la lengua por el glande, tentándolo. ChanYeol cerró las manos en dos puños férreos a sus costados, sus ojos brillando entre el negro y el amarillo y su respiración tan errática como la boca de BaekHyun probando a su lobo.

Después, simplemente comenzó, subiendo y bajando por su erección todo lo que su garganta podía tragar sin ahogarlo y por un jodido instante, se preguntó cómo se sentiría tenerlo dentro. El mero pensamiento lo animó, haciéndolo gemir contra su miembro y ChanYeol enterró una mano en su pelo con una suavidad que no esperaba, pidiéndole mudamente más.

El sabor del preseminal en su lengua fue un aliciente y se valió de su palma derecha para aumentar la fricción y para descansar su mandíbula. ChanYeol movió las caderas un poco más y BaekHyun fue testigo de cómo el lobo se reprimía para no sacar todo su lado salvaje de una sola vez, porque mierda, se volvía loco.

Y cuando se corrió lo hizo en su boca porque BaekHyun así lo quiso y lo miró a los ojos todo el tiempo. ChanYeol vocalizó un joder y él se retiró, limpiándose los labios con los dedos, y sonriéndole de medio lado como un bastardo caliente, porque, sip lo estaba y mucho.

—Y ahora es cuando el lobo me come. —murmuró arrastrando las palabras.

ChanYeol tiró de él para besarlo. Su boca lo demandó y se abandonó a la lengua del tipo, dejándolo explorar su cavidad y saborearlo. Las manos grandes y rasposas subieron desde su trasero hasta su espalda, y arrastró consigo la camisa que comenzó a parecerle una maldita molestia en ese momento. BaekHyun volvió a gemir contra sus labios, ahogándose por la falta de oxígeno, el aroma de ChanYeol y todo en general.

El alto solo lo miró un instante, antes de incorporarse llevándoselo consigo y obligándolo a ponerse de pie. Sus piernas casi no respondieron y ChanYeol se encargó de alzarlo con esa mueca tan atractiva en su rostro y BaekHyun rodeó sus caderas automáticamente, abrazándose al lobo.

No estaba preocupado cuando cayó en la cama con ChanYeol rodeándole, de hecho, no podía pensar en nada, no en otra cosa que no fuera en ese tipo caliente que tenía sobre él. El alto volvió a dejar un reguero de besos y pequeñas mordidas en su cuello y mierda, por qué tenía tanto calor, pensó BaekHyun.

Podría haberlo maldecido por quitarle la ropa tan jodidamente despacio, pero el contraste entre lo salvaje de sus ojos y la delicadeza en sus movimientos lo enloquecía. Era como si el cambiaforma tuviera miedo de hacerle daño, de romperlo, y BaekHyun confiaba en él.

—Estás conteniéndote. —soltó con un graznido ronco por la excitación.

ChanYeol aún tenía puestos sus pantalones mal abrochados, mientras él estaba en bóxers, BaekHyun podía ver su erección apretar contra la licra tanto como la suya y lo único que quería era que el lobo lo comiera apropiadamente. Como si hubiera una forma adecuada de comerse a Caperucita.

—No quiero hacerte daño.

—No vas hacerme daño. —frunció el ceño de manera infantil.

—Los cambiaformas somos...—BaekHyun le puso un dedo sobre los labios, callándolo.

—No me lo cuentes. Demuéstramelo. Y no vas hacerme daño. —reiteró con tono demandante.

Los ojos de ChanYeol brillaron, una mezcla entre los anhelos del lobo y los deseos del humano, notó esa breve lucha entre las dos mitades y le sorprendió entenderlo tan malditamente bien sin necesidad de que él le dijera nada.

—Yo te diré si debes parar ¿vale? —ChanYeol mordió su dedo y él sonrió. —Y te patearé si no me comes, ChanYeol.

El lobo le devolvió la sonrisa y supo que esta vez no pensaba detenerse.

El alto terminó de desnudarse y BaekHyun vagó sus ojos por toda esa cantidad de piel al descubierto, tragando saliva porque joder, le gustaba lo que estaba viendo. ChanYeol volvió a apoderarse de su boca, dejando que sus labios juguetearan con los suyos y bajaran por su cuello una vez más. Sus manos se arrastraron por sus muslos, tentándolo, hasta que bajó muy suavemente los bóxers y comenzó a tocarlo. BaekHyun clavó la cabeza en la almohada y las uñas en los hombros de ChanYeol, jadeando, falto de aire.

Él estaba jugando con de la misma forma que lo había hecho antes el chico y no sabía si gemir muy fuerte porque ChanYeol estaba subiendo y bajando muy despacio su palma por su miembro o maldecir porque su lengua estaba muy cerca de su entrada. Hizo ambas cosas. Ahogó un ChanYeol con la voz rasposa y se retorció desde la punta de los pies cuando la lengua del tipo lo penetró y sus dedos hicieron hincapié en su glande.

ChanYeol introdujo un dígito después, a medida que aumentaba la velocidad de su palma al masturbarlo y se ayudaba de su boca para seguir recorriéndolo. BaekHyun curvó la espalda, sintiendo todo demasiado a flor de piel, demasiado calor, demasiado ChanYeol y alcanzó el orgasmo. El lobo no se detuvo, no obstante, aprovechando su clímax para continuar preparándolo para él.

BaekHyun buscó su boca, estirando sus manos para alcanzarlo y ChanYeol lo comprendió, besándolo. Mierda, le gustaba tanto besar al lobo, tanto. Gimió un poco más fuerte contra sus labios y está dispuesto afirmar que él movió sus dedos como una tijera a propósito para conseguir precisamente eso, pero BaekHyun no podría estar menos interesado en regañarlo. Siente que todo él está en llamas y necesita que ChanYeol termine con esa mierda antes de que pierda la jodida cabeza.

—ChanYeol. —susurró sobre su oído, su lengua tentando su lóbulo. —Solo pierde el control.

Una mirada caliente lo atravesó y BaekHyun se estremeció de anticipación.

ChanYeol lo clavó más fuerte en su lugar, abriéndole las piernas y sus dedos salieron de su interior con un chasquido obsceno. Podía distinguir el salvajismo en él y pese a todo, ese era su lobo, su ChanYeol, estaba allí y era ardiente. BaekHyun se relamió los labios de esa forma que sabía volvía loco al hombre y él movió sus caderas contra las suyas creando una fricción que le robó el aliento.

Lo penetró tan despacio que lo desesperó y a la vez, dolió como la mierda, porque él era estrecho y ChanYeol grande. BaekHyun sabía que estaba clavándole las uñas en los antebrazos y que sus dientes estaban muy apretados, pero se relajó poco a poco con la boca del alto sobre su cuello y su pecho y sus dulces besos esperando a que se acostumbrara.

BaekHyun movió sus caderas primero y la reacción fue inmediata. ChanYeol lo contuvo con ambas manos y la mirada que le dio fue tan caliente y demandante que lo estremeció de excitación. El lobo comenzó a moverse, embates rítmicos y a la vez lentos, sus ojos clavados en los suyos haciéndolo sonrojarse. BaekHyun cerró los ojos y el gruñido de ChanYeol y sus labios susurrando un mírame fue suficiente para él.

Cuando estuvo cerca del orgasmo sin tan siquiera tocarse, ChanYeol aumentó la velocidad y algo dentro de BaekHyun supo que él iba hacerlo. Los iba a enlazar y el lobo sería suyo y él sería del lobo, y joder, quería que ocurriera.

JongDae le había hablado sobre eso, le explicó que debía morderlo para completar el emparejamiento y si ese día, le había asustado la idea de que un tipo medio salvaje le mordiera, ahora mismo le pareció la cosa más caliente que ChanYeol podría hacerle. Por eso gimió al sentir los dientes del lobo clavarse en su clavícula, mientras seguía penetrándolo cada vez más deprisa y BaekHyun llegó al orgasmo, extasiado por la mezcla de sensaciones. ChanYeol llegó poco después, soltando un gruñido que vibró a través de todo su pecho y lo estremeció sobre BaekHyun.

Él se abrazó al alto, sus piernas fuertemente enganchadas en sus caderas, el nudo del cambiaforma dejándolos enlazados y unidos y BaekHyun se sintió estúpidamente feliz en ese momento, como si perteneciera a ese lugar, entre los brazos de ChanYeol.

El lobo lo miró, sus ojos negros, sin rastros del amarillo salvaje, con su cabello gris alborotado pegado a su frente y BaekHyun pensó que era injusto que se viera tan jodidamente sexy y siguiera afectándolo como aquella primera vez en el pasillo de la residencia de JongDae.

—Bueno, esta fue una gran cita. —comentó BaekHyun, sonriéndole.

—¿Incluso aunque te gané en los recreativos?—alzó una ceja, ChanYeol, apartándole un mechón de pelo de la cara.

—Soy mejor jugando a los bolos. —se encogió de hombros con tono orgulloso.

—Tendré que llevarte entonces.

—Sí, recuerda que tienes que ser un gran novio.—le guiñó el ojo.

—Lo seré, CaperuBaek.

BaekHyun rodó los ojos por el apodo, pero sonrió. Bien pensado, puede que sí fuera un poco como Caperucita, sin la parte de la abuela, el cazador y con un lobo más sexy, pero Caperucita al fin de cuentas.

***

—Te dije que era el mejor jugando a los bolos. —se jactó BaekHyun después de derribar de nuevo todos los bolos.

ChanYeol estaba cruzado de brazos, sentado con las piernas abiertas y viéndose demasiado sexy para su salud mental.

—No me quejo, tengo una buena vista.

BaekHyun bufó, pasando por su lado y el lobo tiró de él para sentarlo sobre sus rodillas y besarlo. Él fue consciente vagamente de JongDae haciendo un sonido de garganta a modo de queja muy parecido a los que solía hacer él cuando su amigo era el que le daba ese tipo de espectáculos. Venganza.

—¿Hola? Hay gente decente aquí que no necesita verlos hacer esa mierda.

—No te quejabas tanto cuando era MinSeok el que te metía la lengua hasta la campanilla. —lo retó BaekHyun, sin levantarse de su lugar.

—Para tu información era yo quién le metía la lengua.

—No quería saberlo. —hizo una mueca.

¿Por qué demonios estaban ellos aquí? se preguntó BaekHyun. Se suponía que era una cita con su novio, no que JongDae decidiría que para celebrar que por fin ChanYeol se había comido su trasero, debían salir los cuatro juntos.

—Era un dato relevante. —se excusó su amigo. Hizo una pausa, como si recordara algo y sacó algo de la mochila de MinSeok. —Por cierto, toma.

—¿Por qué me traes la cesta de mi madre aquí? ¿No podías devolvérmela otro día?

Ni siquiera tomó la dichosa cosa. La sonrisa gatuna de JongDae no le estaba gustando ni un ápice y la cara que estaba poniendo MinSeok, como si estuviera controlando su risa, le dijo que su amigo había vuelto hacer una de las suyas.

—Lo entenderás cuando mires dentro. Venga, toma. —lo animó.

BaekHyun frunció el ceño tomando la cesta como si ésta contuviera una bomba. ChanYeol apoyó la barbilla sobre su hombro para mirar y él deseó no tener que mirar dentro, porque seguramente no iba a gustarle lo que encontraría, a no ser que fueran galletas, las galletas estaban bien.

—Por favor, Baekkie, no seas crío. —se exasperó su amigo.

Rodó los ojos y destapó el trapo a juego con el lazo rosa de cuadraditos. Al mirar la cesta de mimbre BaekHyun comprendió por qué decidió devolvérsela hoy. Hijo de puta.

—¿Se puede saber qué diablos es esto?

—Oh, venga, Baekkie, ¿no lo sabes? No es tan difícil. —se burló JongDae, sus ojos chisporroteaban diversión por todas partes y él quería matarlo.

Claro que sabía lo que era. Una jodida caperuza roja. Le había comprado una caperuza para que hiciera juego con la cesta de mimbre de su madre y él definitivamente no iba a darle más pastelitos de su pueblo.

—¿No vas a probártela, CaperuBaek?

—Ojalá se te caiga el pene, JongDae. —rumió indignándose.

JongDae se echó a reír y decidió que le tocaba a él tirar. BaekHyun no le rompió la nariz porque ChanYeol aún lo mantenía abrazado por la cintura y aunque estaba en silencio, podía ver su sonrisa brillante y sus ojos alegres, mirando de la caperuza a él.

—No lo digas.

—No sabes qué iba a decir. —refutó él con voz grave.

—Sí lo sé. Eres mi lobo, sé lo que piensas. —rodó los ojos, algo exasperado.

ChanYeol le dio un beso en el cuello, riéndose.

—¿Y qué pensaba?

—Quieres que me la ponga.

—¿Y lo harás?—preguntó en su oído tan grave, joder.

—Eres un lobo pervertido, ChanYeol.

—¿Lo harás, CaperuBaek?—repitió y sip, jugó sucio porque BaekHyun se estremeció y ChanYeol sonrió. Había ganado.

Cómo odiaba a JongDae.

FIN