Capítulo 1. I WOULD NOT LIKE THEM HERE OR THERE.
ChanYeol siempre quiso ser parte del montón, no quería ser original ni mucho menos "él mismo", quería ser popular y gustarle a todo mundo.
La razón del porqué quería esto, se debía a más que nada el cansancio que sentía al ser tratado como un nerd, aunque, evidentemente no era un nerd, tampoco creía parecer uno. En las películas los nerds llevaban lentes más grandes que su rostro, frenillos y corbata, en cambio ChanYeol consideraba que se vestía como cualquier persona en la escuela.
Además, no era un nerd, simplemente prestaba atención en clases y hacía preguntas cuando no entendía la explicación. No veía por qué razón debería desperdiciar el dinero que sus padres pagaban haciendo el tonto en la escuela y fingiendo que estudiaba.
Solo por hacer preguntas durante clases y quedarse a pequeñas reuniones con los profesores le dieron la fama de un nerd total.
Y ya estaba harto. Incluso se había teñido de rojo el cabello para parecer genial, sin embargo, solo obtuvo más burlas. También se puso aretes en las orejas, en el labio y en la ceja mas nadie pareció notarlo. Prácticamente era invisible para ellos, a menos que hiciera algo que fuera material de burla, ahí sí, ellos estaban completamente atentos a él.
Cabe decir que no era el más débil de la escuela, ni al que más burlas le hacían, aunque no podía decir que aquello le quitara un peso de encima, no sabía si sentirse mal por Byun BaekHyun o alegrarse por compartir con él aquel puesto.
BaekHyun era… diferente.
Desde su lugar en el comedor, alejado de todos los estudiantes, ChanYeol le echó un vistazo a Byun BaekHyun quien estaba al otro lado de la habitación, sentado junto a su mejor amigo, ambos comiendo de lo más tranquilos. Los dos chicos se veían bastante normales, claro, si no se tomaba en cuenta la mancha verde en la camisa de BaekHyun y tampoco su cabello que parecía bastante tieso y apuntando a todas partes, porque aparentemente, alguien le había echado una malteada en la cabeza.
Probablemente se encerró a llorar en el baño y KyungSoo fuera por él antes del receso. Estaba en lo correcto porque los ojos de BaekHyun ya tenían ese rojo alrededor y además los tenía un poquito hinchados. Normalmente lo hacían llorar unas cinco veces al día hasta que finalmente algún profesor decidía que era suficiente y no podía aguantar por más tiempo ver como maltrataban a uno de sus estudiantes.
Y es que aun se preguntaba por qué seguían molestando a BaekHyun siendo que este era el mejor amigo de KyungSoo, quien también tenía actitudes extrañas y altamente cuestionables, pero a este nadie lo fastidiaba porque era el novio del matón de la escuela. Uno creería que BaekHyun estaría a salvo teniendo tal amistad, pero no, a los estudiantes les daba igual y nunca cesaron con sus burlas.
En este punto, ChanYeol había perdido cualquier tipo de esperanza. Y por supuesto, sus planes no eran asistir a la universidad del lugar, sino alejarse lo más posible y empezar de nuevo. Solo quedaban dos años, después, finalmente podría vivir en paz. Sólo tenía que sobrellevar las burlas un poquito más, últimamente no eran tantas ya que la mayoría de los que hacían burla de su persona estaban en su tercer y último año asi que estaban algo ocupados tratando de no perder el año.
Pasar desapercibido por dos años y después ser feliz. Era todo lo que tenía que hacer.
Sin embargo, se encontró con un obstáculo en el camino. Y dicho obstáculo se encargó de ponerlo el profesor de educación sexual.
Todos sabían que sería un maldito dolor de cabeza cuando dijo que pondría un proyecto que valdría la mitad de su calificación. Un maldito proyecto que duraría un mes.
Tan pronto como sacó la maldita caja llena de huevos y escribió en el pizarrón la palabra "parejas", ChanYeol supo que estaba más allá de jodido. ¡Nadie querría hacer pareja con él! Por supuesto que el profesor lo sabía, así que fingió elegir al azar, pero ChanYeol lo sabía mejor que nadie, porque ni siquiera dudó cuando nombró a ChanYeol y dijo el nombre de BaekHyun segundos después.
Las burlas sucedieron en instantes.
— ¡Elmo y Lola finalmente se casaron!
Y eso fue solo el inicio de la tortura.
—Mira eso Park, sin necesidad de tener sexo. Aunque dudo que sepas que es eso.
Durante toda la clase, en especial cuando el profesor no estaba mirando, se acercaban a ChanYeol a susurrar un montón de estupideces. Si tan solo pusieran ese ingenio en otras cosas, probablemente les iría mejor en la vida. Estaba seguro de que eran sólo unos tipos miserables que necesitaban hacer de menos a otras personas para sentirse mejor.
Y ni siquiera era mediodía cuando BaekHyun se levantó de su asiento con posibles lágrimas en sus mejillas mientras corría hacia los baños del segundo piso.
Eso dejó a Park ChanYeol como el único para pasar a recoger el huevo que le tocaría cuidar junto a BaekHyun. Cabe decir que cuidarlo junto al chico no era parte de sus planes. Se lo daría más tarde y que hiciera lo que quisiera, claro, siempre cuidando de no romperlo.
Lo mejor sería que lo dejara en casa, porque con el montón de cosas que le hacían, cuando lo trajera no duraría ni siquiera una hora con el huevo intacto.
ChanYeol dejó el huevo en su casillero, tuvo que tomar ciertas precauciones y se perdió toda una clase con tal de llevar el huevo cuando no hubiera nadie cerca, y estando los pasillos vacíos, llegó sano y a salvo a su lugar de destino.
Cuando se lo diera a BaekHyun… tal vez no consideró todas las circunstancias. Lo más probable es que debería tener algún repuesto, pero si los tipos los acusaban estarían en problemas, aunque dudaba que ir a quejarse con el profesor fuera algo que ellos hicieran, en especial si sabían que el señor Jo haría preguntas.
Además, el señor Jo parecía cuidar de BaekHyun más que los otros profesores.
ChanYeol interceptó al chico más tarde, una hora antes de la salida. Al menos la hinchazón en sus ojos había bajado lo suficiente y en lugar de parecer que estuvo llorando por horas, lucía como si tuviera alguna alergia.
El chico lo recibió con una sonrisa, que por supuesto, ChanYeol pasó por alto.
Sacó el huevo de su mochila, lo tenía dentro de una caja de chocolates vacía para que al meterlo no se rompiera con todo el ajetreo. Esto creó un gran malentendido.
— ¿Son para mí? —preguntó BaekHyun, un ligero tono rosa cubrió sus mejillas por unos segundos hasta que abrió la caja y contempló el huevo dentro de ella.
—Creo que eres el indicado para cuidar de él.
Definitivamente no era el indicado pero a este punto, le dio igual. BaekHyun probablemente fuera lo suficientemente inteligente como para dejarlo en casa.
—Está bien, yo cuidaré de él.
Y hubo algo en el tono en que lo dijo que le dio escalofríos a ChanYeol. Desde ese momento debió prever que algo extraño estaba maquilando el pequeño chico en su rara mente.
Ni siquiera indagó en ello porque sus clases iban a comenzar y debía llegar puntual. Dejó a BaekHyun con el huevo entre manos sin saber que pronto iba a arrepentirse de habérselo dado.
Al salir de clase no se le ocurrió pasar a preguntar por el huevo, ni de lo que harían con él resto de las semanas. Pensó que fue bastante claro al dejárselo, obviamente, BaekHyun sería el encargado por todo el próximo mes.
Así que fue a casa pensando en cuál podría ser otro paso para escalar un poco en la tabla de popularidad en la escuela. Teñirse de rojo y todos los piercings en el rostro hizo que un par de primero dejara de fastidiarlo. Probablemente no porque lo considerarán genial, sino por miedo, lo que le preocupaba bastante. No quería ser el segundo matón de la escuela, solo quería ser popular y que lo dejaran en paz.
Su madre estaba en casa cuando llegó. Y aunque preguntó qué tal su día y fue clarisimo que quería empezar a charlar, ChanYeol solo murmuró un rápido "bien" y corrió a su habitación.
Ni siquiera recordaba haberse cambiado de ropa, simplemente se aventó sobre el colchón y cayó rendido.
Por lo tanto, cuando llamaron a la puerta y su madre le gritó desde su estudio que fuera a abrir, ChanYeol no estaba por completo consciente. Todavía parecía perdido en el sueño de minutos antes, donde la bella líder de porristas se acercaba a confesarse y le robaba un rápido beso.
MinJeon jamás le robaría un beso, apenas y sabía que existía.
Espeso cabello negro y unas gafas redondas aparecieron frente a él a segundos de abrir la puerta de la entrada de su casa. El sol estaba empezando a ocultarse y el cielo estaba teñido de naranja combinado con un tono rosa extraño. Las mejillas de BaekHyun también tenían esa tonalidad rosa y una sonrisa se extendió en sus labios cuando sus ojos encontraron los de ChanYeol.
—Ahora que somos padres, debemos relacionarnos. Soy BaekHyun y quisiera ser tu esposo cuanto antes.
Se tropezó con sus propias palabras un par de veces. Llevaba una pequeña carriola delante suyo y dentro, suponía que se encontraba el huevo.
ChanYeol se fijó en todas partes por sí alguno de sus vecinos lo había visto o escuchado. Al menos sabía que dos o tres de sus compañeros vivían en la misma calle, si alguien había escuchado las palabras de BaekHyun, estaría perdido.
— ¿Qué te sucede? Alguien podría escucharte.
Los labios de BaekHyun se abultaron en un pronunciado puchero.
—Nuestro bebé te necesita, también te extraña —dijo con un exagerado tono infantil que le dio escalofríos a ChanYeol.
—Eso no es un bebé, es un huevo. Deberías dejarlo en casa o se te caerá y vamos a reprobar el proyecto.
—Se supone que lo debemos de cuidar como si fuera nuestro bebé, cómo podremos hacer el proyecto si tu no quieres.
Y ahí estaba otra vez, los ojos anegados en lágrimas y su labio inferior temblando por aguantarse el llanto.
— ¡Bien! Lo cuidaremos pero no así—. Sacó el huevo de la carriola. Ni siquiera supo qué decir cuando vio que tenía un par de ojos dibujados y una boca en forma de tres como si también estuviera haciendo pucheros—. No uses esa carriola. ¡¿Y de donde lo sacaste?! ¡Lo robaste!
Más problemas no, por favor. El de cabellos negros abrió los ojos sorprendido de que ChanYeol pensara que él se atrevería a robar algo.
— ¡No! Mi hermana tiene un bebé y este ya no le sirve, tiene uno nuevo. ¡Y wow! Es genial, es más grande y con muchísimo espacio para que WooHyun pueda llevar varios juguetes—. Tras cada palabra aumentaba la velocidad al hablar, ni siquiera le dio tiempo a ChanYeol de deternelo—. Además de que puede ir rápido y las llantitas no se doblan a los lados, así que no hay peligro de que WooHyun vuelva a caerse. Aunque es más pesado que este, intenté llevarlo pero ni siquiera pude bajar de las escaleras con él–
—Nos vemos mañana.
— ¡Espera!
Cerró la puerta de inmediato, luego bajó la vista y se encontró con que aún tenía el huevo entre manos.
Lanzó una maldición y terminó por abrir, BaekHyun seguía ahí, esperando y aún haciendo morros y con los lentes empañados.
—Mi bebé —susurró despacio observando el huevito en las manos de ChanYeol. El alto tragó saliva y empujó el huevo dentro de la carriola, luego otra vez cerró la puerta.
A partir de ese momento no tenía idea de qué esperar. Lo único que quería es que BaekHyun no hiciera otra cosa vergonzosa.
De verdad tenía la más mínima esperanza de que fuera un poco inteligente y dejara el huevo en casa porque ChanYeol no quería reprobar una materia tan sencilla como lo era Educación Sexual, y además, ¿quién demonios la podría reprobar? Ni siquiera entendía porque les ponían calificaciones en algo que era necesario que tuvieran y más que nada, debería servirles de guía y ayuda que como una materia más.
—Te dije que lo dejaras en casa —murmuró jalando del brazo a BaekHyun quien lo estaba esperando en la entrada de la escuela con el huevo dentro de una caja de plástico transparente.
El chico se encogió de hombros
—No te preocupes, está protegido—. Y como para dejar en claro su punto, uno de los de su clase pasó corriendo dándole un fuerte golpe en las manos haciendo que soltara el huevo. Cayó, más no se rompió—. Lo ves. No sucederá nada —dijo inclinándose a tomarlo.
Solo entonces le prestó más atención. El huevo parecía tener un extraño overol y sus ojos ahora eran lunas y su boca un medio círculo con una lengua de fuera, alrededor tenía un montón de algodón sirviendo de protección para que no se golpeara contra el plástico.
Estaba cerrado con un pequeño candado en un lado, y la llave colgaba del cuello de BaekHyun.
—Lo guardarás en tu casillero.
Porque no confiaba en los imbéciles de sus compañeros.
No pensó cuando puso su mano en la espalda baja de BaekHyun y lo guió dentro de la escuela para buscar su taquilla, ni mucho menos cuando le pidió su llave y la abrió por él. Tampoco prestó atención al montón de chucherías amontonadas ahí. Simplemente metió el huevo en lo más profundo y lo cerró.
Le estaba devolviendo la llave cuando alguien pasó a su lado empujándolo sobre el pequeño chico. ChanYeol lo empujó sin querer y terminó golpeándose la cabeza.
—¡Elmo se está tomando demasiado enserio lo de cuidar el huevo!
Esto lo dijo el tipo que lo empujó.
—Son la pareja fenómeno.
Junto a él, su horrible amigo le respondió intimidando a ChanYeol y lanzando los restos de su café en la camisa de BaekHyun
—La señorita Piggy va a empezar a llorar.
BaekHyun frunció el ceño.
—No lloraré.
El idiota que empujó a ChanYeol se acercó a BaekHyun con intención de empujarlo contra el duro metal detrás suyo. ChanYeol ni siquiera tenía idea de qué pasó por su cabeza para cruzarse en su camino y guardar al chico detrás de su espalda.
— ¡¿Qué dijiste?! La fealdad de Park me distrajo.
—Y estúpido al parecer —susurró ChanYeol. Cerró la boca de inmediato al darse cuenta de que no sólo lo pensó, sino que en verdad lo dejó salir. Su cuerpo se tenso esperando el golpe que de seguro obtendría.
— ¿Qué cosa, Park? Repítelo más fuerte que no te escuché —musitó el tipo. Ya sea verdad o no, ChanYeol estuvo realmente agradecido.
—Solo dije que llegaremos tarde —murmuró en cambio.
—Muy bien, Elmo, lleva a tu novia Piggy a clases.
ChanYeol recibió un empujón en el hombro, al menos se mantuvo lo suficientemente firme como para no golpear al chico detrás suyo.
Fue un alivio cuando finalmente se marcharon.
—Pero Piggy es de los Muppets y Elmo de Plaza– ChanYeol se volteó y cubrió la boca de BaekHyun antes de que dijera otra cosa que los metiera en problemas.
Los dos chicos que se alejaban se detuvieron cuando escucharon el murmullo.
—Solo guarda silencio.
Cerró los ojos y esperó el suficiente tiempo. Al no sentir ni un golpe o empujón en su espalda, comprobó que nadie estuviera detrás. Y efectivamente, los dos tipos se habían ido.
El camino a clases fue más o menos bien. Un par de tipos le metieron el pie para que se cayera y solo tropezó. Lo peor siempre se lo llevaba BaekHyun. Porque cuando entraron al salón de clases, un chico lo empujó haciendo que cayera de rodillas y sus gafas cayeron varios metros lejos de él. ChanYeol se apresuró a tomarlo antes de que alguien los pisara y los rompiera.
Guió a BaekHyun a su asiento y luego tomó el suyo. Cuidar de BaekHyun parecía una tarea aún más difícil.
¡¿Y qué rayos?! ¿Por qué estaba cuidando de BaekHyun?
La sorpresa y la realización de este hecho lo dejó un tanto confundido. Él era diferente. Normalmente no le dolía que lo empujaran porque su cuerpo era grande, sin embargo, BaekHyun era pequeño y parecía más delicado, como si con un leve empujón fueran a romperlo. No se había puesto a pensar en ello hasta ahora que finalmente estaba cerca suyo, porque normalmente cada uno estaba por su lado.
Alejarse ahora le dejaría un bichito en la consciencia que poco a poco se la empezaría a comer y no podría dormir bien más tarde en la noche.
.
— ¿Crees que brote un pollito en cualquier momento?
Ya había pasado toda una semana desde que les dejaron el proyecto de cuidar un huevo. Los dos se encontraban en la biblioteca ya que ChanYeol tenía trabajos que terminar, BaekHyun lo siguió porque… quería pasar tiempo con él.
Recordó la pregunta del chico y frunció el ceño.
—No brotará ningún pollo.
— ¿Por qué no? —La respuesta no le gustó para nada a BaekHyun.
—Porque no son para eso.
— ¿Cómo lo sabes?
El alto terminó por cerrar su libro porque una vez que el pequeño chico enpezara a hablar, jamás se callaría. O bueno, al menos no cerraría la boca por la siguiente hora.
Soltó un suspiró. —El profesor lo dijo, de otra manera el huevo se pudrira antes de llegar al mes.
BaekHyun abrió su boca en una exagerada "o".
—Sabes muchas cosas. Eres super inteligente —comentó como si nada, como si con esto no hiciera que las orejas de ChanYeol se pusiera calientes y se sintiera orgulloso por primera vez de prestar atención en clases.
—Solo presté atención a lo que dijo el profesor, tu también estabas ahí —comentó un poco presumido. BaekHyun sonrió emocionado, pero la sonrisa se congeló cuando algo café cayó justo frente a ellos en la mesa—. ¡Mierda!
—Dijiste una mala palabra.
ChanYeol bufó viendo la porquería que les lanzaron.
—Tengo todo el derecho de decirla.
Buscó quien podría haberselos lanzado pero no había nadie prestandoles atención. La mayoría ya se habían acostumbrado al trato que les daban que simplemente los ignoraban o también se unían a ellos.
Incluso la profesora encargada de la biblioteca, solo negó con la cabeza y siguió con lo suyo.
Ellos tendrían que levantarse a buscar algo con que limpiar.
— ¡No lo comas! —gruñó cuando volteó y vio que BaekHyun se estaba llevando un poco a la boca.
—Me gusta la lasaña —explicó como si fuera razón suficiente para comer la cosa asquerosa que tenían en la mesa.
—Ni siquiera sabes si se lavaron las manos antes de arrojarlo.
Sacó un pañuelo de su mochila y se apresuró a limpiar la mano del chico. Después se levantó a pedir algo para deshacerse del desastre.
Cuando regresó, limpió todo mientras escuchaba a BaekHyun tararear alguna canción en voz baja. Ni siquiera iba a lavar las cosas que usó, no fue el que lanzó la mierda en la mesa, además tampoco era su obligación. Los dejó donde estaban y se fue sin importar la mirada de enojo que le dio la profesora.
Ni bien tomó asiento, BaekHyun se levantó.
— ¿A dónde vas?
—Iré por una soda.
Asintió un tanto aliviado, porque de verdad necesitaba acabar la tarea y BaekHyun estaba siendo una gran distracción.
Pasaron treinta minutos y ChanYeol decidió salir a buscar al chico porque aún no regresaba. Había una máquina expendedora justo afuera de la biblioteca, sin embargo, tan pronto salió, no encontró a BaekHyun por ningún lado.
BaekHyun apareció justo al dar la vuelta en el siguiente pasillo. Su playera se pegaba a su cuerpo por lo húmeda que estaba. No había transparencia porque desde el primer año, tras la primera clase de deportes y escuchar las burlas de los niños por sus tetas de mujer, BaekHyun empezó a llevar dos camisas o a veces un suéter que ocultara su pecho.
No es que tuviera tetas, estaba algo gordito y su pecho algo hinchado debido a esto.
— ¿Por qué estás… ? —empezó a preguntar con preocupación, pero al final decidió callar—. Olvídalo.
Ya sabía que había sucedido.
—Este era mi tercer cambio de ropa—, el chico dijo con las lágrimas acumuladas en los ojos—. Creo que me iré a casa. Me llevaré a nuestro bebé. —Sacó el huevo de su mochila que ChanYeol ni siquiera había visto. Lo sacudió ligeramente antes de ponerlo frente al rostro de ChanYeol—. Adiós, papi —dijo con voz aguda y una risita al final.
—No me digas así —susurró sintiendo un escalofrío en la nuca.
ChanYeol pasó por alto el hecho de que su "hijo" ahora llevaba una falda rosa y dos lazos rojos pegados a cada lado.
Lo acompañó hasta la entrada solo para asegurarse de que no le hicieran otra maldad. Ya tenía suficiente con la soda mojando su playera. BaekHyun se despidió con una sonrisa risueña y un rápido ondeo con la mano derecha ya que en la izquierda cargaba con el huevo dentro de su pequeña caja de plástico.
Pero más tarde, ChanYeol se encontró frunciendo el ceño.
—Te dije que no trajeras la carriola, además pensé que te ibas a casa—. Ni siquiera había llegado hasta donde estaba él y ya lo estaba regañando. No pudo evitarlo cuando todos lo estaban mirando. Sin embargo, al rodear la carriola se encontró con cuatro gordos cachorros de color marrón. Ocho pequeños ojos lo miraron con emoción y a ChanYeol de algún modo le recordaron a BaekHyun.
KyungSoo salió de la nada haciéndolo saltar de la sorpresa.
— ¿Qué estás haciendo con mis cachorros? ¿Quieres uno? —Primero fue amenazante, luego cambió a un tono más amistoso al ver a los cachorros levantarse y menear sus colitas mientras veían a ChanYeol.
—No quiero —dijo sin más—. ¿Por qué tienes la carriola de BaekHyun?
—No tenía donde llevar a todos mis bebés así que se la pedí prestada en lo que conseguía adoptantes. ¿De verdad no quieres uno?
—No.
—Tú te lo pierdes—, KyungSoo dijo esto dándole una mala mirada mientras se alejaba con su montón de perros.
El fin de semana llegó demasiado rápido. Le quedaban dos semanas para cuidar del huevo junto con BaekHyun. El viernes se lo entregó porque iría a casa de su padre a pasar el fin de semana y no tendría tiempo para su "bebé", esperaba que ChanYeol fuera un padre responsable y lo cuidara un par de días.
Cuando ChanYeol regresó a su habitación, lo dejó en su mesita de noche y ahí se mantuvo hasta esta mañana.
No le importaba el huevo, en absoluto. En casa nadie lo iba intentar romper. Además, su madre iba a darle su regalo de los dieciocho años adelantado, no podría estar más feliz. Las calificaciones de ChanYeol eran impecables y sus profesores siempre hablaban bien de él, así que sus dos padres estaban orgullosos de él.
Definitivamente no fue una sorpresa cuando escucharon el pedido de su hijo. Tampoco esperaba obtenerlo tan pronto, al menos creía que se lo comprarían antes de entrar a la universidad.
Pero estaba más allá de contento cuando salió de casa y se subió a su nueva motocicleta. Si esto no lo hacía ver genial, ya no intentaría más cosas, finalmente se daría por vencido.
Encendió el motor y la vibración debajo suyo le causó euforia. La misma que se apagó cuando alzó la vista.
— ¿Qué haces aquí? —Preguntó sorprendido. BaekHyun se encogió de hombros.
—Pensé que podríamos ir juntos a la escuela. Esta bien si no se puede —dijo mirando la gran motocicleta de ChanYeol con sincera curiosidad. Al final sacudió la cabeza—. Te veré en clases.
Se dio la vuelta antes de que ChanYeol dijera algo y caminó tan rápido como pudo. Primero, el alto se quedó algo aturdido, luego soltó un largo suspiro, porque cada vez que veía a BaekHyun sentía la necesidad de cuidarlo aunque sea un poquito, porque él también estaba ahí, ambos comprendían lo horrible que era ser ridiculizado y lastimado de maneras crueles todos los días.
Avanzó deteniéndose varios metros delante de él. Hasta que BaekHyun llegó junto a él volteó a verlo.
—Sube, pero solo será hoy —dijo esto último con especial énfasis. BaekHyun asintió rápidamente, apenas conteniendo su emoción.
No habían pasado ni cinco segundos y ya estaba detrás suyo, con sus gruesos muslos rodeando las piernas de ChanYeol y sus manos sujetas con fuerza alrededor de su cintura como un apretado abrazo.
El alto carraspeó antes de continuar.
Por supuesto, ni siquiera en el recorrido se mantuvo callado.
— ¡Guau! —Gritó por sobre todo el ruido—. ¡No sabía que tenías una motocicleta!
ChanYeol soltó una risa.
— ¡Porque es nueva!
— ¡Y sabes conducir! ¡Eres taaan genial!
Y fue esto lo que hizo que la emoción en el estómago de ChanYeol burbujeara.
— ¡Lo sé! —Gritó encantado y aceleró un poco solo para escuchar una risotada. El movimiento aunque fue brusco al parecer le encantó.
De alguna manera, durante el corto recorrido a la escuela, ChanYeol se encontró con una sonrisa en los labios.
Al llegar varios lo miraron, el asombro estaba en sus rostros pero solo mientras miraban la motocicleta porque cuando miraron a ChanYeol fruncieron el ceño y apartaron los ojos rápidamente.
Al alto no le gustó esta reacción.
BaekHyun estaba terminando de acomodar su playera que se le había subido. Nada más alzó sus pequeños ojos, ChanYeol le devolvió la mirada. Tenía las mejillas cubiertas de un tono rosa debido a la euforia del viaje, su cabello castaño estaba revuelto y sus gafas estaban un poco de lado. Tenía la sonrisa más adorable que alguna vez hubiera visto, además de los ojos llenos de una pequeña luz demasiado brillante que hizo a ChanYeol tragar saliva con dificultad. De pronto sus labios se sintieron resecos y su garganta algo apretada.
La sonrisa se borró de los labios de BaekHyun en cuanto se dio cuenta de que ChanYeol no se veía igual de contento que él.
— ¿Qué sucede? —Preguntó claramente preocupado. Podía notar las ligeras gotas de llanto empezar a formarse en las esquinas de sus ojos y ChanYeol ya no pudo soportar mirarlo por más tiempo.
—Vamos, tengo clases en diez minutos.
Su voz salió algo estrangulada. Aunque se sintió extraño y con ganas de alejarse, no lo hizo. Sin siquiera pensarlo su mano rápidamente se acomodó en la espalda baja de BaekHyun mientras lo guiaba al interior de la escuela.
Se quedó pensando en el extraño sentimiento que lo embargó durante un par de segundos cuando observó a BaekHyun temprano por la mañana, su aspecto se había visto diferente a como normalmente lucía. No quiso evadirlo, solo que quería pensar en ello un poco más y tratar de descifrarlo.
Sin duda no lo descifró durante clases de química, mucho menos cuando estaba en el suelo porque alguien le metió el pie haciéndolo caer sobre sus rodillas. Para nada le llegó una especie de revelación divina cuando estaba en el baño con su camisa en el lavamanos tratando de quitar la mancha de comida que le aventaron en la espalda.
Para la última hora se había rendido. En la salida estaba guardando las cosas en su casillero y tomando su casco junto con sus llaves cuando un efusivo BaekHyun salió del final del pasillo, corriendo hacia él.
— ¡ChanYeol! Mira, compré chocolates, podemos comerlos más tarde. —La respiración de BaekHyun era agitada por estar corriendo, en sus manos llevaba bolsas rosas con golosinas dentro. Se veía de lo más contento.
Estaba tan cerca de ChanYeol. Solo le faltaban un par de centímetros cuando un imbécil decidió meterle el pie. ChanYeol escuchó claramente cuando el aire de BaekHyun abandonó su estómago al momento de caer.
— ¡Mierda! ¿Estás bien? —Rápidamente se apresuró a levantarlo. Los brazos de BaekHyun se enredaron en su cintura mientras empezaba a sollozar—. Oye, no hagas eso —dijo esto pero tampoco hizo amago de quitárselo de encima—. Espero que el huevo esté bien. Déjame revisar.
—Está en mi mochila en su cajita —su tono bajito y lastimero rompió el corazón de ChanYeol.
Abrió la mochila con cuidado. Porque BaekHyun cayó boca abajo, ni la caja ni el huevo sufrieron algún daño.
Sin embargo lo que encontró en la mochila de BaekHyun le dio mucho en qué pensar. Parecía la mierda que un acumulador compulsivo… acumularía.
—Tienes mucha basura en tu mochila.
BaekHyun no lo escuchó porque estaba aferrado al pecho de ChanYeol mientras seguía sollozando.
El resto del día los fastidiaron igual de siempre. Al final ChanYeol terminó llevando a BaekHyun a casa, e igual que al principio, el chico se divirtió durante el viaje. Aunque a ChanYeol le preocupó que no llevara protección en la cabeza. Tal vez más tarde podría pedirle a su madre algún casco viejo, porque su padre también solía tener una motocicleta, de hecho, fue él quien enseñó a ChanYeol a conducir cuando tenía sólo catorce años.
Mientras tanto, estaban sentados en las escaleras del porche de la casa de BaekHyun.
La madre del chico había estado observando desde las cortinas con una sonrisa extraña. BaekHyun la volteaba a ver por ratos y las orejas se le teñían de rojo cuando se daba cuenta que ChanYeol lo atrapaba mirando.
No había ido a observar a los dos Byun actuar extraños.
Abrió la mochila del chico y sacó sus libretas y libros. Descubrió que los libros no eran la razón por la cual se sentía pesada.
Sacó varias bolsitas de colores. Antes de que pudiera levantarse a echarlas al bote de basura, BaekHyun lo detuvo.
—Son envolturas de chocolates, pero los dibujos son bonitos, no quiero deshacerme de ellos—. ChanYeol soltó un suspiro y siguió con lo demas—. ¡Un oso! Son de paletas de hielo, los grabados dicen cosas bonitas. ¡Oh! Aún tengo panditas dentro—. Era una bolsa bastante grande y podía ver un par de gomitas dentro. No sabía cuanto tiempo habían estado dentro de la mochila. Por eso cuando BaekHyun dijo—: ¿Quieres? —ChanYeol negó fingiendo estar distraído revisando lo que quedaba dentro.
Después de veinte minutos de sacar y meter, se dio por vencido.
—Al final solo sacaremos tres cosas. Mejor déjalas dentro. O de preferencias guárdalas en casa.
BaekHyun observó los paquetes de dulces que le tocaría sacar.
—Está bien —murmuró bajito. Se veía bastante desanimado, sin embargo, en cuestión de segundos sus ojos se iluminaron. Cuando miró a ChanYeol ya no había nada de la tristeza de minutos antes—. Le cambiaré la ropa a nuestro bebé. Por favor, elige conmigo el siguiente vestuario, hice muchos.
ChanYeol no tuvo el corazón para decirle que no. Asintió y BaekHyun se levantó corriendo. El huevo estaba justo detrás de ellos, observando con sus extraños ojos ahora redondos y con una boca en forma de u.
Cuando el chico regresó, llevaba una caja de zapatos consigo. El montón de mini prendas casi mareo al pelirrojo. Sólo llevaba dos semanas con el huevo y parecía tener un guardarropas aún más grande que el de ChanYeol.
Empezó a elegir pero en cada momento, BaekHyun dijo que no era apropiado. Y cuando se dio cuenta de que el alto ya no quiso meter mano, le tendió la caja y no dijo nada más. Al final, fue ChanYeol quien cambió de ropa al huevo y lo volvió a meter dentro de su cajita.
—Se ve doloroso. —El alto alzó la cabeza tan pronto escuchó esto. BaekHyun veía el piercing en su ceja y después los aretes en sus orejas—. Yo también quisiera uno.
Probablemente lloraría, porque ChanYeol casi lo hace, más no dijo esto.
—No dolió tanto—. El pequeño chico lo observó como si supiera que estaba mintiendo. ChanYeol terminó levantándose un tanto nervioso—. Se está haciendo tarde, me tengo que ir.
—Adiós. Oh. Nos vemos después, papi.
BaekHyun estaba ahí, con el huevo en sus dos manos y meneandolo frente al rostro de ChanYeol. El escalofrío que bajo por su espalda no tuvo nada que ver con algo malo. Escucharlo decir papi, en especial dirigiéndose a él, hizo que las manos de ChanYeol se sintieran húmedas y un cosquilleo inundó su abdomen.
No era la primera vez, pero en ese momento lo hizo sentir extraño.
Las cosas entre ellos se volvieron un poco extrañas. Al menos ChanYeol lo sintió así, BaekHyun estaba siendo él mismo. Sólo que ahora, en lugar de ir a casa de ChanYeol por las mañanas, el alto pasaba por su casa para llevarlo a la escuela y luego regresaban juntos.
Ya sé iban a cumplir tres semanas y entonces solo les quedaría una para entregar el proyecto. De milagro no se les había roto. El profesor les dio el visto bueno en cada clase, así que ambos estaban contentos. Hasta que llegó la hora de la salida.
Se separaron por diez minutos en lo que BaekHyun iba por su mochila y su "bebé" que dejó en el casillero durante la última hora.
Cuando regresó estaba cubierto de un líquido rosa por todas partes, en especial en su cabello. Sus gafas estaban empañadas, cuando ChanYeol se las quito se dio cuenta de que estaba llorando.
Aquella fue la primera vez que sintió tanto odio por los idiotas que los fastidiaban todos los días. Se sintió tan impotente por no poder hacer nada.
No fueron a casa de BaekHyun. La madre de ChanYeol había salido a hacer las compras y estarían solos. La madre de BaekHyun ya estaba cansada de que su hijo llegara en tales condiciones, y la próxima vez que BaekHyun llegara así, no se quedaría sin hacer nada. Pero tanto BaekHyun como ChanYeol sabían que si ella iba a quejarse, las cosas solo iban a empeorar.
Por lo tanto, BaekHyun acabó en su casa. Se metió a la ducha y le pasó a ChanYeol su ropa para que la metiera a la lavadora y se secara antes de que la madre de ChanYeol regresara.
Por esa razón estaban en aquella situación. ChanYeol estaba más nervioso que nunca. Era la primera vez que llevaba a un chico a su habitación. Era la primera vez que tenía a un chico semi desnudo sobre su cama. Y dicho chico estaba vistiendo solo una playera de ChanYeol y su ropa interior.
Toda la piel a la vista le alborotó las hormonas. Después de todo solo era un adolescente.
Estaba fingiendo hacer su tarea pero cada que podía le echaba un vistazo a las piernas desnudas de BaekHyun.
El chico estaba acostado boca abajo, con sus manos contra su barbilla y sus piernas dobladas hacia arriba mientras las balanceaba de un lado a otro.
La camisa de ChanYeol se adhirió a su espalda dejando ver la curva entre su espalda y su pequeño culo. La playera apenas y alcanzaba a cubrir el inicio de sus muslos. Toda la piel se veía tan blanca y suave.
—He estado pensando…
ChanYeol regresó su mirada a la libreta frente a él. Se encontraba sentado junto a su escritorio justo delante de su cama. Tenía que darse la vuelta para mirar a BaekHyun, y definitivamente fue cuidadoso pero tal vez, BaekHyun se había dado cuenta de que no dejaba de verlo.
O tal vez no. Se aclaró la garganta antes de interrumpir lo que BaekHyun tenía para decir.
—Espero que hayas terminado los deberes de Historia, ibas bastante atrasado en el último.
—Eres mi esposo ahora, ¿verdad? —ChanYeol se congeló en su asiento—. Somos esposos porque tenemos un bebé.
—Eso dijiste la primera vez que hablamos—, tragó saliva con dificultad y fingió estar completamente interesado en lo que estaba escrito en la hoja frente a él, solo que no lograba darle sentido a las palabras.
BaekHyun no estaba de acuerdo con que no le prestara atención. A ChanYeol casi le daba un ataque de pánico cuando el chico se paró junto a él y se sentó sobre su escritorio a solo centímetros de sus brazos. El calor del cuerpo de BaekHyun le acarició la piel y se forzó a no soltar un suspiro.
Tarde se dio cuenta de que BaekHyun tenía el huevo entre sus manos, sin cajita, lo que significaba que no había protección. Estaban a sólo una semana, no podían arruinarlo.
—Regresalo a la caja, lo vas a dejar caer y ya falta poco.
—Quiero sostenerlo, tú no lo haces a menudo.
ChanYeol rodó los ojos.
—No es un bebé de ver– se detuvo cuando vio el mal humor en el rostro del chico. Se lo quitó de las manos y lo acunó en sus palmas—. ¿Contento?
La risita que soltó hizo que ChanYeol sonriera. Pero luego se le borró de inmediato. BaekHyun revisó la hora en su teléfono.
—Rayos, se hace tarde. ¿Puedes llevarme a casa?
El alto ni siquiera lo pensó.
—Sí, iré por una chaqueta, hace frío afuera.
No llevo la motocicleta porque BaekHyun vivía a la vuelta de su hogar. Fueron caminando, y durante todo el transcurso, BaekHyun se mantuvo hablando de los fines de semana que pasaba con su padre. Lo llevaba de paseo junto con su nueva esposa y luego lo llevaban a la escuela el lunes por la mañana.
Se veía contento, aunque había cierta nostalgia escrita en su rostro. Sus padres habían estado separados desde que tenía cinco años. Y desde los siete, la mayoría de los fines de semana se los pasaba en casa de su papá.
La luz del porche estaba encendida. ChanYeol vio a la madre de BaekHyun acechar atraves de las cortinas y en cuanto los vio llegar, se apartó enseguida. Seguía teniendo un comportamiento extraño.
Se detuvieron frente a la puerta. BaekHyun jugaba con sus manos y no dejaba de mirar a ChanYeol, se notaba bastante ansioso.
— ¿Qué sucede?
El chico negó. Luego se levantó de puntillas sujetándose a los hombros de ChanYeol.
—Hasta mañana, esposo —susurró antes de inclinarse y presionar sus labios contra los de ChanYeol.
Desde que se puso de puntillas, ChanYeol se lo esperaba. De por sí andaba algo alterado por haber visto las piernas de BaekHyun y por tenerlo en su cama, que cuando esto sucedió, lo sostuvo de su cintura y lo pegó a su cuerpo, devolviéndo el beso.
Definitivamente BaekHyun no se lo esperaba. Se empujó lejos, con el rostro encendido y tropezando se metió a su casa.
Los labios de ChanYeol hormigueaban tras separarse. Recordaba la suave presión de los labios de BaekHyun contra los suyos y un remolino de sensaciones llenó su estómago, el mismo que lo hizo casi reír pero se contuvo solo que no lo suficiente. La sonrisa que se formó en sus labios nadie se la pudo borrar, ni siquiera cuando llegó a casa y su madre le preguntó dónde se había metido.
Realmente lo besó. BaekHyun lo besó. Además, lo llamó esposo.