Capítulo Único (Oneshot)
«Tú eres mi dolor. Me das muerte, así como la vida»
Año 1950.
Ellos se aman como nadie en el mundo, pero el amor no siempre es felicidad. A veces es dolor, es tristeza llena de añoranza, es tener que fingir que la persona que amas es aquella con la cual estás casado, porque así es como deber ser, y no el hombre que te mira desde el otro lado de la mesa mientras sus correspondientes esposas, de una muy buena familia, charlan. El amor de BaekHyun y ChanYeol es fingir ser los mejores amigos delante de todos, amarse y desearse en la oscuridad, es sufrir por la lejanía. Es anhelar incesantemente los besos, abrazos y caricias del otro.
El amor de ellos es verse a escondidas para amarse en secreto, en un tiempo donde vives por el honor y el renombre de tu familia. Sin eso no eres nada, caes en desgracia y son educados para dar todo por el nombre de los tuyos, por el rango. Ambos piensan igual, ambos saben eso y ambos viven esa farsa de matrimonio por ello.
Ambos desean que no fuera así, que no tuviera que ser así...
—Te he echado de menos.
Son dulces y dolorosas palabras susurradas en los labios del contrario cuando se encuentran nuevamente en la noche, después de un largo viaje que mantuvo lejos a BaekHyun. Quedan para amarse a escondidas, como cada vez que cae el sol y pueden permitirse correr a los brazos del verdadero y único amor de sus vidas.
—Yo a ti también.
Es la respuesta de ChanYeol, abrazándolo e inundándose del aroma de BaekHyun. Con cariño, rodeándolo con sus brazos y juntando cada fibra de su cuerpo al del bajo, porque lo ama tanto que desea poder fundirse en un único ser con él. No de manera esporádica, no como cuando hacen el amor, desea que pudieran ser uno para siempre a los ojos de todos; sin embargo, no puede ser.
Porque su amor es una aberración a los ojos de Dios, a los ojos de todos, por eso es doloroso, por ello se esconden. Por ese motivo sus besos son a escondidas, hacen el amor de forma desesperada luego de largos días alejados el uno del otro, porque son el aire del contrario, porque cuando están alejados son la muerte del otro y al reencontrarse se devuelven la vida a besos y fervientes caricias en la noche, la fiel compañera de ambos.
Puede que sean unos cobardes al no atreverse a ignorar toda la sociedad, dejar de lado su casa, su familia. Cualquiera que conociera su dolorosa, y llena de añoranza, historia de amor pensaría así.
Pero no tienen ni idea, porque ellos serían nada si se fueran y estarían perdidos, porque no se puede vivir sólo de amor. Aunque ambos desean que fuera posible.
A veces sueñan e imaginan que las cosas pueden ser de otra manera, cuando están abrazados desnudos, uno sobre el otro compartiendo trémulos besos. Piensan en un mundo fantasioso donde su amor no es visto de mala forma, donde sus besos no son empañados por ese sabor amargo a dolor. Donde se amarían libremente, donde el amor es amor y no importa el sexo de la persona a la cual entregamos todo lo que somos.
Otras veces, ambos sienten ese peso en sus pobres corazones, esas lágrimas no derramadas porque su amor es doloroso y es muerte para sus almas. Porque no pueden amarse como se debe, porque su amor nunca podrá ser aquel donde todo es felicidad y sonrisas. Porque su amor está sentenciado y encadenado a la oscuridad.
Porque hay distintas clases de amor y el de ChanYeol y BaekHyun es doloroso, profundo y, aun así, sin final, porque aunque nunca puedan amarse a la luz, ser libres, son uno. No pueden vivir el uno sin el otro, porque aunque sean el dolor del otro, su muerte, a la vez son su vida entera.
Y no puedes vivir sin lo que te da la verdadera vida.
***
Año 2018.
Ellos se encontraron por casualidad y algo dentro de cada uno despertó, algo recóndito como si desde hace muchos años hubiera estado enterrado en el fondo de sus almas, a la espera de salir a la luz. Un anhelo potente, que apareció para reemplazar ese vacío exorbitante que siempre sintieron ahí, dentro, donde se halla la verdadera esencia de lo que somos, nuestra alma.
—Lo siento, ¿estás bien?
Quiso saber el hombre alto y de grave voz que chocó contra él. Extendió su mano para ayudarlo a ponerse de pie, el bajo aceptó la ayuda y algo electrizante recorrió su cuerpo al hacer contacto con la piel contraria.
—Estoy bien, no te preocupes.
Fue un susurro quedo, mientras sentía como su corazón casi se le salía del pecho, por esos ojos oscuros y profundos que lo miraban tan fijamente, que le travesaban y llegaban hasta su ahora completa alma.
—Para disculparme te invitaré a algo, ¿aceptas?
Asintió y todo comenzó de nuevo desde ahí...
Eran dos completos desconocidos, pero cuando sus vidas se cruzaron dejaron de serlo para siempre.
Porque ChanYeol y BaekHyun comenzaron a conocerse y a amarse, de una manera tan colosal que ya nada era igual, era como si ese amor hubiera estado impreso en sus almas desde hace décadas, desde antes que nacieran, antes de llegar a conocerse. Por lo tanto, ese vacío que siempre sintieron era por la falta del otro.
Ellos se amaban como nadie en el mundo, y era tan verídico, porque ambos tuvieron una dolorosa y triste historia de amor en otra vida, pero al ser su amor tan grande volvieron a tener una oportunidad en un nuevo mundo de ensueño. Donde, aunque la sociedad no los aceptara abiertamente, poco y nada importaba su apellido, no había que aparentar, no había que amar en secreto.
El amor de ChanYeol y BaekHyun ya no era dolor, su amor era felicidad. Eran sonrisas, besos y abrazos en la luz. Era un amor de día y noche, era vivir juntos y amarse como siempre se merecieron.
Ya no eran la muerte del otro por la lejanía, porque siempre estaban juntos, eran la vida del contrario, simple y hermosa vida.
Porque eran libres para amarse a plena luz del día, a ojos de todos.
Eran uno para siempre, como debía ser, porque su amor era perenne.