JULIETA. LIBRO [1]✅—. Editando los errores

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Summary

La vida de Julieta Collins era normal. Le faltaba un año y varios meses para graduarse, y así, ser el orgullo de su familia entera... Pero. (¿Porque siempre hay un pero?) Llegan ellos: Edwar Williams y Josh De Luca. Chicos nuevos y ya le remueven las hormonas a todas las chicas... Exepto a ella. Y claro, su vida cambia drásticamente cuando ellos se fijan en ella

Genre
Romance/Drama
Author
IM🦋
Status
Complete
Chapters
37
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

1. Hormonas por el cielo

Julieta Collins


Una de las cosas que más me da risa de mis mejores amigos, es que no paran de hablar, y menos cuando falto dos días a la universidad.


No me culpen. Tenía gripe.


Y estuve en cama, detallino que se tiene que resaltar. Pero de verdad que no entiendo nada de lo que dicen, y mucho menos si se ríen entre ellos...


—Chicos—trato de detenerlos— Chicos...—dios, dame fuerzas—¡Chicos!


Se detiene.


—¿Pueden hablar uno a la vez?—les pregunto—. Me volveré loca si hablan juntos.


Melissa se ríe.


—Si, lo sentimos—dice ella—. Bueno, primero,¿Queremos saber porqué no viniste ayer y hoy a la Uni?


Suspiro y me estiro en mi cama.


—Bueno, tenía gripe—elevo una ceja aunque no me esten mirando—¿No se los dije?


—Yo ni lo recuerdo, para certe sincero—Habla Carlos—. Pero,¿Estás bien?


—Si, solo fue algo sin importancia—les digo—Ahora, ¿Qué es eso que me quieren contar?


—Pues, resulta que Mateo terminó con Ana—dice melissa—. Y ahora te está buscando, eso escuché por ahí.


Bufo.


—Que idiota es—digo—¿Será que piensa que yo volveré con él?


Carlos se ríe.


—Esperemos que no,¿eh?


—Ja.ja.ja.ja—digo con sarcasmo—Que chistoso estas hoy, Carlos.


Escucho su carcajada.


—Bueno, lo último es que llegaron unos chicos que están cañones, los dos—se ríe—. Son nuevos, y ya tienen a miles detrás de ellos.


—Vaya, felicidades por ellos.


—Es que todavía no conocen a la reina de la universidad—dice Carlos.


—Deja de llamarme así, joder—me molesto—. Ya te dije que eso ya pasó.


—Pues, todavía lo sigues siendo.


No voy a perder el tiempo en ésto.


—En fin, mañana sí iré—digo—. Ya no me extrañen tanto.


—No te extrañamos—dicen los dos al mismo tiempo.


Me río, ellos también. Nos quedamos hablando de lo que queda el día. Me ponen al tanto de muchas cosas locas, gracias al cielo mañana iré, porque ya no aguanto estar en cama.


Y a ver quiénes son los chicos nuevos


Ok. Vuelvo a ver mi reflejo en el espejo de cuerpo completo que esta en mi habitación, es la ultima opción de hoy. Ya me he probado más de diez piezas: Traigo puesto una falda blanca tipo porrista, una camisa negra de tiras en los cuales no tengo sujetador, porque no puedo usarlo. En los pies traigo puesto unas botas de tacón de cuero, con unas medias de maya color negro y mi pelo oscuro suelto... Me delineo los ojos, un poco de brillo en los labios, y rimel.


Listo.


Salgo de mi habitación y voy a el pasillo de mi departamento. Vivo sola, pero mis padres no viven lejos, queda unas cuantas horas de donde estoy. Verás, nosotros vivimos en Reino unido, pero ellos están en londres y yo estoy en otro estado, estudiando en la gran universidad Oxford. Estudio veterinaria, la carrena que más amo en está vida.


Al bajar me encuentro con Eliot, mi guardaespaldas personal... Digamos que mis padres están metidos hasta el fondo con el tema de la política, y ellos son personas muy importantes. Mi hermano mayor también está en lo mismo... Yo soy la que ha cambiado la carrera, pero no me arrepiento, de solo pensar que estudiaré política para escuchar a un monton de vejetes, me da escalofríos.


—Buenos días, Eliot—le sonrio, él solo asiente—¿Cómo estas hoy?


—Bien, garcias—dice serio—.¿Cómo está usted con la gripe?


Me encojo de hombros.


—Sigo viva,¿Qué te puedo decir?—veo como sonrie, me agrada.


Me abre las puertas del auto. Antes de que él se suba en el otro auto, lo veo inclinarse para hablar en un mini micrófono, y luego se sube. Yo sé que papá no ma ha enviado solo a Eliot, y me molesta, porque yo no necesito tanta seguridad, con uno ya es suficiente. Tomamos vía en la autopista, pero tardamos unos 15 minutos, no me preocupo en llegar tarde, ya que mi clase empieza después de un receso, y estoy llegando antes... Así también aprovecho de hablar con mis amigos.


Estaciono el auto en donde debe ser. Me bajo y agarro mi cartera, no necesito un bolso, mis cosas estan metidas en un casillero. Como es de esperarse, la universidad está sola, eso significa que ya estan en la cafetería. Eliot me sigue los pasos, y juro por dios que me volveré loca, me agrada, pero creo que...


—Eliot,¿puedes alejarte un poco?—le pregunta.


Adopta su postura de hombre serio, y no se quita los lentes en ningún momento.


—Lo siento, señorita Collins—dice—. Pero cumplo órdenes de su padre.


Suspiro.


—Lo entiendo, pero no te acerques tanto, me asfixia—sigo caminado—. No entiendo, hay muchas chicas y chicos que tienen padres políticos, y no tienen que ser cuidados...


—Es que hay una diferencia, los papeles que sus padres cumplen, no son tan importantes como los de sus padres.


Buen punto.


—Eso sonó muy arrogante—me río.


Cruzamos un pasillo. Saludo algunas personas que me consigo de paso, otro pasillo y ahí está, la puerta hacia la cafetería. Como siempre, camino con seguridad, algo que mamá siempre me enseñó, abro las dos puertas y...


—¿MIREN QUIÉN SE DIGNÓ A VENIR?—¿me creerían si les dijera que todos voltearon a verme?— SI ES NADA MÁS Y NADA MENOS QUE LA REINA DE LA UNIVERSIDAD.


Les juro que lo mataré.


Mi única reacción es sonreír para que no me vea lo molesta que me he puesto. Ya he dicho que odio eso. Bajo las dos escaleras que faltan y camino, digamos que me dicen la reina de la universidad, gracias a que siempre he sido la mejor en todo, y también cuando tenía una relación con Mateo.


Saludo a las personas, a algunos les doy abrazos a otros besos en las mejillas. No soy una persona odiosa.

Nunca lo he sido

, llego a la mesa donde estan mis dos mejores amigos, pero mucho antes de que me siente, ya tengo a Melissa encima de mi.


—¡TE EXTRAÑÉ!—dice fuerte y claro.


Yo retrocedo por el impacto de su cuerpo con el mío. Carlos, como otro tonto y desordenado más, también se une y empiza a saltar y a chillar solo para hacernos reír.


—¿Cómo te fue en francia, amiguis?—imita a cualquier voz de mujer, se ve gracioso—. Cuéntame sobre la moda.


No aguanto la risa. Así de loco está, siempre haciendo payasadas, pero¿Qué somos nosotras sin él?


—No,no, mejor dime—sigue—¿Qué tal el clima?¿Los panes franceses a qué saben? ¡Oh dios mío!¿La torre Eiffel es muy hermosa de persona?


Melissa gira los ojos. Alguien lo manda a callar en modo divertido, y él se rie para contestar:


—¡CÁLLATE BICHA!—Le grita al chico que esta al otro maldito extremo—¡Tu mejor amiga no viajó a Francia!


Él y el otro chico se siguen diciendo cosas. Meli me agarra del brazo y me sienta con ella, obvio me obliga a drale todos los detalles. En vacaciones navideñas había viajado con mi familia a francia, y fue lo mejor de lo mejor, quedé encabtada con francia, y también con los franceses,

detallito

.


Ella me cuenta de las suyas en Argentina, lo lindo que son los chicos y lo amantes a el fútbol. Carlos no se queda atrás, también nos cuenta sobre lo bien que le fue visitar a sus abuelos a Hawái, y lo divino que son las playas. Cada uno dice lo que más le gustó de sus vacaciones.


—Ese bronceado te queda bien—le digo a carlos—. Ahora volverás más locas a las chicas...


Mis mejores amigos no son nada feos. Es más, son muy lindo físicamente y personalmente. Carlos es de piel morena, pero no tan exagerada; sus ojos son color avellana muy claritos, su cabello es castaño oscuro y rebelde, es alto y su cuerpo está bien para él, nada exagerado. Pero ahora que tiene ese nuevo bronceado, y que también tiene un piercing en el labio de abajo, se ve más que guapo.


Y ahora Melissa.


Ella es de pelo rojizo y de ojos verdes. Es irlandesa y de rasgos delicados, de mirada angelical, pero no lo es. Es un poco alta, tiene un lindo cuerpo, y sabe mucho de moda... Les dijera más cosas, pero ellos dos son unas cajitas de sorpresas.


Suspiro.


—Hoy tengo un maldito exámen, y de broma me sé la mitad—Carlos se pasa las manos por el pelo—. Solo le pido a mi Diosito que tenga piedad de mí.


Carlos estudia ciencias forenses.


—Todavía no entiendo cómo te puede gustar esa carrera—le dice Melissa


Él gira los ojos.


—Y yo todavía no entiendo por qué te gustaría revisar bocas ajenas.


—Eso no es tan asqueroso como lo tuyo, idiota.


Se rie.


—Claro que si—dice él—. La carrera más decente es la de Julieta.


Sonrio.


—Ustedes son extraños.


Me sacan la lengua. Seguimos hablando de otras cosas más, yo me rio hasta que Melissa dice:


—Los chicos nuevos estudian la misma carrera que tu

Juli

—la miro—. Los dos.


—¿Son hermanos?—niegan.


—No, pero al parecer si se conocen o algo así—dice carlos.


Vaya. Las personas empizan a recojer sus cosas, yo veo la hora y...¡Merda!. Voy a llegar tarde, me levanto al instante.


—Chicos, los veo luego—les lanzo un beso a cada uno.


Camino apresurada, gracias al cielo se dominar botas de tacon, y también tacones normales.



❤️

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