Capítulo 1
Bienvenidos a Usmoon"
El letrero a un costado de la carretera sobresale entre la ligera neblina, los colores opacos y las manchas de lodo salpicado dejan en claro el poco mantenimiento que tienen los residentes del pueblo con su propio letrero. Adentrarme al territorio de este pueblo fue como viajar al pasado, todas las personas que les había preguntado sobre Usmoon no supieron darme una respuesta, era un pueblito que estaba catalogado como "indescriptible" según mis conocidos.
No sabía en qué lugar me estaba metiendo, pero debía hacerlo para encontrarme con Eveline, mi hermana menor, y preguntarle por qué carajos dejó de contestar mis llamadas durante dos días aún cuando estrictamente le dije que me informara por cada movimiento que daba en este pueblito abandonado por Dios.
Esa había sido una de mis principales condiciones a la que ambas habiamos estado de acuerdo cuando le di permiso de salir de viaje con sus amigas durante las vacaciones de verano.
Cuando mencionó que iban a visitar Usmoon me dio un mal presentimiento, jamás había escuchado de un lugar llamado así, pero Eveline se había encargado de saturarme de información sobre este sitio y mostrarme algunos sitios bastante lindos.
Las primeras cinco veces que me pidió permiso le dije que no, fue discusión tras discusión hasta que llegó la semana pasada y hablamos toda la noche sobre el bendito viaje, me dio el listado de lugares a los que iba a ir, el nombre de las amigas con las que iba a ir, absolutamente todo para que yo estuviera tranquila y aceptara.
Extrañamente le hice caso y le di permiso, viéndolo con retrospectiva mi comportamiento fue estúpido e ingenuo, ¿cómo se me pudo ocurrir semejante tontería y dejar a una niña de dieciocho años irse a un pueblo como Usmoon? No era digno de mí, sigo sin entender por qué dije que sí.
Mis pensamientos se desvanecieron en el silencio de mi auto cuando llegó una llamada a mi teléfono celular, sin apartar la vista de la carretera contesté la llamada. Una voz masculina y ligeramente ronca habló al otro lado haciendo que me sintiera inquieta, era esa sensación que sentías cuando estabas con un desconocido.
Pero él no era un desconocido.
—Raven, ¿dónde estás? Dijiste que ya estabas cerca, estoy esperando desde hace media hora y aún no estás aquí. Ya casi va a llover.
—Estoy cerca, en diez minutos ya estoy ahí. No tardo.
—Bueno, no aceleres demasiado. Cuando estés aquí voy a contarte algo, no te va a gustar pero no hay otra opción.
—¿De qué hablas, Sawyer? ¿Es sobre Eveline?
—No, no puedo contarte ahora, todos los que viven aquí piensan con la misma neurona —hizo una pausa como si la situación le molestara, después de unos segundos agregó:—. Quiero evitar problemas a toda costa, cuando estemos juntos lo sabrás.
Sawyer colgó antes de que se me pudiera ocurrir algo más que decir, dejé el celular en el asiento copiloto y traté de entender cuál era el problema.
Sacar información de la boca de Sawyer era una tarea complicada y aumentaba la dificultad cuando tenías una relación con él como la mía: ser casi unos desconocidos. La palabra 'casi' es clave.
Un joven doctor inteligente y disciplinado que por múltiples de sus habilidades y contactos terminó trabajando en una clínica privada, bastante hermitaño para estar en sus veintisiete años pero en un buen estado físico, del tipo que hace ejercicio cuando se acuerda que es sano.
Sawyer es opuesto a mí, me gusta salir y divertirme cuando estoy libre del trabajo y responsabilidades como encaminar a mi hermana hacia una buena vida, hago todo lo que está en mis manos para conseguir lo que quiero, ocasionalmente me tiño el cabello para salir de la rutina durante los domingos en la noche.
Es probable que no supiéramos de la existencia del otro de no ser por mi querido papá que, antes de fallecer, nos unió a su aprendiz más brillante hasta convertirlo en algo parecido a un amigo de nuestra diminuta familia de tres. A Eveline le cayó bien de inmediato, cuando lo conocimos ella tenía catorce años y yo veinte.
La relación entre Sawyer y yo ha tenido tantas transformaciones que ahora se había consumido hasta ser conocidos que con suerte se habían vuelto a contactar por una situación algo preocupante como que Eveline no contestaba las llamadas.
Me había enterado que él estaba trabajando de forma independiente con una familia en Usmoon por lo que no me pude resistir a pedirle ayuda, él es la única persona que me podría ayudar a moverme en este pueblo mientras me contactara con mi hermana y, aunque no estábamos en buenos términos, ambos estábamos igual de preocupados por lo que podíamos trabajar en equipo.
Dos cabezas piensan mejor que una.
Le había pedido que me alquilara una habitación de hotel a mi nombre, ¿qué era lo complicado en eso? Después de eso me las arreglaria sola y tal vez en algunas veces le pediría que me ayude con las ubicaciones, pero la interacción sería mínima pues su trabajo le iba a absorber todo el tiempo. Al menos eso es lo que ya había previsto.
Después de quince minutos lo vi al otro lado de la calle escondido bajo el techo de un local cerrado con las manos metidas en las bolsas de su chamarra, mirando miserable y molesto a mi auto aproximarse hacia él. A pesar de lo gracioso que se veía así de amargado con el cabello empapado por la lluvia, sentí mi estómago apretarse de ansiedad.
Después de un año nos volvemos a encontrar, aunque juró que no me quería volver a ver.
Yo tampoco esperé volver a verlo.
Sawyer entró al auto a toda prisa, se quitó los lentes mojados por la lluvia y se seco la cara con la palma de su mano.
—El pronóstico del clima dijo que toda la semana iba a estar soleada y calurosa —comenté pasándole un pañuelo que ya tenía preparado—. Veo que llegué en un mal momento.
—Quiero creer que esta clima no tiene nada que ver contigo, pero la idea no parece tan descabellada.
Nos ahorramos el incómodo saludo por cortesía, la amabilidad entre nosotros era innecesaria y había mejores cosas que conversar.
—¿Cuál es el problema? —pregunté directamente.
—Para empezar los dos hoteles que hay aquí están llenos —inició limpiando sus lentes, sin ellos pude notar que su rostro estaba intacto a como la última vez a excepción que parecía más afectado por el cansancio y trabajo que antes—. Yo no paso la noche en hoteles para atender a mi paciente, la familia me da asilo en su casa y por lo que vi hay habitaciones vacías. Sé que no lo planeamos así, tú ibas por tu camino y yo por el mío pero ahorita no hay mucho de dónde elegir.
Finalmente me miró, sus ojos oscuros me dieron la impresión de hablar por él y me dijeron "si fuera por mí nada de esto tendría que estar pasando".
—Aprovechando que el padre de mi paciente no está y solo está la ama de llaves, le mentí y dije que vine a recoger una asistente para atender al muchacho enfermo. Si hubiera dicho que eres una conocida que viene de visita, no habrían permitido que te quedaras a dormir una noche en su casa, son demasiado estrictos. Tomé la decisión que tuve que tomar.
—¡¿Qué?! —exclamé sin poder creer lo que había hecho—¿Y por qué no me llamaste?
Sawyer se volvió a poner los lentes cuando ya estuvo seco del rostro, frunció las cejas indignado de que le reprochara.
—Lo hice como treinta veces pero no entraron las llamadas a tu celular, la señal en este lugar es muy inestable. Ya sé que es una locura, pero va a funcionar, ya lo tengo planeado.
—Le dijiste que soy una asistente, no sé nada de enfermería y menos de lo que sea que esté enfermo tu paciente.
Todo lo que había planificado el día anterior se estaba desmoronando en cuestión de diez minutos, el estrés se vio reflejado en un ligero dolor de cabeza.
—Lo tengo todo perfectamente calculado, Raven, no tendrás que hacer mucho espectáculo en la casa. Simplemente ésta noche, mañana yo me encargaré de todo y podrás ir a buscar a tu hermana. Solo debes hacer lo que te diga. El padre del paciente no está en la casa y le dejó el control a la ama de llaves, ella no tiene idea de lo que hago así que no notará la incongruencia. Vas a hacer esto, ¿sí o no?
Me preocupó la tranquilidad de Sawyer, yo sabía perfectamente que él es del tipo de persona que se toma las cosas muy en serio por lo que hacer algo que ponga en riesgo su trabajo no es digno de él. Quizás era el estrés que ya venía cargando desde que Eveline dejó de comunicarse lo que me hacía sentir más paranoica, no había razón para desconfiar de alguien tan organizado como él.
Nada podría salir mal.
—Ya tomaste la decisión, pues voy a hacerlo —respondí sin dejar pasar desapercibida la ironía.
Sawyer me dio las indicaciones para manejar hacia la casa de su paciente, usé todo el rato que estuvimos a solas para ya tener previsto lo que me esperaba apenas llegáramos a esa casa desconocida.
—¿Cómo es que terminaste viviendo aquí? Creí que estabas en la ciudad.
—Es una larga historia, no me mudé, simplemente es un caso especial. Alexander Wayne, el padre de mi paciente, me pidió que acudiera lo antes posible a su casa porque su hijo tuvo una crisis, he estado en su casa desde hace casi dos semanas y no ha tenido ninguna señal de mejoría. Tengo que encontrar la razón del fallo en el medicamento que le receté. Va a tomar tiempo, ese chico tiene reacciones demasiado particulares, debe mantenerse bajo vigilancia.
—¿Y cómo voy a poder salir de la casa si se supone que el niño necesita vigilancia? Suena grave, si yo trabajara para esa familia como ama de llaves y viera que la asistente del doctor sale de la casa, yo llamaría al jefe inmediatamente.
—No es tan urgente como piensas, siempre es lo mismo con esa familia. Una vez que estés en la casa y veas lo que pasa, lo entenderás. Repito: haz lo que te diga y nos creerán.
No me quedó otra opción más que aceptar y seguir la idea de Sawyer, después de todo, yo no me metería en tantos problemas si el plan llegaba a fallar.
—Mejor dime, ¿qué vas a hacer para encontrar a Eveline? —preguntó él cambiando de tema— Creí que eran cercanas, no entiendo por qué no te llama ahora.
—Somos cercanas, es solo que tuvimos una discusión por su actitud. Desde que iniciaron las vacaciones está actuando raro, no sabría cómo explicarlo, pero parecía como si estuviera de mal humor todo el tiempo y era demasiado fastidioso, no la aguanté y le puse un alto. Después de eso se la pasó encerrada en su habitación hasta que salió a despedirse de mí para venir a Usmoon.
Sawyer arqueo las cejas con sorpresa, Eveline nunca fue descarada o grosera, incluso en el inicio de su adolescencia se mantuvo amable y obediente, por lo que era curioso que de la nada cambiara en un abrir y cerrar de ojos y se volviera respondona y rebelde.
—¿No te dijo qué vino a hacer aquí? Aquí no hay nada interesante que una chica quiera hacer que no se pueda en la ciudad.
—Vino a pasear con sus amigas, mencionó que iban a visitar las áreas verdes de aquí porque son muy lindas. A comparación de cómo me describió este lugar, este pueblo está muy mal cuidado, no le veo el encanto que ella me contó.
—No lo ves porque no lo hay.
Sawyer revisó la hora en su reloj, el aroma de su loción se encerró en mi auto mezclándose con el mío y el aromatizante de lavanda que colgaba de mi espejo retrovisor. Al parecer seguía usando la loción de años atrás, me sorprendió lo bien que se grabó ese aroma en mi memoria.
Decidí centrarme en la carretera para doblar a la izquierda y seguir la carretera, nos íbamos alejando parcialmente de la parte más concurrida del pueblo y las tiendas locales ya no eran tan frecuentes, parecía como si nos adentraramos a una zona privada en Usmoon.
—Cuando se fue me metí a su habitación y busqué entre sus cosas alguna pista de su humor —antes de continuar el tema, aclaré:—. Sé que estuvo mal invadir su privacidad, pero quería asegurarme que estaba bien.
—Eveline sigue siendo tu responsabilidad, hiciste lo que debes hacer como su tutora.
Asentí un poco más aliviada por la comprensión.
—Como sea, en su computadora encontré algunos correos que le mandó a una de sus amigas, Eveline le dijo que se arrepentía de haber hecho algo y que le asustaba que estaba funcionando.
Por primera vez logré capturar la completa atención de Sawyer, me miró interesado y expectante a mi explicación.
—¿Qué decían? ¿Lo recuerdas?
—Cada palabra —contesté de inmediato—. Uno decía: "Diane, esto ya no es divertido. Creí que había sido una broma pero parece que es real, desde que lo acepté me siento rara y no quiero ser paranoica pero parece que me está afectando el sueño, siento que la cabeza me va a reventar. No creo poder ocultarlo más a Raven, estoy en problemas y no sé qué hacer."
—Me suena a que aceptó probar alguna droga y le afectó —comentó Sawyer aún sin entender del todo.
—Es lo que yo también pensé, pero escucha esto: su amiga le dijo que era buena idea que me contara lo que estaba pasando, ella no respondió sus correos hasta que al día siguiente, ya siendo las dos de la mañana, Eveline le contestó "Me siento mejor, iré a arreglar el problema a Usmoon. Si le dices algo a mi hermana, te mato."
Sawyer se mantuvo en silencio pensando en mis palabras, a pesar de que no estaba diciéndome nada, sabía que las mismas teorías rondaban por su mente. Estaba segura de ello porque yo había considerado cada una de las posibilidades, desde la más lógica a la más irreal.
—Tal vez es algo radical, pero ¿no has pensado que quizás quedó embarazada de un chico y vino a buscar algo que la haga abortar?
—¡No! Ella no es así, además, Eveline sabe que en cualquiera de esos casos movería el mundo de cabeza para ayudarla y no dejarla sola —negué con la cabeza repetidas veces, frustrada por no obtener una nueva teoría —. Además ambas coincidimos en nuestro periodo, no hay manera de que éste embarazada. Yo misma fui a comprar sus toallas sanitarias porque se le acabaron.
—Entonces no sé qué podría ser —respondió Sawyer con sinceridad—. ¿No ha cambiado su alimentación? ¿Conoció a alguien nuevo? ¿Sabes a qué lugares ha ido cuando tu no estás cerca?
—No lo sé, estas semanas estuve demasiado ocupada en mi trabajo y no pasé mucho tiempo con ella. Siempre sale con su amiga Andy, únicamente con ella y esa chica es igual de protegida por sus padres como yo lo hago con mi hermana, su madre me pregunta si estoy enterada que salieron para estar pendientes al respecto. No recibí mensajes de su madre por lo que es posible que no han salido.
—¿Esa chica fue al viaje con Eveline?
Negué soltando un suspiro exhausto y deprimido.
—Llamé a su madre pero me dijo que no la dejaban salir de la ciudad sin otro adulto ahí cerca, no sé qué le picó pero cuando la llamé fue cortante y grosera.
La lluvia se mostró más intensa a través del cristal de la ventana, las gotas gruesas impactaron con fuerza azotando el vidrio y la carretera, rápidamente se crearon charcos que se mezclaban con el lodo de los jardines de las casas.
—¿Te comunicaste con la chica? Debe de saber algo, dices que son inseparables.
—Intenté hacerlo pero no me contesta, fueron cuatro veces y no respondió a ninguna.
—Ella sabe algo —Sawyer me lo aseguró con mucha confianza y obviedad—, por una buena razón te está evadiendo. Te conoce, sabe que si llega a decirte algo se va a meter en problemas. Debes intentarlo con otro celular para que no sepa que tú la estás llamando, un número distinto.
Consideré su idea a más profundidad, si bien era algo simple no le vi el error a lo que dijo. Era una trampa a la que fácilmente podía caer una chica tan ingenua como Andy.
—Puede ser pero...
—¡Cuidado! —el grito de Sawyer me sobresaltó y automáticamente pisé el freno hasta el fondo haciendo que las llantas chirriaran.
Sin embargo, mi acción no fue demasiado rápida pues en lo que el auto frenaba de golpe, el vehículo se sacudió mientras pasábamos por encima de un bulto pequeño.
—Oh, Dios no —susurre con horror, volteé a ver a Sawyer esperando que corrigiera lo que pensaba en este momento—. Dime que no...
—Espera aquí.
Él salió del auto y se acercó a examinar con la linterna de su celular, con un ademán de la mano me indicó que retrocediera un poco para darle espacio y así revisar qué fue lo que había atropellado. No me detuve a esperar más, salí del auto con mi corazón agitado por la angustia y observé la misma escena que él.
En el suelo estaba el cadáver de un gato en estado de descomposición, pero al haberlo atropellado causó que la imagen fuera más grotesca, sangre y miembros de su cuerpo estaban dispersos en la carretera. Dio la impresión de que no había sido la primera en pasar sobre él, como si llevará días en ese sitio.
Eso no me quitó la sucia sensación de que yo lo habia matado, el hedor que expulsaba el cadáver era asqueroso y la sangre del animal se estaba mezclando en el charco con lluvia que se acumulaba en la esquina de la carretera. Estaba en frente de una casa, era demasiado grotesco para no ser visto pero aún así los dueños de la casa no se molestaron en moverlo.
—No lo vi cuando manejaba —fue lo primero que dije sin apartar la vista del pobre animalito—. Estaba poniendo atención, lo juro, pero en ningún momento vi que estuviera ahí. Yo nunca sería capaz de hacer esto, Sawyer, tú lo sabes.
—Sí, lo sé. Yo también estaba viendo la carretera y no lo noté. Es como si hubiera aparecido de repente, ¿verdad? No se hizo notar hasta que pasó esto.
Un escalofrío me recorrió la espalda, la ola de aire frío me golpeó las mejillas haciéndome reaccionar de la conmoción.
—Tenemos que moverlo, no puedo dejarlo aquí —mis ojos se desviaron hacia Sawyer, en su rostro estaba el mismo desconcierto por la horrible imagen que muy seguro difícilmente podríamos olvidar en estos días.
Él asintió levantándose. Volvimos al auto para tomar alguna bolsa plástica pérdida en los asientos traseros para usarla como guantes y así poder pasar el cadáver del gato hacia un área alejada de la carretera, entre la vegetación y arbustos que ayudarían a ocultarlo.
Lo restante del camino a la casa del paciente de Sawyer se sumió en un aura sombría y lúgubre, el olor agrio de la sangre permaneció suspendida en el interior de mi auto como un recuerdo que me perseguiría al irme a dormir.