Capítulo 1
Una nueva era, una era moderna donde una empresa había decidido sacar a la luz a los híbridos, dejando que los humanos conociesen una nueva especie. Una mezcla de animales que tenían la capacidad de transformarse en humano con la diferencia de que éstos al ser un humano, mantenían sus orejas, garras y cola, pero sólo unos pocos tenían la capacidad de esconder sus garras. Cada uno de los híbridos había sido creado para un sólo propósito, hacerle compañía a aquellas personas que no pudieran hacerse cargo de una mascota común y corriente. Cada uno de los híbridos tenía una personalidad arraigada al animal que lo representaba y por ende, cada híbrido pasaba por una etapa de celo cada tres meses por alrededor de tres días como mínimo.
La mitad de la sociedad no estaba de acuerdo con ese nuevo experimento que había hecho el gobierno mientras que la otra mitad ya estaban ansiosos por ver cuál era la capacidad y tipo de híbridos que iba a salir a la venta, pero otra pequeña sociedad no estaba consciente de aquella nueva información.
El tiempo pasaba y la emoción de los híbridos fue bajando considerablemente, habían personas botando a los híbridos a la calle, otros que los maltrataban o simplemente los dejaban pasando hambre. El gobierno veía aquello y para evitar aquellos abusos impusieron una ley de que si botaban, maltrataban o descuidaban a sus híbridos tendrían que pagar una multa de diez mil yenes pero tenía la posibilidad de devolver a los híbridos pagando una multa de cinco mil yenes, muy pocas personas pudieron devolverlos pero los demás volvieron a cuidar a sus híbridos para evitar pagar una multa.
Sólo unas pocas personas eran las que cuidaban a sus híbridos, consintiéndolos y tratándolos como si de la misma sociedad fueran. Habían policías vigilando y cuidando por la seguridad de los mismos híbridos y aquellos que rompían la ley y no pagaban, iban presos hasta que alguien fuera a sacarlos de la cárcel, obligándolos a pagar la multa saltada y la multa de la cárcel, siendo un total de diecisiete mil yenes.
•••••
Lejos de todo aquello, se encontraba un chico ajeno a esa noticias, en el pequeño pueblo donde se encontraba no había llegado aún ni un sólo híbrido por lo que sólo se encargaba de su trabajo. Era co-jefe en una empresa dedicada a la arquitectura, él junto a su mejor amigo Shōto, se habían aliado para construir su propia empresa y salir adelante, cada uno tenía sus problemas familiares pero ninguno de esos problemas interfería con sus proyectos o sus ideas.
Izuku vivía sólo con su madre, era la única familia que tenía desde que tiene memoria, no había nadie más que la pequeña mujer. Ésta trabajaba en una tienda de diseño, creaba vestidos y trajes completamente hermosos a sus ojos y a ojos de las demás personas, Izuku le había dicho que no era necesario que trabajara pero el diseño era parte de la vida de Inko por lo que era difícil apartarla de aquella vida que tanto trabajo le había costado construir.
Izuku le debía mucho más que su vida a su madre, la mujer era su modelo a seguir, había salido adelante por ella y por su hijo con sus propios esfuerzos y decisiones, le había dado a su hijo la educación necesaria y le había enseñado que, sin importar cuantas veces cayeras o tropezaras, siempre debías levantarte sin esperar ayuda de nadie.
Por eso era que Izuku estudió con bastante esfuerzo, sacando buenas calificaciones e incluso esforzándose en cada dificultad que se le presentara sin pedir ayuda a nadie, hubieron personas que trataron de hacerlo perder el rumbo usándolo para su propio beneficio y aprovechándose de su personalidad confiada y amable. Con el tiempo fue que abrió los ojos y se dio cuenta de que aquellas personas sólo lo usaban, así que terminó cortando toda relación con esas personas y su confianza para hacer amigos decayó, le era imposible confiar en las personas que se acercaban a él para "una amistad" como solían decirle y los alejaba. Hasta que un día llegaron ellos, las tres únicas personas a las que consideraba amigos y los únicos que consiguieron ganarse la confianza de Izuku.
El peliverde se había dado cuenta que Shōto, Ochako y Tenya no eran como los primeros "amigos" que tuvo, ellos no se aprovechaban de él, no le pedían que hiciera sus trabajos, no le pedían dinero prestado para salir sin invitarlo... Ellos tres eran diferentes y la personalidad de cada uno era tan diferente que se escuchaba de las otras personas decir que entre los cuatro se complementaban entre sí.
Su amistad duró incluso cuando fueron a la universidad, Shōto y él habían tomado la misma carrera de arquitectura mientras que, Ochako tomó administración de empresas y Tenya había escogido la carrera de derechos, el hombre era un fanático de la ley, tan derecho y culto cuando de política se trataba. Aún así los cuatro sacaban tiempo para reunirse aunque fuera para estudiar y ayudarse mutuamente, había veces en la que se reunían en casa de Izuku, otras en casa de Tenya y muy pocas veces en la casa de Ochako y la de Shōto.
La madre de la castaña estaba un poco loca ya que practicaba "magia" como según la mujer lo llamaba, aunque sólo hacía mezclas con los jabones líquidos y algunas plantas, sinceramente no sabían y Ochako tampoco, así que no volvieron a pregunta. Y con Shōto, en la casa de éste último vivía su padre y el señor siempre tenía cara de haber chupado un limón o se la pasaba peleando con sus hijos. En cambio en casa de Tenya, sus hermanos no tenían problemas con que ellos fueran a estudiar y en casa de Izuku, la madre de éste le encantaba tenerlos allí, les hacía galletas, les servía té, en los días fríos les hacía chocolate caliente, compraba pasteles para servirles e incluso los dejaba cenar para que no se fueran con el estómago vacío.
La casa de Izuku era sin duda su favorita, decidieron los chicos, pero para no abusar de la amabilidad de la señora se reunían en la casa de los demás cada cierto tiempo e incluso se burlaban de Enji, el padre de Shōto y éste último no les decía nada, pero trataba de no reírse, aunque aquello fuera una difícil tarea.
Izuku y Shōto hicieron sus pasantías en dos empresas diferentes, pero su tesis la hicieron juntos, logrando tener muchos méritos por su trabajo. Con el pasar de los meses y trabajando para la empresa en la que hicieron sus pasantías, decidieron que ya no querían estar al servicio de un jefe que no sabía tratar a sus trabajadores y hablando entre ellos, decidieron comenzar los preparativos para crear su propia empresa, consiguiendo que los compañeros que habían tenido, trabajaran para ellos.
Cada pilar, construcción, idea y planos estaba hecha por ambos chicos que habían decidido plasmar sus ideas y hacer de su empresa algo único. Tanto ellos como las personas que trabajaban con ellos no eran gente de oficina, cada uno tenía una idea que quería hacer realidad y tanto Izuku como Shōto les daban esa oportunidad. La empresa tenía dos recepciones, la principal que se encontraba en la entrada del edificio y la secundaria que se encontraba en medio de las dos oficinas de los jefes.
Todo el edificio tenía ventanales, había alrededor de quince pisos, tres ascensores, doscientos empleados y sólo dos jefes. Ambos chicos se ganaron un puesto que era reconocido incluso fuera del pueblo donde vivían y por ello, su trabajo e ideas llegaban a otras ciudades y pueblo, sus trabajadores viajaban para cumplir con los ideales de los clientes e incluso ellos como jefes, también viajaban de vez en cuando.
Justo ese día le tocaba a Izuku viajar hacia la capital por un trabajo, había aceptado ya que le había llamado la atención el pedido del hombre que mandó el papeleo. Estaba listo, su maleta estaba en el genkan mientras que su madre le acomodaba la mochila con comida y alguna que otra merienda, definitivamente le dejaría gran parte de eso a Shōto porque no creía poder comerse todos esos en las pocas horas de viaje.
ㅡNo te olvides de escribirme, llámame cuando llegues y no te olvides de escribirle también a Shōto, dile que me venga a visitar...
Inko se mantenía hablando aún después de entregarle la mochila a Izuku y éste suspiró divertido para colgarse la mochila en la espalda y acercarse a abrazar a su madre.
ㅡVoy a estar bien mamá, no tienes de qué preocuparte ㅡLe comentó mientras se separaba a dejar un beso en sus mejillas. ㅡTe llamaré al llegar, regreso dentro de dos semanas, dependiendo de cómo vaya la construcción, cuídate y cualquier cosa me llamas. Te quiero mamá.
ㅡAaaa mi niño, yo también te quiero mucho ㅡRespondió la mujer siguiéndolo para despedirse de su hijo. ㅡVe con cuidado y sin preocupaciones.
Izuku asintió terminando de colocarse los zapatos para luego salir de la casa y dejar la maleta en su auto, entró a este para dejar la mochila en el asiento de copiloto y se marchó hacia la empresa, iba a buscar unos cuantos papeles y el cuaderno donde hacía los bocetos de las empresas, había hecho un par de bocetos para presentárselos al cliente y dependiendo del que le gustara, iba a ponerse manos a la obra junto con el equipo de construcción que quedarían a su cargo hasta culminar con la idea.
Llegó a la empresa y salió tomando la mochila, le dejó la llave al guardia de seguridad luego de saludarlo y entró a la empresa saludando a las chicas de la recepción para subir por el ascensor hasta el último piso donde lo esperaba Shōto con su típica expresión seria.
Al menos no tiene cara de haber chupado un limón como su padre, pensó Izuku mientras se reía en silencio.
ㅡBuenos días Izu ㅡSaludó el hombre con una caja en brazos, le hizo una seña para que lo acompañara a su oficina y el peliverde no dudó en acompañarlo. ㅡ¿Cómo estás? ¿Cómo está tu madre?
ㅡBuen día a ti también Shōto ㅡRespondió sentándose en la silla frente al escritorio antes de suspirar. ㅡEstoy bien, un poco preocupado por mi madre, pero ella dice estar bien.
ㅡYa veo, ella es una mujer fuerte Izu, así que no debes preocuparte por dejarla sola un par de semanas ㅡRespondió el bicolor abriendo la caja.
ㅡElla me dijo que te dijera que te pasaras por allá si no estás tan ocupado ㅡComentó Izuku cambiando un poco la conversación para inclinarse a curiosear también. ㅡ¿Qué es eso?
ㅡPor supuesto que me pasaré a visitarla, que no tenga dudas de eso ㅡRespondió para luego alzar los hombros. ㅡNo sé, llegó de la capital, me parece extraño porque es del cliente que vas a ver y la caja tiene hoyos.
Izuku dejó la mochila encima del escritorio y se acercó para ver mejor lo que había en la caja, ayudando a Shōto a abrirla ya que éste no parecía querer abrirla. Ambos se fueron a asomar al interior de la caja, pero de esta saltó un caballo pequeño, asustándolos ambos que cayeron sentados en el suelo.
ㅡ¿Qué mierda? ¿Un caballo? ㅡCuestionó Izuku con el ceño fruncido mientras se levantaba a sacar al animal de la caja, tomando los papeles que venían con la caja para leerlos. ㅡ¿Hibridación artificial? ¿Qué se supone que significa eso?
ㅡNi idea ¿Qué más dice? ㅡCuestionó Shōto viendo al caballo mediano correr por la oficina con evidente curiosidad.
ㅡHay una carta ㅡComentó Izuku ignorando su pregunta para pasársela y que la leyera mientras él seguía curioseando los papeles. ㅡEs un híbrido creado por una inseminación artificial.
ㅡ¿Híbrido? ㅡCuestionó Shōto viendo hacia los papeles en manos de Izuku. ㅡEs sólo un caballo, Izu.
ㅡEsto dice que al alcanzar la madurez se transforma en humano, se puede diferenciar de los humanos porque aún mantienen la cola, las orejas y algunos las garras o pezuñas, en su caso. Es un instructivo esta otra hoja. ¿Qué dice la carta?
ㅡEn resumen, el cliente nos envió un regalo por el buen trabajo que le vas a hacer ㅡRespondió dejando la carta en el escritorio. ㅡ¿Pero por qué un híbrido como regalo? Más importante aún, ¿De dónde y cuándo salieron?
ㅡNo sé, estoy igual de impactado que tú, pero no tengo tiempo, debo irme ahora, así que encárgate de lo que vas a hacer con el animal ㅡRespondió Izuku sacando algunos tappers para dejárselos a su amigo y montarse la mochila en la espalda. ㅡLlama al hombre y resuelve las dudas ㅡLe aconsejó y se inclinó a acariciar la cabeza del animal. ㅡAdiós amiguito, nos vemos Shōto.
El nombrado no respondió nada e Izuku no esperó respuesta cuando ya había salido a su oficina a buscar las cosas para luego salir de la empresa, despidiéndose de todos los que había visto. Tomó las llaves que el guardia le extendió para agradecer y despedirse, entró a su auto para dejar todo en el asiento de copiloto y salir del estacionamiento. Le tomaría unas siete o diez horas llegar a la capital dependiendo del tráfico el cual esperaba que no hubiera demasiado.
•••••
Izuku creía que si hubiera pasado otra hora en el tráfico le habría pasado encima a los otros autos para poder llegar a la capital, le tomó ocho horas llegar al hotel donde se quedaría las últimas semanas, estaba estresado, necesitaba usar el baño, descansar un par de horas antes de reunirse con su cliente, pero estaba en la recepción del hotel donde se suponía había una reserva y la cual no estaba registrada, sinceramente nada iba bien.
ㅡSeñor le vuelvo a decir que no...
ㅡ¡No me tiene que repetir nada, maldita sea! ㅡLe gritó Izuku a la mujer, tomando sus cosas para resoplar. ㅡ¡Recibirán mi queja escrita por perder mi reservación!
Fue lo último que dijo antes de retirarse del edificio y llamar a Shōto, para su sorpresa el hombre se encontraba en su casa con su madre, le explicó la situación aún estando molesto y metió de vuelta sus cosas en el auto para subir a este, colgó luego de responder que esperaría a que Shōto llamara al cliente a pedirle una explicación, sabía que la que pediría "explicación" sería su madre, por lo que no se preocupó y sólo esperó, pero salió de aquel estacionamiento para no tener que ver aquel hotel, en cambio andaría un tiempo por las calles para acostumbrarse e incluso tendría que aprenderse el cómo llegar al lugar donde sería la construcción de la empresa, así que comenzó a preguntarle a las personas para poder llegar.
Media hora después atendió la llamada de Shōto explicándole la razón de la falta de su reservación y el hecho de que su madre le dijo al cliente de cómo se iba a morir por dejar a su niño en las calles, Izuku se hubiera reído de no ser porque estaba lo suficientemente frustrado y molesto, quería poner sus manos alrededor del cuello del hombre y presionar hasta verlo morado, pero eso era sólo sus pensamientos.
ㅡ¿Entonces dónde voy a dormir? ㅡCuestionó luego de unos minutos, había llegado al lugar luego de un par de indicaciones, saliendo del auto con su celular.
"—Está arreglando un sitio donde puedas dormir."
ㅡNo lo quiero Shōto, el hotel que había escogido antes era un total asco, busca un buen hotel que yo mismo pago el tiempo que duraré aquí, por favor ㅡPidió resoplando con hastío.
"—Danos unos minutos para que tu mamá haga los movimientos y consiga un buen hotel."
ㅡPásame la dirección cuando la tengas, adiós.
Izuku terminó cortando la llamada para guardar su celular y ponerse a ver el sitio, tenía que estar seguro de que la tierra era firme para una construcción, además de que tenían que hacer una revisión de materiales para que luego no les faltara, ya que si les faltaba material, su estadía en la capital iba a extenderse y estaba seguro de que no le quería ver la cara a su cliente tanto tiempo. Salió de allí unos minutos después ya que parecía alguien sospechoso y loco al estar merodeando el lugar, además de que había un par de policías viéndolo desde la otra acerca. Simplemente los saludó y se subió a su auto para seguir paseando hasta que recibió el mensaje de Shōto.
Se detuvo para leer la dirección y volvió a preguntar por la dirección para saber cómo llegar y agradeció la explicación, estaba un poco lejos por lo que le habían informado, pero aún así pudo llegar al lugar sin problemas. Estacionó y se bajó del auto, sacando de vuelta sus cosas para dirigirse a la recepción, el lugar era muchísimo mejor que el hotel donde el hombre no le hizo la reservación, las calles habían sido incluso tranquilas e incluso había una restaurante dentro del edificio.
ㅡBuenas, tengo reservación a nombre de Izuku Midoriya ㅡLe comentó a la chica, esperando a que ésta revisara.
ㅡEs correcto, señor Midoriya. Diríjase al piso cuatro, habitación siete ㅡRespondió la mujer entregándole la tarjeta con una sonrisa. ㅡQue disfrute su estadía, cualquier cosa que necesite sólo levante el teléfono.
ㅡGracias.
Fue lo único que dijo para dirigirse al ascensor e indicarle al chico el piso al que se dirigía, había perdido tiempo valioso e incluso había olvidado que necesitaba ir al baño, pero ahora que lo había vuelto a recordar, aceleró el paso hacia su habitación. Entró tan rápido como pudo para dejar la maleta a un lado de la entrada, cerrando bien la puerta para dejar los papeles en la mesa que había en medio de la habitación y soltando la mochila en una de las sillas para correr al baño a orinar.
Al salir del baño, se fue secando las manos y se puso a ver la habitación, mandándole luego un mensaje a Shōto para avisarle que estaba ya en el hotel antes de lanzarse en la cama para cerrar los ojos unos minutos antes de que su estómago le recordara que no había comido nada. Así que se levantó para poner a calentar la comida que le había puesto su madre en uno de los tantos tappers, sentía que seguían siendo muchos a pesar de haberle dejado algunos a Shōto, pero igual en esos momentos lo agradecía porque su apetito era mucho. Y en cuanto sonó el timbre del microondas, sacó la comida y se sentó a comer frente a la ventana, había una vista hermosa, pero debía ponerse al día con las noticias ya que, al parecer habían híbridos viviendo en la ciudad, aunque los de su pueblo no tenían ningún conocimiento de ellos, así que encendió la tv y colocó el canal de noticias para escucharlas.
«Al día de hoy la empresa Hybridanimalis ha tenido que rescatar a sus híbridos, la gente sigue pagando las multas para regresarlos a la empresa mientras que otros simplemente parecen saltarse la ley y abandonan a sus compañeros.»
Izuku anotó el nombre de la empresa en el buscador de su celular para ver qué información conseguía mientras escuchaba las noticias dadas por la chica. Le parecía injusto que hubieran personas maltratando a los híbridos, estaba casi seguro que no todos debían ser malos; si era cierto que tenían una parte animal y otra humana, sólo debían buscar una manera de educarlos, tal como hacían con las mascotas pero parte de la sociedad parecía que sólo habían adoptado a los híbridos para estar "a la moda" y una vez que se aburrieron de tenerlos, los fueron dejando de lado o botando, era muy injusto a su parecer.
La información entregada acerca de la empresa lo ponía al tanto de que sólo eran unos científicos que quisieron experimentar y crearon a los híbridos, Izuku se dijo que sólo eran personas aburridas en sus casas. Siguió leyendo para saber más sobre los híbridos, hacía poco había terminado de comer, pero aun mantenía el plato sobre sus piernas con el celular en la mano, en la misma página web salía cuáles eran los cuidados que debían tener los híbridos, la comida que podían comer, las personalidades que cada uno debía tener e incluso colocaba la dirección de los hospitales accesibles para que los pudieran atender.
Era un tema completamente interesante, pero debía dejarlo ya que debía ir a reunirse con el cliente y sin duda le iba a decir unas cuantas cosas al hombre, había perdido tiempo valioso que pudo haber utilizado para descansar unas horas o bien pudo seguir perfeccionando sus bocetos antes de convertirlos en planos. Dejó el tapper en el fregadero, agradecía que su madre le consiguiera una habitación que pareciera un departamento, por lo que tomó su saco, sus instrumentos de trabajo, las llaves de su auto y la tarjeta de la habitación para salir y cerrar bien, no quería que en su ausencia lo robaran, aunque no tenía nada de valor, igual le gustaba sus cosas.