Capítulo 1
Las primeras veces que me encontré con Yeonjun no parecían significativas. Eran solo momentos fugaces, risas pasajeras, pero lo que no sabía en ese entonces era que mi vida cambiaría por completo al conocerlo. Él, con su forma de caminar, con la mirada brillante llena de una energía que parecía desbordarse por todos lados, rápidamente se convirtió en mi mundo.
Cada vez que lo veía, sentía que todo a mi alrededor desaparecía, como si el tiempo y el espacio se desvanecieran en su presencia. Aquellas tardes infinitas que pasábamos caminando por la ciudad, sin rumbo, solo disfrutando de estar cerca el uno del otro, fueron las que me enseñaron lo que realmente significaba vivir. No importaba lo que el futuro nos trajera; mientras estuviéramos juntos, todo estaba bien.
"Me haces sentir como si pudiera conquistar el mundo", me solía decir mientras caminábamos, su voz llena de esa seguridad que solo él tenía. Y yo, sin pensarlo, sonreia.
Eso era lo que Yeonjun representaba para mí un refugio. Un punto fijo en un universo que cambiaba constantemente, una certeza en medio del caos. Su risa, la que llenaba el aire cuando no teníamos preocupaciones, me recordaba que, en sus ojos, no había lugar para la tristeza. Yo lo miraba y veía el futuro. Un futuro donde él estaría a mi lado, siempre.
Yeonjun era mi ancla. La persona que siempre me entendió, que nunca me juzgó. Era más que mi compañero, era la razón por la que me levantaba cada mañana, la razón por la que me sentía completo. En su mirada había una calma que nunca había encontrado en otra persona. Y me aferraba a eso, sabiendo que, con él a mi lado, nada podría ir mal.
Pero todo eso cambió.
Hasta el día en que me dejó.
No hubo advertencias, no hubo señales. Solo una noche en la que todo era normal. Nos despedimos como siempre, con una sonrisa, con un "nos vemos mañana". Pero el mañana llegó… y él no estaba.
Al principio, no pensé en lo peor. Tal vez se había quedado dormido, tal vez estaba ocupado. Pero cuando las horas pasaron y mis llamadas no tuvieron respuesta, cuando sus amigos tampoco sabían nada, cuando su familia empezó a preocuparse… fue ahí cuando el miedo se instaló en mi pecho.
Yeonjun había desaparecido.
Lo busqué en todas partes. Recorrí cada calle en la que habíamos caminado, cada rincón donde solíamos pasar el tiempo. Pregunté a desconocidos, llamé a hospitales, fui a la policía. Pero nada. Ni una pista, ni un solo rastro. Solo el vacío insoportable de su ausencia y la incertidumbre desgarradora que me consumía con cada día que pasaba.
La casa, que alguna vez estuvo llena de su risa, ahora estaba impregnada con su ausencia. El sofá donde solía dejar su chaqueta, la mesa donde siempre compartíamos las cenas, las canciones que escuchábamos mientras viajábamos juntos… todo seguía ahí, como si nada hubiera cambiado, pero él ya no estaba.
Y no lo entendía. No entendía cómo, de repente, algo tan constante y seguro podía desvanecerse tan rápido. No entendía por qué la vida me había arrebatado a la única persona que realmente importaba.
Los días se convirtieron en semanas. Las semanas en meses. Pero yo no me detenía.
Yeonjun está en algún lugar. Debe estarlo.
Me lo repetía cada día, porque aceptar lo contrario… aceptar que tal vez nunca volvería a verlo… era demasiado doloroso.
Así que seguí buscando. Aunque el mundo me dijera que lo olvidara, aunque la policía dijera que no había pistas suficientes, aunque la gente empezara a susurrar que tal vez él ya no estaba vivo.
Pero yo no podía creerlo.
Porque mi Yeonjun me prometió que siempre estaríamos juntos.
Y si él aún no ha vuelto a casa, entonces yo seguiré buscándolo.
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no pense que mi primera historia del soojun seria asi perdonnn
~Dalia