El Peligroso Aroma De Tu Piel by Henutmire 𝓒𝓱π“ͺ𝓻𝓸𝓷𝓝π“ͺ𝔃π“ͺ𝓻 at Inkitt
Customize readability
Aa

El Peligroso Aroma de tu Piel

All Rights Reserved Β©

Summary

A sus veintinueve aΓ±os, Elara Moreau solo quiere sobrevivir entre turnos en un bar en Viena… hasta que un hombre entra y lo cambia todo. Egon Schreitz, veinticinco, tatuado, letal y heredero de la mafia mΓ‘s temida de la ciudad, llega a cerrar un trato que podrΓ­a cambiarlo todo. Pero un accidente lo enfrenta a ella… y los hombres de Egon no dudan en amenazarla. Una mirada basta para que Egon la libere… pero nada termina esa noche. Cuando Elara se encuentra sola en los pasillos traseros del bar, escucha algo que no debΓ­a. La capturan. La encierran. Y Γ©l la ve otra vez. Para salvarla, Egon hace lo impensable: β€œElla estΓ‘ conmigo. Es mi pareja.” Una mentira que la protege… y la condena al mismo tiempo. Entre sombras, secretos y un juego de poder sangriento, Elara descubrirΓ‘ que incluso el monstruo mΓ‘s temido puede sangrar. Y Egon aprenderΓ‘ que el amor no es debilidad… es la tentaciΓ³n mΓ‘s peligrosa.

CapΓ­tulo 1

β€”Elara.ο»Ώ

Ella dejΓ³ de limpiar la barra para voltear a ver a Boris que estaba de brazos cruzados, mirΓ‘ndola desde el otro extremo del bar.

Era su jefe. Y la gente estaba comenzando a llegar porque tenΓ­a cinco minutos de haber abierto al pΓΊblico.

β€”ΒΏQuΓ© ocurre? β€”se acercΓ³ temerosa. TenΓ­a el trapo sucio entre las manos y optΓ³ por dejarlo sobre la barra.

β€”Quiero que las mesas estΓ©n impecables, ΒΏde acuerdo? Y que no tardes en llevar las Γ³rdenes de los clientes. β€”AseverΓ³.

Boris era un sujeto de treinta y siete aΓ±os, alto, delgado y calvo. Su estilo jovial armonizaba un poco el bar, pero su genio era igual al de un anciano de ochenta aΓ±os.

β€”Por supuesto.

β€”De acuerdo, confΓ­o en ti.

Dicho eso, Γ©l se dio la media vuelta y desapareciΓ³ por la puerta trasera, seguramente para irse a su salΓ³n privado o a conversar con alguien.

Elara Moreau llevaba apenas trabajando dos semanas ahΓ­. HabΓ­a buscado mejores empleos luego de haber sido despedida de su anterior trabajo y no hallar en ninguna parte. Y como no estaba para elegir, tomΓ³ aquella oferta gustosamente, pero no le gustaba por dos razones:

El desvelo.

Y tener que atender directamente a la gente que le encantaba gastar su dinero en alcohol.

TenΓ­a mΓ‘s compaΓ±eros meseros y le ayudaba un poco a Markus, el barman de la barra cuando Γ©l se ausentaba para ir al sanitario, pero a ella siempre le tocaba atender a los clientes mΓ‘s vejestorios o manos largas, aunque gracias a Boris, jamΓ‘s tuvo la necesidad de quebrarle una bandeja en la cabeza a nadie porque desde que uno intentΓ³ propasarse por ella, su jefe echΓ³ inmediatamente a ese hombre, vetΓ‘ndolo para siempre del bar y anunciΓ³ a todos que estaba prohibido el acoso en su negocio.

De pronto, las luces se apagaron y las luces de colores se encendieron, dando comienzo a otra noche de su jornada laboral.

Lo curioso es que ahΓ­ cada dos dΓ­as llegaban mΓΊsicos a tocar en vivo, haciendo que el bar tuviera mΓ‘s clientela que la de un bar normal.

El tiempo transcurriΓ³ con lentitud, algo que tampoco le agradaba, pero cuando habΓ­a buena mΓΊsica, lograba relajarse y pensar que pronto terminarΓ­a de pagar las numerosas deudas que tenΓ­a con el salario y la propina que recibΓ­a gracias al bar.

No obstante, cuando ya eran cerca de la medianoche, el lugar estaba a reventar y habΓ­a estado tranquilamente atendiendo en la barra mientras Markus volvΓ­a del sanitario.

β€”ΒΏPuedes hacerme un favor, Elara?

Ella alzΓ³ la vista hacia su compaΓ±ero Nikolai que se habΓ­a acercado a la barra con un extraΓ±o sudor en la frente.

β€”ΒΏQuΓ© pasa? β€”gritΓ³ ella en respuesta porque la mΓΊsica impedΓ­a hablar y escuchar con claridad.

β€”Necesito ir al sanitario, pero acaban de pedir esto en la mesa nueve, ΒΏpodrΓ­as encargarte?

β€”Pero Markus no ha vuelto y…

Y en ese segundo el reciΓ©n mencionado regresΓ³ y ella le quitΓ³ la hoja del pedido a Nikolai, haciendo que este entrara corriendo a la puerta trasera.

β€”Este pedido, por favorβ€”le entregΓ³ a Markus la hoja y esperΓ³ impacientemente a que se lo preparara.

Al cabo de dos minutos, Elara yacΓ­a yendo a entregar las ocho bebidas en una bandeja. Era la primera vez que le tocaba llevar tantas e intentΓ³ no perder el equilibrio entre todas las mesas y personas que estaban por todas partes.

La mesa que ella buscaba estaba hasta el final del bar, sumamente lejos de la barra, casi por la puerta privada de Boris y de los usuarios VIP. Era una de las pocas mesas VIP que habΓ­a en el bar.

EstirΓ³ el cuello y divisΓ³ que en aquella mesa estaban las ocho personas que habΓ­a elegido beber el alcohol mΓ‘s fino del lugar, todos tenΓ­an el rostro duro e inflexible, incluso parecΓ­an a punto de asesinar a cualquiera que se acercara demasiado, aunque habΓ­a uno en particular que estaba de espaldas y no podΓ­a verle el rostro, pero se notaba que era el mΓ‘s joven de todos, especialmente porque su ancha espalda se marcaba a travΓ©s de su chaqueta de cuero negra y el resto vestΓ­a con trajes formales mientras fumaban.

AventurΓ³ a caminar mΓ‘s rΓ‘pido, pero cuando estaba llegando, la suela de su zapato resbalΓ³ con lo que parecΓ­a ser un trozo de hielo derretido que no deberΓ­a estar ahΓ­ y nadie lo limpiΓ³, haciendo que perdiera el equilibrio de la peor forma posible. Y aunque intentΓ³ evitar la caΓ­da de las bebidas, las ocho copas de cristal cayeron justo encima de la cabeza del hombre joven que estaba de espaldas, baΓ±Γ‘ndolo por completo de licor.

Ella aterrizΓ³ de bruces junto a Γ©l con la bandeja encima. UsΓ³ inΓΊtilmente sus brazos para cubrirse la cara ante el cristal rompiΓ©ndose en el suelo y sintiΓ³ un ardor en el labio, seΓ±al de que se habΓ­a cortado.

Ni siquiera pudo asimilar lo que habΓ­a ocurrido cuando uno de esos hombres de traje la tomΓ³ violentamente del brazo y la zarandeΓ³ con mucha fuerza. Sus fuertes dedos se encajaron en la piel de Elara haciΓ©ndola chillar y a pesar de que el resto de gente estaba espectando la escena, nadie intervino, pero la mΓΊsica cesΓ³.

Γ‰l no se moviΓ³ al sentir el licor escurriendo por su chaqueta.

β€”ΒΏCΓ³mo te atreves a lanzarle encima las bebidas al joven Schreitz? ΒΏEres alguna maldita espΓ­a? ΒΏQuiΓ©n te enviΓ³? β€”le ladrΓ³ en la cara con brusquedad y ella jurΓ³ que ese hombre estaba a punto de sacar fuego por la boca, especialmente porque la agarrΓ³ con mΓ‘s rudeza y la acercΓ³ a su horrible rostro.

El sujeto, en cambio, permaneciΓ³ quieto. Silencioso, como si esperara algo mΓ‘s de ella para justificarse.

β€”No, yo… β€”balbuceΓ³, presa del pΓ‘nicoβ€”. Fue un accidente, resbalΓ© y perdΓ­ el equilibrio, Β‘Lo juro! Β‘No fue mi intenciΓ³n!

β€”Β‘Mientes!

β€”Β‘No, no miento! β€”gritΓ³ con la voz cortada, sintiendo un nudo en la garganta.

β€”Emil, suΓ©ltala.

La voz que surgiΓ³ a continuaciΓ³n fue tan aterciopelada y malditamente masculina que Elara frunciΓ³ el ceΓ±o pese a estar agarrada a ese idiota.

β€”Pero, joven Schreitz…

β€”ΒΏAcaso no me escuchaste? β€”siseΓ³ el sujeto de apellido Schreitz, secΓ‘ndose con una servilla la cara y parte de su ropa de manera inΓΊtil.

β€”Ella es una espΓ­a…

Y lanzando la servilleta mojada, se levantΓ³ con irritaciΓ³n y se dio la vuelta para encararlo y el mundo se comprimiΓ³ en un segundo demasiado largo.

El hombre frente a ella no tenΓ­a derecho a verse asΓ­.

Y tampoco de existir.

El cabello oscuro y mojado por las bebidas, caΓ­a de forma desordenada sobre su frente, la mandΓ­bula marcada, la piel ligeramente bronceada bajo las gotas de alcohol que se deslizaban por su cuello tatuado. Pero fueron sus ojos, grises, frΓ­os, insondables, los que la dejaron sin aire. Acero. Tormenta. Peligro.

QuΓ© injusto, pensΓ³, con un nudo en el estΓ³mago.

Porque incluso cubierto de licor… seguΓ­a viΓ©ndose obscenamente atractivo.

Y aunque el miedo le golpeaba el pecho, hubo una verdad que no pudo negar, ni siquiera para sΓ­ misma: Se habΓ­a equivocado de hombre al derramar la bandeja… pero si existΓ­a alguien capaz de arruinarle la vida con una sola mirada, era Γ©l.

Y maldita sea…era demasiado guapo y joven.

Pero no la mirΓ³, su mirada estaba puesta en su acompaΓ±ante que la tenΓ­a sujetada.

β€”He dicho que la sueltes y la dejes ir. β€”VociferΓ³ y enseguida el hombre la soltΓ³, como si tocarla fuese prohibido.

Entonces Γ©l levantΓ³ la mirada hacia Elara.

A simple vista, sus ojos grises parecΓ­an los mismos de siempre: frΓ­os, impenetrables, hechos para juzgar y sentenciar. Pero hubo un segundo, apenas un parpadeo contenido, en el que algo distinto cruzΓ³ su expresiΓ³n. No fue compasiΓ³n. No fue sorpresa.

Fue interΓ©s.

MinΓΊsculo. Controlado. Peligroso.

Un reconocimiento que nadie mΓ‘s advirtiΓ³, porque desapareciΓ³ tan rΓ‘pido como habΓ­a surgido, tragado por su habitual dureza.

Γ‰l no dijo nada mΓ‘s.

Solo observó… como quien encuentra un detalle inesperado en medio del caos y decide guardarlo en silencio.

Y aunque su rostro volviΓ³ a ser piedra, ya era demasiado tarde.

HabΓ­a visto algo en ella.

Y no lo olvidarΓ­a.

Elara aprovechΓ³ para correr hacia la barra para recuperar el aliento y Markus sin decir una palabra, le dio un vaso de agua y la enviΓ³ a echarse agua al sanitario.

Ella querΓ­a largarse ahΓ­ cuanto antes.

Su corazΓ³n le latΓ­a muy rΓ‘pido, y no sabΓ­a si por el miedo a esos hombres o por la impresiΓ³n de ese hombre tan atractivo.

En el camino, se encontrΓ³ a Nikolai saliendo del sanitario de hombres y lo empujΓ³ con histeria.

β€”TΓΊ. β€”MascullΓ³, hecha un demonio. β€” Β‘SabΓ­as que era una mesa VIP con hombres peligrosos!

Pero Nikolai la mirΓ³ como si le hubiera crecido una segunda cabeza del cuello.

β€”ΒΏDe quΓ© hablas? Necesita ir a hacer mis necesidadesβ€”la empujΓ³ de vuelta y ella le dio una bofetada con rabia.

Nikolai era un estΓΊpido chico de veinte aΓ±os al que enviaron a trabajar de castigo porque no querΓ­a estudiar y era muy bravucΓ³n, y tenΓ­a claro que, si una mujer lo golpeaba, Γ©l usarΓ­a la igualdad de gΓ©nero.

Entonces Γ©l alzΓ³ la mano para devolverle el golpe y ella lo desafiΓ³ con la mirada.

β€”Β‘Vamos, hazlo! Β‘PΓ©game, inΓΊtil! β€”le gritΓ³.

β€”ΒΏQuΓ© estΓ‘ pasando aquΓ­? β€”ladrΓ³ Boris desde el otro extremo.

β€”Nadaβ€”espetΓ³ Elara, abriΓ©ndose paso al sanitario de damas de los trabajadores.

En cuanto entrΓ³, se refrescΓ³ el rostro con agua y tambiΓ©n el cuello. Se mirΓ³ al espejo y notΓ³ cuan demacrada se encontraba. ΒΏQuΓ© estaba haciendo con su vida?

A esa edad ya deberΓ­a tener una casa propia, un trabajo formal, una familia, la vida resuelta y lo mΓ‘s importante, deberΓ­a ser feliz.

La breve cortada en su labio era superficial y con el agua se lavΓ³ el poco de sangre que habΓ­a salido y quedΓ³ como nueva.

Al salir, encontrΓ³ a Markus, Nikolai y Boris discutiendo sobre lo que habΓ­a ocurrido.

Markus era un seΓ±or de cuarenta aΓ±os que llevaba trabajando ahΓ­ diez aΓ±os y era conocido personal de Boris.

β€”Ella tiene razΓ³nβ€”insistiΓ³ Markus, seΓ±alΓ‘ndola. β€”Este mocoso la mandΓ³ a la boca del lobo sola con esas ocho bebidas y casi la hacen pedazos, no sΓ© quΓ© sucediΓ³, pero saliΓ³ ilesa.

β€”Es la segunda vez que haces un problema, Nikolaiβ€”carraspeΓ³ Borisβ€”. Eres mi sobrino y le estoy haciendo un favor a tu padre de darte empleo, asΓ­ que no me hagas despedirte. PΓ­dele una disculpa a Elara.

β€”No es necesario, Boris. No te preocupesβ€”dijo ella y Nikolai la mirΓ³ con desprecio.

β€”Ella no quiere las disculpas, asΓ­ que me voy a trabajarβ€”dijo el chico, riΓ©ndose y regresΓ³ al bar.

Boris elevΓ³ los ojos al techo, sulfurado y se llevΓ³ la palma de su mano a la frente con frustraciΓ³n.

β€”Gracias, Markus, pero creo que ese problema ya quedΓ³ resueltoβ€”suspirΓ³ ella, mΓ‘s tranquila, pero tanto el barman como Boris, no parecΓ­an tranquilos.

β€”Boris te va a explicar un poco sobre esas personas, cariΓ±o.

Y dicho eso, Markus regresΓ³ a la barra, dejΓ‘ndolos a solas.

Elara ladeΓ³ la cabeza sin comprender.

ΒΏPor quΓ© tanto misterio?

β€”ΒΏBoris?

Γ‰l la abrazΓ³ encima de los hombros y la llevΓ³ a un sitio alejado de cualquiera que pudiera escuchar y acercarse.

β€”Dime bien quΓ© ocurriΓ³, por favor, para que de ahΓ­ pueda explicarte mejor.

Elara fue breve en su relato para no perder mΓ‘s tiempo ni entrar en dramas ni detalles. Lo que querΓ­a era largarse a casa.

En cuanto terminΓ³ de decΓ­rselo, Boris negΓ³ con la cabeza y su expresiΓ³n se ensombreciΓ³ de preocupaciΓ³n.

β€”Ellos se hacen llamar Los Lobos de Viena, es una organizaciΓ³n ligada a la mafia austriaca, Elara. β€”Le informΓ³ entre dientes y ella entornΓ³ los ojosβ€”. Y el que evitΓ³ que te asesinaran es Egon Schreitz. β€”Hizo una pausa encontrar las palabras adecuadasβ€”, en Los Lobos de Viena nadie se atreve a decir su nombre en voz alta, solo su apellido. Lo conocen como El Lobo de Hielo. Porque no grita, no amenaza y no necesita hacerlo. Su calma inquieta mΓ‘s que cualquier disparoβ€”bajΓ³ mΓ‘s la vozβ€”. Dicen que en sus ojos grises no hay calor, ni rabia, ni piedad, solo frΓ­o. FrΓ­o al decidir. FrΓ­o al mandar. FrΓ­o al destruir. Es el tipo de hombre que no pierde el control…porque Γ©l es el control. Y cuando El Lobo de Hielo fija la mirada en alguien… esa persona deja de tener futuro.

Elara tragΓ³ saliva.

Y podΓ­a confirmar lo de su mirada grisΓ‘cea, que parecΓ­a eclipsar a todo ser humano o ser vivo a su alrededor.

β€”Pero si es un mafioso peligroso, ΒΏpor quΓ© evitΓ³ que me hicieran daΓ±o?

Boris se encogiΓ³ de hombros.

β€”Tal vez porque realmente fue un accidente o no tenΓ­a ganas de meterse en problemas.

β€”ΒΏY por quΓ© personas como ellos dejas que vengan a tu bar?

β€”Porque pagan muy bienβ€”respondiΓ³ con desdΓ©nβ€”. Ellos me dan dinero a cambio de un excelente servicio y discreciΓ³n.

β€”ΒΏEllos tambiΓ©n usan las habitaciones VIP?

Boris asintiΓ³.

β€”OjalΓ‘ la hubieran usado hoy para no tener que haber interactuado con alguno de ellosβ€”susurrΓ³ ella, estremecida por el miedo.

β€”ΒΏSabes quΓ©? Ve a casa a descansarβ€”le palmeΓ³ el hombro con compasiΓ³n. β€”Has resistido bastante hoy. Te espero maΓ±ana, ΒΏde acuerdo?

A Elara se le iluminΓ³ el rostro.

β€”Β‘Muchas gracias! β€”lo abrazΓ³ con fuerza y saliΓ³ corriendo rumbo a su casillero que estaba en la otra puerta privada, cerca de las habitaciones VIP.

No se molestΓ³ en asegurarse de que la mesa de Los Lobos de Viena estaba vacΓ­a o no, a ella le interesaba ir a casa y alejarse de ese bar cuanto antes.

Pronto llegΓ³ a su casillero, se quitΓ³ el delantal y la corbata del uniforme al igual que el gafete que tenΓ­a en el pecho. Por un segundo se quedΓ³ inmΓ³vil, recordando que esos hombres habΓ­an leΓ­do su nombre y podΓ­a estar en peligro, pero luego se tranquilizΓ³.

Si el lΓ­der de ellos la habΓ­a dejado ir, los demΓ‘s no tenΓ­an por quΓ© buscarla.

Se colgΓ³ su bolso al hombro y girΓ³ sobre sus talones para irse con su telΓ©fono en la mano, ya que no podΓ­a usarlo en el trabajo, pero al estar distraΓ­da con la pantalla, tropezΓ³ como una tonta, haciendo que el mΓ³vil saliera volando por los aires y aterrizara en una de las puertas de las habitaciones VIP que estaba entreabierta.

β€”El armamento alemΓ‘n estΓ‘ a escasos dΓ­as de llegar, joven Schreitz, ΒΏcΓ³mo podemos estar seguros de que vienen completos y no han sido saqueados por nuestros contrincantes?

Elara quedΓ³ congelada en el suelo al escuchar la voz de este imbΓ©cil que la quiso violentar cuando dejΓ³ caer las bebidas sobre su lΓ­der.

β€”Me temo que piensas que podrΓ­a fallar el plan cuando nunca ha ocurrido, Emil, especialmente cuando yo estoy a cargo. β€”ReplicΓ³ la voz masculina y malditamente hipnotizante de Egon Schreitz.

β€”Hemos tenido a muchos espΓ­as en el equipo. No sabes a cuantos he asesinado esta semana para poder decir que el plan va como lo planeadoβ€”mascullΓ³ el hombre en respuesta.

Elara palideciΓ³. Eran asesinos experimentados tambiΓ©n, no solo traficantes.

Con sigilo, se asomΓ³ a ver lo que estaba ocurriendo y vislumbrΓ³ al Lobo de Hielo de espaldas, sin nada puesto encima mΓ‘s que su pantalΓ³n. Su ancha espalda, llena de tatuajes, era increΓ­blemente atractiva y cubrΓ­a un poco la visiΓ³n del otro tipo.

De pronto, hubo silencio y ella comprendiΓ³ que era mejor largarse antes de que la descubrieran.

β€”Β‘Otra vez tΓΊ!

La puerta se abriΓ³ en su totalidad, dejΓ‘ndola expuesta a la vista de Egon Schreitz y el gorila agresivo.

Horrorizada, retrocediΓ³ para escapar, pero el tipo fue mΓ‘s rΓ‘pido y la agarrΓ³ bruscamente del cabello, arrastrΓ‘ndola al interior y cerrΓ³ la puerta de una patada.

La agarrΓ³ del cuello y la obligΓ³ a arrodillarse frente al Lobo de Hielo.

β€”ΒΏY dices que no eres espΓ­a? ΒΏQuΓ© hacΓ­as escuchΓ‘ndonos? β€”gritΓ³ el hombre en su oreja y ella se encogiΓ³ por el miedo, pero Γ©l no la soltΓ³.

β€”Estaba por irme y me acerquΓ© porque escuchΓ© voces, lo juroβ€”respondiΓ³ en un hilo de voz, deseando desaparecer.

β€”Emilβ€”dijo Egon con severidad.

El mencionado volteΓ³ a verlo con el ceΓ±o fruncido.

Los ojos grises de Γ©l estaban fijos en la pobre chica que yacΓ­a llorando en silencio mientras el sujeto la tenΓ­a del cuello y del cabello de rodillas, en una posiciΓ³n poco cΓ³moda.

Egon se pasΓ³ una mano por el cabello, dubitativo y alzΓ³ la mirada a su compaΓ±ero.

β€”Ya di una orden antes. SuΓ©ltala… o te arranco las manos yo mismo.

Tanto Emil como Elara, se quedaron estupefactos.

β€”ΒΏQuΓ©? ΒΏDe quΓ© hablas? β€”titubeΓ³ el tipo.

Y para reafirmar de que hablaba en serio, el Lobo de Hielo cortΓ³ la distancia que los dividΓ­a, le enviΓ³ una mirada extraΓ±a al sujeto y Elara sintiΓ³ que la soltaba inmediatamente.

Egon se inclinΓ³ a ella y con delicadeza la ayudΓ³ a ponerse de pie, agarrΓ‘ndola de la cintura de una manera significativa.

A continuaciΓ³n, pronunciΓ³ dos frases que dejΓ³ aterrorizada a Elara.

β€”Ella estΓ‘ conmigo. Es mi pareja.

Let Henutmire 𝓒𝓱π“ͺ𝓻𝓸𝓷𝓝π“ͺ𝔃π“ͺ𝓻 know what you thought about this chapter!
Love this

5

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

3

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

1

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

2

Compelling Plot

Great Character

1

Great Character

Strong Dialog

1

Strong Dialog

author

Me estΓ‘ gustando mucho la historia

7 months
1

Further Recommendations

A Blessing in Disguise

Miriam0011: Hi there! I really enjoyed reading your story, it was both interesting and well written. Your style feels very natural and easy to connect with. Do you usually write in this genre, or do you explore others as well?

Read Now
Milky Treasures on a Healing Love

Booklover_rdx: A different but good story. Basically a love story with a twist- i enjoyed every word of it

Read Now
The Contract Wife

Lynne: Beautiful story very enjoyable.well done.

Read Now
The Easter Bunny

Lynne: Beautiful short story with a happy ending.luved it.

Read Now
The zatorian

Elisa_sims: I was hooked from the very beginning. It would be great to hear more about your inspiration

Read Now
Bloodlines

Ku_Rolet: The novel was good, and I really enjoyed reading it. I love the leads and their bond, but I have one question that confused me. How could Tristan have been dreaming about his mate since he was a child if Omara was already mated to someone else before him? If Kyle had accepted Omara, would Tristan ne...

Read Now
The Mate he couldn't have

Shiloh_Darke: I was in the mood for a quick easy read this morning and I must honestly admit, I thoroughly was NOT disappointed with this book. It was an easy read and very enjoyable. The characters are relatable, and the plot is great. Although, I think someone needs to find out exactly where the curse came from...

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Victoria: I liked how you described everything so clearly. It made the story very immersive. Do you plan to continue this story further?

Read Now
Called by the Alpha

Alicia Harper: I’m hooked! From the very first paragraph. I’m still in the middle of the book but I really can’t get enough!

Read Now
El Peligroso Aroma de tu Piel