Matrimonio por Conveniencia

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Summary

Su país se está haciendo añicos: los grupos criminales se han apoderado de todo, han tomado su tierra y se han convertido en sus dueños. No hay dónde huir, no hay trabajo, la economía se ha derrumbado. No hay libertad, ni estabilidad, ni siquiera vida digna. ¿Cómo podrá sobrevivir a la catástrofe que se abalanza sobre ella como una avalancha? Y sin embargo, al ver su país marchitarse en llamas bajo sus ojos desde el avión, nunca se había planteado que esto fuera parte de su vida. Tampoco se había imaginado casarse con un estadounidense por desesperación para escapar de su destino seguro: la muerte.

Status
Ongoing
Chapters
22
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

El sol empezaba a salir, los rayos molestaban los ojos de la Itstakala gracias a las enormes ventanas, que a pesar de tener unas sábanas para que los rayos no pasaran, era imposible. Pero a Mali no le molestaba del todo; el sol era su despertador.

Mali se estiró con total desgano, aún cuando dormía más de ocho horas, no podía evitar sentirse cansada y desganada. Su trabajo era demasiado pesado, y quizás así estaría por el resto de la vida.

Hizo todo lo que tenía que hacer rápidamente, comió pan y algo de leche para salir con su toalla e ir a bañarse a la quebrada. Mali solo podía asearse una vez al día; ahora se bañaba más a menudo porque estaba trabajando con tierra. No lo podía hacer en la noche ya que era demasiado peligroso, solo le quedaba hacerlo en la mañana con el grupo de gente que solía ir a darse su aseo.

— ¡Buenos días, Mali!

— ¡Eh!, ¡Buenas jefe!, ¿Tranquilo con la familia?

— Así mismo, pela. Ahora estamos para salir a las afueras y ver si hacemos algún esparcimiento familiar.

— Eso se oye muy bien, mi rey. ¡Suerte con eso!

Luego de bañarse, Mali se dirigió a su humilde morada para cambiarse de ropa y colocarse su uniforme de trabajo de agropecuaria.

La casa, o bueno, el intento de casa que tenía Mali, era una casa típica de zinc. Mali era dueña de una choza y estaba muy orgullosa de ello, ya que la había trabajado durante toda su adolescencia y su juventud para tenerla.

Era de menos de cuarenta metros cuadrados, tenía un cuarto propio muy pequeño en donde solo cabía una cama individual. No había mucho en el hogar; lo más caro era la cama. Su estufa era prácticamente de leña. Podría comprarse una estufa a gas, pero sería muy difícil encontrar gas en esos lugares.

Desde que llegó a vivir al estado, había tenido una vida un poco más tranquila. El estado estaba en ocupación militar extranjera, así que era poco común tener los problemas que tenía en el estado donde nació.

Mali ya estaba lista para ir al trabajo. Tomó el transporte y llegó al área no tan alejada de donde vivía para trabajar temporalmente en una finca. Mali era una persona muy autónoma; conocía el estado al cien por ciento y había trabajado en todo tipo de campos laborales.

— Mali

— Eu —volteó a ver a la persona que le hablaba—. ¡Eh!, qué sorpresa. ¿Y este milagro que andas despierto a estas horas, man?, ¿te caíste de la cama? —dijo con burla.

— El joven la miró mal— Chistosa ¿no?, siempre trabajo, Mali. Soy un hombre trabajador.

— No lo niego, pero eres más nocturno, ¿no? —recibió otra mala mirada—. Ok, ok, ya —alzó las manos como señal de rendición—. Vienes con un estado de ánimo terrible, ¿qué te pasó?

— Bufó— Estoy cansado de la vida —soltó algo depresivo—. En fin, no vine a hablar de eso, te venía a decir que te necesitan los militares.

— ¿Quién?

— Los gringos, pues.

— ¿No le dijiste que estaba muerta?

— Sí, pero me dijeron 'if she won't viene pa''ca, la killing a tireishon' —imitó al hombre que dio la orden con total sarcasmo de rudeza. Mali se echó a reír—. Ya sabes cómo son —encogió los hombros en desdén—, quieren que hagas lo que ellos dicen, no respetan —bufó y Mali rió—. Tú entiendes su inglés, así que habla con ellos.

— ¿Por qué no te lo piden a ti?

— Pues yo estoy haciendo trabajos importantes —dijo con el ego muy alto.

— ¿Ah sí?, ¿a qué organización se la estás mamando?

— A los europeos —sonrió en grande.

— Woah~, buen pito, blanco y de dinero —dijo divertido.

— 'Of curs', siempre hago buenos negocios —dijo egocéntrico.

— Rió negando con la cabeza— Bueno... —suspiró—... iré a hablar con mi jefe. Espero que no me maten. Ayer terminé el trabajo y... bueno, que no la coja conmigo sino con los gringos.

— Bueno, ya verás lo que te viene bajando con los americanos —hizo un gesto de "muerte" y Mali rodó los ojos.

Luego de hablar con su hermano, Mali se dirigió a donde estaba su jefe para hablarle del asunto, rogando que no la reprendiera. Y bueno, siempre tenía mala suerte: quedó sorda por los gritos de enojo que tiraba su jefe y las maldiciones al mundo entero, sobre todo a los gringos que estaban supuestamente haciéndole la vida imposible. Mali tuvo que escuchar todo su sufrir como de costumbre cada vez que el ejército pedía su trabajo.

— ¡¡Mali!!

— ¡¡Michel!!

Mali se dirigió a la zona militar, mirando el lugar como si fuera la primera vez que estaba ahí; tenía algunas semanas que no iba.

Mali se encontraba dirigiéndose a las oficinas para saber qué era lo que necesitaban, hasta que vio un grupo de soldados y en ellos estaban unos amigos que la llamaron, así que rápidamente fue a saludar.

— ¿Cómo han estado?

— ¿Cómo has estado tú? —preguntó el europeo—, tanto tiempo sin vernos, ¿qué te cuentas?

— Pues nada... aquí, nomás siendo yo —Michel rió—. Estuve trabajando en las tierras.

Michel pasó su mano por los hombros de Mali, abrazándola mientras éste chocaba puños con los otros soldados.

— ¿Has venido por aquí?

— Nop, primera vez que vengo desde que se fueron, y ya me doy cuenta del por qué me llamaron.

— Dicen que va a haber una misión encubierta en los territorios del centro. Los NAGA se lo están robando, así que hay que formar una unidad para volver a tomarlo —habló uno de los soldados.

— Así es —Michel confirmó—. No hace mucho vine y me puse al pendiente de todo y, pues... las cosas están peor de lo que se hablaba en las afueras.

— Mali asintió— Lo sé, cada vez el grupo crece al igual que las armas, todo es un caos. Esta gente no está sola; las cosas se están saliendo de control —suspiró cansada.

— Así mismo —aceptó Michel con un suspiro—. ¿Estuviste tranquila en el campo? —preguntó cambiando de tema.

— Mali lo miró— Sí, ya sabes, amo mucho el trabajo en campo, me gusta la tranquilidad y esas semanas de descanso que tuve de aquí me sentaron bien.

— Sí, porque ahora viene lo peor —habló el soldado.

— No hay que alarmarnos —dijo Michel sonando tranquilo—. Solo será algo suave, no creo que Mali quede metida en el plan.

— Mali rió— Yo creo que sí, no estoy aquí a lo gusto —Michel chasqueó su lengua—. Y dime, ¿dónde está el capitán del grupo? —cantó con diversión—. ¿Él vino?

— Sí, vino primero que yo, y por lo que tengo entendido está viendo la situación para saber cómo actuar.

— Ohhh... así que apenas vino ya tendrá un trabajo difícil —Michel asintió—. Es una pena —dijo triste—. No sabía que las cosas serían tan rápidas.

— Es lo mejor, necesitamos conseguir terreno si no queremos que el otro bando nos reduzca.

— Sí... me imagino, entiendo. Bueno, chicos —Mali apartó la mano del europeo de su hombro—, me retiro, iré a ver para qué sirvo y si estaré en esta aventura —se despidió.

— Claro, Mali.

— Ok Mali, cuídate.

Los soldados se despidieron y Mali siguió su camino hacia las oficinas. Luego de la conversación, le dio mucha curiosidad qué es lo que ocurría.

Al llegar a las oficinas, el coronel le dijo lo que se imaginó: estaría en aquel plan, ayudaría a llevar al grupo a las áreas menos peligrosas, o por lo menos intentarlo, además de que tenía que mantenerlos conectados. Sabiendo que no sería un grupo pequeño de soldados como las últimas veces, ahora la situación sería peligrosa y, claro, aunque Mali estaba acostumbrada a ciertos peligros, no podía evitar preocuparse por la situación.

— 'Dueño de ti, ¿dueño de qué?, Dueño de nada...'

Mali cantaba para hacer su gran entrada a la oficina que tenía que visitar luego de hablar con los jefes grandes; quería llamar la atención, y lo logró. A Mali le encantaba hacer eso.

— Wuao~ la mañana se me dañó totalmente.

Mali sonrió en grande al ver el gesto ajeno de tristeza. Necesitaba joder la paciencia de ese hombre.

— ¿Qué te cuentas güerito?, ¿trabajando? Quítate los lentes —señaló.

— Como siempre —soltó un suspiro dramático, obedeciendo las palabras; se le había olvidado quitarlos.

La Itstakala rió y se sentó en una de las sillas enfrente del escritorio.

— ¿Qué haces aquí?

— Trabajando como tú, güerito.

— ¿Ah sí?, no sabía que eras permanente con los militares.

— Nah —Mali cruzó sus piernas—, me llamaron para mis perfectos servicios —dijo egocéntrica—, ya sabes, lo que vendrá en el futuro —el contrario asintió—. Y dime, ¿cómo te va?

— Aún estamos en eso, queremos hacerlo perfectamente.

— Al parecer me extrañaste, ¿eh? —chasqueó su lengua en diversión sacándole una risa al contrario—. ¿Entonces grandulón?, ¿cómo te fue en la guerra de Ucrania? Las cosas en este mundo están explotando horriblemente.

— No fui a Ucrania.

— ¿Ah no?

— Negó con la cabeza— Ningún soldado estadounidense puede ir allí, se formaría una tercera guerra. Por ahora, no puede haber ningún militar allá.

— Woah —dijo sorprendida—. Entonces, ¿dónde fuiste?

— Estuve en Sudáfrica, en las fronteras, las cosas se están calentando con los vecinos.

— Ohhh~ pensé que habías ido con tu hermano.

— Él está con los europeos, así que él estuvo por allá.

— Mali asintió— Qué pena que se separaron —dijo desanimada, el contrario rodó los ojos—. Pero apenas viniste, me llamaste, me extrañaste mucho ¿eh?, sabía que necesitabas de mí, Yonah, aunque te hagas el difícil —apuntó con diversión.

— Bufó— ¿Crees que te quiero en mi grupo?, por supuesto que no, eres un estorbo —Mali hizo un gesto de ofensa—. Yo no soy el que está haciendo el grupo de cabecilla, no sé qué está pasando ahí, ahora tengo mi mente en el plan —apuntó la página que tenía enfrente—, y ahora que sé que estarás ahí, ya sé que me pusieron las cosas difíciles.

— Me siento demasiada ofendida, ni siquiera hice nada.

— Ése es el problema, nunca cuentas lo que harás y haces lo que te da la gana.

Mali hizo un gesto de molestia. Aunque llegó con términos de paz, siempre tenía que terminar peleando con el norteamericano; era algo típico de ellos.

— No quiero pelear —Mali suspiró cansada—, de verdad, yo... —aspiró—... ¿quiénes son los que estarán en el grupo común? —cambió de tema.

— Yonah guardó silencio un momento— Aún no estoy en eso, no es mi prioridad.

— Bueno —Mali se echó hacia adelante—. Quisiera que ingresaras a José.

— ¿José?

— Sí, él fue el que me dio el mensaje de que me necesitaban aquí y, pues, quiero trabajar con él, aunque no estoy muy segura si su trabajo con los europeos durará mucho.

— ¿Trabajar con tu hermano?

— Así es, sé que es un caso peligroso, aún así lo quiero a mi lado.

— Bien, si así lo quieres...

— Y Alexei —agregó, Yonah frunció una ceja—, no sé si está en Itstakal —el estadounidense asintió confirmando—. Entonces quiero que él esté también.

— Yonah suspiró— ¿Algo más quiere la señorita jefa del proyecto? —dijo con un sarcasmo de sumisión.

— Mali hizo un gesto pensante por un corto momento para luego negar con la cabeza— Nada, solo ellos dos. Aunque solo soy la guía del grupo, quiero también opinar dentro del plan, así que...

— Está bien, Mali —interrumpió—, tendrás a tus estúpidos hombres dentro del grupo —confirmó.

— Mali sonrió en grande— ¡Gracias güerito!, como siempre el mejor —enseñó su dedo pulgar en agradecimiento.

Yonah rodó los ojos y volvió a lo suyo.

— Aunque no estés de acuerdo de que trabajaremos juntos de nuevo, yo sí lo estoy —aseguró.

— Ah... sí... que... bien... —arrastró las palabras en indiferencia sin dejar de ver su página.

Mali sonrió suavemente y miró hacia la página.

Aunque aquel hombre sea todo un malhumorado, frío y que no tengan una relación perfecta como la tiene con su hermano, Mali igual lo aprecia y lo tolera demasiado.

Ellos se conocen desde hace un buen tiempo, casi luego de que estallara todo el problema en su país.

Yonah es alguien recto y muy centrado en su trabajo, no le gustaba tratar con las personas más allá del trabajo, ni siquiera es un hombre que trate con sus soldados; él simplemente —es él y nadie más—. No es que sea narcisista, a decir verdad, es un hombre muy inseguro y Mali lo aprendió, aunque se mostraba rudo y como si nada le importara, era sensible y muy quebrado.

Yonah simplemente no quiere tratar a nadie más allá del trabajo, siempre va a tener un muro con cualquier persona, y peor cuando son de sus alrededores.

Mali podía contar las personas con las que Yonah trataba como un conocido fuera del trabajo, y aún así sabe que ni siquiera llegaban a ser una amistad.

Mali siendo muy extrovertida, jamás pensó conocer a un hombre tan cerrado consigo mismo y con las personas; así mismo Yonah jamás pensó en conocer a una persona tan entregada y amigable con los demás, prácticamente una luz.

Ambos son totalmente opuestos, de manera muy arraigada.

Desde que Mali nació, vivía en la pobreza, quizás en la extrema, pero ella no quería tildarse de esa manera; ella veía personas en peores situaciones que las de ella.

Mali tuvo a su madre, una mujer que dio tanto por ella que a veces se sentía impotente por no haberle dado todo lo bueno que merecía. Era una mujer trabajadora, valiente, que siempre estuvo para ella e intentaba darle lo mejor que podía; Mali más agradecida no podía estar.

Jamás conoció a su padre, ni siquiera sabe mucho de él; su madre solo le decía que "él está muy, muy lejos de aquí". Jamás comprendió eso, no sabe si lo decía porque estaba muerto o porque simplemente se fue sin decir más, y Mali está muy segura de que era lo segundo. Su madre no podía hablar mal de nadie, ni siquiera del hombre que arruinó su vida, y lo sabe.

Siempre fue ella y su madre, trabajando juntas y dándolo todo para vivir, hasta que su madre se fue al otro mundo cuando apenas tenía doce años. Su vida desde entonces se volvió tan melancólica y vacía.

Pero nunca lo mostraba, ella siempre fue y será alguien alegre y extrovertida, porque sabe que su madre así lo quiere, sabe que su madre desea que ella sea feliz. Pero no puede, no cuando no pudo hacer nada por su madre moribunda, que estuvo enferma años y que, aún así, salía a trabajar muy temprano, a veces con ella cuando no había escuela, para luego llegar tarde y sufrir los dolores de su cuerpo.

Si tan solo le hubiera durado más para darle la vida que se merecía...

Para Mali no fue un problema estar sola, siempre lo estuvo; aunque su madre estuviera ahí, siempre tuvo que hacer las cosas por su cuenta, trabajar, ver cómo arreglar sus cosas. Jamás fue un problema la soledad en la que fue empujada a tan temprana edad. Simplemente siguió con lo suyo.

Pasados los años, tuvo bastantes aventuras y anécdotas que se guardaba, ya sea malas o buenas. Trabajaba de lo que fuera y, como era una chica muy activa y fuerte, solía conseguir ciertos trabajos temporales. Aunque claro, lo que más la mantuvo fue el saber idiomas.

Su madre, como siempre, era una mujer hermosa y muy inteligente; sabía lo que su hija necesitaba para el futuro y siempre se lo inculcaba: "Aprende idiomas para salir del hueco donde estamos metidos". Su mamá le llevó por primera vez un libro de inglés cuando tenía ocho años y le decía que cuando tuviera tiempo lo estudiara. Mali era una niña prodigio, así que las tareas de la escuela las hacía en un corto tiempo. Como no tenía nada que hacer y se quedaba sola en casa hasta que su madre llegara en la noche, se ponía a leer el libro de inglés.

Un idioma que le fue un tanto tedioso de aprender; aún tiene dificultades con las pronunciaciones y su acento es totalmente latino. Aprendió a pronunciar las palabras cuando empezó a trabajar en ello. A las personas les hace mucha gracia escuchar al Itstakal hablar, pero ella era muy feliz hablando el idioma a su manera.

Así mismo, con el paso del tiempo, luego de aprender el inglés, llegó el francés. Ahí le dio a la lucha.

La muerte de su madre fue un enorme impulso para aprender idiomas, ya que hasta para limpiar la mierda del caballo necesitaba inglés.

A su edad sabe cinco idiomas, y aunque no los habla con las mejores pronunciaciones, se defiende perfectamente. Eso le dio muy buen billete para comprar lo que necesitaba, como ahora que trabajaba con el ejército de las potencias.

Luego del bombazo que llegó a su vida gracias al grupo llamado NAGA, al tomar el país, Mali la vivía difícil. Aunque vivió como nómada por algunos estados y medio se las arreglaba con las cosas, la situación era peor que antes; incluso con todos los idiomas que sabe, no ayudaba en nada ya que el país estaba paralizado por todo lo que ocurría.

Aún Mali no puede creer lo que está pasando; aunque ya han pasado un par de años desde que comenzó el caos, es increíble cómo todo ha cambiado.

Recuerda cuando se avisó que los grupos tomaron el gobierno por todas las dificultades que les ponían. Mali pensó que las leyes y la mano dura que ponía el gobierno contra el grupo sería buena y hasta había esperanza para mejorar las cosas, pero todo fue un error.

Gracias a eso hubo un enorme despliegue de personas que claramente afectaba al país vecino, y luego de algunos meses con el despelote del país, la ONU ordenó invadirlo.

Mali no sabe si fue un buen o mal plan, pero cuando ocurrió, empezaron los cientos de muertos; cada bando buscaba su esquina y controlaba terrenos. Los países que participaban vieron que no sería nada fácil de tratar, que incluso sería como Afganistán, y no se equivocaron.

Ya tenían tres años en el país intentando, supuestamente, acomodar las cosas.

— Mali

La nombrada giró al llamado viendo que el estadounidense estaba a metros de ella.

— Cariño mío —soltó.

El alto hizo señas con sus dedos para que se acercara, como siempre, Yonah siendo tan pedorro.

Ya habían pasado varios días desde que se avisó del plan para tomar los territorios centrales. El plan se estudió fríamente. No podían tomar el camino de siempre por la invasión del bando opuesto, así que debían ser más discretos y menos peligrosos para el grupo, y ahí entraban Mali y su hermano adoptivo.

— ¿Qué necesitas de mí, güerito? —preguntó Mali luego de seguir a Yonah a la oficina para hablar en privado.

— El plan del centro ya está por empezar —notificó y Mali asintió—. Van a estar las mismas personas que pediste. Necesito que prepares tus cosas y vayas lista con lo que necesites.

Yonah se apoyó en el escritorio mientras Mali se mantenía cerca de la puerta.

— Ok capitán —confirmó—. ¿Cuándo será?

— Bueno... puede que sea hoy.

— ¿Qué?, ¿tan pronto?

— Tenemos un soplón dentro del terreno —Mali parpadeó en sorpresa—, así que tenemos que actuar con mucha discreción —Mali suspiró—. Eres la única que sabe que nos moveremos hacia allá. Avisaré después de las cinco para tomar un poco por sorpresa al soplón y que no tenga tanto tiempo para hablarlo.

— Me siento halagada —sonrió en ternura—, confías en mí.

— Yonah sonrió de lado— ¿Por qué no hacerlo? —Mali frunció una ceja, Yonah agarró los bordes de la mesa—. Si tú eres la traidora, sería fácil sacarte del grupo.

Mali hizo un gesto de ofensa; por un momento se sintió en la nube por estar dentro del grupo favorito del gringo, pero no, se equivocó.

— ¿Me quieres sacar del grupo? —dijo con mucha molestia, Yonah mantuvo su típico gesto de perro muerto—. ¿Tanto me detesta?

— Como te decía —siguió el tema ignorando lo otro—. Necesito que prepares con los jefes lo que piensas hacer en el campo, y-

— Eres un estúpido —cortó con molestia—. No me cambies de tema. Dime Yonah, ¿quieres mantenerme fuera de esto?

— Estás aquí.

— Pero te molesta, ¿no?

— Me da totalmente igual —encogió los hombros y se colocó erguido—. Mali.

— Yonah —soltó en el mismo tono con obvia molestia.

— Creo que... —Yonah movió sus manos—... te has dado cuenta de que esto es un plan suicida, ¿no?

— Oh gringuito, me la tenías pendiente —dijo con molestia.

— Y como es un plan muy importante —siguió ignorando las palabras—. Necesito que te apegues a las reglas.

— ¿Qué tratas de decir?

— Yonah golpeó levemente su pierna en el suelo— Te lo diré sencillo: no quiero ningún plan estúpido fuera de lo acordado, no quiero ningún tipo de heroísmo, ningún cambio de posición o ideas 'porque tu corazonada lo diga' —Mali hizo un gesto de molestia—. Y lo más, pero lo más importante, quiero que recuerdes que yo soy el que manda aquí —señaló—, y como yo soy el jefe, el capitán del grupo, tienes que hacer lo que yo diga, ¿me entiendes? —demandó.

— Mali arrugó la boca— Nunca he hecho algo aparte de tus planes.

— ¿Ah no?, Já, ahora te dio Alzheimer ¿no? —Mali miró a otra parte—. No me gusta trabajar contigo —soltó—, lo detesto, y es por el simple hecho de que no obedeces.

— Sí lo hago.

— No —siguió—, haces lo que te da la gana y me tienes harto —manifestó—. Mali, no voy a estar aguantando otro tipo de desobediencia por tu parte.

— No te preocupes Yonah, éste será mi último misión aquí —Yonah frunció una ceja—. Me largo, no quiero saber nada, o quizás hasta muera allí.

— Yonah rodó los ojos— Vea pues, y sigue con la misma inmadurez.

— Tú eres el que me odia, nunca he hecho algo que arruine al grupo, aquí estamos ¿no?

— Hiciste cosas fuera de los planes, Mali.

— Aún así aquí estamos.

— No me vengas con eso, porque eso hizo que casi nos mataran.

— Y si no lo hubiéramos hecho, estaríamos muertos.

— No me importa, Mali —cortó enojado—. Entiéndelo, hay que seguir el plan, esto no es cuestión de que 'porque yo digo que es así' —Mali cruzó sus brazos molesta mirando a otra parte—. Hoy será decisivo, hoy seremos muchos y, así mismo, habrá más soldados que hay que cuidar, que yo debo cuidar. Entonces, quiero, te ordeno, que te mantengas a raya.

— No —soltó de repente y Yonah la miró con curiosidad—. No lo haré, no soy un maldito soldado americano, soy de Itstakal y yo no te debo nada.

— ¿Así lo quieres?

— ¡Nunca he hecho nada que ponga en peligro al grupo! —siguió—, y cuando he puesto planes en plena misión es porque así se exigía, es crucial.

— Aquí no hay nada crucial, Mali, aquí se muere o se vive, punto.

— Mali suspiró— No quiero ser la mala...

— No he dicho que lo seas —aclaró—. Solo necesito que te apegues a mi orden, ¿es mucho pedir? —dijo hastiado.

— Me pones como una maldita asesina rompe grupo, jamás hice eso.

— Lo hiciste.

— ¡No maté a nadie!

— No, pero si sigues así lo harás.

— ¿Por qué me acusas cuando quiero el bien de todo esto?

— Por eso mismo, actúas por impulsos y corazonadas y eso arruina las cosas.

— No mataré a nadie.

— Lo harás si no haces lo que te pido.

Mali apretó sus labios e hizo un gesto de rabia, pero más bien era de ofensa. Ella no quiere lo malo, siempre ha querido hacer todo bien para que todos puedan sobrevivir, y le parece cruel que Yonah la mire como un estorbo que no sirve para la misión.

Yonah soltó un suspiro al ver el gesto de Mali, cansado de pasar por lo mismo.

— Mali solo...

— Bien —interrumpió—, ¿sabes qué, Yonah?, te haré la vida fácil —soltó cabreada—, me largo del grupo —sentenció.

— ¿Qué?, co-

— Sí. Así no tendrás bultos, así no tendrás ningún traidor con el que debas cargar, y así estarás tranquilo de personas que no arruinen tus planes —soltó con rabia.

— Yonah acarició el puente de su nariz— Mali, puedes-

— Adiós —soltó sin más.

Al salir de la oficina se chocó con Michel, quien ni siquiera tuvo la oportunidad de saludarla.

Mientras Mali salía del lugar, su hermano iba entrando, y al verla intentó saludarla pero Mali pasó a su lado con su expresión de perra rabiosa. Éste olvidó lo que iba a hacer con el gringo y se fue a correr tras su hermana para saber qué ocurría.

— ¡Mali!

Llamaba para detenerla aunque ésta no le hacía caso; no le quedó más que correr y tomar su muñeca para detenerla.

— Mali por Dios, para.

— Déjame sola.

— Mali no puedes irte así sin más, aún hay trabajo allí adentro.

— No me importa, ya no trabajaré con los soldados.

— ¿Qué?, ¿qué hablas?

— Suéltame por favor.

— No, y ahora menos te dejaré ir, dime qué ocurrió y quiero respuestas.

Jaló a su hermana para dirigirse a algún lado del campo y sentarse en unas piedras; estaban a metros de las instalaciones de los soldados.

— Entonces —empezó a hablar luego de que se sentaron y vio que su hermana se relajó—. ¿Qué ocurrió?

— Estoy fuera del grupo.

— ¿Por qué?

— Yonah me sacó, no me soporta, así que le hago la vida más fácil.

— ¿Qué chucha hablas?, cuenta bien, gyal.

— Soltó un gran suspiro— Yo... solo está bien, dejé eso así, será mejor que trabajen sin mí.

— ¿Mejor que trabajen sin ti?, pero si tú eres esencial en la misión, Mali. ¿Crees que si no lo fueras el maldito coronel te hubiera llamado?

— Pufff... eso es lo de menos —dijo en desdén—, el capitán me detesta, no puedo trabajar así.

— Mali, solo dime qué ocurrió allí adentro.

— Me acusa de que yo arruiné los planes.

— ¿Y qué haces, Mali?

— Ni siquiera hice eso.

— Mali, estoy seguro que Yonah solo te pidió que hicieras caso a sus órdenes ¿no? —la Itstakala arrugó la boca—. Ya sabes que Yonah es muy juicioso con sus cosas y él no le gusta que hagan planes fuera de lo que tiene, como normalmente tú haces.

— Mali lo miró ofendida— ¡¡Estás diciendo que yo-

— Colocó una mano enfrente, deteniendo las palabras de la latina— No hagas show, de verdad —bufó—. No te puedes ofender cuando sabes que es verdad —Mali la miró mal—. Sabes que lo has hecho y le has costado el cuello a Yonah, no solo a él, sino a los capitanes de cualquier continente con los que has trabajado.

— Mali soltó un suspiro rendida— Yo... bueno... —murmuró.

— Colocó su mano en el hombro ajeno— Yonah solo quiere que hagas lo que él diga. Sabes que esta misión es importante ¿no? —Mali asintió—, y no hablo por los territorios que vamos a tomar, sino por las vidas que están ahí. Yonah es alguien que, aún con todo lo que debe hacer, las vidas de sus soldados son importantes, y peor aún, las de los civiles —expresó—, y tú lo conoces más que yo —Mali suspiró—. Yonah es un hombre que... bueno, ya sabes, es rústico y directo con sus palabras, quizás te ofendió de alguna manera, pero estoy seguro que sabes que Yonah valora mucho tu trabajo.

— Mjhm, ya ni estoy segura —dijo indignada.

— Sonrió— Oh vamos, ustedes dos son como perros y gatos.

— Él es el gato —aclaró.

— Rió— Aún cuando pelean mucho, se complementan demasiado; ambos trabajan muy bien y no pueden vivir sin el otro.

— Yonah ya tiene tres años en Mali, él está muy grandecito como para no conocer los lugares.

— Rió y lo abrazó por los hombros— Sabes que no es lo mismo, Yonah ni siquiera ha paseado por el territorio, y no puede —sonríe y Mali suspira—. No puedes dejar el grupo cuando solo te han expuesto los puntos que debes hacer. Al fin y al cabo, Mali, eres solo una civil y debes hacer lo que se te dice.

— Lo sé... —suspiró—... lo sé —murmuró.

— ¿Te molesta que te manden?

— Negó con la cabeza— Me molesta que piense que yo soy su maldición —suspiró—. Sé que a veces la cago, pero ésta vez ni siquiera iba a opinar.

— ¿Entonces?, no hay problema, puedes seguir. Olvida lo otro, lo importante es completar la misión y tener la ventaja suficiente de todo esto —apretó los hombros ajenos—. Quizás estés resentida con Yonah, pero debes trabajar con él.

— Yo no odio a Yonah.

— Lo sé y él tampoco, solo le molesta tu libertinaje.

— A mí me molesta su inquisición.

— Ríe— ¿Ves?, ambos tienen sus problemas.

— Suspiró— Bueno, yo... sí... ehmm... haré mi trabajo.

— Y es lo mejor. Porque si tú no hubieras ido, hubiera hablado con Michel y Alexei, porque esto no se iba a quedar así, ¿eh?

— Mali sonrió y lo miró— ¿Sabes que eres el mejor hermano que la vida me pudo haber dado?

— Já, ¿y quién más había? —dijo egocéntrico—. Nadie te aguanta, ni el propio jefe.

— Cállate, él tiene una vida amargada.

— Ve y sana su dolor, hazlo gozar de la vida —dijo con diversión.

— José por favor cállate si no quieres que te mate.

— Se echó a reír— Ay, pero qué genia, solo jugaba, además, él es gringo ¿eh?, aprovecha, aprovecha —insinuó con picardía.

Mali se agachó para tomar una piedra, pero José rápidamente se paró y se apartó, riendo para no recibir el golpe.

— Sigue hablando así hijo de tu puta madre y te la inserto en la cabeza —amenazó.

— Ulalala~ 'M. French, allez... ¿il est très délicat?, ¿il est amoureux d'une Américaine?' —dijo con total burla, con un acento típico de telenovelas francesas.

José volvió a correr, ésta vez sin detenerse porque la Itstakala lo perseguía con la piedra amenazándolo. José soltaba carcajadas de diversión.

Fue un buen momento de diversión luego de lo tenso que estaban las cosas.

Su querido y único hermano, lo único que tenía Mali en la vida, la compañía que la vida le regaló. Aquel joven muchacho lo conoció en las calles cuando apenas tenía diez años; un muchacho que, aunque estaba cansado y con heridas, trabajaba como loco. Mali lo ayudó para ir al hospital, estaba enfermo y no podía dejarlo ahí nada más; solía visitarlo para ver su recuperación. Se supone que todo iba a quedar ahí, que vería su salud y luego lo dejaría, pero...

"Mis padres murieron y estoy solo."

Mali no pudo dejarlo, no pudo irse y saber que estaría solo a una edad tan corta, no quería que pasara por lo mismo que ella pasó. Así que a sus diecinueve años, tuvo a su primer y único hermano. Batallaron bastante, la pasaron difícil, pero lo importante es que estaban juntos.

Mali le enseñó todo lo que sabía y él también. Mali le enseñó francés; en aquellos momentos trabajaba con un grupo de franceses y como el jovencito iba a estar siempre con ella escuchando a todo el mundo hablar ese idioma, no le quedó más remedio que enseñárselo. Y fue bueno, trabajaba siempre con los soldados europeos y recibía buena ganancia.

— ¿Están todos aquí?

— Yo estoy aquí.

— Vaya sorpresa~, quién diría que ibas a volver.

— Hermano por favor.

Ya era más de las cinco y era momento de anunciar la misión. Estaban reunidos en el comedor. Mali y su hermano llegaron unos minutos después.

— Mali sonrió— Sí, yo también estoy contenta de verte —dijo con una gran sonrisa de sarcasmo.

Yonah no dijo nada y prosiguió a contar el plan.

A las ocho de la noche tenían que ir saliendo de la región militar para adentrarse con cuidado en los caminos del centro. Para su desventaja, el único camino que podían tomar era abierto, donde cualquier cosa puede pasar, y peor cuando el otro grupo lo sabe. Estarían pasando cerca de los límites así que la situación no sería nada fácil; debían hacer todo rápido, tenían un dispositivo donde debían marcar los puntos que iban a tomar. Serían varias zonas así que todo debía ser grupal, o la mayoría de ellas.

Llegó la hora y todos estaban preparados con sus armas. No podían tener luz, dependían de la luna para iluminar el camino y poder avanzar. Como iban a pie, demorarían más; gracias a eso tuvieron que salir más temprano.

Todo iba tranquilo durante y después de entrar al campo. Para su suerte, el cielo estaba despejado así que había bastante claridad para poder observar por dónde iban y qué tan grande era el camino.

El capitán con un artefacto sabía que ruidos extraños podían estar a lo lejos, mientras que Mali veía lo cerca que estaban del lugar para tomar los puntos y salir.

Un ruido provino de los árboles.

— Esperen —advirtió Yonah extendiendo su mano hacia atrás, deteniendo al grupo—. No se muevan.

Hubo un momento de silencio.

— Capitán.

— Ahora no, Mali —pidió, sabiendo que era la latina.

— Me está tocando una teta.

Yonah giró su cabeza y efectivamente tenía una mano sobre el pecho de la Itstakala como si estuviera agarrándoselo; algunos soldados apretaron sus labios para no reír.

Yonah miró a Mali y ésta encogió los hombros sin importarle una reprimenda. El gringo no dijo nada y apartó su mano mirando al frente.

Cuando el gringo vio que las cosas estaban supuestamente relajadas, hizo una señal dando a entender que era momento de seguir. Solo dio unos cuantos pasos y se escuchó un silbido que conocían perfectamente.

Estaban fritos.

— ¡¡Corran!! —ordenó el capitán.

Y así lo hicieron; en la misma línea recta empezaron a correr para poder adentrarse en el bosque que tenían cerca. Aunque hubo un problema: sabiendo que los grupos enemigos sabían que estaban ahí, debían trabajar el doble de rápido de lo estipulado, así que era hora de pensar qué podían hacer.

— Vamos a ver cómo salimos de esto —gruñó Yonah.

Todos tuvieron que escabullirse en unas colinas bajas por el momento para poder emprender camino a donde tenían pensado.

— ¿Y si tomamos el campo?, es el lugar más importante y con más territorio —sugirió uno de los soldados.

— No podemos, porque si dejamos el monte, rápidamente volverían a tomar el territorio y todo sería en vano —expuso Mali.

— Entonces tomemos los territorios difíciles, los del norte.

— Sería una tontería porque pasaría lo mismo —instruyó José.

— La cosa aquí es tomar los tres sitios —aceptó Michel.

— O sino irnos, entonces fue en vano venir aquí —manifestó Mali.

Hubo un corto silencio y todos veían al capitán, quien estaba bastante pensativo.

Yonah hizo un gesto con sus mejillas y su rostro se tensó. Mali conocía perfectamente esa expresión; sabía que había descubierto una manera de hacerlo, pero no le alegraba para nada la idea.

— ¿Y entonces?... —Michel incitó.

Yonah volvió a ver a su grupo, conectó mirada con Mali y ésta lo miraba bastante atenta, quería saber cuál sería esa idea que la preocupaba.

— Creo que deberíamos irnos.

Soltó Yonah dejando a todos impactados. Era muy grave escuchar al gringo hablar de esa manera.

— Yonah —habló Mali, llamando su atención—. Por qué no solo nos dices cuál es el plan.

— Es ése.

— Ése no es el plan y lo sabes muy bien.

Yonah suspiró.

Mali sabía que el gringo prefiere retirarse antes de ser sincero, ya que ese plan podría causar muertes.

— Yonah por favor dinos —pidió Michel.

— Es el único plan que tengo.

— Yonah, por Dios, esto es algo serio, solo cuéntanos y ya —dijo Alexei molesto. Era uno de los sargentos del grupo, amigo de los principales.

— Yonah suspiró rendido, acariciando su frente— Hay que dividirnos.

Fue una sorpresa la respuesta ya que el punto más importante de la misión era mantenerse en grupo para poder atacar mejor a cualquier enemigo.

— ¿Qué?, ¿cómo que dividirnos? —dijo José.

— Sí... bueno... para tomar las diferentes regiones.

Los disparos empezaron a sonar cerca. El ruido de las hierbas era más fuerte. Tenían que apresurarse ya.

— Bien —soltó Alexei—. Somos quince exactos. Vamos a tomar las tres regiones de diferentes características para movernos.

— No —soltó Yonah—. Esperen yo-

— Entonces nos dividimos por cabecillas —habló Mali—. ¿Qué tal si nos movemos ya?

— Mali tú estarás en el grupo de Michel, irás al monte, ¿o te parece quedarte en el campo?

— Es peligroso —soltó Yonah—, yo-

— Que Yonah se quede en el campo —habló Michel—. Él sabe trabajar muy bien en campos abiertos así que se puede quedar con los soldados. Yo puedo hacer grupo con Mali ya que no conozco nada de estos territorios como quizás Yonah lo hace. Y tú Alexei con José —los nombrados asintieron—. ¿A qué territorio vamos?

— José debe ir para los relieves, en el norte —habló Mali—. Él conoce perfectamente los tipos de tierras que hay en este país, así que sabe cómo hacerlo —el nombrado asintió—. Yo tengo bastante conocimiento en el monte, así que puedo guiarte bien.

— Perfecto, entonces-

— ¡¡Un momento!! —interrumpió Yonah a Alexei—. Yo no di la orden para que hicieran eso —dijo molesto.

— Yo sí —soltó Michel seriamente—. Así que así lo haremos.

— Tú no eres el que manda aquí, imbecil —sentenció tosco—. Yo soy el de mayor rango ¡así que ninguno se va a poner a hacer tonterías! —amenazó.

— Mali se paró— Yo empezaré con lo mío —Yonah miró extrañado a Mali—. Vámonos de aquí.

Yonah sintió una vena en su frente a punto de estallar.

— Mali tú-

— A mí tú no me das órdenes —sentenció—. Yo no pertenezco a ningún ejército, soy prácticamente una guerrillera, así que puedo hacer lo que me da la gana —Mali no le importaba la mirada de asesino que le daba el gringo y tampoco le importaba si éste levantaba su rifle y le disparaba en la cabeza—. Debemos hacerlo, ya estamos aquí y ya no nos podemos echar atrás y lo sabes, así que es mejor que bajes tu guardia y hagas lo que se debe hacer.

Yonah sabía que era una mala idea trabajar con la Itstakala en estas misiones. Era un dolor de culo.

Yonah no pudo hacer más que rendirse; aún con toda la desconfianza que tenía de que quizás las cosas no saldrían bien, había que hacerlo, no perdían nada por ahora y no era bueno estar perdiendo el tiempo. Ya habían entrado al juego y había que terminarlo.

Michel al ver el gesto de su hermano relajado, tomó la señal de que era hora de moverse, así que empezó a cumplir con la orden y mandar a los grupos por sus respectivos caminos. Cada grupo tenía cinco soldados en común, más el sargento y el guía. Yonah hacía el papel de los dos; tuvo que moverse con su grupo para iniciar el trabajo.

Desde que empezó la invasión en Mali, nada fue fácil, ni para los militares, ni para los propios ciudadanos.

Cuando todo empezó, Mali jamás pensó que trabajaría con los militares, y no tenía plan de hacerlo; solo quiso mantenerse en su esquina con su hermano y si tenía que pelear con alguien lo hacía y punto. No sería la primera vez que pelearía, y menos con los NAGA; ya ha tenido ciertos roces con ellos y ha llegado hasta al uso de arma.

Mali empezó a adquirir conocimientos militares poco a poco en el transcurso de su vida. Era una mujer de calle, debía saber cómo moverse, aunque sus conocimientos fueron más de moverse en terrenos y conocer cada hueco de los tantos lugares que ha estado. Por lo menos puede decir que conoce cada esquina del estado, un estado que no era muy chico, era más grande que el estado en que nació.

Ella es una persona que va por el dinero; tenía que sobrevivir y gracias a eso tuvo ciertos roces con los militares cuando llegaron. Mali no lo quería aceptar, pero trabajó indirectamente con el grupo enemigo; no le quedó más remedio, necesitaba vivir y peor cuando todo se paralizó y no había ni un trabajo. Su rol era prácticamente hacerle huelga a los extranjeros.

Las cosas pasaron tan de repente y de un momento a otro quedó trabajando junto con su hermano en las organizaciones, luego terminando en misiones con los militares. Todo fue raro; simplemente la notaron en una de las comunidades donde vivía y se enteraron de su gran dominio de los idiomas, así que la llevaron a las bases militares.

Ahí conoció a todas las amistades que tiene ahora.

Luego se enteraron que no solo sabía cinco idiomas, sino que sabía de memoria el estado en que estaban; con eso no la soltaron, y a Mali no le molestó, menos cuando le pagan permanentemente. De todas maneras se sentía bien en el lugar. Amaba servir y ayudar.

Ahí conoció a Yonah. Un hombre con el que tardó meses en poder hacerle comentarios despectivos o de humor negro en juego.

Ya habían pasado tres años, y aunque no tengan una relación como amigos así como la que tiene con Michel, se llevan bien. Están decentes si se apartan las peleas que suelen tener cuando tienen que trabajar juntos.

A Mali le costó tenerlo como conocido y no se arrepiente. Aún cuando Yonah siga siendo tan apartado de ella, le gusta tener una persona sincera y realista a su lado. Yonah es un hombre que le enseña bastantes cosas valiosas.