Capitulo 1🎴
Suspiro aliviada de que la hora de cierre haya llegado. Siempre me gustó la idea de ganar mi propio dinero y ser independiente, Pero no tome en cuenta las horas de sobreexplotación laboral que eso significaba.
Hoy me tocó cerrar a mi la cafetería, el jefe dijo que tenía unos asuntos que atender y por eso yo me tenía que encargar de cerrar. Pero creo que se fue a beber con sus amigos, no lo culpo si fuera el jefe de mi negocio también andaría despreocupado por la vida.
Termino de cerrar la puerta principal después de dejar todo organizado dentro, ya es de noche y por estás calles no suele pasar nadie. Es un vecindario tranquilo, como me gustaría vivir por aquí.
Camino por las calles en dirección a mi casa. Detengo mi paso al ver una situera parecida entran en un callejón oscuro. Pelo blanco, tenía el pelo blanco.
Niego con la cabeza, ya va un año desde la última vez que lo ví. ¿Además por qué estaría en un barrio tan tranquilo como este?. Ignoro mis preguntas tontas y reanudó mi camino nuevamente, paso frente al callejón y es inevitable para mí voltear a ver para confirmar que no es nada.
Pero termino confirmando lo contrario.
—Cuanto tiempo jefa— el pelo rosa brilla cuando se lanza sobre mi con palo en las manos, es sanzu. Lo esquivo agachandome para que no me golpee— Sigue teniendo el toque después de tantos meses.
—¿Sanzu?, ¡¿Que crees que haces?!— mi visión de desvía por unos segundos al cajero y veo nuevamente el cabello blanco levemente iluminado y luego lo veo a él. Mikey.
Por estar distraída, un fuerte golpe en la cabeza me hace caer contra el piso. Mi visión se va oscureciendo lentamente hasta que mis ojos se terminan cerrando por completo, cayendo en la oscuridad.
—Estará muy enojada cuando despierte.
—Está drogada, si que no sea un peligro.
—Le golpeaste muy fuerte la cabeza, sanzu. Mikey, casi te vuela la cabeza por eso.
Las voces de escuchaban distantes en mi cabeza. Aún estaba perdida en la oscuridad de la inconsciencia, cuando abrí los ojos lentamente. Veo todo mi alrededor borroso, un agudo dolor de cabeza me invade cuando trato de moverme y suelto un gemido de dolor.
—Informale a Mikey que ya despertó— se escucha una orden a lo lejos y luego una puerta abrirse para luego cerrarse.
—Tranquila jefa, no se mueva mucho o le dolerá más— siento como apartan el cabello de mi rostro y me ayudan a recostarme contra la almohada. Fijo bien la vista y veo un rostro conocido.
—Rindou— digo con voz pastosa, siento mi garganta seca— que me hicieron...
—El imbécil de sanzu la golpeó muy fuerte, solo tenía que aturdirla un poco como ordenó Mikey— estoy confundida y no entiendo nada, y el nota eso— también lamento informarle que está de regreso a bonten.
Intento levantarme pero no puedo. Me siento mareada y confundida.
—¿Por qué me trajeron de regreso?— Jadeo sosteniendo mi cabeza tocando lo que parece ser una venda.
—Nosotros tampoco estamos seguro— me contesta una voz diferente, Ran. Quien me mira mientras sostiene una copa en sus manos— Solo seguimos las órdenes de Mikey. Ha estado peor desde que usted se marcho.
—Se que no le gusta la idea de estar de regreso jefa, pero tiene que hacer algo con Mikey, está muy inestable— me pide Rindou y yo frunso el seño sin entender nada. Vuelvo a soltar un gemido de dolor y sostengo mi cabeza.
La puerta de abre de un fuerte golpe— Salgan todos— una orden directa. Rindou y Ran salen de la habitación sin decir media palabra y se escucha la puerta cerrarse.
El silencio llena el lugar y con dificultad giro mi cabeza para ver quién es. Ese pele blanco aparece frente a mi otra vez, y la figura de Mikey se vuelve presente en el lugar.
Me intento sentar en la cama pero nuevamente fracaso. El se acerca a mi gateando por la cama hasta llegar a mi lado.
—¿Por qué me has traído de vuelta, y por qué así? — digo con dificultad.
—¿Eso es lo primero que me dirás, después de casi dos años?— pregunta indignado.
—Y tu me dejaste inconsciente de un golpe en la cabeza y me arrastraste hasta aca— le gruño con voz pastosa. Quisiera gritarle pero me duele demasiado la cabeza para eso.
—Ese no era el plan— afirma algo arrepentido. Y me dan ganas de golpearlo.
—No me importa el maldito plan, majiro— le digo molesta— la última vez que nos vimos me juraste que no me volverías a ver. Que era libre y podía hacer lo que quisiera.
—¡Claro que dije eso, estaba realmente furioso por tu pedido!— lo veo apretar los dientes y su mandíbula se tensa— me dijiste que te sentías enjaulada en este lugar, afirmaste sentirte enferma manteniéndote a mi lado y cuidando de mi.
—No dije eso— niego al escuchar las palabras que utiliza.
—Pues eso escuché yo— gruñe molesto— Y aún así te fuiste. Tomaste mis palabras como si estuvieras aprovechando una oportunidad única en la vida, un pasaje para salir del infierno. Y te fuiste sin mirar atrás. Dejándome toda la carga y toda la responsabilidad mientras estaba drogado tirado en mi oficina.
Guardo silencio ante sus palabras, porque son ciertas. Estaba tan al borde de la locura que creía que iba a enloquecer si me quedaba un segundo más en este lugar. Aún así me fui sin importar a quien dejaba a tras. Fue la primera vez en mi vida que tomé una decisión que ponía en riesgo la felicidad de los demás y no le mia.
—¿Y por eso me traes de regreso?— no le doy una disculpa porque eso no solucionaría el daño cometido.
—Perteneces aquí, ya tuviste tu tiempo libre para recuperar tu cordura. Ahora tienes que tomar tus responsabilidades de vuelta, asumir tu cargo— No es una pregunta es una orden.
Me trató de levantar pero el me vuelve a pegar contra el colchón y yo suelto un Jadeo de dolor y sorpresa. Para luego colocarse encima de mi a orcajadas.
—¿Y que si no quiero regresar?— mi pregunta lo enfada. La ira y el rechazo brillan en sus ojos oscuros.
—No tienes opción— afirma inclinadose hacia adelante colocando cada mano al lado de mi cabeza—No te dejare ir otra vez. No puedo hacerlo— sus labios rozan los míos y luego los une por completo en un beso.
Aparto mi cabeza rápidamente para separarme del beso y eso solo provoca que una punzada de dolor en mi cabeza me haga sobrar un gemido.
—No seas terca. No hagas movimientos bruscos— ordenara mientras sostiene mis mejillas casi con delicadeza mientras las acaricia con su pulgar— No te preocupes yo cuidare de ti. Por qué siempre serás mi mejor amiga, mi compañera y mi todo.