πππΓππππ β : No Me Abandones
Son las 11 de la noche y todavΓa estoy despierto, sentado en mi escritorio, en mi cuarto. Estoy terminando un proyecto en el que he estado trabajando: un almanaque donde guardarΓ© toda la informaciΓ³n que llegue a aprender sobre los dragones en el futuro.
Por ahora, la idea es enfocarme ΓΊnicamente en los dragones que haya visto con mis propios ojos, ya que pienso ilustrarlos yo mismo. AΓΊn no he registrado ninguno, pero ya terminΓ© de fabricar el libro donde anotarΓ© todo. La verdad es que le dediquΓ© mucho tiempo a la portada. UsΓ© arcilla para modelar el relieve de un dragΓ³n en la tapa, junto con otras decoraciones. Es algo meramente estΓ©tico, pero me encantΓ³ el resultado.
DespuΓ©s de todo, llevo todo el dΓa βy buena parte de la nocheβ en esto. Creo que ya es hora de dormir.
Estaba a punto de irme a dormir, pero justo en ese momento un gran estruendo me lanzΓ³ al suelo. IntentΓ© incorporarme, pero, para mi mala suerte, el enorme armario donde guardo todos mis libros se desplomΓ³ sobre mΓ. El golpe fue tan fuerte que quedΓ© inconsciente por un buen rato.
DespuΓ©s de unas dos horas, despertΓ© debajo de aquel mueble pesado. Con las pocas fuerzas que me quedaban, logrΓ© moverlo y ponerme de pie. TenΓa la memoria borrosa, y lo ΓΊnico que recordaba con claridad era mi almanaque de dragones... y cΓ³mo el armario me habΓa caΓdo encima. TambiΓ©n recordaba, vagamente, haber visto a mi padre salir rΓ‘pidamente de la casa, sin siquiera detenerse a ver si yo estaba bien.
SalΓ tambaleΓ‘ndome al exterior, y me quedΓ© paralizado al ver cΓ³mo la mayorΓa de las casas ardΓan en llamas. Vikingos y dragones estaban enfrentΓ‘ndose con una violencia inusual. Era normal que a veces hubiera ataques o encuentros, pero nunca de esta magnitud.
No sé mucho sobre dragones⦠pero estoy seguro de que algo extraño estÑ pasando.
MirΓ© al cielo por un instante y logrΓ© verβ¦ ΒΏcΓrculos blancos? ΒΏUn dragΓ³n? Eso parece. Se mueve a una velocidad tan alta que no soy capaz de seguirlo con la mirada, pero sΓ© que estΓ‘ ahΓ. En ese instante, corro hacia la herrerΓa para ayudar, aunque sea un poco, en esta guerra.
DespuΓ©s de atravesar varias calles infestadas de dragones y vikingos, finalmente llego a la herrerΓa. AΓΊn estΓ‘ en pie. Sin pensarlo demasiado, entro para intentar ayudar a Arne. Γl es el herrero... y, en estos momentos, mi jefe.
βArne, ya lleguΓ© βanuncio, esperando una respuesta que nunca llegaβ. ΒΏArne?
Al parecer, no hay nadie mΓ‘s que yo en la herrerΓa. Algo raro, considerando que en tiempos de guerra este lugar es fundamental para rearmar a quienes han perdido sus armas durante la batalla. Parece que esta vez me tocarΓ‘ trabajar solo.
La verdad, eso es bastante inusual. Casi nunca confΓan en mΓ. Siempre estoy bajo supervisiΓ³n.
No querΓa decepcionarlos, asΓ que me puse manos a la obra y comencΓ© a alistar armas y escudos para todos los vikingos que vinieran. Al principio llegaban bastantes, pero no los suficientes. Muchos estaban mΓ‘s devastados de lo normalβ¦ y cada vez llegaban menos.
Por primera vez, empecΓ© a preocuparme. Esto ya no era normal. Cansado de no saber quΓ© estaba pasando realmente, salΓ a buscar a mi padre. TemΓa lo peor.
ΒΏEstaremos perdiendo? ΒΏCuΓ‘ntos habrΓ‘n muerto? ΒΏDeberΓa haberme quedado en la herrerΓa? ΒΏDeberΓa volver? Las preguntas me invadΓan mientras lo buscaba. Estuve a punto de regresar, pero necesitaba saber quΓ© tan grande era la amenaza. AdemΓ‘s, seguramente ya no quedaban muchos vikingos que rearmar. La isla estaba cada vez mΓ‘s sumida en el caos... y cada vez habΓa menos gente. Fue entonces cuando logrΓ© ver a mi padre.
βΒ‘Padre! βgritΓ©, algo desesperadoβ. ΒΏPor quΓ© somos tan pocos? ΒΏQuΓ© pasΓ³?
βLeif βrespondiΓ³ con alivioβ. Es bueno verte bien.
βΒΏEstamos perdiendo? βpreguntΓ© con creciente preocupaciΓ³n.
βNo del todo βcontestΓ³ con seriedadβ. Estamos evacuando.
βΒΏEvacuando? βrepetΓ, sorprendido.
βΒΏSabes a quiΓ©nes nos enfrentamos? βpreguntΓ³ mi padre con el ceΓ±o fruncido.
βΒΏDragones? βdije, inseguro.
βSΓβ¦ pero no cualquiera. Son de la legiΓ³n de los Terna βrespondiΓ³ con gravedad.
βΒΏLa legiΓ³n de los quΓ©? βpreguntΓ© con duda.
βLos Terna. Es una de las legiones mΓ‘s antiguas y peligrosas βexplicΓ³, visiblemente tenso.
βΒΏY eso quΓ© significa? βinsistΓ.
βQue no es un simple ataque, Leif. Es una cacerΓa organizada. Los dragones no estΓ‘n solos: se agrupan en legiones, como ejΓ©rcitos vikingos... pero mucho mΓ‘s letales.
βΒΏSon tan fuertes? βpreguntΓ©, intrigado.
βSΓ. Pero lo peor son quienes las lideran βrespondiΓ³ con preocupaciΓ³n.
βΒΏQuiΓ©nes? βquise saber.
βEn este caso son dos. Primero llega Nocheterna, el que anuncia la caza. Solo su presencia es una advertencia βdijo, con voz grave.
βΒΏY luego? βpreguntΓ© con miedo.
βDespuΓ©s viene Solterna, el verdadero cazador. Γl no da advertencias. Γl arrasa βcontestΓ³, claramente preocupado.
βΒΏTan fuerte es? βdije con voz temblorosa.
βYa Γ©l solo es un monstruo, pero lo peor es que viene acompaΓ±ado del resto de la manada βagregΓ³ con seriedad.
βΒΏCuΓ‘ntos son? βpreguntΓ©, cada vez mΓ‘s alarmado.
βSe especula que son mΓ‘s de mil dragones βrespondiΓ³ con el ceΓ±o fruncido.
β‘¿Mil dragones?! βexclamΓ©, horrorizado.
βΒΏEntiendes la gravedad de la situaciΓ³n? βpreguntΓ³, mirΓ‘ndome con dureza.
βΒΏEn serio vamos a evacuar y abandonar la isla? βdije, con la voz quebrada.
βNo nos queda opciΓ³n, Leif βrespondiΓ³ con seriedad.
βΒΏPor quΓ© huimos? Β‘Somos vikingos! βle reclamΓ©, frustrado.
βPorque no hay Valhalla para quien muere bajo su fuego βcontestΓ³ en voz baja.
βΒΏQuΓ©...? βpreguntΓ©, atΓ³nito.
βLos Terna no solo matan. Te borran. Nadie cantarΓ‘ tu nombre. Nadie te recordarΓ‘. Ni los dioses βdijo con un temblor apenas perceptible en la voz.
Me quedΓ© en silencio, impactado por la idea de un destino peor que la muerte.
βPrefiero ser cobarde y vivir, que morir y desaparecer para siempre βaΓ±adiΓ³ mi padre con amargura.
βIrΓ© por mis cosas βdije sin dudar.
βDate prisa. Debes estar en la cueva de la cascada antes del amanecer βme advirtiΓ³.
Sin perder tiempo, salΓ corriendo hacia nuestra casa. No podΓa dejar atrΓ‘s el almanaque de dragones que me habΓa costado tanto fabricar el dΓa anterior. CrucΓ© varias calles llenas de destrucciΓ³n, con un silencio falso que parecΓa paz... pero solo era la calma antes de la tormenta. El amanecer se acercaba, y con Γ©l, la invasiΓ³n de los dragones.
Finalmente lleguΓ© a lo que solΓa ser nuestro hogar. Estaba en llamas, destrozado. Era peligroso entrar, pero me negaba a dejar mi almanaque atrΓ‘s. Reuniendo todo el valor que pude, me adentrΓ© con cuidado.
El humo era espeso y me costaba respirar. AvancΓ© rΓ‘pidamente hasta mi cuarto, que estaba hecho un desastre. El armario que me habΓa caΓdo encima unas horas antes seguΓa en el suelo. RevolvΓ entre el desorden y, tras unos minutos de sofoco, lo encontrΓ© debajo de mi escritorio.
Me dolΓa dejar atrΓ‘s todo lo que habΓa en ese cuarto. Era un buen herrero, y ahΓ tenΓa planos de futuros inventos que nunca llegarΓa a construir. Pero, con resignaciΓ³n, logrΓ© salir antes de que la casa colapsara sobre mΓ.
Apenas salΓ, corrΓ unos metros y me tirΓ© al suelo para tomar aire. El humo casi me mata. Mientras recuperaba el aliento, mirΓ© al cielo... y ahΓ estaban otra vez: los cΓrculos blancos que habΓa visto antes. TenΓa que ser Nocheterna. Estaba seguro.
Pero habΓa algo extraΓ±o. Esta vez, estaba quieto.
Su cuerpo negro se fundΓa con la oscuridad de la noche, pero esos cΓrculos blancos puros delataban su posiciΓ³n. Al verlo, sentΓ que se me abrΓa una oportunidad.
ΒΏY si lo cazo? ΒΏY si me convierto en una leyenda?
Cerca de mi casa tenΓa un almacΓ©n donde guardaba mis inventos y varias armas: hachas, escudosβ¦ y un caΓ±Γ³n de red. Esta era mi oportunidad. Solo necesitaba encontrar un buen lugar desde donde disparar.
RΓ‘pidamente me levantΓ© del suelo y me dirigΓ al almacΓ©n, donde, tras buscar un poco, encontrΓ© el caΓ±Γ³n de red. Sin dudarlo, me lo llevΓ© como pude hasta un risco donde tendrΓa tiro libre hacia el dragΓ³n. TenΓa miedo: si fallaba y llamaba su atenciΓ³n, seguro terminarΓa siendo su banquete. TenΓa que apurarme: ya casi estaba amaneciendo. Es verdad que atraparlo no solucionarΓa nada, pero si lograba hacerlo y se lo demostraba a mi padre, seguramente Γ©l verΓa por fin que sΓ valgo la pena, no solo mi padre, todos los vikingos me respetaran. El tiempo se me acababa, pero tenΓa que ser preciso: si fallaba, esto terminarΓa conmigo en el peor estado posible. CalibrΓ© todo para que el disparo fuera perfecto. Lo que mΓ‘s me extraΓ±aba era que Γ©l seguΓa ahΓ, inmΓ³vil, fundido en la oscuridad de la noche, aunque ya un poco mΓ‘s visible gracias a que el amanecer se acercaba. TenΓa miedo de fallar, pero estaba decidido.
βYa no serΓ© un estorbo βme dijeβ. No fallarΓ© nunca mΓ‘s.
Con un poco de miedo, pero sin dudarlo, apretΓ© el gatillo. En un parpadeo y antes de que la red llegara, el dragΓ³n desapareciΓ³. ParecΓa algo surreal. ΒΏLo habΓa imaginado y nunca hubo nada?, pensΓ© antes de darme la vuelta y verlo, sus ojos blancos puros me perforaban. QuedΓ© paralizado. ΒΏCΓ³mo se moviΓ³ tan rΓ‘pido? ΒΏEso era siquiera posible?
Por instinto, comencΓ© a correr sin mirar hacia atrΓ‘s, aterrado. No lo veΓa, pero lo sentΓa: Γ©l me seguΓa con la mirada incluso cuando ya me habΓa alejado. No podΓa parar de correr. Estaba a punto de llegar, pero de pronto sentΓ un impacto brutal. SalΓ volando y me estrellΓ© contra una pared de roca. GritΓ©; no podΓa contenerlo.
Pude ver a varios vikingos mirΓ‘ndome desde la cueva de la cascada. Ninguno hacΓa nada para ayudarme. SeguΓa gritando sin poder detenerme. Todos me miraban aterrados, no por mis gritos, sino porque Γ©l estaba allΓ, encima de la pared de rocas donde habΓa sido lanzado, viΓ©ndome desde arriba con esos ojos de blanco puro, sentΓa como esa mirada seguΓa perforΓ‘ndome sin piedad lo mas profundo de mi alma.
Estaba mareado y dejΓ© de gritar de dolor por miedo. PodΓa sentir varias costillas rotas, mi pie estaba totalmente destrozado, pero el miedo era mΓ‘s fuerte que el dolor. Esa bestia era peor que cualquier cosa. DesviΓ© la mirada desesperadamente, mientras me mentΓa diciΓ©ndome que Γ©l era mentira y que no estaba allΓ.
En esa desesperaciΓ³n vi a mi padre a lo lejos y, sin pensarlo, empecΓ© a pedirle ayuda.
βΒ‘PADRE! βgritΓ© de forma desesperadaβ. Β‘AYΓDAME!
Γl se quedΓ³ inmΓ³vil, viendo a la criatura.
βLeif βdijo en un tono algo petrificadoβ. Yoβ¦
Pude ver el miedo en su rostro. No era capaz de enfrentarlo. Durante mucho tiempo creΓ que mi padre no tenΓa lΓmites, que nada podrΓa frenarlo. Pero su expresiΓ³n me demostrΓ³ lo contrario: miedo, puro y simple. Mis ojos se quedaron en blanco al verlo marcharse en silencio, intentando ignorar mis sΓΊplicas.
βΒ‘PADRE! βgritΓ© desesperadoβ. Β‘NOOOOO! Β‘ESPERA!
EscupΓ sangre mientras trataba de acercarme gateando con todas las costillas rotas.
βΒ‘PADRE! βseguΓ gritandoβ. Β‘POR FAVOR, NO ME ABANDONES!
Se detuvo por un momento, como si quisiera vencer el miedo que lo dominabaβ¦ pero no lo logrΓ³. TerminΓ³ dΓ‘ndose la vuelta y siguiΓ³ caminando, tratando de hacer como si yo no estuviera allΓ, con mi ΓΊltimo aliento, gritΓ© mientras dejaba de gatear y me rendΓa:
βP-por f-fa-vor βdije muy adolorido y sin fuerzasβ. No me aba-ndo-nes.
Nocheterna no se movΓa, solo vigilaba. Me usaba como ΓΊltima advertencia, avisando a los vikingos que ya era hora de marcharse En ese momento, mis ojos se cerraron. Ya no sentΓa nada: ni dolor, ni miedo, ni frΓo... ni vida. Solo paz. ΒΏO no? ΒΏRealmente no sentΓa nada? Era algo confuso. ΒΏEstaba inconsciente?








